CAMPAÑAS “Dame veneno”

Lunes 27 de Noviembre de 2017




Begoña Quintanilla, nuestra reportera más curiosilla, estuvo en BioCultura Madrid paseándose por sus pasillos y descubriendo perlas. Aquí nos envía su crónica. Una entrevista con Justicia Alimentaria Global a raíz de su campaña “Dame veneno”.

No es el título de un thriller, aunque la realidad que representa lo sea. Es la última campaña de una interesante ONGD,  que descubrí en BioCultura Madrid: Justicia Alimentaria Global (https://vsf.org.es/).  Llevan cinco años acudiendo discretamente a la feria, pero este año se propusieron llamar nuestra atención sobre un gravísimo problema: la alimentación que nos envenena. Y es que el problema de salud que está creando la industria alimentaria es enorme y hay que llamarlo por su nombre: nos están dando veneno. Hablamos con sus representantes en la feria.

-¿Qué es Justicia Alimentaria Global?
- Somos una asociación formada por personas que creemos en la necesidad de cambiar el sistema agroalimentario actual, que oprime y expulsa a las comunidades rurales y destruye el medio ambiente.

-¿Cuál es vuestro objetivo?
-Promover un modelo de desarrollo rural justo en favor de la Soberanía Alimentaria y generar en la sociedad una conciencia solidaria como principio hacia la transformación social.

-¿Cómo calificaríais vuestra ONGD?
-Ecologista / Aconfesional / Independiente / Apartidista / Feminista.

SI HIPÓCRATES LEVANTARA LA CABEZA…
La industria alimentaria se está cargando la saludable agricultura de cercanía. En su lugar llenan los supermercados de alimentos procesados, que constituyen ya el 70% de lo que comemos, plagados de azúcares, grasas insalubres, conservantes, colorantes, etc. Muchos de ellos provocan graves enfermedades (55% de las dolencias cardiovasculares, un 45% de los casos de diabetes, entre un 30-40% de algunos tipos de cáncer…). Esto, unido a la agresiva publicidad, el deficiente etiquetado, y el ridículo precio que hace los alimentos insanos más asequibles para muchas personas, nos está abocando a una alimentación que nos enferma.
 


-¿Por qué comemos tan mal?
- La alimentación insana no es un problema individual, como reconoce la OMS: se trata de una pandemia cuyas principales causas son sistémicas y estructurales.

TAMBIÉN EN AL ÁMBITO ALIMENTARIO HAY CLASES
La mala alimentación no se reparte por igual. El 45% de la población no puede permitirse una alimentación saludable. Las mujeres son más sensibles a los venenos alimentarios y los pobres mucho más vulnerables, ya que la comida basura es la más barata. Así, el 50% de las mujeres obreras presenta sobrepeso. En los ámbitos sociales más humildes, el 30% de los menores son obesos.

-¿Esto no tiene solución?
-Por supuesto que la tiene… Para Justicia Alimentaria Global el tema está claro, se deben tomar medidas: un etiquetado obligatorio para todos los productos alimenticios que permita diferenciar claramente los alimentos que pueden considerarse insanos. Un control efectivo de la publicidad alimentaria, ya que actualmente no existe ningún tipo de regulación. Una política impositiva para modificar los hábitos de consumo: aplicar un tipo impositivo alto a los productos insanos, por ejemplo, y facilitar el acceso a una alimentación saludable. La eliminación de la alimentación malsana de los centros educativos y la promoción de la comida saludable. El fomento de la agricultura familiar campesina y de los mercados alimentarios locales como pieza clave en la lucha contra el hambre y la mala nutrición.

POLÍTICAS ALIMENTARIAS ABUSIVAS, 
IMPACTO SOCIAL Y SOBERANÍA ALIMENTARIA
-No escapa la sociedad civil de las nefastas prácticas de la industria alimentaria, fuera y dentro de nuestras fronteras…
-En efecto, desde Justicia Alimentaria Global denunciamos los abusos y las violaciones de los derechos humanos, sociales y de los pueblos que el actual sistema capitalista y neoliberal legitima con sus políticas.

-¿Qué alternativas sugerís?
-Entendemos que es necesario un cambio de paradigma económico, político y social con el objetivo de alcanzar unas relaciones justas y equitativas entre todos los pueblos, lo que denominamos Soberanía Alimentaria.

-¿Y, cómo, concretamente, actuáis para conseguir vuestros objetivos?
-Trabajamos en el fortalecimiento de las redes y organizaciones campesinas del movimiento por la soberanía alimentaria. También trabajamos con la comunidad educativa: profesorado, alumnos/as, padres y madres. Además, creamos materiales didácticos, huertos escolares, cine, entretenimiento… herramientas que empleamos para generar debate y reflexión sobre el impacto social, ambiental  y económico que provoca el actual modelo de producción, comercialización y consumo de alimentos. Así mismo hacemos campañas de información e incidencia política como la de BioCultura, a la que aludes en este artículo, para mejorar nuestra alimentación. Otras campañas son 25 gramos o Corto Circuito, en donde se apuesta por la compra pública alimentaria como alternativa que permite fomentar la agricultura familiar y sostenible.

-Además de estas campañas, organizáis jornadas y actividades de divulgación y formación…
-Sí, trabajamos informando, sensibilizando y proponiendo cambios legislativos. También tenemos el trabajo con la educación formal a través del programa Alimentacción, en donde hacemos formación al profesorado y desarrollamos conjuntamente materiales pedagógicos. Recientemente hemos empezado a trabajar con procesos de sensibilización y a pensar en alternativas para madres y padres. Cosas más concretas son: “Un juego para aprender a cultivar”, para que los niños se acerquen a la agricultura. “El casino del hambre”, sobre cómo confluyen los bancos y la especulación financiera en los precios de los alimentos“El azúcar inunda Córdoba”, sobre Las Jornadas Universitarias "El Sabor Amargo del Azúcar" a través de charlas y actividades…

-¿Qué significa BioCultura para vosotros? 
-BioCultura es un verdadero revulsivo para el sector de los productos ecológicos, una feria que crea tendencias y modelos, y que despierta a mucha gente y muchas conciencias. Poder participar en una feria como BioCultura nos permite profundizar sobre diferentes políticas que giran en torno a la soberanía alimentaria y sus alternativas.
Aún hay esperanza. Podemos alimentarnos de manera saludable y nutritiva, justa y sostenible.
¿Veneno? No, gracias.

Begoña Quintanilla
 


Más info
madrid@vsf.org.es, en Madrid, pero también están en muchas otras provincias.

 






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