BURRUEZO «La militancia ambiental está coja sin la cultura y la espiritualidad profunda»

Viernes 03 de Enero de 2020





Burruezo (izquierda), junto con miembros de Nur Camerata -foto: Miguel Valls-


Pedro Burruezo, nuestro compañero en Vida Sana, acaba de publicar un nuevo disco junto a su Nur Camerata (Maia Kanaan, Jordi Ortega, Robert Santamaría y otros invitados): «Al Andalus S. XXI» (Satélite K). Le entrevistamos con profundidad en un texto en el que Burruezo repasa su trayectoria como músico y como activista ambiental sin pelos en la lengua.

Vivimos en un mundo crispado. Las enfermedades mentales se han disparado. Muchos de los que dicen querer salvar el mundo no están mejor que los que hacen todo lo posible por destrozarlo. Unos y otros acaban rindiéndose a la fealdad del mundo. De una forma u otra, unos y otros acaban borrachos de los diferentes combustibles con que la sociedad materialista alimenta a sus súbditos para que vivan la vida como el propio Sistema quiere y demanda. Pero Burruezo tiene otras propuestas, otros combustibles, otras alternativas…

-Tu siempre dices que los combustibles con que nos movemos son muy nocivos…
-Así es. El mundo moderno es feo. Las ciudades y sus suburbios, la alteración de la Naturaleza, la saciedad de tecnología, la sobreinformación, la comida química, la petrodependencia… Todo es muy feo. No hay espacio para el silencio, para la belleza, para la naturalidad ni para la fertilidad… Hace muchos años que yo decidí que no iba a ser uno más, uno más del infinito grupo de los/las «amargados/as». Empecé a dar las gracias a Dios por todas las bendiciones con que me colmaba y no juzgo lo que llega, si es bueno o es malo: eso es solo una opinión humana. Mientras, cultivo la belleza, el silencio, el amor, todo lo que puedo. Eso sí, un amor ajeno a convencionalismos románticos y sentimentaloides.

REBELDÍA SAGRADA
-¿Tu música y tu periodismo ambiental quieren reflejar eso?
-Sí. La música y el activismo de hoy son hijos de una sociedad absolutamente materialista, el gran mal de nuestra era. «Mi reino no es de este mundo», dijo el profeta Jesús. Con ese tipo de arte y ese tipo de activismo jamás será posible derrocar al mundo moderno, sus axiomas, sus paradigmas y su destrucción. Sólo el Amor, con mayúsculas, asentado en la tradicción perenne y en la espiritualidad primordial, podrán  tumbar la sociedad de masas y lo que ella representa. Pero, habida cuenta de que son muy pocos los que tienen abierto el ojo del corazón, mucho me temo que el monstruo de la modernidad se destruirá a sí mismo antes de que los activistas de la belleza seamos capaces siquiera de hacerle cosquillas. Se destruirá a sí mismo, eso sí, creando mucho dolor a su alrededor, como ya está ocurriendo. Se avecinan tiempos muy «jodidos» para la Humanidad. Pero como decimos los musulmanes: «En la facilidad está la dificultad. Y en la dificultad está la facilidad». Los tiempos de crisis son oportunidades para tocar fondo y empezar a girar nuestra mirada hacia la luz. Mi música y el activismo ambiental que practico intentan combatir la destrucción con belleza y con sabiduría perenne, que no es mía, sino de las fuentes eternas a las que me agacho a beber.

-¿La música de este disco es música andalusí?
-No es música andalusí tradicional, en absoluto. Quiero dejar las cosas claras al respecto. Nosotros nos inspiramos en el mundo andalusí y en otros mundos para lanzar un mensaje contemporáneo. No hace falta que nadie me diga que Al Andalus no fue una balsa de aceite. Pero sí que hubo grandes y largos periodos de esplendor y de convivencia. Y de ahí sacamos inspiración e influencias para crear una música entre la tradición y la vanguardia que sea capaz de conmover los corazones. La militancia ambiental está coja sin la cultura y la espiritualidad profunda. Al mundo moderno y a sus activistas, ya sea culturales o ambientales, les falta la razón de ser de la espiritualidad esencial que emana de todas las tradiciones reveladas y su más profundo origen. Al mundo moderno no se le puede combatir con el mismo lenguaje que él ha creado.

LA BELLEZA
-¿La belleza parece tu más radical obsesión?
-Tienes razón. Hay un «hadiz qudsi», algo que dijo o hizo Muhámmad (saws), que dice: «La Divinidad es bella y ama la Belleza». Cuando el hadiz es qudsi… significa que fueron palabras de la Divinidad a través de Muhammad. Desde que leí esto he intentado no hacer en mi vida nada que no estuviera en estas coordenadas. La belleza, el amor, la compasión… son el camino en sí mismo. Procuro en mi vida diaria, más allá de nuestros conciertos o nuestros trabajos periodísticos, trabajar también día a día en esta línea. «Ora et labora». Ahora mismo, el activismo no sólo tiene que manifestarse promocionando alimentos ecológicos, energías renovables, eco-nomía local o lo que sea. A la par, tiene que manifestarse en mantener las familias unidas, abrir nuestras casas a los necesitados, repartir la riqueza que tengamos, caminar hacia la austeridad (material, no emocional), llevarnos bien con nuestros vecinos, comprender y amar al prójimo… Rezar y meditar por la Humanidad es una forma de activismo muy necesaria. Los sabios y las sabias que oran por todos nosotros hacen que la luz del Cielo se refleje en la Tierra. Yo cito y homenaje a algunos de ellos/as en el disco, como Ibn Al Arabi o Santa Teresa.

-Entonces, ¿tu música y tu periodismo no son sólo música y periodismo?
-Yo hago lo que puedo para que las brasas de la espiritualidad más esencial, las pocas ascuas que quedan, no sucumban al rocío de la madrugada glaciar de nuestra era moderna. A algunos artistas, periodistas, doctores, filósofos… nos ha tocado, como dice el cineasta gallego Oliver Laxe, mantener esas ascuas encendidas, antes del fin de ciclo. Y, en ese sentido, pues todo lo que hago… gira en torno a ese quehacer. Para muchos me he vuelto completamente loco. Yo creo que mostrar síntomas de locura, en el mundo moderno, es tener algo de cordura en la mente y en el corazón. Pues sentirse plenamente integrado en la sociedad de masas es de majaretas. Yo pertenezco a un mundo antiguo. Milito en una orden de caballería. Lo único que me interesa del mundo moderno es estudiarlo con frialdad científica. Su capacidad destructora no deja de ser fascinante. Mientras, procuro vivir protegido de la corrupción y de la fealdad. Procuro que mi música y mis escritos sirvan para combatir el materialismo y lo que él conlleva. No hablo ni de partidos políticos, ni de movimientos sociales, ni de nada parecido. Es un combate interior. Es la gran yihad, la gran guerra interna. Es la intención de estar siempre a la altura de las circunstancias. Lo que es muy, muy difícil. Estoy en ello, pero no creo que llegue a conseguirlo nunca. Como hacía el Quijote, que era un sufi andante: ponerle freno a los molinos de viento del mal de la fealdad… Pues eso, que se ha convertido en una de mis obsesiones. No tengo más armas que un mondol argelino, una voz limitada, algunas canciones sentidas y, eso sí, muchas cosas que decir.

NO RETORNO
-¿Estamos ya en un punto de no retorno?
-El hombre moderno ha transformado la ecosfera en tecnosfera. Allí donde había belleza, armonía y biodiversidad, hemos llevado basura, residuos, guerra, mentiras, desazón y conflictos. El límite de resistencia de la Tierra ha llegado a su fin. Pienso que, efectivamente, estamos en un punto de no retorno.Todos los datos científicos lo corroboran, a pesar de lo que digan los bocazas al servicio de gobiernos y transnacionales. Y las tradiciones primordiales y sus libros son muy claras a este respecto con sus textos apocalípticos. Ahora, lo que toca… no es ya intentar salvar el mundo, que no tiene remedio. Sino salvar nuestras almas, el único lugar donde podemos tener algo de soberanía todavía.

-¿Por qué te empeñas en hablar sólo de lo negativo ?
-No es así. Yo veo cada día cosas bellas, por las que me alegro. Alguien que lucha por mantener su familia unida pese a todo. Alguien que pone su energía y su amor en un huerto ecológico. Alguien que protege a los desfavorecidos. Alguien que ora por los que nunca orarían por él. Alguien que reparte su riqueza entre los menos afortunados. Pero eso no quiere decir que no sea capaz de ver el mundo tal y como realmente es. Lo peor de todo es que cosas absolutamente repugnantes, como la usura, por ejemplo, han pasado a convertirse en algo totalmente normal y asumido por la mayor parte de la población. Cuando es la sociedad entera la que da por buenas actitudes y formas de hacer que llevan a la destrucción de todo… es que estamos en los últimos eslabones de este ciclo.

AL ANDALUS
-¿Qué es para ti Al Andalus?
-Algo a lo que asirme. No fue perfecto, pero el mundo actual es mucho peor. Fue un tiempo en el que, durante algunos periodos, reinó la fraternidad entre pueblos de diferentes tradiciones. Y en ese tiempo se amaba la ciencia al servicio de lo humano (y no de los poderes fácticos), se amaba la belleza, la música, la poesía, la danza, los jardines, el agua, el amor… En Al Andalus floreció la vida y la obra de místicos, como Ibn Al Arabi de Murcia, que fue un visionario. Su mensaje de amor profundo es hoy más necesario que nunca. Yo creo que, en realidad, no estaba escribiendo para sus contemporáneos, sino para nosotros. Los que vivimos en una sociedad que trabaja arduamente para demoler la vida y la poesía.
 


«El hombre moderno ha transformado la ecosfera en tecnosfera. Allí donde había belleza, armonía y biodiversidad, hemos llevado basura, residuos, guerra, mentiras, desazón y conflictos. El límite de resistencia de la Tierra ha llegado a su fin. Pienso que, efectivamente, estamos en un punto de no retorno.Todos los datos científicos lo corroboran, a pesar de lo que digan los bocazas al servicio de gobiernos y transnacionales»



-Entonces, ¿cómo definirías este disco para aquel que quiera escucharlo?
-Insisto: me interesa de Al Andalus algo que no es histórico, ni tangible, ni concreto, excepto la obra de algunos místicos, como Ibn Al Arabi, o la poesía de Al Mutammid, por ejemplo. Con todo ello, se ha construido una especie de pequeño paraíso que habita en mi corazón (y en el de otros/as). Y yo lo recreo y me recreo en él para el que quiera saborearlo también. Es como el que ha probado una miel exquisita. ¿No se la darás a probar a los demás para que puedan gozarla también? De Al Andalus podemos aprender muchas cosas para el presente: nada vale la pena si el Amor y lo sagrado no imperan por encima de todo. Parece que yo vivo en una casa normal, que tengo una familia normal, que pago mis impuestos como los demás, que bla bla bla. Pero no es verdad. Yo habito un Al Andalus que está en mi alma. Y disimulo todo lo que puedo para parecer ser, a ojos de la gente, un humano de nuestra era. Pero nada más lejos de la realidad. Yo iba para suicida. Siguiendo la estela de Mishima, hubiera dado mi vida por demoler el mundo moderno e instaurar un régimen feudal lleno de compasión, benevolencia, armonía, silencio y paciencia, al estilo de los antiguos reinos orientales o como el negus en Etiopía. En la senda, se me cruzó un sufi y, al menos, no acabé con mi cabeza cercenada y en una cabeza de plata. Porque entendí que lo realmente importante es cambiar el interior. Una vez conseguido (ojo, insisto en que estamos en ello, no es algo conseguido aún), fuera… que pase lo que tenga que pasar.

APRENDIZ DE SUFI
-Entonces, ¿la música de este disco es la de un sufi, pero en el siglo XXI?
-La de un aprendiz de sufi del siglo XXI… Como dije al principio, me «agacho» a beber de las fuentes primordiales. Sin agacharse, sin humildad, no nos queda nada…

-Dinos, para acabar, algo más concreto de la música de este disco, por favor.
-Está entre el pasado y el futuro, entre Oriente y Occidente, entre la tradición y la vanguardia.

-Siempre haces una música triste y un periodismo no muy halagüeño…
-En mi infancia viví algunos sucesos que han hecho de mí una persona bastante incapaz para la alegría gratuita. No digo que no sienta empatía y buenas vibraciones en determinadas ocasiones, pero sí es cierto que ese positivismo del siglo XXI, que tantos libros de autoayuda ha hecho vender a unos cuantos, no es para mí. Además, yo no soy quien creía ser y mis orígenes son dispersos y falsos. Si te niegan tus orígenes, no es fácil ver las cosas de color de rosa. Quizás por eso yo arrastro una pena que se manifiesta en forma de tonos melancólicos, acordes menores y melodías tristes… Y, en lo que escribo, también se manifiesta en una versión del mundo que se asemeja bastante a la realidad…

Javier Bolufer

 


Pedro Burruezo acaba de publicar un nuevo disco. Aquí, en un porche de Essaouira, 
una de sus ciudades preferidas



MÁS INFO
Si quieres tener este disco en formato físico, con su bonito libreto y las explicaciones de sus letras, puedes pedirlo a publicidad@vidasana.org  por 11 euros, envío incluido. En el email te dirán cómo conseguirlo.

 Aquí, una de las piezas del disco
«Ibn Al Arabi» es una canción dedicado al gran místico de Murcia que incluye versos del poeta andalusí. Para escucharla, pinchar en la imagen







Bienvenido



El Ecomensajero Digital

Suscribete para recibir los boletines de noticias.

Redes Sociales

Volver al inicio

Home | Términos del Sitio | Contacto