ESPECIES ¿Extinción de mejillones por acidificación oceánica?

Martes 28 de Junio de 2016




En la actualidad, hay una mayor comprensión de los factores que contribuyen a la acidificación oceánica costera y a cómo responden a ella los mariscos. Un nuevo estudio se centra en los peligros a los que están expuestas varias especies de moluscos, en identificar las áreas en las que están en mayor riesgo y en buscar soluciones. Publicado por Ecoticias.

La acidificación es una reacción química del océano para ajustarse a las cantidades crecientes de dióxido de carbono que los humanos están bombeando en el aire. Los océanos reciben alrededor del 25 por ciento de este CO2, que se combina con el agua de mar superficial para formar un ácido carbónico débil.
Desde la perspectiva de los mariscos, las emisiones de CO2 de la humanidad no son la única fuente de aguas ácidas. Los vientos y las corrientes a lo largo de las costas pueden remover el agua naturalmente ácida desde las profundidades del océano hacia la superficie. Este afloramiento es impulsado por los cambios en los vientos y las corrientes, cuya intensidad, duración y sentido están siendo afectados por el Calentamiento Global.
La acidez también aumenta cuando los ríos descargan grandes cantidades de agua dulce en un océano relativamente menos ácido. Y puede multiplicarse cuando éstos acarrean excesos de nutrientes que desembocan en estuarios (por escorrentía de fertilizantes y abonos) y pueden servir como criaderos de moluscos (especialmente de las variedades más fuertes y adaptables).
Los análisis llevados a cabo por el equipo de Waldbusser  tienen como objetivo identificar las áreas en las que estos moluscos están en mayor riesgo, además de analizar los factores físicos, sociales y políticos que contribuyen al problema y a los que apuntan hacia posibles enfoques de adaptación.
Los mejillones y las almejas son algunas de las especies de moluscos bivalvos que se encuentran en las costas de casi todo el mundo. El exceso de emisiones de CO2 ha causado una acidificación en las aguas que habitan, que se está convirtiendo en una creciente amenaza para su supervivencia.
Se ha comprobado que las conchas de estos animales son cada año más frágiles y hasta de tamaño más reducido, lo cual los hace más vulnerables frente a sus depredadores naturales y les confiere un menor grado de defensa contra las mismas corrientes de agua, ya que a causa del movimiento marino, sus conchas pueden golpearse y romperse, lo que los lleva a la muerte de forma irremisible.
Para las almejas, ostras, mejillones, vieiras y otros tipos de moluscos bivalvos, sus 48 horas como larvas son el período más crítico para la formación de la concha, señala George Waldbusser, ecólogo marino de la Universidad Estatal de Oregón en Corvallis.
El ácido es un imán virtual para los iones de calcio que estén disueltos en el agua. Cuando se combinan, el proceso reduce la cantidad de calcio disponible para los organismos marinos que es un material vital para construir sus conchas protectoras de calcio carbonatado.
La enorme cantidad de moluscos que dependen del calcio para poder tener conchas eficazmente protectoras son parte de los ecosistemas locales y de las cadenas alimenticias de los habitantes de los mismos.
Si los moluscos comienzan a desaparecer o se extinguen, el daño a la biodiversidad sería irreversible y las consecuencias en los mencionados ecosistemas impensables, ya que éstos dependen de mantener un equilibrio entre las especies, que son su razón de ser. El reconocimiento gubernamental del problema de la acidificación, así como los recursos científicos disponibles para supervisar las condiciones y asesorar a los gestores de recursos locales, también varían según la región del mundo y las políticas locales.
En el noroeste del Pacífico, donde el compromiso sobre la cuestión es muy alto, los productores de moluscos están instalando instrumentos para monitorear la química del agua. En las piscifactorías se opta por cerrar la circulación del agua desde fuera de los corrales durante un período y/o añadir cal al agua para reducir su acidez.
Pero en el caso de las colonias naturales, los investigadores están explorando formas de utilizar conchas trituradas repartidas entre los lechos de mariscos silvestres como fuente de minerales, para reducir la acidez alrededor de las camas.
¿Hay esperanza? Los científicos se mostraron muy cautos a la hora de responder a esta pregunta, ya que el problema básico es causado por el hombre y éste seguirá quemando fósiles y generando el gas que provoca que disminuya el Ph de las aguas.
Saben que las soluciones encontradas son por ahora las únicas viables, pero también son conscientes de que resultan meros paliativos y “parches”, ante un enorme gran problema que se origina en el Cambio Climático y en el Calentamiento Global provocado por las acciones humanas.
Hablamos de seres vivos que son tan habitantes del planeta como los egoístas humanos que seguimos haciendo como que esto no va con nosotros y en nuestra vorágine de consumo y autosatisfacción, nos estamos dejando por el camino a especies enteras que acabarán por desaparecer.
Habría que ver si serán ellos o nosotros lo que sucumbiremos primero a causa de la avidez, egoísmo y negligencia de los que nos creemos inteligentes y razonables, pero actuamos como si careciéramos del más mínimo poder de cognición. Tiempo al tiempo.

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