“EL CUADERNO DE SARA” La nueva esclavitud del coltán

Miercoles 07 de Febrero de 2018






Pedro Pozas, presidente de Proyecto Gran Simio, nos envía este artículo de opinión a raíz del estreno de “El cuaderno de Sara”. Las nuevas tecnologías nos hacen esclavos y, a su vez, hacen falta nuevos esclavos en países empobrecidos para fabricarlas. El caso de toda la destrucción que gira en torno al coltán es realmente dantesco.


Desde hace más de una década, Proyecto Gran Simio viene denunciando la situación extrema en la que viven niños/as y mujeres de la República Democrática del Congo (RDC), seres humanos violados, asesinados o utilizados como esclavos por las redes mafiosas y guerrillas que controlan cientos de minas de donde se extrae el coltán, sin que el gobierno corrupto intente nada por evitarlo. La existencia de un tráfico de tan preciado metal que es utilizado para los teléfonos móviles, armas teledirigidas y aparatos tecnológicos… por las multinacionales, con consentimiento de la comunidad internacional, hace que un país que podría ser uno de los más ricos del mundo… se convierta en un lodazal de sangre, vergüenza, violaciones, asesinatos, mutilaciones y esclavitud de su población a costa de los países llamados del G-20, los más desarrollados y emergentes.
Para Proyecto Gran Simio, la película “El cuaderno de Sara” se desarrolla en un ámbito de violencia, asesinatos por culpa del coltán y la explotación sin límite, explotación interesada y corrupta de los recursos naturales. Ese reflejo de fondo que muestra esta película es una realidad y, mientras que no se ponga fin a los atropellos ocasionados contra las poblaciones de la RDC, los países industrializados son cómplices del horror y muerte que diariamente acosan a sus ciudadanos. Por ello “Cuadernos de Sara”, según esta organización, nos debe hacer reaccionar y exigir a nuestros gobiernos y a las multinacionales que no utilicen coltán extraído de la RDC pues nuestros móviles y ordenadores seguirán oliendo a sangre, a violaciones de niñas y niños, a muerte.
A los que trabajan en las minas y, si les pagan, no llegan a 25 céntimos de euro al día, trabajando de sol a sol, empleando a niños de siete a diez años para poder introducirse en los agujeros que se realizan para extraer el mineral sin ningún tipo de seguridad, existiendo desprendimientos continuos donde cientos de niños mueren aplastados y enterrados.
No podemos permitir en el siglo XXI que nuestra tecnología dependa de que haya un niño dando martillazos a una piedra o a un pedazo de tierra que se le viene encima, o la violación de una niña, de una mujer, del asesinato impune a toda una población por no someterse a la esclavitud de los señores de la guerra y del coltán. Tenemos que exigir que el coltán sea extraído con garantías, sin corrupciones, sin violencia y que las multinacionales no compren coltán de la República  Democrática del Congo de donde se extrae el 80% de la producción mundial y que reciclen el coltán que utilicen en los nuevos productos. Ostentamos grandes coches, grandes poderes financieros, grandes naciones  con alta tecnología y sin embargo todo ello depende del sufrimiento de un pueblo ignorado por la sociedad capitalista, una esclavitud que no ha terminado nunca, un exterminio ensombrecedor donde los propios políticos y gobiernos de ese país africano… se encuentran hundidos en la corrupción salvaje y donde la violencia gratuita, fácil y sin ley, son los reflejos reales que nos muestra de fondo la película que hoy se estrena “Cuadernos de Sara”. UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza).
Denunciamos igualmente la deforestación intensiva que se está realizando en Indonesia y en la Cuenca del Congo así como en todos los ecosistemas tropicales de la Tierra, donde las poblaciones de grandes simios, y de muchas otras especies, están desapareciendo de una forma alarmante y donde no parece existir límite a la muerte de cualquier forma de vida.
La sociedad debe ser consciente de que el avance hacia el desarrollo ha de ser respetando el avance de otros pueblos, que los recursos naturales no son infinitos y que el cambio se debe de producir hacia un consumo responsable y con respeto a la vida en todos los procesos, desde la materia prima hasta el final de su producción. Se debe exigir a los gobiernos y multinacionales que el coltán debe ser reciclado de los objetos tecnológicos fuera de uso.

Pedro Pozas, Proyecto Gran Simio
www.proyectogransimio.org
nautilusmar@yahoo.es






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