PROTECTORES SOLARES CONVENCIONALES Su lado oscuro

Lunes 06 de Junio de 2016




En el mundo de la medicina, la situación en la que el remedio puede ser casi tan perjudicial como el problema no es infrecuente. La protección de la piel con agentes químicos para bloquear los rayos más nocivos del sol podría ser un ejemplo de ello, según algunos expertos. Publicado por Ecoticias.

Proteger la piel de los dañinos rayos ultravioleta (UV) es importante tanto para la prevención de cáncer de piel, como para la reducción de la tasa de envejecimiento de la piel. La exposición de la piel a los rayos UV puede ser reducida por agentes de bloqueo UV (pantallas solares y bloqueadores), que se dividen en dos grandes categorías: físicos y químicos.
Los físicos en general se basan en un polvo fino de minerales siendo el óxido de zinc y dióxido de titanio los más comunes. Bloquean la radiación UV, principalmente mediante la reflexión y/o dispersión de los mismos. Por lo general son insolubles y no penetran en la piel.
Por el contrario, los protectores solares químicos actúan en general absorbiendo la luz UV. La mayoría son productos químicos sintéticos que son solubles en aceite y/o agua. Muchos pueden penetrar en la piel, al menos en algún grado.
La capacidad útil de los protectores solares químicos de absorber la luz UV es también una fuente potencial de efectos nocivos. Cuando una molécula de un protector solar químico absorbe un fotón UV se “excita” (o sea que se carga de energía). Sin embargo, dicha molécula con el tiempo libera esta energía emitiendo fotones de menor energía y/o interactuando con otras moléculas.
Estos efectos secundarios a menudo conducen a la formación de subproductos químicos nocivos, en particular de los tristemente célebres radicales libres. Si esto ocurre dentro de la piel (es decir, la molécula de protector solar ha penetrado en la piel antes de la absorción de fotones UV), los radicales libres (y posiblemente otros productos secundarios) pueden causar daños en la piel e irritación, aumentar el riesgo de cáncer y contribuir al envejecimiento cutáneo.
El proceso en el que un producto químico hace que la piel (u otros tejidos) sean propensos a sufrir daños cuando se exponen a la luz se llama fotosensibilización. Hay evidencia de que al menos algunos bloqueadores químicos pueden desencadenar la producción de radicales libres y por tanto causar fotosensibilización.
En particular los siguientes bloqueadores mostraron ser potenciales fotosensibilizadores o ser peligrosos si ingresan en el torrente sanguíneo: octocrileno, metoxicinamato de octilo (Octinoxato), benzofenona-3 (oxibenzona) y benzofenona-4 (sulisobenzona), OMC (metoxicinamato octilo) y Avobenzona.

CON PALABRAS CLARAS
¿Qué significa todo esto en términos de mejores prácticas para la protección solar? ¿Hay que abandonar el uso de los protectores solares que contienen bloqueadores químicos hasta que se los investigue mejor? En la actualidad, la respuesta no es clara así que vamos a proporcionar algunas pautas.
En primer lugar, no aplicarle químicos a nuestra piel es lo más sano. Cuando la reducción de la exposición al sol no es una opción (por cuestiones de necesidad laboral por ejemplo), los bloqueadores solares físicos tienden a ser más seguros (siempre y cuando no estén en forma de nanopartículas).
Desafortunadamente, los bloqueantes físicos tienen inconvenientes también. No se esparcen con demasiada facilidad, pueden ser cosméticamente problemáticos (dejan rastros “blancos” en la piel) y es difícil lograr un amplio espectro de protección (UVA + UVB) con ellos.

¿Qué es menos malo?
Frente a una exposición particularmente intensa o prolongada o si su piel es especialmente sensible al sol y no sea posible evitarlo, ¿cuál sería el menor de dos males: el daño solar directo o el de los radicales libres secundaria provocada por los bloqueadores químicos? En la actualidad, no hay suficientes datos de la investigación para proporcionar una respuesta definitiva.
Aparentemente, al menos algunos protectores solares químicos que contienen ecamsule (Mexoryl SX), homosalato y algunos otros parecen ser un poco menos nocivos (pero no inocuos), por lo que es fundamental examinar la lista de ingredientes y buscar información acerca de los elementos específicos utilizados en cada fórmula.
Algunos fabricantes están tratando de mitigar el efecto secundario de los protectores solares químicos con nuevas tecnologías. Un enfoque es la microencapsulación: el agente de bloqueo está encerrado en pequeñas cápsulas, lo que hace que sea menos propenso a reaccionar con otros productos químicos y/o a ser absorbido por la piel, pero si esas microesferas son plásticas, tampoco le hacemos ningún bien al Medio Ambiente.
Otra opción consiste en agregar antioxidantes a la fórmula de protección solar. Dado que gran parte de los daños es causado por un aumento de la producción de radicales libres, la adición de una combinación efectiva de antioxidantes podría ser un factor atenuante.
Y no olvidarse de la opción de los protectores ecológicos (buscar los sellos que lo certifiquen) que complementan los factores de protección físicos con varios tipos de aceites humectantes y de reconocido poder curativo (aloe vera, jojoba, karite, etc.)
En todos los casos las cantidades que deben colocarse (y reponerse cada poco tiempo) deben ser “generosas” para que surtan el efecto protector deseado. Según algunos dermatólogos se deberían aplicar algo así como dos cucharadas de protector cada vez, por lo que en dos semanas de vacaciones, deberían usarse unos siete frascos de bloqueadores.

LA REFLEXIÓN
No hay ninguna duda que la mejor estrategia para evitar los rayos UV sobre la piel es reducir la exposición a los mismos; si se quiere tomar el sol lo ideal es hacerlo en las primeras horas de la mañana o a últimas de la tarde y, si se debe estar expuesto por razones de fuerza mayor, se debe elegir muy bien el tipo de protector a emplear.
Sigue siendo absurdo en grado sumo decidir asolearse por placer (en la playa, la montaña o la piscina) durante los momentos en los que la incidencia de los rayos solares es peor y para ello embadurnarse el cuerpo de químicos y/o ponerles camisetas y gorritos a los niños, mientras se los está exponiendo a lo más nocivo del sol.

Leer artículo publicado en ecoticias.com






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