A. RODRÍGUEZ, PSICÓLOGA “Necesitamos nuevas formas de vincularnos con el planeta Tierra”

Miercoles 06 de Mayo de 2020





Ángela Rodríguez es psicóloga general sanitaria y ofrece terapia por videollamada en www.umaiterapia.com


Ángela Rodríguez es psicóloga general sanitaria y actualmente ofrece terapia por videollamada a través del proyecto www.umaiterapia.com, donde también escribe artículos en su blog. Tiene una visión biopsicosocial e integrativa de la salud y trabaja con personas que quieren aumentar su autoconocimiento y que tienen dificultades relacionadas con la ansiedad, la depresión y la gestión emocional, así como altas sensibilidades y cuerpo.

-¿De qué forma está afectando la crisis del coronavirus a la psicología de las personas?
-Esta crisis nos ha afectado de múltiples formas. Cada persona lo está viviendo de una manera diferente según su situación y sus circunstancias personales. En general, han aparecido emociones intensas y cambiantes, seguro que todos hemos tenido miedo, tristeza y rabia. A nivel mental, han surgido muchas preocupaciones respecto al futuro. Asimismo nos hemos encontrado con falta de movimiento corporal, de poder andar, salir, sentir el sol. Y en algunos momentos incluso hemos podido sentir calma, alegría o espacios de descanso. Todo esto es debido a que nos hemos tenido que adaptar a una situación desconocida y a la incertidumbre. Cada uno lo hace como puede y sabe, utilizando sus propios recursos. Quizás, en algunas personas, este parón ha dado pie a que aparezcan reflexiones o aprendizajes que han propiciado una mayor conexión con sus necesidades y que les haya impulsado al cambio en algún aspecto de su vida.
 


“También me gustaría comentar que otro de los aspectos que vemos en el ser humano es nuestra tendencia a intentar controlar y anticipar lo que pasará en el futuro. En situaciones de incertidumbre como la actual nuestra mente, para protegernos, suele imaginar escenarios muy negativos. Por eso, es importante cultivar el situarnos en el presente, permitirnos no saber lo que vendrá y hacer lo que está en nuestra mano aquí y ahora por nosotros, la colectividad y el medio ambiente”



NUESTRA ESPECIE
-¿Y de qué forma nos afecta en lo colectivo, como especie?
-Como sociedad nos encontramos ante un gran desafío. Por una parte, vemos que formamos parte de una humanidad compartida, lo que pasa en China también puede pasar aquí. Creo que en general tendemos a una mirada muy individualista que no nos permite ver que estamos conectados y que formamos parte de lo mismo. También, se ha hecho patente la necesidad de la unión, que podamos conectarnos y que así podemos llegar más lejos que solos. En esta línea, nos damos cuenta de nuestra necesidad de vincularnos, de relacionarnos y, en este sentido, la tecnología nos ha brindado una buena herramienta para seguir haciéndolo. Han surgido muchas iniciativas de ayuda mutua, de generosidad con los demás y con una mirada que va más allá de nuestro núcleo más cercano. Hemos valorado más cómo cada uno podemos aportar algo fundamental a la sociedad y que cada pequeña acción constituye un todo.

-¿Y qué pasa con los ancianos, con los niños…?
-Esta pandemia también ha puesto el foco en colectivos a los que anteriormente no se le prestaba la importancia que merecen. A veces, da la sensación de que las cosas están hechas para un modelo de persona que no representa la variabilidad de los seres humanos y las diferentes fases por las que pasamos. Creo que es necesario que reflexionemos en este sentido y que se puedan favorecer medidas más respetuosas para todos. Desde mi visión pienso que crear espacios y narrativas con perspectiva intergeneracional nos aportaría más riqueza y una sociedad más igualitaria y tolerante.

NATURALEZA ALTERADA
-¿Lo que afecta a la Naturaleza cada vez nos altera más también?
-Por supuesto, nosotros somos naturaleza. Tenemos una visión muy dualista en muchos aspectos que no nos ayuda a integrar y ver que no estamos separados. Justamente esta perspectiva fragmentada influye en nuestra forma de ver la vida y de relacionarnos con ella. Esto hace que muchas veces nuestros hábitos de consumo o de relación con el medio ambiente y los otros seres vivos sea poco respetuosa y sostenible. Y a su vez, nuestros actos provocan cambios en el entorno y estos nos afectan a nosotros. Se crea un círculo vicioso que a veces es destructivo. Necesitamos nuevas formas de vincularnos con el planeta tierra, que haya una transformación hacia una perspectiva más saludable e integrada. Este es un tema que he reflexionado mucho en estos días y que dio pie a un artículo en mi blog. si queréis leer más lo podéis encontrar aquí.

-¿Qué recomendarías para mitigar las crisis de ansiedad y este estrés producto de la desolación?
-Como te comentaba antes, cada persona es un mundo y las situaciones son diferentes. La ansiedad y el estrés no se manifiestan en todas las personas igual ni tienen el mismo origen. Hay una serie de recomendaciones básicas que todos conocemos y que durante este tiempo se han repetido desde muchos canales y profesionales, en relación al descanso, la alimentación, el ejercicio o la meditación. En este sentido, actualmente contamos con múltiples herramientas para cultivar la calma y sentirnos mejor. Mi opinión es que todo esto tiene un impacto y es beneficioso en nuestra salud pero no sustituye una terapia individualizada. Creo que realizar un proceso terapéutico que fomente el autoconocimiento, vaya al origen y aborde todas las variables relacionadas sería una opción que sin duda recomiendo. Quizás otra lección que nos esté dando este virus es dejarnos ayudar, normalizar que nos sintamos mal y poder expresar nuestra vulnerabilidad.

SALUD MENTAL
-¿Qué nos dicen los psicólogos oficiales de todo este asunto?
-El Colegio de Psicología está brindando mucho apoyo y es consciente de la necesidad de hacer aportaciones en el ámbito de la salud mental. Desde el comienzo de la pandemia hubo una rápida movilización para aportar guías y recursos que pudieran ser de ayuda para los ciudadanos. Además, estas herramientas se han hecho desde unidades especializadas en cada área abordando diferentes problemáticas que hayan podido surgir (confinamiento, duelo, adolescencia, infancia, violencia de género, ancianos, gestión emocional..). También, se han ofrecido líneas telefónicas gratuitas para poder atender a personas que lo pudieran necesitar. Ahora que nos encontramos en el inicio de la desescalada, se ha realizado un comunicado de los posibles riesgos que nos podemos encontrar en salud mental debido a esta crisis y diferentes propuestas dirigidas a los gobiernos para poder hacer cambios que garanticen atención psicológica a la población. El texto completo lo podéis encontrar aquí.

-¿Padecemos “déficit de naturaleza” como especie? ¿Cuáles son sus consecuencias?
-En muchos casos sí, sobre todo si vivimos en ciudades que nos dificultan contactar con espacios más naturales. En general, el estilo de vida actual es bastante rápido, consumista, competitivo y exigente. Esto nos aleja de los ritmos naturales, de nuestro instinto, del contacto con nuestras necesidades, nuestro cuerpo y de nuestra capacidad de autorregulación. Asimismo, entramos en una rueda de vivir para producir, de primar el hacer al ser, provocando en muchos casos que queramos todo ya y no entendamos los procesos que son necesarios. Cuando vamos al campo vemos que diferentes árboles, animales y plantas conviven a pesar de ser diferentes, en cambio en el ser humano encontramos poca tolerancia a lo diferente y poca conciliación. Acercarnos más a la naturaleza nos puede aportar muchos aprendizajes y que podamos nutrir valores más conscientes, sostenibles, creativos y respetuosos.

RECRUDECIMIENTO
-¿Qué va a pasar si la cosa se recrudece: colapso económico, colapso ecológico, confinamientos masivos, disturbios sociales por pobreza, control social a espuertas? ¿Aumentarán más todavía los suicidios y las depresiones?
-Nos encontramos en un momento muy delicado: hay muchas personas que lo están pasando muy mal y esta situación está acarreando un desgaste que puede desembocar en consecuencias más graves a nivel psicológico. En este sentido habría que estar atentos a estos factores e impulsar medidas de apoyo a colectivos que puedan sentirse más vulnerables. Asimismo, como individuos, podemos observar a las personas que tenemos cerca y ofrecer el apoyo que esté en nuestra mano a los que veamos que lo puedan estar necesitando. Lo que cada uno hagamos repercutirá en la sociedad en la que vivimos. Esta crisis ha traído también un sentimiento de apoyo mutuo y solidaridad que podemos seguir manteniendo para encontrar otras maneras de relacionarnos más sanas. También me gustaría comentar que otro de los aspectos que vemos en el ser humano es nuestra tendencia a intentar controlar y anticipar lo que pasará en el futuro. En situaciones de incertidumbre como la actual nuestra mente, para protegernos, suele imaginar escenarios muy negativos. Por eso, es importante cultivar el situarnos en el presente, permitirnos no saber lo que vendrá y hacer lo que está en nuestra mano aquí y ahora por nosotros, la colectividad y el medio ambiente.

Pedro Burruezo






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