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SOSTENIBILIDAD. MODA Y COSMÉTICA EN MASCULINO

Mucho hemos cambiado los hombres, y lo que nos queda... Revisando cómo nos han ido definiendo en solo un par de décadas, es normal que no sepamos muy bien quiénes somos. Todo tiene un comienzo y éste fue en 1994, cuando un periodista estadounidense inventó el término “Metrosexual”, aunque no se aplicó hasta principios del 2000 y, a partir de ahí, fueron surgiendo diversos términos que iban definiendo estilos dispares: "Hipsters”, “Übersexual, “Muppies”, “Retrosexual”, “Lumbersexual”, etc…
Estilos de vida, de vestimenta, de alimentación… nos han descrito de una y otra manera, y las masas han seguido a sus ídolos que los representaban encumbrándolos como nuevas deidades sin ver más allá de lo que nos mostraban.
Posiblemente, es más cómodo que nos dirijan a través de artículos e imágenes de futbolistas, actores, modelos -y hoy en día, los “influencers” a través de las redes sociales-, que pensar en cambiar de verdad lo que nos afecta y afectará en un futuro ya no tan lejano.
Los hábitos cambian y nos cuidamos preocupándonos por nuestra alimentación al elegir los productos biológicos, de cercanía o de comercio justo; apoyamos más causas de defensa medioambiental y/o animal, y somos más activos en la vida política y social de nuestra comunidad. Pero, ¿hemos revisado nuestros estantes del baño y nuestro armario? ¿Sabemos la cantidad de productos químicos de los que nutrimos a diario nuestra piel? ¿Sabemos de dónde viene o quién ha fabricado la camisa de unos 12 euros de media que compramos en Inditex, Primark u otro grupo similar? Ambas industrias son de las más contaminantes a nivel mundial para el medio ambiente y pueden causar daños en nuestra piel y organismo a corto y largo plazo; daños que pueden solventarse si vamos cambiando nuestros hábitos, como, por ejemplo, a una moda más sostenible con textiles ecológicos y tintes sin químicas que nos perjudiquen. Como dijo Tolstói ,“Todos quieren cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo” y quizá deberíamos reflexionar sobre ello. No hace falta que nadie invente un término nuevo para que podamos decir a qué pertenecemos o con qué nos identificamos. Es sentido común lo que hace falta, ver la realidad que tenemos delante y no obviar que los seres humanos somos los causantes de la mayoría de males que nos afectan y que también somos los que tenemos el remedio para solucionarlo. Gestos tan simples como sustituir un gel de baño convencional por uno con certificación o una camiseta sin definición por una de algodón ecológico, puede ser el inicio de un cambio.

J. Carlos Moreno. 
Responsable Proyecto Planeta Moda. Dir. Técnico de BioCultura.

http://www.theecologist.net

LA MUERTE. UNA SOCIEDAD QUE VIVE DE ESPALDAS A ELLA

Nuestra estra sociedad occidental, tan civilizada y aséptica, vive completamente de espaldas a la muerte. Esto tiene muchas consecuencias de diversa índole y en diferentes ámbitos. Este monográfico estudia cuáles son esas consecuencias que nos incumben a todos muy directamente y también a todo el planeta.
Un ejemplo muy notorio es que el vivir de espaldas a la muerte aumenta la cantidad de personas que sufren patologías mentales como la depresión. La ausencia de ritos directamente relacionados con la muerte dispara las dolencias psicológicas y nos hace más consumistas, más apegados a lo material. Con las devastadoras consecuencias que ello tiene en lo medioambiental.
La ecología profunda, que no descarta el ámbito espiritual de la vida, nos hace conscientes y, por ello, responsables. Se trata de defender la vida en su más amplia acepción, incluso la vida de los no nacidos, y también la vida de todas las demás especies, sean animales o vegetales, que pueblan la Tierra. Vivir de espaldas a la muerte contribuye a hacernos más depredadores.
Era necesario un monográfico de estas características. Ya estaba tardando demasiado. Si la muerte es un tabú en Occidente y en todos los rincones del planeta adscritos a esta filosofía… no es por casualidad. Vivir de espaldas a la muerte contribuye de forma notoria a desapegarnos de la destrucción que somos capaces de engendrar. Se nos oculta la muerte para que no veamos todo el daño que estamos haciendo. Pero ello no es gratis. Todo lo que sale de las pautas naturales… tiene un alto precio. ¿Queremos seguir pagándolo?
Otras culturas, otras formas de entender la vida… nos pueden ayudar a ver la muerte de otra manera. También hemos querido reflejar en este número un resumen de lo que son esos otros prismas, nunca tan necesarios como hoy. Aprender a ver la vida con los ojos del corazón nos enseñará a valorar la vida como lo que en realidad es: algo sagrado. Como ya dijo Vandana Shiva: “Sólo una visión sagrada de la vida puede ayudarnos a salir de la encrucijada en la que se encuentra metida nuestra especie”.

www.theecologist.net

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