CETACEOS PGS denuncia la situación de los belugas de Valencia

Jueves 23 de Noviembre de 2017




Proyecto Gran Simio solicita a las autoridades nacionales y autonómicas de España… el fin de los programas de reproducción de animales mamíferos y el cese de los espectáculos circenses en  los acuarios con estos animales por estar vulnerando la sensibilidad y el respeto a estos seres vivos. Según el presidente de la citada ONG, Pedro Pozas, “están originando un maltrato continuado al exigirles realizar ejercicios muchos de ellos antinaturales de las especies a base de recompensas con peces muertos, anulándoles su capacidad de obtención de alimento por sí mismos y teniéndolos encerrados en piscinas pequeñas en comparación con su hábitat natural”.
 


Igualmente esta organización denuncia la situación en que se encuentran los belugas del Oceanográfico de Valencia,  Kairo, Yulka y su hijo Kylu nacido el 15 de noviembre de 2016, donde, además de no estar en un espacio abierto donde el sol, el aire o la luz natural (que son elementos indispensables para el bienestar de los animales como ocurre en su hábitat natural), se encuentran en una zona cerrada, con poco espacio para nadar; tardan pocos segundos en dar una vuelta completa al espacio principal donde pueden ser observados por los visitantes, con escaso entretenimiento medioambiental. Es por ello que se pide  el cierre inmediato de sus instalaciones al público y estudiar la posibilidad de buscar un lugar donde tenerlos en semilibertad. Esta especie, llamativa por su color blanco, habita en las zonas árticas y subárticas. No es ético ni digno de los seres humanos mantener animales encerrados para el disfrute de los seres humanos y menos los de gran tamaño, que, al encerrarlos en espacios reducidos, hacen que el estrés sea continuado por falta de movimiento.
España está rodeada de costa y de mar, por lo que es un lugar privilegiado para la observación de cetáceos en libertad y no en piscinas diminutas donde se corta la libertad y se convierten en seres “objeto” al capricho humano. Sin embargo es el país de la Unión Europea con más delfinarios. “Hay que tomar ejemplo de Francia que recientemente ha aprobado un Decreto donde se prohíbe la reproducción de cetáceos en cautividad, acabando con los programas de reproducción, de intercambios o de importación, hasta llegar al fin de los circos marinos. Además se prohíbe el uso del cloro en las piscinas como tratamiento del agua y el contacto directo con el público”, señala Pozas.

Redacción
 


Más info: www.proyectogransimio.org

 






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