BANCA ÉTICA/ENTIDADES NO “FINAN-FIERAS”/Otras formas… hacia la eco-nomía

Lunes 19 de Septiembre de 2022





La banca ética, también conocida como banca social o banca alternativa, es un conjunto de entidades financieras cuyos productos no están condicionados exclusivamente al criterio del máximo beneficio. En algunos casos, también tienen una estructura interna fundamentada en la participación cooperativa. En BioCultura Madrid la banca ética y la banca “halal” estarán representadas. Otras formas de eco-nomía son posibles.
 

Si alguna vez ves saltar por la ventana a un banquero suizo, salta detrás.
Seguro que hay algo que ganar…
Voltaire

 
La banca ética surgió como parte de los movimientos de economía alternativa que buscaban una economía real y cuyas actividades produzcan un impacto social o medioambiental positivo. Ciertos escándalos públicos de corrupción en Estados Unidos y conflictos políticos internacionales (la guerra de Vietnam, el régimen del apartheid en Sudáfrica...) hicieron que la ciudadanía y una serie de colectivos tomasen conciencia de que la relación ahorro-crédito estaba completamente controlada por los bancos. Es decir, los ahorradores y legítimos dueños de ese dinero no tenían capacidad para decidir sobre los créditos que se concederían con su ahorro. De esta manera, el ahorro de una ONG que trabajara por la paz podía invertirse en armamento. La banca ética invierte en productos rentables pero inocuos social o ambientalmente. La banca “halal”, además, tiene una serie de prescripciones en las que los préstamos se producen sin interés y en los que no se presta para invertir en productos contrarios a los pilares islámicos.
 


MICROCRÉDITOS
En los países del Sur se dieron otras problemáticas en el mismo momento histórico. La precariedad, la excesiva usura de los sistemas convencionales… Estas necesidades hicieron nacer algunas redes locales económicas que generaron diferentes mecanismos de financiación local y solidaria. El instrumento más conocido es el microcrédito, propuesto con gran éxito por Grameen Bank en Bangladés. Su fundador, Muhammad Yunus, recibió en 2006 el Premio Nobel de la Paz. Históricamente, se sucedieron dos enfoques en la selección de criterios que permitían el acceso al crédito. Primero se utilizaron criterios de selección negativa, definiendo qué tipo de actividades no se financiarían: armamento, prostitución, pornografía, tabaco, alcohol, actividades extractivas no sostenibles, maderas tropicales... Tras esta postura, se hizo una reflexión que llevó a proponer los criterios en forma positiva, aquellos que sí se financiarían: cultura, comercio justo, restauración del medio ambiente, energías renovables... Hoy en día predomina la selección positiva. La banca ética descarta la inversión en todo tipo de productos que no sean lícitos desde un prisma social. La banca “halal” descarta, además, todo aquello que es “haram” o ilícito según el islam: no puede invertir en la industria del alcohol, ni la industria del cerdo o cárnica que no sea “halal”, tampoco en armamento y similares…

EL FUNCIONAMIENTO
Un resumen del funcionamiento de la banca ética sería más o menos este.
* Transparencia: los ahorradores e inversores tienen el derecho a saber cuál es el destino de su dinero y en qué se está invirtiendo. Además, es fundamental que exista claridad en la relación que les une con la entidad financiera correspondiente.
* Utilidad social: los proyectos avalados por las corporaciones deben apuntar hacia temas como la creación de empleo, la ayuda a la inversión socio-laboral o la reducción de la desigualdad, entre otros.
* Apoyo y negociación: las entidades no solo se centrarán en la recuperación de los fondos prestados; harán lo posible por negociar y ayudar a sus clientes.
* Viabilidad: las corporaciones que apoyen las directrices de la banca ética no aprobarán proyectos inviables que pongan en riesgo el capital de las personas ni perjudiquen los entornos donde se implementarán.
* Responsabilidad: por un lado, la banca ética evaluará la responsabilidad del inversor; por el otro, estudiará cada una de sus decisiones tomando siempre como referente el desarrollo humano y social.
Entre los principales productos que ofrece la banca ética destacan las libretas de ahorro para financiar proyectos sociales, las tarjetas de crédito solidarias para donaciones, los fondos de inversión solidarios y los microcréditos para financiar proyectos generadores de renta.

EN BIOCULTURA MADRID
Diferentes actividades y expositores darán a conocer en BioCultura Madrid lo que es la banca ética y la banca “halal”. Desde la organización de la feria, Ángeles Parra señala que “sin una economía limpia es muy difícil construir un mundo sano. Yo diría más. Sin una economía limpia, no es posible construir una sociedad sana. Por eso queremos que BioCultura sea una especie de motor promocional para que la ciudadanía entienda que, al mismo tiempo que hay que cambiar hábitos alimentarios o energéticos, es indispensable, para construir un nuevo mundo más verde y más sostenible, también, cambiar hábitos financieros. La banca convencional tiene muchas malas praxis e invierte el dinero del pequeño ahorrador en productos ética y ambientalmente muy nocivos”. En BioCultura Madrid la banca ética y la banca “halal” estarán representadas. Otras formas de eco-nomía son posibles, necesarias y urgentes en un mundo que camina alegremente hacia la autodestrucción. Asoc. Oikocredit, Fiare y CoopHalal son las entidades que representan a la nueva eco-nomía verde y ética en BioCultura.

INVERSIÓN ÉTICA
David Díaz, de Oikocredit, nos dice: “Somos una cooperativa internacional de crédito no bancaria. Eso significa que no ofrecemos servicios financieros para el día a día como hacen los bancos (cuentas corrientes, tarjetas, domiciliación de recibos, etc.). En Oikocredit solo ofrecemos un producto de inversión ética a plazo para aquellos ahorros o fondos que tanto personas individuales como organizaciones puedan tener y no necesiten utilizar a corto plazo. Con ese capital que más de 58.000 personas inversoras de todo el mundo aportan a la cooperativa, financiamos proyectos con marcado impacto social y ambiental. Otra cuestión que nos diferencia de las otras entidades de finanzas éticas que operan en nuestro país es que en Oikocredit nos especializamos geográficamente en ofrecer préstamos e inversión en países del Sur Global, en América Latina, África y Asia. Y ofrecemos financiación a proyectos de tres sectores: microcréditos y finanzas inclusivas, agricultura sostenible y energías renovables”. Y añade: “Cada vez más gente conoce el concepto de banca ética, pero a la vez existe también mucha confusión. Por ejemplo, la nueva taxonomía europea sobre Finanzas Sostenibles, que tiene aspectos muy positivos para fomentar que todo el sector financiero invierta en una economía más verde, está siendo utilizada por muchos bancos convencionales para venderse como éticos o sostenibles, cuando en realidad solo algunos de los productos que ofrecen entrarían en la definición de Finanzas Sostenibles. Así, utilizan esos pocos productos como estrategia de ‘greenwashing’, y paralelamente siguen invirtiendo ingentes sumas en sectores como los combustibles fósiles o la industria del armamento. Además, debido a la presión de los grandes lobbies del sector energético, la propia taxonomía europea terminó aceptando la energía nuclear o el gas como ‘energías de transición’, considerándolas así como posibles inversiones sostenibles. ¡Y estarás de acuerdo conmigo en que pocas cosas hay más alejadas de la sostenibilidad que el gas y las nucleares!”.

UNA HERRAMIENTA AL SERVICIO DE LA TRANSFORMACIÓN
Juan Garibi, responsable del departamento Comercial y del de Desarrollo Estratégico, señala: “Banca ética somos las entidades financieras que ofrecemos productos cuyo objetivo es un impacto social y ambiental positivo más allá de la búsqueda del beneficio económico. Somos una herramienta al servicio de la transformación social a través de la financiación de proyectos del tercer sector, la economía social y solidaria y la promoción de una cultura de la intermediación financiera bajo los principios de la transparencia, la participación y la democracia. Financiamos exclusivamente proyectos de ámbito social (discapacidad, grupos en riesgo de exclusión social, cooperación al desarrollo, salud), cultural, (educación, arte, etc.), y medioambiental (agricultura ecológica, energías renovables, eficiencia energética, construcción sostenible), descartando todos aquellos proyectos que puedan tener impactos negativos como la contaminación, la producción de armamento…”.

COOP HALAL
Najia Lofti está al frente de CoopHalal, que también estará en BioCultura Madrid 2022: Lofti asegura: “La banca ética es un modelo de banca que debe cumplir con los principios de la ética, la responsabilidad social y ambiental, unos precios de interés justos, etc. Nosotros con la Banca Islámica (Halal) vamos más allá de este modelo para adoptar un modelo de banca que, además de cumplir con todo lo anterior,  descarta tajantemente los préstamos con interés, los productos financieros basados en la ambigüedad y el azar como son los futuros en la bolsa o las opciones/obligaciones, etc. Descarta toda transacción que sea financiera pura y dura que no tenga su imparto en la economía real, porque el objetivo de la banca islámica y la economía islámica, en general, es conseguir el bienestar de las personas en su vida diaria a través de la economía real tangible, sin dejar de lado la responsabilidad en el consumo y sobre todo la solidaridad entre la sociedad con unos instrumentos financieros eficaces tal como es el zakat, pilar económico muy importante en la sharía”. Y añade: “Dentro de un ambiente y un entorno que no es adecuado para ella a nivel legislativo, cultural, etc., y donde reina un modelo capitalista de mucho años (o mejor dicho) de siglos, la banca islámica está intentando lograr su sitio, aprovechando sobre todo los periodos de las diferentes crisis, durante las cuales esta banca ha mostrado su estabilidad y su vinculación con la economía real. Cosa a través de la cual está logrando ganar la confianza de cada vez más clientes, y también de los inversores, debido a unas tasas de rendimiento que están muy por encima de los tipos de interés que ofrecen los bancos clásicos. A grosso modo, podemos decir que, con un nicho de un 1% aún de la economía internacional, pero con unas tasas de crecimiento que no bajan de dos cifras anuales, está yendo a buen ritmo para ganar terreno en las finanzas internacionales… En Malasia la banca islámica ya se acerca al 50% de las finanzas del país. En Turquía, al 20%”

Pablo Bolaño
Publicado en El Ecomensajero Digital



EN BIOCULTURA MADRID 2022
www.coophalal.eu
www.fiarebancaetica.coop
www.oikocredit.es


PRÁCTICAS FRAUDULENTAS EN LA BANCA CONVENCIONAL
OJO CON LO QUE FIRMAS

En muchas ocasiones, los bancos tradicionales llevan a cabo actos de mala praxis; prácticas que vulneran los contratos con sus clientes o incumplen las normativas de protección al cliente y la obligación de garantizar una información veraz y clara.  En no pocas ocasiones la banca convencional opera contradiciendo la ley y saltándosela. Básicamente, realizan gestiones y prestan sus servicios sin respetar los intereses y derechos de sus clientes, normalmente incumpliendo su obligación de aportar información veraz y transparente a sus clientes, en relación con el riesgo y las condiciones de las operaciones que realizan en conjunto. Actualmente, la normativa MIFID de la Unión Europea ha tratado de regular estas malas prácticas y dar directrices a las entidades bancarias, que estarían incurriendo en una mala praxis desde el momento en el que actúan sin cumplir esta normativa. Pese a que puede parecer algo bastante grave, es sorprendente la cantidad de entidades bancarias que han llevado a cabo malas prácticas en perjuicio de sus clientes. Esto ha hecho que se dude de la integridad de estas compañías, las cuales han causado problemas e inconvenientes a sus usuarios por buscar su propio beneficio. La banca ética garantiza a sus clientes la transparencia, solidaridad y claridad/calidad de información que una entidad tradicional no puede ofrecer (ni quiere). A través del uso de productos financieros sostenibles y prácticas que promueven el cuidado de la sociedad y el medio ambiente, los bancos éticos plantan cara a la banca convencional, que tiene cada vez peor imagen ante la ciudadanía.






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