ESTRÉS Consecuencias impredecibles

Lunes 28 de Octubre de 2019





El estrés es un síntoma y también enfermedad de nuestras sociedades modernas. Las consecuencias se derivan en patologías físicas y mentales. Ponerle coto al estrés es del todo necesario para mantener el equilibrio de la salud.

La doctora Patricia Martínez ha señalado: “El estrés es una reacción natural de nuestro organismo ante una amenaza externa o un desafío. El corazón late más deprisa, los músculos se tensan, la mente va más rápido… Este mecanismo de defensa permitió a nuestros antepasados reunir la energía suficiente como para enfrentarse o salir huyendo de las fieras u otros peligros propios del medio natural en el que vivían, y hoy nos sigue siendo útil para superar situaciones difíciles de la vida. Pero, cuando vivimos en un estado de alerta permanente, preparando a nuestro cuerpo para la acción continua sin que haya peligros reales, el organismo desata un conjunto de respuestas que acaban deteriorando nuestra salud tanto física como mental”.
Para el personal de Mayo Clinic, en un texto reciente pasado a los medios, uno de los graves asuntos vinculados al estrés es que el paciente no entiende que tiene un problema: “Los síntomas del estrés pueden estar afectando tu salud, aunque no te des cuenta. Puedes pensar que una enfermedad es la culpable de ese dolor de cabeza irritante, de tu frecuente insomnio o de tu menor productividad en el trabajo. Pero el estrés puede ser la causa. De hecho, los síntomas del estrés pueden afectar a tu cuerpo, tus pensamientos y sentimientos, y tu comportamiento. Ser capaz de reconocer los síntomas comunes de estrés puede ayudarte a controlarlos. El estrés que no se controla puede contribuir a muchos problemas de salud, como la presión arterial alta, las enfermedades cardíacas, la obesidad y la diabetes”. Así, pues, uno de los principales factores para poder enfrentarnos al estrés con garantías de éxito sería reconocer que lo estamos padeciendo, controlar su fuente y tomar medidas para mitigar su existencia y sus consecuencias.

ENEMIGO LOCALIZADO
Una vez que el enemigo ha sido localizado, podemos empezar a actuar en consecuencia. Pero, ¿cómo sabemos que estamos estresados? El estrés puede ser la respuesta a la pérdida de un ser querido, la quiebra económica o frente a una boda, por poner ejemplos varios. Según la Sociedad Española para el Estudio del Estrés y la Ansiedad (SEAS), “el estrés se manifiesta en una primera fase de activación o preparación de la persona frente a este estímulo; después hay un periodo de mantenimiento del estado de alta actividad y, por último, cuando se ha superado la situación, se pasa a una fase de agotamiento en la que la alta actividad cae bruscamente”.
Para adaptarse a las exigencias o a las necesidades activamos el proceso del estrés que permite adaptarse y se manifiesta con, según la entidad citada, “reacciones como agilizar el pensamiento, emplear una conducta más enérgica o aumentar la eficacia para superar determinadas situaciones con éxito. A lo largo del día podemos vivir estrés sin consecuencias negativas, además puede favorecer al aumento de la autoestima al lograr incrementar el rendimiento y superar los retos y metas fijadas. Sin embargo, empieza a ser perjudicial cuando no se recuperan la energía o los recursos gastados. Si sucede esto se produce un desgaste importante del organismo”. Antonio Cano Vindel, presidente de SEAS, pone como ejemplo el caso de los estudiantes: “Cuando empieza la temporada de exámenes, duermen menos de lo que el cuerpo necesita, sufriendo cambios, como el envejecimiento celular”. 

SÍNTOMAS
Estos son los síntomas del estrés. Si los padeces, tienes que cuidarte y aminorar su impacto, porque, si no, las consecuencias serán nefastas.
   ·Dolor de cabeza: es el tipo más frecuente; todo el mundo ha tenido dolor de cabeza alguna vez. El más común es el dolor de cabeza tensional (provocado por la tensión muscular que ejercemos sobre la cabeza, la mandíbula y el cuello entre otros), generado por el estrés o la ansiedad de forma habitual.
   ·Mala memoria.
   ·Diarrea (exceso de heces acuosas y blandas) o estreñimiento o dificultad para eliminar heces.
   ·Falta de energía o de concentración: la gente se centra tanto en un tema que le cuesta prestar atención al resto de cosas, perdiendo de ese modo parte de la concentración.
   ·Cambios de la conducta.
   ·Problemas de salud mental: como ansiedad o depresión.
   ·Problemas cardiovasculares y musculoesqueléticas: cuando el estrés se prolonga mucho tiempo.
   ·Cambios en el peso: generado por los malos hábitos alimentarios vinculados con el estrés. Los cambios de apetito suelen ir acompañados habitualmente de un estilo de vida sedentario.
   ·Problemas estomacales.
   ·Cansancio constante y prolongado.
   ·Problemas a nivel sexual: el cansancio generado por el estrés puede prolongarse provocando problemas en muchos ámbitos de la vida, incluido el sexo.
·Rigidez en la mandíbula y el cuello: que puede ocasionar dolores de cabeza.
·Insomnio o exceso de sueño: la dificultad para conciliar el sueño es una causa frecuente de estrés: afecta tanto a la cantidad como a la calidad del sueño.
·Desgaste a nivel celular y envejecimiento: con el descanso se puede recuperar y hacer reversible el proceso de desgaste por estrés. Si alguien no duerme de forma continuada evitará en un estado de hiperactividad continuado y se le acumularán los sucesos estresantes. En estos casos, la persona afectada puede llegar a tener problemas de salud, tanto físicos y como mentales.

ESTRÉS Y FEMINIDAD
El estrés afecta a ambos sexos. Pero, según diversos especialistas, no son pocos los casos de muchas mujeres en las que los trastornos son aún mayores, ya que además se producen cambios hormonales. Un texto de Hospital Quirónsalud Torrevieja señala: “Estos cambios pueden inducir alteraciones del ciclo menstrual, problemas en el deseo sexual e incluso amenorrea (falta o desaparición de la menstruación), que, si se asocia a bajos niveles de estrógenos por un periodo muy largo, puede ocasionar descalcificación ósea y atrofia de los órganos genitales”. La doctora Nuria Javaloyes Bernacer, psicóloga del citado equipo del Hospital Quirónsalud Torrevieja, nos explica que en el caso de muchas mujeres el estrés está relacionado al ritmo de vida frenético actual y querer compatibilizar muchos roles y llevarlos todos a cabo de la mejor de las maneras, lo que resulta muy difícil y, valga la redundancia, estresante: “Muchas mujeres deciden embarcarse en la aventura de compatibilizarlo todo, intentando tenerlo todo bajo control. Así, se exponen diariamente a elevadas demandas cruzadas, tanto en el trabajo como en sus casas y con sus hijos, experimentando altos niveles de estrés crónico". Lo que sucede, según los especialistas de QuirónSalud, es que “el nivel de hormonas de estrés se mantiene elevado durante todo el día, lo que a su vez origina la aparición de síntomas físicos como dolores de cabeza, contracturas, problemas intestinales o cardiacos e incluso una caída del sistema inmunológico. Este síndrome del estrés crónico, que así se denomina, provoca otro tipo de síntomas de carácter psicológico como angustia, frustración, irritabilidad, ansiedad, depresión o cansancio crónico. Hasta aquí, todo es extensible al estrés en general, sea femenino o masculino, pero es que en el caso de las mujeres la situación se agrava al afectar a los niveles hormonales”, lo que conlleva otro tipo de disfunciones del organismo que puede afectar a varios niveles.

PONLE COTO AL ESTRÉS
·Tendrás que hacer actividad física con regularidad
·Lleva una dieta equilibrada. Come ecológico, fresco, crudo, local, artesano… Poca grasa y pocos azúcares…
·Practicar técnicas de relajación, tales como respiración profunda, meditación, yoga, taichi o masajes
·Intenta dormir siempre lo suficiente y conservar el buen humor y el sentido del humor a pesar de las circunstancias adversas
·Pasar tiempo con la familia y los amigos
·Medita, busca la relajación, ora, escucha música inspiradora, desconecta…
·Lleva a cabo pasatiempos que te resulten agradables, como leer un libro o tocar un instrumento…
·Cultiva un huerto, mantén un jardín, riega tus flores del balcón, etc.

Pablo Bolaño
 



CÓMO AFECTA EL ESTRÉS AL CORAZÓN
TOMA NOTA
Los problemas cardiovasculares, especialmente si la persona afectada lleva una vida sedentaria y mantiene una dieta inadecuada, están muy relacionados con el estrés. En 2012 el estrés apareció como definitivamente como factor de riesgo cardíaco en la Guía Europea de Prevención Cardiovascular.
La ya citada doctora Patricia Martínez ha escrito: “Cuando estamos estresados nuestro cuerpo produce diversas hormonas asociadas a la respuesta del organismo ante un peligro, como son el cortisol y la adrenalina. Estas hormonas incrementan la presión arterial, lo que puede acabar produciendo rigidez y estrechamiento de las arterias, aumentando el riesgo de sufrir un infarto.
Por otro lado, el estrés nos hace más propensos a adoptar comportamientos perjudiciales para el corazón, como son fumar, beber demasiado o ingerir alimentos ricos en grasas, azúcar y sal. Cuando los niveles de colesterol son excesivos, este tipo de lípidos no pueden ser empleados por el cuerpo para la producción de energía, por lo que acaban acumulándose en el organismo, concretamente en las arterias coronarias”. Los estudios muestran que todo ello puede derivar en padecer obstrucciones arteriales, lo que, según Patricia Martínez, “podría conducir a varias enfermedades cardíacas. Incluso diversos estudios han revelado que el estrés intenso incrementa los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre, sin que se conozcan aún las causas exactas de esta reacción corporal”. Por otro lado, es obvio que el estado sometido a una presión constante (sea profesional, familiar, emocional, etc.) va a acelerar nuestro ritmo cardiaco. Ello podría conducir, tarde o temprano, a alterar el ritmo normal del corazón. Si el corazón pierde su ritmo natural y la aceleración se cronifica… el proceso nos llevará a diversas patología graves que pondrán en peligro la salud del corazón y la propia vida del paciente.
 


INFANCIA
NIÑOS ESTRESADOS…
El estrés puede afectar a cualquier persona. Los niños también pueden padecerlo. El origen puede tener diversas razones pero estas, generalmente, suelen ser ambientales: la desestructuración familiar, el acoso escolar, padecer algún tipo de enfermedad, etc. Es muy importante, para evitar estos problemas o gestionarlos de la mejor manera, que la familia garantice estabilidad, relajo, seguridad y bienestar en los niños.  Hay que escucharles, seguir su ritmo y procurar en un clima de bienestar, paz, compasión y estabilidad. Demasiadas actividades extraescolares no son buenas. Demasiados cambios…. tampoco.  Una dieta cargada de azúcares y grasas no ayuda a desestresar. Actividades deportivas o de ocio, en familia, en contacto con la naturaleza… ejercen un buen bálsamo para aportar paz y serenidad entre los pequeños. También es importante “destecnologizar” a los niños/as. La masiva cantidad de impactos que reciben puede llegar a colapsarlos.






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