ALZHEIMER Vivir para olvidar

Viernes 29 de Noviembre de 2019





Una de las características más misteriosas de la modernidad es que un alto porcentaje de sus ciudadanos muere completamente narcotizado tanto directa como indirectamente. Por un lado, asediado por no sé cuántos fármacos que inhiben su capacidad de atención frente al gran paso que están a punto de dar. Y, por otro lado, porque lo han olvidado todo, porque ya no disciernen nada. Vivir en la sociedad de masas es un factor de riesgo para padecer esta patología.

Las cifras son meteóricas, estratosféricas. Uno se queda mudo ante ellas. El panorama es abismal. ¿Seremos nosotros también víctimas? Uno de cada cuatro hogares españoles se ve afectado por un familiar con alzhéimer, según el estudio El cuidador en España. Contexto actual y perspectivas de futuro. Propuestas de intervención”, realizado por la Confederación Española de Alzheimer (CEAFA) y la Fundación Sanitas. Esto no es de extrañar si consideramos que más de 1,2 millones de personas sufren esta enfermedad, según CEAFA. A estas cifras habría que añadir los casos sin diagnosticar entre la población española, que se situarían entre el 30 y el 40% de la población, según las estimaciones de la Sociedad Española de Neurología (SEN). Además, “debido al vertiginoso envejecimiento poblacional que experimenta el país, la tendencia indica que en apenas 15 años las personas con mal de alzhéimer superarán los siete millones de pacientes, y el coste de los tratamientos alcanzará nada menos que los 48.000 millones de euros, entre gastos directos e indirectos”, según CEAFA.

MÁS DATOS
El Centro de Referencia Estatal sobre el Alzhéimer (CRE Alzheimer) acogió el 2 de junio de 2016 el IV Simposio Internacional sobre investigación sociosanitaria en la enfermedad de Alzheimer. Uno de los ponentes fue Johan Vos, el vicepresidente de ADI (Alzheimer’s Disease International), la federación mundial de asociaciones de alzhéimer que es una de las entidades más importantes a nivel mundial encargada del estudio, investigación y atención a las personas con alzhéimer y sus cuidadores. De su informe se pueden destacar muchas conclusiones. Veamos… A lo largo de 2015 aparecieron  9,9 millones de casos de demencia nuevos en todo el mundo, uno cada 3 segundos. El número total de personas con demencia en todo el mundo son 46,8 millones, y esta cifra se duplicará en 20 años. En Asia hay 30 millones de personas afectadas por la demencia. En Europa, casi 11 millones. En América, 10 millones. En África, 4 millones. El 58% de personas con demencia vive en países con rentas medias y bajas, y esta cifra subirá al 63% en 2030 y al 68% en 2050. El coste mundial total de la demencia en 2015 se sitúa en 818 000 millones USD. En 2018, la demencia ya es la enfermedad del billón de dólares, y ascenderá a 2 billones en 2030.
Otro estudio, World Alzheimer Report 2018, más reciente, certifica que “actualmente en el mundo hay 50 millones de personas con demencia, una cifra equivalente a toda la población española o a los habitantes Colombia. Dos de cada tres de estos casos están causados por el alzhéimer, en el cual la demencia representa el estadio final de la enfermedad. El principal factor de riesgo de la enfermedad de alzhéimer es la edad. Por ello, su avance es imparable, ya que la población mundial está envejeciendo y todavía no contamos con ningún fármaco que retrase, cure o prevenga la demencia”. El informe nos alerta de que en el 2050 la cifra podría triplicarse hasta alcanzar los 152 millones de personas afectadas, un número similar a toda la población de países como Rusia o Bangladesh.
 


LAS CAUSAS
Las causas del alzhéimer son multifactoriales. Hasta ahora, se le había dado mucha importancia a la parte genética y hereditaria. También se había especulado con la exposición al aluminio. Y también tiene que ver con las lesiones cerebrales. Pero los investigadores, cada vez más, están estudiando las causas ambientales como primer factor de riesgo, además de la edad, obviamente. Una línea de investigación promisoria sugiere que las estrategias generales para un envejecimiento saludable pueden ayudar a mantener la salud del cerebro y pueden reducir el riesgo de desarrollar alzhéimer. Estas medidas incluyen alimentarse con una dieta saludable y ecológica, mantenerse socialmente activos, evitar el tabaco y el exceso de alcohol y ejercitar tanto el cuerpo como la mente.
El tipo de vida que fomenta la sociedad de masas sería, en sí mismo, un factor de riesgo. Formas de alimentación insalubres, muchísima soledad, conflictos sociales y familiares de diversa índole, ninguna referencia espiritual, mucho tabaco y alcohol, vida sedentaria, exposición a todo tipo de contaminantes, una vida tecnológica, etc. Para Perla Kaliman, una reconocida experta en esta materia, la alimentación es muy importante. La alimentación convencional es peligrosa, aumenta el riesgo de padecer la patología. “Es conveniente consumir productos procedentes de la alimentación ecológica.  Para evitar pesticidas, toxinas, antibióticos, hormonas… Es bueno comer la piel de las frutas y hortalizas ya que muchas de ellas contienen sustancias neuroprotectoras que se concentran allí”, dice Kaliman. Otro experto, Secundino López, coordinador del Servicio de Neurología de los Hospitales Josep Trueta de Girona y Santa Caterina de Salt), señala: “La prevención es importantísima. Es del todo relevante tener en cuenta que a nuestras neuronas hay que cuidarlas y protegerlas. Todas las patologías mentales están asociadas al estado de nuestras neuronas. Si las cuidamos, tendremos salud mental. De ellas dependemos, del mismo modo que dependemos en la infancia de nuestros progenitores. A los que más tarde vamos a cuidar nosotros. Hay que conservarlas, mimarlas… ¿Cómo? Volvemos a lo mismo. La dieta es importante, y se ha demostrado que la dieta mediterránea es ideal para cuidar y proteger nuestro cerebro, una dieta, eso sí, que tiene que ser exenta de tóxicos. A la dieta debemos añadirle una vida familiar y social activa con buenos estímulos. La calidad de nuestra vida es la de nuestra salud mental y física, tenemos que ganárnosla día a día. Todo aquello que hagas… tendrá repercusiones en tu salud. También en tu salud mental”. Secundino suele hablar en sus conferencias y escritos de la importancia de tener una vida familiar estable y sana (con los seres queridos, amigos/as, etc.), de comer cúrcuma de vez en vez, de leer, de tener una vida cultural activa, de comer ecológico y fresco, de reencontrar con la Naturaleza en paseos largos por bosques maduros, de ejercitar la mente y el cuerpo, de no tener prisas… Justo todo lo contrario de lo que hace un ciudadano de la sociedad de masas en cualquier megaurbe del planeta. Secundino dice: “El aspecto social de nuestra vida es tan importante como el aspecto alimentario, físico o farmacológico. Debemos fomentar acciones que ayuden a mantener una vida saludable que comienza en el cuidado de nuestra mente, de nuestro cerebro.  La vida tradicional es buena. No estés solo, pasea cada día, tómate un café con los amigos/as, sal a la fresca como hacían nuestros abuelos, come sano, etc.”.

LOS ESTÍMULOS
CuídatePlus publica una interesante entrevista de Ana Callejo a Nina Gramunt, neuropsicóloga y directora técnica del Área Social de la de la Fundación Pasqual Maragall. En ella, entre otras cosas, se dice que la mayoría de la población entiende que el ejercicio físico ayuda a mantener la salud física, pero no se entiende tan bien que ciertos hábitos “externos” ayudan a mantener la salud mental. Para concienciar a la población en este sentido, la Fundación Pasqual Maragall ha lanzado la campaña “Cuando te cuidas, el alzhéimer da un paso atrás” -que consiste en un conjunto de actividades para la sensibilización en diferentes ciudades españolas-. Este lema está basado en un estudio publicado en la revista científica “Lancet Neurology”  que concluye que uno de cada tres casos de alzhéimer se podría prevenir mediante hábitos de vida saludables. Gramunt señala que “el nivel de estudios académicos contribuye a mejorar la reserva cognitiva. Mantener la mente activa, también, y puede ayudar a retrasar la aparición de los síntomas del alzhéimer ante los cambios cerebrales patológicos. Es fundamental hacer cosas nuevas, asumir retos (como aprender un idioma), leer, o adquirir una nueva habilidad (como tocar un instrumento). No hay que limitarse simplemente a repetir lo que ya sabemos hacer”. Gramunt añade: “La socialización es una forma útil de mantener activa la mente, a partir de la interacción con otras personas, enriqueciendo nuestros conocimientos o aprendiendo de otras perspectivas, pero, fundamentalmente, evitando el aislamiento y sus consecuentes implicaciones en la salud mental”. En este caso, la doctora no alude a un tipo de vida tradicional directamente, pero está claro que aquello que critica, por pasiva, está íntimamente relacionado con la forma de vivir del occidental moderno, extrapolado hoy, gracias a la colonización cultura y bélica, a todos los rincones del orbe. La sociedad de masas convierte al ciudadano es un espectador de su propia existencia, mientras que en las sociedades tradicionales los hombres y mujeres son los protagonistas de sus vidas. La tecnología está acelerando este proceso, y no es de extrañar, como consecuencia, que el porcentaje de enfermos/as de alzhéimer no deje de crecer, de crecer…


“Las causas del alzhéimer son multifactoriales. Hasta ahora, se le había dado mucha importancia a la parte genética y hereditaria. También se había especulado con la exposición al aluminio. Y también tiene que ver con las lesiones cerebrales. Pero los investigadores, cada vez más, están estudiando las causas ambientales como primer factor de riesgo, además de la edad, obviamente”



CRÓNICA Y PROGRESIVA
La demencia senil que comporta el alzhéimer es un síndrome de carácter crónico y progresivo, asociado a trastornos en múltiples funciones corticales superiores, incluyendo memoria, pensamiento, orientación, comprensión, cálculo, capacidad de aprendizaje, lenguaje y juicio, y con un nivel de conciencia claro. Estos trastornos de la función cognitiva están comúnmente acompañados (y ocasionalmente precedidos) por deterioro del control emocional y social, o de la motivación. El hecho de que las personas que padecen esta patología se enfrenten diariamente a la pérdida progresiva de la capacidad para llevar a cabo las actividades habituales de la vida cotidiana tiene un efecto importante sobre la calidad de vida de los pacientes y de sus familiares. Los investigadores Manuel Menéndez González, Marta Martínez Rivera, Benjamín Fernández y Alfonso López-Muñiz han escrito: “Comienzan a aparecer publicaciones sobre estudios basados en intervenciones combinadas. El primero de ellos, basado en una cohorte de casos y controles baja: 17 individuos con quejas de memoria (sin demencia); a 9 de ellos se les realizó una intervención sobre los hábitos de vida que incluía dieta sana, ejercicios de relajación, acondicionamiento cardiovascular y estimulación cognitiva; mientras que los otros 8 individuos continuaron realizando su estilo de vida habitual. Este estudio constituye la primera evidencia experimental de que una intervención combinada sobre los estilos de vida podrían prevenir la presentación de demencia, y por tanto esta intervención debe considerarse un aspecto de primordial importancia para pacientes con deterioro cognitivo leve. No obstante son necesarios estudios a muy largo plazo y con cohortes muy numerosas para cuantificar la influencia de estas variables sobre el riesgo de demencia. Ya están en marcha varios estudios de este tipo, con tamaño de muestra grande y seguimiento a varios años: algunos ejemplos de ellos son el estudio PACE (a 2 años), FINGER (a 2 años), el estudio MAPT (a 3 años) y el estudio PreDNA (a 6 años)”. Y concluyen: “Por el momento, las conclusiones que se van alcanzando deberían ser trasladadas en forma de recomendaciones generales a las políticas sanitarias de prevención de salud de los organismos sanitarios. De hecho ya se han comenzado a redactar guías de prevención de la demencia basadas en el estilo de vida. Un ejemplo son las ‘Lifestyle Recommendations for Dementia Prevention: PASCAL’, que bajo el acrónimo PASCAL recogen seis recomendaciones que prácticamente coinciden con las conclusiones que hemos alcanzado en esta revisión: “Physical activity, Anti-smoking, Social activity, Cognitive activity, Alcohol drinking in moderation, and Lean body mass and healthy diet”. (Actividad física, evitar tabaquismo, vida socialmente activa, estimulación cognitiva, moderación en el consumo de alcohol, índice de masa corporal y dieta saludable). Faltaría añadir, tan sólo, la práctica habitual de ejercicio físico”. En India, por ejemplo, los índices de alzhéimer son bastante más bajos que en Europa. Allí, la gente, al menos hasta hace poco, tenía estilos de vida muy tradicionales. Ello implicaba darle la espalda a todos estos hábitos nocivos que desencadenan mayores riesgos de contraer la enfermedad. Si bebes poco pero seguido, si te mueves casi nada, si te dejas llevar por las telerealidades, si no buscas interacción con familiares y amigos, si comes en soledad frente a tu móvil,  si nada espiritual da sentido a tu vida, si te alimentas con “comestibles”… En fin, que somos lo que comemos y lo que hacemos.

Pedro Burruezo
 



SOLUCIONES TRANSVERSALES
LAS SOLUCIONES TAMBIÉN TIENEN QUE SER POLÍTICAS Y SOCIOECONÓMICAS
El Programa de Prevención del Alzhéimer del Centro de Investigación de la Fundación Pasqual Maragall, el Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC), está especializado en el estudio de la fase preclínica de la enfermedad, desde una perspectiva clínica, cognitiva, genética y de marcadores biológicos y de neuroimagen. En este programa se llevan a cabo diversos proyectos de investigación, como el Estudio Alfa + para la identificación precoz de biomarcadores de la enfermedad de alzhéimer. Los investigadores del BBRC también participan activamente en iniciativas internacionales mencionadas en el World Alzheimer Report 2018, como EPADTribeka y World Wide Fingers. Para Paola Barbarino, CEO de ADI, “la solución a la demencia no tiene que venir solo por la vía científica. La demencia es compleja y la solución necesita ser también política y socioeconómica”.
 



LA 7º CAUSA DE MUERTE EN ELMUNDO, EL ALZHÉIMER

 

OPINIÓN
La TV no es nutritiva
En los años 80, el grupo Aviador Dro (y sus obreros especializados), como buenos precursores del cutrefuturismo español (algunas décadas más tarde que el futurismo italiano), señalaban que “La TV es nutritiva” en una de sus más radiadas canciones. Servando Carballar y sus discípulos se afamaban, nunca sabré si en serio o con sarcasmo, de difundir las presuntas cualidades de la nueva religión catódica (ahora, ya digital). No es que la TV fuera inocua, sino que, además, era nutritiva, señalaban los voceros del nuevo orden. Pero, ¿cuáles eran/son esos nutrientes? Los defensores del circo mediático nos quieren convencer de que la televisión es inocua. Los libros de Jerry Mander al respecto son muy ilustrativos: una crítica mordaz a las mentiras de la sociedad de masas… escritas con una pluma inconmensurable. Yo diría que la exposición a los influjos televisivos (y sus afines) tiene mucho que ver con la pandemia de alzhéimer. Mi afirmación no responde a ningún estudio científico. No soy un experto, sólo un periodista. Sólo es una intuición. Todos los expertos alertan, eso sí, de que las conductas pasivas son un factor de riesgo para padecer la patología que hoy nos ocupa. Evidentemente, ver un día una película o un informativo en la TV no esconde ningún peligro. Pero, ¿qué pasa con esos millones y millones de personas en todo el planeta que, tumbadas en un sofá, son capaces de aguantar horas y horas frente a un televisor (u otro dispositivo electrónico) dejando sus vidas en manos de tertulianos carroñeros, series infames o programas de diversa índole, pero siempre bochornosos. Creo que, si se hiciera un estudio serio, un porcentaje altísimo de las personas que sufren esta demencia senil tendría en común una cosa: haber pasado horas y horas, durante días, meses, años, décadas, frente a un televisor… sin ningún tipo de conciencia crítica ni prevención. De aquellos barros… estos lodos. Vivir expuesto a basura ambiental y mental es un factor de riesgo para contraer las enfermedades la civilización…

Pedro Burruezo






Bienvenido



El Ecomensajero Digital

Suscribete para recibir los boletines de noticias.

Redes Sociales

Volver al inicio

Home | Términos del Sitio | Contacto