ÁNGELES PARRA, DIRECTORA DE BIOCULTURA “La feria es un espejo de la sociedad. Crece porque también crece el consumo ‘bio’”

Lunes 29 de Octubre de 2018




Ángeles Parra es directora de BioCultura y presidenta de la As. Vida Sana, que es la entidad sin ánimo de lucro que organiza la feria. BioCultura llega a IFEMA del 1 al 4 de noviembre en su 34 edición. Serán 4 días intensos para entender que hay otras formas de producir, de consumir, de vivir y de sentir. Ángeles nos habla de los orígenes de la feria, del momento actual del sector "bio" y de cómo ve el futuro, un futuro imparable.

-Ángeles, ¿qué ofrece BioCultura en esta edición?
-La feria mantiene el crecimiento ocupando los pabellones 8 y 10 de Ifema. El sector empresarial ecológico está en auge. Van a estar presentes unas 750 empresas de todos los sectores. Aunque el principal sigue siendo el de la alimentación ecológica, con el 58%; otros sectores, como la cosmética ecocertificada (10%)y la moda sostenible (9%), están creciendo de forma considerable. También vamos a encontrar todo lo relacionado con la casa sana, turismo responsable, terapias… En definitiva un ecoestilo de vida sostenible. También se van a celebrar alrededor de 450 actividades paralelas con la intención de debatir, informar, educar en consumo… y disfrutar de este hermoso y maravilloso mundo de lo “bio”.

EXPANSIÓN
-BioCultura se ha ido extendiendo año a año, y ya cuenta con varias ediciones por toda la geografía española. ¿Cómo ha sido este proceso?
-Yo siempre digo que la feria es un espejo de la sociedad. Sí es verdad que, en buena medida, hemos sido muy pioneros y que marcamos tendencias. Pero, por otro lado, como feria, como algo vivo, como algo en lo que la ciudadanía está implicada, también es verdad que reflejamos aquello que la sociedad muestra. En este sentido, antes, hace años, el consumo "bio" era algo más minoritario, muy de gente muy concienciada. Ahora, ya ha roto las fronteras y llega a todas partes. Y es normal que BioCultura esté presente en más comunidades autónomas y ciudades. Porque es el sector y el público lo piden. BioCultura se celebra ya cada dos años en Bilbao, Coruña, Valencia y Sevilla; yo todos los años en Barcelona y Madrid.
 


“El sector ecológico está cambiando mucho y en muy poco tiempo. Sí, las grandes empresas y las grandes superficies han visto un nicho de mercado y se están introduciendo. Esto no tiene por qué ser negativo pero es complejo. No es bueno para el sector el hecho de que estas grandes empresas quieran funcionar en el sector "bio" como funcionan en el sector convencional, donde no hay la misma ética, los mismos conceptos, que funcionan en nuestro sector”



-¿Es la gente hoy más consciente que hace 15 años sobre el uso de productos ecológicos y el consumo responsable y respetuoso con el medio ambiente?
-La feria cumple en Madrid 34 años. Estaba todo por hacer. No había ni certificación. Tampoco había productos. Casi se podría decir que nos los inventamos. Era predicar en el desierto. Encontramos todo tipo de trabas. Pero, en estas décadas, hemos sido muy genuinos, nos hemos mojado por la agroecología sin despistar a nadie, yendo al meollo del asunto. Hemos participado y seguimos haciéndolo en mil luchas contra la modificación genética, los falsos "bio", los pesticidas... El público ha premiado esta autenticidad y el convencimiento de nuestra apuesta. Poco a poco, la concienciación ha ido calando en la sociedad. A ello ha colaborado, básicamente, lo mal que está la situación: pandemias de todo tipo (cáncer, obesidad, diabetes...), escándalos alimentarios... Los alimentos ecológicos son la bandera del famoso Principio de Precaución. Cada vez más gente está despertando, y decide dar pasos hacia la sostenibilidad.
 



CIENCIA Y CONSCIENCIA
-La ciencia también os da la razón….
-Vivimos en una sociedad en la que no solo vale ya el sentido común, todo debe ser refrendado científicamente; así es que se han realizado numerosos estudios para demostrar las ventajas de consumir productos ecológicos. El más reciente es el llevado a cabo por el Centro de Investigación en Epidemiología y Estadística de la Sorbona, en París. La investigación ha sido publicada en JAMA Internal Medicine, y concluye que promover el consumo de comida orgánica podría ser una estrategia preventiva prometedora contra el cáncer. Una de las conclusiones del estudio Nutrinet-Santé (llevado a cabo entre 68.946 participantes durante un promedio de 4,5 años) es que las personas que consumían mayor cantidad de alimentos orgánicos tenían un riesgo de cáncer un 25 por ciento más bajo si se comparaba con aquellos con una menor ingesta de alimentos orgánicos. En concreto la mayor reducción de riesgo de cáncer se observó en relación al cáncer de mama postmenopausico, al linfoma de Hodgkin y los linfomas, en general.

-¿Y en lo que respecta al medio ambiente?
-La principal actividad para la que empleamos la tierra es para la agricultura, que se ha convertido en una fuente muy significativa de emisiones de GEI’s (Gases de Efecto Invernadero). La emisión de combustibles fósiles y otros gases forman parte de los conocidos Gases de Efecto Invernadero, con el Dióxido de carbono (CO2) a la cabeza. Éstos producen un calentamiento en la superficie de la tierra que modifica los ciclos naturales provocando graves alteraciones en el medio ambiente. La agricultura convencional contribuye al cambio climático y éste influye a su vez sobre la agricultura. No es sostenible. Entre las alteraciones que se están produciendo en todo el mundo están las inundaciones y las sequías, la pérdida de biodiversidad, la desertificación, el descenso de agua dulce, la deforestación, el aumento del nivel del mar y las migraciones de millones de personas. A su vez estos desastres contribuyen a aumentar el cambio climático en un círculo que se retroalimenta. Cambiar el modelo de producción de alimentos es imprescindible para poder asegurar la soberanía alimentaria y combatir el cambio climático.

CARLOS DE PRADA
-El periodista Carlos de Prada lo tiene muy claro…
-La agricultura ecológica se adapta mejor al cambio climático. Por ejemplo, cuando se producen inundaciones los suelos ricos en materia orgánica absorben más agua durante fuertes precipitaciones. Pero también la agricultura ecológica ha probado estar mejor adaptada a los periodos de sequía reduciendo la erosión de los suelos y conservando mejor el agua. En la agricultura ecológica la emisión de gases de efecto invernadero es menor que en la agricultura convencional. Pero además la agricultura ecológica ayuda a preservar la biodiversidad, aumenta la fertilidad y productividad del suelo. Según Carlos de Prada: “La verdad es que la única forma viable de alimentar a los 9.000 o 10.000 millones de personas que puede tener el mundo en el año 2050 es la agroecología, y que la agricultura industrial, basada en la agroquímica, es, realmente, una amenaza para lograrlo. Multitud de estudios e informes -incluso de la propia ONU- manifiestan que la agricultura industrial de la agroquímica y los monocultivos es un absoluto fracaso. Que no ha acabado con el hambre en el mundo, ni con las plagas (que de hecho ha favorecido), que destruye empleo, que es menos rentable para los agricultores, que empobrece los suelos, que aumenta el cambio climático, que daña gravemente la biodiversidad, que acaba con la polinización (que es clave para la producción mundial de alimentos), que envenena los suelos y las aguas, que produce unos daños sanitarios terribles (por ejemplo cientos de miles de muertos por intoxicación con pesticidas)...”. Por cada euro que se paga por un producto convencional, no ecológico, la sociedad ha de pagar otro en daños a la salud y otro en daños al medio ambiente. La agricultura ecológica es, realmente, además de sobradamente productiva, más competitiva económicamente, beneficia a más personas y produce alimentos más sanos y nutritivos. Y, por supuesto, es la única forma de evitar exponerse a pesticidas disruptores endocrinos en los alimentos”. Por otra parte la producción ecológica es la gran oportunidad para volver a poblar nuestro medio rural: se estima que ya son más de 2 millones de hectáreas en ecológico, lo que sigue situando a España en el primer puesto europeo y el 4º mundial. El relevo generacional es importantísimo. Se sabe que el 80% de los jóvenes agricultores que empiezan a trabajar a día de hoy lo hacen a través de la agricultura ecológica. Y el resto de los empresarios agrícolas están formados en producción ecológica. El sector además registra un porcentaje mucho más elevado de mujeres empresarias que en otros sectores. 

EL SECTOR
-¿Qué reflexión hacéis sobre la entrada en el sector "bio"  de grandes capitales y de la distribución convencional?
-El sector ecológico está cambiando mucho y en muy poco tiempo. Sí, las grandes empresas y las grandes superficies han visto un nicho de mercado y se están introduciendo. Esto no tiene por qué ser negativo pero es complejo. No es bueno para el sector el hecho de que estas grandes empresas quieran funcionar en el sector "bio" como funcionan en el sector convencional, donde no hay la misma ética, los mismos conceptos, que funcionan en nuestro sector. El sector “bio” y su expansión son la punta de lanza de todo un cambio de paradigma que afecta a todos los ámbitos de nuestra vida (energía, salud, urbanismo, transporte, productos de higiene y cosmética, textil, construcción…) y que ya no hay nadie que lo pare y que ya ha llegado a todos los rincones de la Tierra. Para que las grandes empresas no acaben corrompiéndolo, tenemos que ser astutos. Ni negar el proceso, ni dejarlo en sus manos. Hay que ser estrategas.  Nosotros apostamos por el camino de en medio. Es decir, reconocer que este proceso se está dando y apoyarlo. Ahora bien, con la astucia de tener a las grandes empresas en un diálogo constante para que entiendan que este sector es diferente y que tiene unos códigos éticos que no pueden menospreciar. Podríamos tenerles lejos y dejarles funcionar a su manera pero, tarde o temprano, nos dejarían a un lado y lo corromperían todo. Es mucho mejor tenerles cerca, asesorarles, guiarles, y también vigilarles, llevarles a nuestro terreno. Diálogo, diálogo, diálogo. Que entiendan bien cómo funciona todo esto. Para que con ese proceso, que es imparable, todos salgamos beneficiados. Hay lugar para todos: tiendas pequeñas, grandes superficies, súpers ecológicos, cooperativas, ferias… Pero también hay que ser dinámico, creativo, y arriesgarse, no tener miedo… Hemos trabajado demasiado muchísimos años como para dejarlo todo ahora en manos de hombres/mujeres de negocios de traje y corbata. Tendamos puentes, acerquemos posturas, no seamos radicales en ningún sentido. Todo sigue estando por hacer.  Mostremos claramente nuestras cartas en el tablero y, quizás, todos ganemos la partida.

ACTIVIDADES PARALELAS
-No es habitual que una feria tenga tantas actividades paralelas… ¿Cuál es el motivo?
-BioCultura es un lugar de información, de encuentro y de intercambio. Para calar en la sociedad es imprescindible información, formación… y educar en consumo. Por este motivo las actividades juegan un papel imprescindible. Talleres, debates, jornadas profesionales, clases de cocina… pretenden acercar información, herramientas para que el ciudadano pueda cambiar sus hábitos de consumo con conciencia.

-Le habéis dado a la música un lugar en la feria…
-Nosotros estamos comprometidos con la "biocultura", que es un concepto que inventamos nosotros hace muchos años y que es totalmente holístico. Ahora bien, somos una entidad muy modesta y, obviamente, tenemos una serie de prioridades a la hora de llevar a cabo una feria: la alimentación ecológica es nuestra diana, eso no lo podemos olvidar. Pero, en la medida en que la feria ha ido creciendo, está claro que hemos querido apostar por ese concepto holístico del que hablaba y, en ese aspecto, no podemos dejar de lado la cultura, desde un prisma muy amplio. Este año, en BioCultura, contaremos con un escenario de música en vivo programado por Cultura en Movimiento/Rubén Caravaca. Además vamos a tener el prIvilegio de contar con el excelentísimo Eduardo Paniagua, en concierto, acompañado de Wafir Gibril y Pedro Burruezo, con espectáculo “Trovadores de las tres culturas”. Por otro lado, MamaTerra acerca la cultura "bio" a los niños con música y danza con árboles. También tenemos una programación de documentales relacionados con el consumo responsable y la naturaleza. En fin, una fiesta en toda regla…

Pablo Bolaño

 





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