LIBROS “El canto de las abejas”

Lunes 24 de Febrero de 2020





Jacqueline Freeman, una gran amante de la Naturaleza

 
Nadie hasta ahora se había referido a las abejas como lo hace ella. Tanto en su web como en sus vídeos aparece con sus largos cabellos dorados no sólo rodeada de abejas al aire libre sino en un tranquilo compartir la luz del sol. Es granjera biodinámica y su libro “El Canto de las Abejas” está siendo un éxito traducido ya a cinco idiomas. En él refleja intuición, sensibilidad, capacidad de observación, y algo más: afinidad con las abejas. Todo ello sumado explicaría el nivel de comunicación que Jacqueline ha logrado con ellas y la extraordinaria información, el mensaje espiritual que nos ofrecen estos seres a los que habíamos encasillado como “obreras productoras de miel” cuando en realidad podrían ser nuestras compañeras de evolución como humanidad…

Jacqueline y su marido viven en el Noroeste del Pacífico de EE.UU., en el estado de Washington, en una región donde las montañas y lagos todavía conservan su nombre en castellano o en lenguas amerindias, como por ejemplo la Cordillera de las Cascadas. Durante los últimos veinte años cuidaron en su granja biodinámica de vacas lecheras y cabras, de patos y gallinas, pero, tras la repercusión de su libro y de aparecer en el documental “Queen of de Sun”, del cineasta Taggart Siegel, se cumplió su sueño de centrarse en ser lo que llaman “cuidadores de abejas”. Por eso se han retirado de la ganadería pero mantienen su huerto y el vergel de frutales y la mayor biodiversidad posible, con el objetivo de asegurar a las abejas néctar y polen durante los meses que no hibernan.

LA COMUNICACIÓN
Aunque siempre tuvo una sensibilidad ecológica, su primer contacto con las abejas fue cuando un vecino les regaló una colmena. Como suele ser habitual empezó por hacer un curso de apicultura, comprarse el equipo protector, preparar unas colmenas donde acogerlas… ¡No podía ni imaginar la relación que llegaría a tener con ellas! Como explica con sus sencillas y sentidas palabras el cambio no fue de un día para otro. Poco a poco las protecciones (traje, guantes…) y los prejuicios fueron quedando atrás mientras aumentaba su fascinación y el tiempo que dedicaba a estar simplemente sentada cerca de las colmenas, poniendo el oído, tomando nota, observando. Recoge enjambres cuando le avisan de que alguno cuelga de una ventana o de un árbol vecino. Las acoge y sobre todo las escucha. Fue así cómo intuyó un lenguaje, un “canto” y una comunicación de la cual habla y escribe desde un sentimiento que le hace afirmar, “el canto de las abejas hace a mi corazón cantar”.
Sus cuidados empiezan por facilitarles colmenas redondas, como por ejemplo las colmenas de tronco. Estas colmenas las hacen vaciando árboles secos de grandes dimensiones, en las porciones adecuadas, para que sean colmenas como a las abejas les gustan y esos serán los nuevos hogares de enjambres que rescatan. “Pongo por delante las necesidades de las abejas en todos los sentidos. Hace seis años dejé de coger miel porque, con el cambio climático, no creo, honestamente, que podamos imaginar que cada año se den las condiciones óptimas para buscar comida como lo hemos hecho en el pasado. Ahora permito que las abejas decidan lo que quieren hacer con la miel que colectan. Creo que esto asegura su longevidad”.
 


“El Canto de Comunión o cómo las abejas ‘construyen sus colmena, su ordenadísimo hogar, que funciona como un cuerpo vivo del Bien. Comprenderás también la importancia del olor, del sonido, de la fabricación de panales y del contacto; la función de los propóleos y el modo en que las abejas protegen y defienden la colmena’”.



CUIDADO CONSCIENTE
Escribió el libro “El Canto de las Abejas” porque sabe por experiencia propia que “es difícil aprender el cuidado consciente de las abejas”, que es precisamente de lo que trata en él. Sabe que se pueden cometer errores incluso teniendo buena voluntad y desvela la gravedad de actos que se ven como normales en apicultura convencional (como la sustitución de reinas, abrir las colmenas continuamente para “inspeccionarlas”, alimentarlas con azúcar, ponerles cera estampada en vez de dejarles que ellas mismas desarrollen su capacidad para hacer su propia cera…) y nos descubre también misterios como el verdadero papel de la reina o de los zánganos, porque también sabe del anhelo de muchas personas por tener una relación trascendente con la Naturaleza. Nos muestra, a quienes ni siquiera desean ser apicultores, “cómo podemos relacionarnos con ellas, ir más allá de una realidad perceptible y entender así su perspectiva para inspirar nuestra fascinación por la Naturaleza y ser agradecido con cada ser vivo”.
 


¿Simples “productoras de miel”?


LOS DIFERENTES CANTOS
Son ya muchos años de observación, y a esta larga experiencia sumemos su indudable intuición: “Las abejas tienen una estructura cognitiva diferente a como los humanos pensaban y especialmente diferente a mis propios pensamientos”. Por eso su libro lo ha dispuesto sabiamente a modo de verdaderos diálogos con las abejas y lo ofrece a todas las personas tanto si eres un apicultor, un enamorado de la Naturaleza o un buscador espiritual.
El esquema del libro lo forman los diferentes “cantos” de las abejas mientras se dedican a sus tareas. El primer canto es el Canto de Unidad. “Estoy segura de que muchos cuidadores apícolas saben de qué hablo. Nos colocamos frente a la colmena y, cuando el sonido de esta nos penetra, experimentamos un intenso ensueño que nos abre el corazón. Las abejas nos arrastran hasta este corazón abierto y nos dan allí la bienvenida. Es un corazón rebosante de amor y actividad”. Le sigue el Canto de Pertenencia, que describe el trabajo sagrado de la reina y el desconocido papel de los zánganos, y el de las doncellas como mensajeras de luz, y aquí rompe con muchos tópicos y prejuicios que seguramente hemos acumulado en nuestro desconocimiento de la labor que realiza cada una de ellas dentro del organismo colmena.
El Canto de Comunión o cómo las abejas “construyen sus colmena, su ordenadísimo hogar, que funciona como un cuerpo vivo del Bien. Comprenderás también la importancia del olor, del sonido, de la fabricación de panales y del contacto; la función de los propóleos y el modo en que las abejas protegen y defienden la colmena”.
El Canto del Mundo está relacionado con la comunión de las abejas y las flores: “De las treinta a cincuenta mil abejas de una colmena, aproximadamente dos terceras partes son las doncellas pecoreadoras, las que se aventuran en el mundo del viento, las flores y la luz”. Son sensibles incluso a las vibraciones electromagnéticas, nos dice Jacqueline. Y esto lo hacen a diario, delante de nuestros ojos, pero hay detalles maravillosos que no percibimos y que parecerían cuentos de hadas si hoy la ciencia no los respaldara tras investigaciones recientes. Las abejas son capaces de recolectar el mejor néctar y polen de las flores más sanas y en momentos concretos del día, y con arreglo a la directriz sobre los minerales más adecuados… y mil detalles que nos van desgranando y explicando para que comprendamos cómo sencillas modificaciones hechas a la tierra les afectan. ¡Cómo no les van a afectar entonces los monocultivos y ya no digamos los plaguicidas! Podemos hablar de mieles que distinguimos por floraciones, ¡pero es que ellas nos hablan de calidades según la fuerza vital, de luz, de nutrición espiritual!

LA ASCENSIÓN
El Canto del Crecimiento nos introduce en las bendiciones del enjambre –visto no como una merma sino como abundancia y generosidad de las abejas– y la ascensión de la nueva reina. De nuevo nada más alejado de las técnicas “apícolas” convencionales de hoy. Admiraremos más todavía el vuelo del enjambre buscando un nuevo hogar, nos admirará la elección del día para hacerlo, y cómo la reina “deja atrás suficiente número de huevos de reina para garantizar que eclosionará una reina nueva que la reemplace” y que seguirá tras el vuelo nupcial depositando entre mil quinientos y dos mil huevos cada día, en un período que puede oscilar entre cinco y siete años, cuando ya hay apicultores que las “cambian” ¡cada dos años!
El Canto de la Abundancia se refiere a la generosidad de las abejas. Su labor de fecundación, su miel, su propóleo medicinal, su polen enriquecido, la purísima cera… “Y luego están la abejas propiamente dichas y las grandes enseñanzas que ofrecen a quienes están dispuestos a observarlas con atención. Todo lo que hacen las abejas encierra una oración”… Y aquí Jacqueline explica con la claridad y sencillez  que le caracterizan el profundo compromiso de las abejas con la curación y evolución del mundo…

SÉPTIMO CANTO
Llegamos al último, el séptimo canto, El Canto de la Participación, o “cómo podemos ayudar a unos seres que llevan miles de años a nuestro servicio. Ahora necesitan nuestra ayuda”. Es así como empezó Jacqueline, ayudándoles a no morir ahogadas en estanques, facilitándoles colmenas de madera redondas por dentro, sembrando y plantando aquellas plantas y árboles más melíferos y la mayor biodiversidad posible para que haya floraciones en todas las estaciones, ayudando a sus vecinos a comprender que se puede hacer agricultura y fruticultura sin emplear plaguicidas. “Procura que tus abejas no pasen hambre”, nos dice casi al final del libro, pero, cuando lo leas, lo más probable es que ya haya cambiado tu mirada hacia las maestras de una nueva Humanidad.

Carmen Bastida

 


Construyendo colmenas

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Enlaces
https://www.lafertilidaddelatierra.com/los-libros-todos/todos-los-libros/el-canto-de-las-abejas-detail.html

Video
https://www.youtube.com/watch?v=6_idFCexK34






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