RESIDUOS ¿Cómo podemos reducir el impacto ambiental de nuestra alimentación?

Viernes 29 de Junio de 2018





Un estudio publicado este mes en la revista "Science" pone de relieve el potencial del paso a una dieta vegana o vegetariana para mitigar el impacto ambiental global de la producción de alimentos. Se trata de un trabajo muy exhaustivo y complejo en el que se evalúa el impacto ambiental en cada fase de la cadena de suministro de alimentos: producción, procesado y distribución. El estudio se ha realizado sobre 38.700 granjas situadas en 119 países y evalúa la producción de 40 alimentos que representan el 90% del consumo global de proteínas y calorías. Para evaluar el impacto ambiental, se han utilizado cinco indicadores: el uso del suelo, el consumo de agua, la emisión de gases de efecto invernadero, la acidificación (descenso del pH) y la eutrofización (exceso de nutrientes).

Actualmente, la cadena de suministro de alimentos genera el 26% de las emisiones antropogénicas de Gases de Efecto Invernadero (a partir de aquí, GEI), el 32% de la acidificación terrestre y el 78% de la eutrofización y por tanto está directamente vinculada a la degradación de los ecosistemas naturales. Los resultados del estudio muestran que la mayor parte de estas emisiones se generan en las explotaciones agrícolas, es decir, en la fase de producción. Además, ponen de manifiesto que la producción de alimentos de origen animal tiene un impacto notablemente mayor sobre el medio ambiente que la producción de alimentos vegetales ricos en proteínas. Por ejemplo, para producir 100g de proteína, las vacas lecheras producen 36 veces más emisiones de GEI que los guisantes. Los autores identifican 5 razones biofísicas para explicar esta diferencia: la deforestación para cultivar soja, maíz y otros pastos utilizados para fabricar pienso, las emisiones derivadas de la producción del pienso, las emisiones generadas por los animales (fermentación intestinal, purines, tanques de acuicultura), las emisiones del procesado (especialmente aguas residuales de los mataderos) y las mermas de carne. Otro aspecto especialmente relevante es la heterogeneidad existente entre los productores a nivel global; y es que solamente un cuarto de ellos es responsable de más de la mitad de los impactos. Así, los autores destacan la importancia de monitorizar los impactos de cada explotación y adaptar las acciones para mitigar la huella ambiental en base a esta información y a las características geográficas.
Podríamos pensar que la reducción de los impactos depende solamente de cambios en las prácticas agrícolas por parte de los productores, pero este trabajo alerta que su capacidad de actuación es limitada. Productores, distribuidores y consumidores deben también contribuir a generar un futuro alimentario más sostenible. De hecho, este estudio aboga por la acción del último eslabón de la cadena de suministro: los consumidores. Un cambio de dieta, excluyendo los productos de origen animal, puede conllevar beneficios medioambientales no alcanzables por los otros agentes implicados. Según esta investigación, la adopción de una dieta vegana reduciría un 76% el uso del suelo, un 49% las emisiones de GEI, hasta un 56% la acidificación y eutrofización y un 19% el consumo de agua.
Para trazar el camino hacia una alimentación más sostenible, los autores proponen el siguiente marco de actuación integral (ver Figura). Primero, que los productores monitoricen sus propios impactos y los comuniquen. Segundo, que las administraciones marquen objetivos ambientales e incentiven los sistemas de producción más sostenibles. Tercero, que se generen plataformas de intercambio de información sobre las mejores prácticas. Por último, que los impactos de cada alimento puedan llegar a todos los agentes implicados, especialmente al consumidor. Esta comunicación podría darse en forma de etiquetado ambiental o a través de impuestos que permitan reflejar el coste ambiental en el precio de los productos. Asimismo, es necesario educar a la población sobre el coste real de la producción de alimentos.
Limitar el calentamiento global y la pérdida de biodiversidad son grandes retos ambientales. Seguir una dieta vegana o vegetariana es un pequeño reto para cualquier persona.

MARCO DE ACTUACIÓN PARA MITIGAR LOS IMPACTOS AMBIENTALES DE LA ALIMENTACIÓN

J.Poore y T.Nemecek. Figura extraída directamente del artículo.

 

Júlia Capdevila
 


Referencia:
Poore, J. y Nemecek, T. (2018). Reducing food’s environmental impacts through producers and consumers. Science, Vol. 360, Issue 6392, pp. 987-992. 
http://science.sciencemag.org/content/360/6392/987






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