BULIMIA Y ANOREXIA Enfermedades que se manifiestan cada vez a edades más tempranas

Lunes 01 de Abril de 2019





La bulimia y la anorexia se ceban en niñas y en niños a edades cada vez más tempranas. ¿Las razones? Carolina Sánchez recopila textos de diversos expertos. Textos que no dejan lugar a dudas. Vivimos en una sociedad obsesionada por la imagen, con pésimos hábitos alimentarios… y que ha olvidado lo esencial.

David Brunat publicó recientemente en “El Confidencial”: “Un niño de seis años puede decidir dejar de comer porque no le gusta su cuerpo. De hecho, ocurre. Y lo hace en proporciones cada vez más inquietantes. El número de niños de entre seis y 12 años con trastornos de la conducta alimentaria (TCA) ha aumentado un 50% desde el año 2010 en España. La creciente presión de los padres porque sus pequeños luzcan un peso y una imagen ideal, la necesidad cada vez más temprana de adecuarse a los cánones estéticos para ser aceptados en la escuela y los malos hábitos alimentarios en casa son las principales causas. Los expertos advierten: todavía no es motivo de alarma social, pero, si se mantiene esta dinámica, pronto dejará de ser una rareza ver a una niña de ocho años con anorexia”. Brunat repica los comentarios de Montserrat Graell, coordinadora del Servicio de Psiquiatría y Psicología Infantil y Juvenil del Hospital Universitario Niño Jesús. La experta mconfirma: “Estamos tratando a niños de nueve o diez años que ya expresan una clara preocupación por el peso y la figura corporal. Algunos presentan cuadros completos de anorexia nerviosa, aunque a esas edades es menos frecuente que haya vómitos o métodos purgativos y apenas hay uso de laxantes. Básicamente dejan de comer y aumentan su actividad física”.
 


“En la actualidad, ya un 5% de las niñas y adolescentes sufre un trastorno de la conducta alimenticia (TCA) y un 11% más está en riesgo. Para muchos, sin embargo, estas estimaciones se quedan muy cortas”



LA SOLEDAD
Nuestra sociedad es una sociedad fracturada, desquiciada, en la que se han perdido referencias básicas. Por infinitud de razones, la soledad se ceba en los más vulnerables, niños, ancianos, enfermos.  Con sus consecuencias, con sus riesgos… "Comer en soledad, sin ningún familiar que le acompañe, es un factor de riesgo para que se agrave o precipite una anorexia nerviosa restrictiva o una bulimia en un niño", afirma la psiquiatra Teia Plana, adscrita a la unidad de psiquiatría infantil en el Hospital Clínic de Barcelona. Lo importante ya no es, ni mucho menos, lo que se come, sino cómo se come, dónde, en soledad o en compañía, frente a un móvil o no. "No acompañar a un niño en ninguna comida del día, ni tampoco el fin de semana, está considerado una negligencia familiar –asegura Anna Sintes, psicóloga clínica en el Hospital de Sant Joan de Déu, de Esplugues–. Si ese chico o chica sufre un trastorno alimentario, la soledad es un factor de riesgo de empeoramiento. Una niña bulímica sola en casa arrasa la nevera". "Aceptar que el niño coma o cene solo todos los días, y que pase las tardes en casa sin ninguna compañía, es una desatención familiar muy grave que no necesariamente es consecuencia de la pobreza –afirma Sintes–: tanto sucede a hijos de altos ejecutivos, como a los de un taxista que trabaja 16 horas al día". Familias cada vez más atomoizadas, niños solos frente a ordenadores, comidas hechas rápidamente o platos industriales aparcados en un frigorífico… Para nutrirse bien hay que comer alimentos buenos, en buena compañía, alimentos cocinados con amor, ingeridos con calma y en un ambiente amoroso… Para alimentar a un niño hace falta una tribu…

UN ASUNTO GRAVE
En la actualidad, ya un 5% de las niñas y adolescentes sufre un trastorno de la conducta alimenticia (TCA) y un 11% más está en riesgo. Para muchos, sin embargo, estas estimaciones se quedan muy cortas. En una reciente entrevista, la directora general de la Asociación Contra la Anorexia y la Bulimia, ACAB, Sara Bujalance, alerta de que, si bien la incidencia de estos trastornos se mantiene, las conductas de riesgo son más frecuentes y, además, “las presentan niñas cada vez más pequeñas. Hay que promocionar factores protectores, como la autoestima, una imagen corporal positiva, un estilo de vida saludable y el sentido crítico ante el modelo de belleza y la presión social». Entre los estilos de vida saludables, no sólo debería figurar el comer “bio”. Es casi más importante comer en familia, de forma amorosa, compartiendo, riendo… El asunto de las enfermedades como la anorexia y la bulimia, que se presentan a edades cada vez más precoces, es un asunto muy grave que nos muestra las verdaderas carencias de una sociedad en la que hay de todo, todo menos lo esencial. El asunto es aún más oscuro si tenemos en cuenta que estas enfermedades pueden llegar a diagnosticarse tardíamente. ¿Por qué? Si los padres y madres no comparten con los niños las horas de la comida, ¿cómo van a saber si están enfermos o no? En este sentido, la ACAB ofrece orientación sobre qué recursos existen y acompaña pacientes y familias, por ejemplo a través de grupos de apoyo, en el proceso de recuperación. «Cada vez desde más pequeñas se las exige una especie de comportamientos y apariencia física que, lejos de favorecer la autoestima y el bienestar, las hacen sentir inseguras o insatisfechas con su cuerpo», señala Bujalance. La soledad hace que esos niños y niñas sean carne de cañón de los medios de información y de las redes sociales. Dejar a un niño/a solo frente al televisor o frente a un ordenador es hoy, sí, de todas todas, una conducta de riesgo y una irresponsabilidad paterna. De aquellos barros… estos lodos.

A PEOR
Y la cosa va a peor. "En la década de los 90 la paciente más chica tenía 10, 11 años. Hoy tenemos niñas de 5 años. Sigue siendo una epidemia mundial", explica Marcelo Bregua, psicólogo clínico de ALUBA (Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia). Hace poco, Netflix decidió abordar el tema y estrenó la película "Hasta el hueso": la vida de una veinteañera con anorexia nerviosa (la protagonista es Lily Collins, hija de Phill Collins, y Keanu Reeves es su médico). Dentro de poco, nacerán bebés con anorexia y bulimia. Y la padecerán también los ancianos y ancianas. En una sociedad loca, todo es posible…

Carolina Sánchez
 


MONTSERRAT GRAELL
COORDINADORA DEL SERVICIO DE PSIQUIATRÍA Y PSICOLOGÍA INFANTIL Y JUVENIL DEL HOSPITAL UNIVERSITARIO NIÑO JESÚS
“El tratamiento en niños, cuanto más pequeños, es más sencillo porque son más moldeables, están más abiertos al cambio y las familias se vuelcan. Y eso se refleja en la tasa de mortalidad, que es casi inexistente a diferencia de lo que ocurre con los adolescentes y adultos”.
 


CONSECUENCIAS FÍSICAS DE LA ANOREXIA
TOMA NOTA
Los estudios sobre las consecuencias físicas de la anorexia han revelado que a corto y medio plazo, los pacientes sufren: cardiopatías, desajustes de electrólitos, anormalidades reproductivas, osteoporosis, problemas gastrointestinales y cambios en la actividad de los neurotransmisores.

Cerebro
     
Daños neurológicos, calambres, hormigueos
     Bajan los niveles de leptina (regulador del apetito)

Problemas gastro-intestinales
     
Flatulencia
     Estreñimiento
     Dificultad en el vaciamiento gástrico
     Reducción del tamaño del estómago

Corazón
     
DismInuye el tamaño del corazón
     Prolapso de la válvula mitral
     Derrame pericárdico
     Bradicardia e hipertensión
     Arritmias

Densidad ósea
     
Disminuye la masa ósea como consecuencia de la pérdida de la menstruación, de minerales bajos en los huesos y de mayores niveles de hormonas tiroideas






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