ALIMENTOS “ENVENENADOS” Determinadas sustancias en plásticos de envases pueden migrar a los alimentos

Lunes 07 de Octubre de 2019





Recientemente, los medios han informado de que, en el marco de una campaña de sensibilización, Rezero (Fundación Catalana para la Prevención de Residuos y Consumo Responsable) ha analizado la orina de 20 personajes conocidos de la sociedad catalana y balear. Todos han dado positivo por la presencia de compuestos derivados del plástico. La campaña denuncia la constante presencia de plásticos, muchas veces innecesarios, en los alimentos que consumimos. Estos envases contienen o pueden contener productos tóxicos que migran a los alimentos que ingeriremos. En BioCultura Madrid se han organizado unas jornadas para alertar sobre el problema y buscar las soluciones pertinentes (ver al final del texto el programa entero en el que participarán, entre otros, Nicolás Olea, una referencia internacional).

Marta Chavarrías, experta en el tema, ha publicado: “El plástico, por sí solo, no es un problema ya que las moléculas de polímero a partir del cual está hecho son demasiado grandes para pasar del material del envase al alimento. Sin embargo, el plástico puede contener moléculas mucho más pequeñas que sí pueden migrar a la comida. El problema radica sobre todo en dos sustancias: el bisfenol A (que se añade para hacer un plástico duro y transparente) y los ftalatos (que se agregan para hacer un plástico blando y flexible). Ambos son disruptores endocrinos, compuestos que pueden tener riesgos sobre la salud porque imitan a las hormonas humanas, y no para bien”.

FTALATOS Y FENOLES
Unos veinte componentes derivados del plástico, sobre todo ftalatos y fenoles, han sido hallados en la orina de una veintena de personajes relevantes que se han prestado a hacerse un análisis para una campaña que denuncia el «uso abusivo» de plásticos en los alimentos, que luego pasan al organismo. La investigación impulsada por Rezero revela que  los análisis de orina a los que se han sometido, entre otros, la actriz Sílvia Abril, el pintor Miquel Barceló o la futbolista Mariona Caldenteny, han revelado la presencia de los componentes plásticos, que son el motivo de la campaña «Salud de Plástico», que se ha presentado recientemente a los medios.
Los impulsores de esta campaña han denunciado que se ha extendido la presencia de plástico en envases de toda clase de alimentos, en juguetes, papeles pintados, cables, colas, superficies de PVC, tintas de impresión, tejidos, productos de limpieza, lacas, barnices, aparatos médicos y cosméticos. Todo ello tiene consecuencias en la salud de los consumidores y en la salud del planeta. Los especialistas alertan de que los fenoles se encuentran en multitud de botellas de plástico, envases de alimentos precocinados, fiambreras y en las resinas de protección de las soldaduras de las latas de conserva. Todos estamos expuestos si no cambiamos nuestros hábitos alimentarios y de consumo.

LA SALUD, EN PELIGRO
La exposición continuada a estos compuestos tóxicos afecta al organismo humano. Y la exposición se produce directa e indirectamente. Por un lado, porque muchos de nuestros alimentos están envasados con estos plásticos y compuestos y estos productos tóxicos migran del plástico al alimento. Pero, a su vez, estos productos de un solo uso acaban, en no pocas ocasiones, en el mar, en la Naturaleza… y entran en la cadena trófica. Los estudios realizados en peces y fauna marina no dejan lugar a dudas.
La campaña denuncia que estas sustancias plásticas pueden llegar a provocar alteraciones en el sistema endocrino, deteriorar la calidad del semen, alterar los niveles de hormonas sexuales, infertilidad, efectos tiroidales, peso bajo en los neonatos, partos prematuros, alergias, obesidad o crecimiento de células cancerígenas.
Una de las participantes del estudio y doctora especializada en Obstetricia y Ginecología, Elena Carreras, ha expresado su preocupación por el impacto que estos compuestos plásticos pueden tener en las madres gestantes y sus criaturas, ya que estos pueden llegar al feto a través de la placenta.

BUSCANDO SOLUCIONES
La primera sería dejar de producir y consumir tanto plástico. Los productos y envases de un solo uso son una lacra para la salud de los consumidores y para la salud de la biosfera. Se estima que en todo el mundo solo se recicla el 9% del plástico. En nuestro país, según un informe de Greenpeace, “se reciclan alrededor del 25% de los envases plásticos y el resto termina en incineradoras, vertederos o directamente desperdigado por el medio ambiente”.
«Aunque el sistema funcionara correctamente, que no es el caso, no tendría capacidad de reciclar al ritmo de producción: sólo en 2017, el mercado de los envases de plástico flexible (envoltorios, bolsas, sobres monodosis, etc.) creció un 19%», afirma la ONG. Por ello, considera que ni el reciclaje convencional ni el químico están siendo soluciones reales. “Las alternativas a los envases de plástico son los reutilizables y recargables. No hay más”, resume el responsable de la campaña de plásticos de Greenpeace, Julio Barea.
Por otro lado, algunos bioplásticos parece ser que no son la solución. Ni son degradables del todo, ni acaban con el problema… En un reciente comunicado, Amigos de la Tierra, Greenpeace, Retorna, Rezero y Surfrider España han pedido que “se elaboren políticas y normativas que sean realmente efectivas para frenar el problema de los plásticos. Los bioplásticos y los plásticos biodegradables no son una alternativa a los plásticos convencionales y por lo tanto no se deberían fomentar como tal. En el marco de ‘Julio libre de plástico’ (Plastic Free July), promovido por la alianza global BreakFreeFromPlastic, queremos que las alternativas planteadas por la legislación española avancen realmente para una eliminación del plástico de un solo uso, y que sean eliminados, pues, todos sus impactos asociados. La verdadera solución a este problema es promover el uso de materiales reutilizables para todo tipo de objetos, y acabar con la cultura del usar y tirar”.
Aunque sí podría haber alguna ventaja de los bioplásticos con respecto a los plásticos convencionales... Especialmente, cuando son utilizados para ser packaging de productos alimentarios. Como hemos dicho, los alimentos, sean convencionales o ecológicos, pueden asimilar elementos tóxicos de sus envases. Especialmente, por ejemplo, las bebidas. Pero, ojo, porque no todos los bioplásticos son 100% ecológicos en el sentido de utilizar materias primas orgánicas. El contenido de materia orgánica de un bioplástico puede variar en términos porcentuales. En no pocas ocasiones, a un producto que contiene solo una pequeña parte de materia orgánica ya le llaman ecológico. Pasa un poco lo mismo que en la cosmética convencional, que quiere pasar por “verde” sumando, a una fórmula completamente química, unas gotitas de zumo de aloe vera o de rosa mosqueta.
Para seguir, más o menos, en lo mismo. Lo necesario es decrecer, frenar la producción y el consumo de productos nocivos, dejar de arrojar basura a los ecosistemas, reutilizar lo ya producido…

AMIGOS DE LA TIERRA
Un texto de Amigos de la Tierra es ilustrativo: “A lo largo de estos meses, numerosos colectivos hemos realizado recogidas reivindicativas con el fin de averiguar qué empresas son las que más ensucian nuestros entornos. Desde Break Free From Plastic se publicó un estudio en que quedaba reflejado cuáles eran las multinacionales más contaminantes: Coca-cola, Pepsi-co o Nestlé. En las recogidas en España, nuestr@s activistas encontraron sobre todo residuos de Mahou. Los sistemas de gestión actuales responden supuestamente al deber de las empresas de hacerse cargo de los residuos que generan. Sin embargo, la aportación de las empresas no se corresponde en su totalidad con los costes, siendo más reseñable el caso del contenedor amarillo. El coste que asume el sistema se corresponde con el material recogido en el contenedor, pero el sistema de contenedores tiene carencias que tienen que asumir (injustamente) las arcas municipales, como los residuos impropios que se depositan en el contenedor amarillo, o los envases que se depositan en otros contenedores o papeleras, así como los envases que se abandonan, que en el mejor de los casos recogen los sistemas de limpieza viaria municipales”.

“VIVIR SIN PLÁSTICO”
Fernando Gómez, de “Vivir sin plástico”, que ha escrito un libro de homónimo título, señala a Susan Freinkel y su libro “El plástico, un idilio tóxico”: «Tomamos sustancias naturales creadas a lo largo de millones de años, las convertimos en productos diseñados para un uso de unos pocos minutos y después se las devolvemos al planeta en forma de basura concebida para que no desaparezca jamás». Fernando asevera: “¿Es el plástico demasiado barato? Nosotros creemos que sí y mientras lo siga siendo va a resultar complicado que se valoren sus daños. No estamos pagando por su valor real, no pagamos por los recursos limitados necesarios para producción, por los tóxicos y contaminación que genera la fabricación y transporte, ni por todos los daños que los residuos van a causar durante cientos de años a nuestro planeta y en la salud de las personas.  Estamos creando una deuda que nos va a ser imposible pagar”. Desde Sinplástico nos dicen: “Tenemos muy claro que la única solución a esta catástrofe ecológica que representa el uso actual que hacemos del plástico es dejar de usar artículos de usar y tirar, y optar por productos reutilizables, a granel o poco envasados”.

Pablo Bolaño
 


DAÑOS A LA FAUNA MARINA
700 ESPECIES EN PELIGRO
Durante el tiempo que pasa desde que los plásticos llegan al mar y hasta que se degradan, todos los objetos de plástico pueden causar graves daños a la fauna marina. Actualmente, unas 700 especies de organismos marinos se ven afectados por este tipo de contaminación. Cada año, más de un millón de aves y más de 100.000 mamíferos marinos mueren como consecuencia de todos los plásticos que llegan al mar.

EN BIOCULTURA MADRID
LOS PLÁSTICOS A EXAMEN
Adjuntamos el programa con las jornadas que BioCultura Madrid va a dedicar al tema de los plásticos. Entre otros, va a participar en gran Nicolás Olea, toda una referencia científica internacional en este sector. Olea acaba de publicar “Libérate de Tóxicos” con RBA. Olea ha dicho.: “Los componentes de los utensilios así como el material empleado en el procesamiento y almacenaje de los alimentos, o que se incorporan durante el cocinado y  preparación para ser servidos, pueden ser una fuente de exposición a disruptores endocrinos”. En esta charla y en la presentación del libro en BioCultura, Olea nos enseñará a prevenir y liberarnos de estas exposiciones evitables.

Para ver el programa de los Encuentros profesionales en BioCultura Madrid, e inscribirse, pinchar en la imagen




 






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