LIBROS “Tu consumo puede cambiar el mundo”

Jueves 20 de Abril de 2017




Brenda Chávez es periodista, colabora actualmente con los periódicos "El País" y "El Salto", entre otros medios. Ha sido redactora jefe de la revista "Vogue" y subdirectora de "Cosmopolitan". Las dejó porque sentía que hacía marketing y no periodismo de verdad y para dedicarse al libro “Tu consumo puede cambiar el mundo”, en el que ha estado trabajando tres años investigando, haciendo entrevistas y volcada en el derecho a saber de los ciudadanos y los consumidores. Lo presentó en la pasada edición de BioCultura BCN.

“Tu consumo puede cambiar el mundo” es un ensayo periodístico divulgativo sobre el consumo responsable o consciente que funciona también como un manual práctico para consumir mejor y con más consciencia sobre los modelos de producción y abastecimiento que premiamos con nuestro dinero, y que tal vez no se lo merecen. Recorre todas las áreas de consumo más importantes para saber qué estamos consumiendo, y qué alternativas existen ya a nuestro alcance.

-¿Qué relación tiene el sobreconsumo con los problemas y soluciones que surgen en la Humanidad y los ecosistemas?
-Mucha. Nuestro consumo, y el consumismo desmedido al que nos incitan, tiene que ver con el problema de la cantidad de residuos de todo tipo (plásticos, comida, textiles, etc.,) que hay en la actualidad, con la brecha social entre ricos y pobres, con la precariedad laboral, con el cambio climático, con la crueldad animal (al tratar a seres vivos como mercancías de consumo), y con muchas problemáticas graves del presente siglo que merecen nuestra atención por lo relevantes que son. En general no somos conscientes de que estén vinculadas a los bienes que compramos.

INFORMACIÓN ES PODER
-¿Cómo se debería concienciar sobre este tema a las sociedades?
-La información es poder. Cuanta más información rigurosa e independiente tengamos los ciudadanos más consciencia poseeremos y más libres seremos de elegir bienes y servicios de modelos productivos justos y respetuosos con la sociedad, con el planeta y con todos sus seres. Por eso escribí este libro, y por eso me he volcado en su investigación dando voz a alrededor de 250 personas y entes que trabajan a diario por crear productos, servicios y un tejido productivo justo y ecológico. Entiendo que mi obligación como periodista es de servicio público a la sociedad, y visibilizar esa realidad, así como acercarla a los ciudadanos y a los consumidores es algo relevante en el momento actual que vivimos.

-¿Qué grandes problemáticas surgen derivadas de un mal consumo?
-Además de problemas de salud, problemas en el medio ambiente, en sus seres (ya sean personas o animales), de desaparición de especies, problemas de residuos de todo tipo, etc. En el libro se recogen las problemáticas en las diferentes áreas de consumo: alimentación, moda, belleza, hogar, energía, salud, banca, transporte, consumo infantil, de mascotas, turismo, etc., y lo que recojo es sólo la punta del iceberg de lo que de veras hay detrás de nuestro consumo. Podía haber escrito una enciclopedia con un tomo por sector con la cantidad de impactos sociales, ambientales, económicos, culturales, laborales, etc., que hay en todos ellos.

ETIQUETAS
-¿Cuál es el método más eficiente para tener un consumo más justo, ético y ecológico?
-Leer las etiquetas, aprender a discriminar los productos con ayuda de buena información, y reflexionar qué tipo de modelo productivo estamos recompensando con el dinero que gastamos en lo que compramos, así como si beneficia a empresas que contribuyen al abuso social, medioambiental, cultural, laboral, etc., porque consumir sus productos contribuye a perpetuar esas malas praxis. Si, como consumidores y ciudadanos/as, queremos cambiar esas conductas, somos una pieza clave para el cambio porque podemos recompensar las buenas prácticas y hacer rectificar a los que no las llevan a cabo.

-¿Ante qué retos se enfrenta el mundo?
-El mundo se enfrenta a muchos desafíos actualmente, desde el cambio climático, a la creciente brecha social entre personas desfavorecidas y grandes millonarios, a los lobbies, a graves problemas de residuos, desaparición de especies, a impactos graves en el medio ambiente, también de explotación laboral, trabajo infantil, sin medidas de seguridad, así como un grave problema de ingredientes potencialmente dañinos en muchos productos que consumimos, que muchos expertos (algunos recogidos en el libro) apuntan que puede ser la causa de muchas enfermedades muy graves como eL cáncer. Estos son algunos, pero la lista de problemas por resolver es apabullante.

CONSUMO ABUSIVO
-¿Es el egocentrismo y el individualismo de las personas lo que fomentan un mal consumo y por lo tanto un problema global?
-Puede ser que sea parte del problema, pero realmente es la industria en general, en cada sector, y nuestra sociedad (calificada "de consumo")… las que nos incitan constantemente a consumir mucho y mal ocultando de dónde proceden nuestros bienes y servicios de verdad, cómo se hacen, y qué hay detrás de ellos en realidad. Por eso el libro empieza recordando el momento en el que los seres humanos y/o ciudadanos/as nos convertimos en "consumidores" por obra y gracia de la sociedad de consumo. El consumo vertebra la sociedad actual, la dota de sentido, los impactos continuarán si los consumidores no nos damos cuenta del poder que tenemos a través de él, de sus conexiones privilegiadas, y de su potencial impacto, tanto negativo como positivo.

-¿Cómo podríamos conseguir el bienestar individual y global de una manera horizontal?
-Hay muchas vías para alcanzar ese bienestar, desde las vías políticas, a las civiles, a las individuales, y también sabiendo qué estamos recompensando con nuestro dinero y nuestro consumo, a qué empresas les estamos dando poder y una confianza que igual no merecen porque están abusando social, medioambiental, cultural, laboralmente, políticamente, económicamente, etc. Cada uno de nosotros somos una pieza clave del cambio. Gandhi dijo que si queremos que las cosas cambien tenemos que encarnar el cambio, ser parte de él. Y cada día podemos hacerlo con grandes y pequeños gestos. El libro recoge muchos, es muy inspirador para ello a la vez que muy crítico con modelos productivos perniciosos.

UN MUNDO MEJOR
-¿Es posible una utopía mundial?  ¿Cuáles son los principales cambios para que esto sea posible?
-Yo soy de las que creen que es posible un mundo mejor. Llamémosle utopía o no, no es algo que vaya ocurrir solo. Si queremos un futuro mejor para el planeta y las futuras generaciones, todos podemos contribuir desde nuestro presente y nuestro ámbito profesional, personal, civil, político, etc. El planeta puede ser un lugar más amable, sano y justo. El libro anima a pasar a la acción, también desde el consumo, a ser parte de ese cambio, a darnos cuenta de nuestro poder como consumidores y ciudadanos/as en el engranaje mundial actual, y a tomar conciencia de que nuestro consumo tiene que ver con muchos de los problemas actuales de la humanidad, pero también con sus posibles soluciones, es una herramienta importante más de acción.

-¿Hay solución a la gran desigualdad social?
-Soluciones hay siempre que se busquen, que se les dedique tiempo y recursos, no sólo respecto a este conflicto, sino para cualquiera. Hay solución si los ciudadanos nos preocupamos, presionamos y hacemos escuchar nuestra voz en las esferas políticas, económicas, financieras y empresariales desde la múltiples vías que tenemos a nuestro alcance política, socialmente, individualmente y a través de nuestro consumo. No habrá solución a ningún problema si permanecemos pasivos y conformistas, si fomentamos el pesimismo, si caemos en la desidia y en estrategias que contribuyen a desmovilizarnos social e individualmente. El camino se hace al andar, y la acción es la vía. La protesta tiene que ir siempre acompañada de propuestas para poder resolver los problemas.

ECONOMÍA COWBOY
-¿Qué es la economía cowboy?
-En el libro rescato el término de economía cowboy del economista Kenneth E. Boulding que ya en los años 60 dijo que quien creyese en un crecimiento ilimitado o era "un loco o un economista". Él abogaba ya entonces por una economía circular (que produce-consume-reintegra) frente a la actual lineal (que produce-consume-tira) instaurada desde los años 50, pero nadie le hizo caso ni a él, ni a los que pensaban como él. Ahora, curiosamente, se rescatan esas teorías circulares y se va demostrando que tenía razón, a veces sólo se hace como un greenwash más. En el libro utilizo ese concepto como homenaje, y como sinónimo de una economía depredadora neoliberal. También llamo cowboys a algunas empresas que practican ese tipo de economía atroz para nosotros y para el planeta.

Sara B. Peña
 


Más info: www.brendachavez.com






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