HANS WENZL, PSIQUIATRA “No hay que pensar que con psicofármacos se resuelven las causas de las enfermedades“

Lunes 13 de Julio de 2015




Hans Wenzl nació en Munich (1935), es neurólogo y psiquiatra, y trabajó de 1984 a 2000 como catedrático de Psiquiatria Social en la Universidad de Siegen. Ejerce terapia conversacional, sobre todo con psicóticos, y en 1987 fundó la asociación Siegener Inititiative e.V., que sacó a pacientes de la unidad cerrada del centro psiquiatrico de Warstein y fundó para ellos una vivienda asistida.
 


-¿La reforma psiquiátrica alemana de los años 70 causó sobre todo una decentralización de la psiquiatría más allá de los grandes centros? ¿O dónde ve usted o cuál fue la esencia de la reforma?
-La reforma psiquiátrica alemana fue propulsada por un movimiento amplio de médicos, enfermeros, asistentes sociales, pacientes y ciudadanos. Fueron los años del movimiento estudiantil y de la oposición extraparlamentaria. En el 1975 una comisión parlamentaria presentó su informe sobre la situación de la psiquiatría en Alemania. La reforma consistía en una regionalización -cada ciudad o distrito administrativo es responsable por sus enfermos- y el fomento de infraestructuras ambulatorias, como centros diurnos, casas compartidas o asistidas o consultorios.

-¿Qué ventajas tiene eso para los enfermos mentales?
-El tratamiento de enfermedades mentales estaba antes en manos de las consultas de psiquiatras. También por falta de tiempo, se limitaron de recetar medicamentos. Con sus problemas asociados. Por el otro lado había los grandes centros psiquíatricos y unas pocas clínicas para pacientes más privilegiados. En los centros vivía una gran cantidad de pacientes apiñados en un estado miserable... No se trató sólo de un fenómeno alemán. Se puede extrapolar a otros países. En todo Europa surgieron estos centros grandes durante la industrialización.

QUÉ PASÓ CON ESOS CENTROS
-¿Que pasó con ellos en Alemania? ¿Se podía disolverlos o al menos en parte?
-En Alemania se llegó a una solución a medio camino: el tamaño de muchos centros fue reducido drásticamente aunque en algunos lugares sigue habiendo estos centros grandes. Muchos de los enfermos todavía viven en asilos que muchas veces tampoco son mucho mejor, otros usuarios fueron dados de alta. Pero relacionado con la comisión parlamentaria de psiquiatría se introdujo también diferentes ofertas ambulatorias así como casas compartidas asistidas, pequeñas residencias de carácter personal o la posibilidad de vivir en casa acudiendo a una clínica diurna. Para los que aún no pueden volver a trabajar hay talleres donde pueden realizarse artística o artesanalmente.

-Usted ya nombró uno de los problemas del tratamiento psiquiátrico: el uso excesivo de psicofármacos. Hay todavía ciertas enfermedades mentales que se tratan más que nada con medicamentos, como los brotes psicóticos, con sus consecuencias directas...
-En la psiquiatría hay cuadros clínicos diversos. La psicosis es solamente uno de ellos. De hecho se suele tratar sobre todo con medicamentos, siguiendo la doctrina de las clínicas universitarias. Pero también se puede tratar con una psicoterapia. Hay muy pocos médicos que lo hacen. Se necesitan conocimientos especiales pero sería posible si realmente se quisiera. En las clínicas y ambulatorios hay todas las etapas intermediarias posibles donde también se toca en parte las causas de la enfermedad. Muchas veces, sin embargo, se las deja de lado.


MEDICACIÓN, DOSIS, PROBLEMAS...
-¿La medicación no puede ser incluso contraproductiva porque los pacientes no están más capaces de pensar o realizar una psicoterapia bajo su efecto?
-Eso depende, por supuesto, de la dosis aplicada. Es posible que algunos pacientes no puedan enfrentarse más con sus problemas personales porque les han recetado cantidades considerables de psicofármacos. Estos pueden tener además efectos secundarios importantes: Pueden dañar el sistema nervioso irreversiblemente, provocar parkinson o graves formas de sobrepeso. Por supuesto se puede lograr en algunos casos y situaciones críticas algo con psicofármacos pero no debe creerse que se elimina con ellos las causas de estas enfermedades. Para algunos pacientes quizás resulta apta una psicoterapia combinada con medicamentos pero en muchos casos se puede renunciar completamente a ellos.

-Hablando de las causas para enfermedades mentales, ¿qué relevancia tiene, según su punto de vista, nuestra sociedad, el estrés, la gran competitividad, el trato frío entre las personas... o nuestro modelo económico que tampoco resulta muy humano?
-Las condiciones sociales seguramente tienen un papel muy importante en el origen de muchas enfermedades mentales. El paro o el miedo de perder el trabajo son puntos relevantes igual que la obligación de integrarse en el trabajo cuando de hecho no se puede hacer. El psicoanalista y psicólogo social Erich Fromm advirtió que esta sociedad en sí es enferma. Por supuesto, también la situación familiar es muy relevante, especialmente en los primeros años de vida.

TRIESTE
-En Trieste o en general en Italia la reforma psiquiátrica fue especialmente exitosa, allí realmente se disolvieron los centros grandes. ¿Qué pasa allí ahora con los enfermos mentales?
-Italia es el país que realizó la reforma psiquiátrica y la disolución de los centros grandes con más firmeza. En muchos lugares existen ahora sólo pequeñas unidades de intervención en casos de crisis. Trieste, una ciudad de unos 350.000 habitantes, tiene quizás entre 20 y 30 camas para emergencias además de ambulatorios en cada barrio donde se ocupan de los problemas de los pacientes.

-Usted fundó en Siegen hace 30 años una casa de convivencia asistida para pacientes internados durante mucho tiempo. ¿Con que dificultades se encontraron?
-Fue sólo un pequeño proyecto amenazado por diferentes partes: la clínica se opuso entonces con vehemencia al dar de alta a los pacientes y había problemas con la financiación. Hoy en día resulta ya mucho más fácil el abrir viviendas compartidas asistidas. Los pacientes entonces habían vivido en un promedio 25 años en la clínica, ¡en el caso de una paciente incluso fueron 40! Fue sorprendente que se apañaran con mi ayuda y el apoyo de un asistente social tan bien. Vivieron una vida libre feliz y desarrollaron una buena relación con los vecinos y otra gente. Pero sobre todo en la fase de cambio necesitaban mucho apoyo. ¡Hay que tener en cuenta que vivíeron durante décadas en una unidad cerrada donde cada paso era vigilado!

VOLVER A LA VIDA
-¿Existe realmente la posibilidad de que enfermos que estuvieron encerrados durante tantos años vuelvan a vivir una vida con un sentido y que logren integrarse en la sociedad?
-De eso se trata. En Trieste, por ejemplo, se montó un grupo de teatro -igual que en Bremen- que hace obras muy interesantes que a menudo inventan sus propios miembros. En Italia hay, con las cooperativas, muchas posibilidades de volver a la vida laboral sin tener que estar inmediatamente al cien por cien de rendimiento. En Alemania, no obstante, una reinserción laboral real y completa resulta muy difícil y también en Italia la situación ha empeorado con el paro y la crisis económica.

-¿Ve posibilidades de que una psiquiatría como la que usted defiende gane terreno en Alemania?
-No sólo se trata de la psiquiatría. Las instancias oficiales (el establishment) están quitando todo lo humano en la medicina. La industria farmacéutica tiene en este drama -en que sólo cuenta el dinero- un papel funesto. Pero hay fuerzas contrarias: este otoño se celebra en Trier un congreso de la Sociedad Alemana de Psiquiatría Social (DGSP) con el título Reforma Psiquiátrica en Europa.

Ingrid Wenzl


EUTANASIA
UN CAPÍTULO OSCURO EN LA HISTORIA DE LA PSIQUIATRÍA ALEMANA
A un mando del propio Adolf Hitler, durante el nacionalsocialismo, 250.000 enfermos mentales fueron asesinados y 400.000 esterilizados forzosamente. La mayoría de los psiquiatras alemanes participó directa o indirectamente en ello. El sermón valiente del cardenal von Galen logró parar en 1941 su asfixia con gas. Sin embargo, se siguió matando clandestinamente a enfermos mentales hasta finales de la guerra con una sobredosis de medicamentos o privándoles de comida. “Es alarmante saber que después de 1945 se continuó con la misma forma de psiquiatría que permitió que surgiese la eutanasia“, dice el psiquiatra alemán Hans Wenzl. Mientras que el “capo“ de la eutanasia Karl Brandt fue condenado a la muerte, otros nunca tuvieron que justificar sus crímenes.






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