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LA MENTIRA DEL PEPINO

Estamos constantemente sometidos a la manipulación de la publicidad y los medios de comunicación respecto a nuestra alimentación. Desde Popeye, que invitaba a alimentarnos a base de espinacas porque son ricas en hierro (muy poco asimilable por lo que parece), hasta los bifidus (que un prestigioso científico de la Universidad de Barcelona argumentaba que sólo eran útiles si se introducían en el cuerpo con un enema), pasando por las mentiras sobre el problema de consumir aceite de oliva, cuando interesaba potenciar el mercado del aceite de girasol o las actuales “maravillas” de la omnipresente soja o las fabulosas bayas de goyi.

El tema del pepino es un ejemplo más. Alguien dice que eran pepinos españoles y hunden las exportaciones de verduras frescas a los países del norte de Europa en un momento que quizás conviene potenciar a los productores alemanes. Alguien incluso se ha atrevido afirmar que el problema son las hortalizas ecológicas porque se abonan con estiércol.

Suerte que lo han ido diciendo con la boca chica y parece que finalmente la noticia no ha cuajado. Porque si no hunden de rebote el mercado ecológico para beneplácito de muchos que ven en la agricultura ecológica una amenaza a sus negocios lucrativos a costa de la salud de los consumidores. ¿O es que no hay miles de hectáreas de producción convencional en las que se aplican purines ricos en Escherichia Coli? O lo que es peor, ¿no son los agricultores convencionales los que usan para abonar lodos de depuradora, totalmente prohibidos en agricultura ecológica? ¿No so estos lodos el lugar más apropiado para encontrar bacterias fecales? Si alguien me dice que los lodos están tratados y esterilizados yo les diré que el estiércol que usan los agricultores ecológicos está compostado y, por tanto, igualmente esterilizado.

Por lo que parece la hipótesis más pausible, es decir, que la contaminación se ha producido durante la manipulación o transporte, está cobrando fuerza. La Comisión Europea así lo ha reconocido. Eso sí, el mal ya está hecho. Ya las víctimas una vez más son los agricultores.

Otro aviso más sobre los problemas de un mercado de la alimentación excesivamente industrializado y globalizado. La alternativa: apostar por la agroecología, recuperar el protagonismo del agricultor en detrimento del distribuidor y potenciar los canales cortos de comercialización. ¿Cuántos avisos más vamos a necesitar?

M.E/VIDA SANA

Info VidaSana

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