TERAPIAS COMPLEMENTARIAS La persecución de Ciudadanos

Martes 14 de Marzo de 2017




Míriam Algueró Josa, presidenta de la Asociación de Oncología Integrativa, responde con una carta abierta a la Proposición no de Ley presentada por el Sr. Jose Manuel Villegas, portavoz Adjunto del Grupo Parlamentario de Ciudadanos, que es un ataque a las medicinas complementarias. “Las terapias complementarias no curan el cáncer, solo mejoran calidad de vida. Y la calidad de vida no se puede prohibir ni perseguir”, concluye Míriam Algueró. Aquí, una resumen de esa respuesta de la doctora.
 

El pasado 15 de febrero, el Sr. Jose Manuel Villegas, portavoz Adjunto del Grupo Parlamentario de Ciudadanos, presentó una Proposición no de Ley en la que pedía lo siguiente: “El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a llevar a cabo las modificaciones legales oportunas a fin de que los profesionales sanitarios estén obligados a comunicar a las autoridades legales pertinentes (fiscalía o juzgado de guardia) las prácticas llevadas a cabo por profesionales, titulados o no titulados, que, alejadas de la evidencia científica, pudieran causar un perjuicio real en la salud directa de sus pacientes. Todo ello se hará a fin de detectar malas prácticas que pongan en peligro la salud pública o la vida de los pacientes”.
El texto íntegro de la Proposición no de Ley, que se puede consultar aquí, hace primero una exposición de los motivos que han llevado a este grupo parlamentario a hacer esta proposición. “El Sr. Villegas tiene razón en que existe un vacío legal por lo que a las terapias complementarias respecta. Su formación no está regulada en España. Existen pocos másters universitarios que formen a médicos en estas disciplinas. Y existen muchas escuelas no regladas, tanto presenciales como online, que ofrecen formación de forma indiscriminada sin nadie que controle la calidad de la misma ni la preparación final que tienen las personas que la cursan”, explica Míriam Algueró.
Esta falta de regulación es un peligro para los ciudadanos, quienes a menudo terminan en la consulta de un profesional de la salud que no está capacitado para pautarles un tratamiento que mejore su calidad de vida. “Pero la solución a este problema no pasa por prohibir su práctica, cada vez más solicitada por los pacientes, sino por regular el sector y por incluir la formación en terapias complementarias y otras medicinas con base científica en el curriculum formativo del grado de Medicina”.
Uno de los principales problemas que nos encontramos con las terapias complementarias es el de las interacciones. Algunas plantas, no todas, interaccionan con la medicación convencional que toma el paciente. Esto puede causar tanto una inhibición del fármaco como un incremento de la toxicidad. “Pero existen otras terapias complementarias, como una alimentación adecuada a la patología del paciente, la acupuntura, la meditación, el yoga o el reiki que han demostrado de forma científica mejorar notablemente la calidad de vida de los pacientes con cáncer”, explica Míriam Algueró.
Parece baladí, pero dedicarse a la medicina integrativa no es algo sencillo. Después de los 10 años (6 de carrera, aprobar el MIR y dedicar cuatro años de rotación para cursar la especialización) pocos son los doctores que cursan un máster universitario u otra formación no reglada que les instruya sobre cómo mejorar la calidad de vida de sus pacientes. Pero este esfuerzo se ve recompensado cuándo, día a día y caso a caso, se aprecian mejoras significativas en la calidad de vida de los pacientes.
“Del texto se concluye que el Sr Villegas no ha hablado con ningún licenciado en Medicina ni con ninguna asociación de pacientes para contrastar la información que ha recibido por parte de los colectivos contrarios a las terapias complementarias. Sus detractores argumentan que éstas no cuentan con evidencia científica como posible cura del cáncer y tienen razón: no lo curan. Pero sí han demostrado científicamente mejorar la calidad de vida de los pacientes. Y perseguir el uso de las terapias complementarias, sin un completo conocimiento de causa, es un acto de irresponsabilidad política. Esta Proposición no de Ley, de prosperar en el Congreso de los Diputados, se convertiría en una prohibición por ley del uso de las terapias complementarias, lo que representaría una prohibición de mejorar la calidad de vida de los pacientes. Y la calidad de vida es un derecho que no se debería prohibir ni perseguir”, concluye Míriam Algueró Josa. 

Redacción
Podréis consultar el texto íntegro de la carta abierta en este enlace






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