EUROPA/MEDIO AMBIENTE/Una gira de activistas de Brasil muestra la otra cara de la ganadería industrial y de los biocombustibles

Viernes 29 de Abril de 2022





Ha arrancado hace unos días la gira europea de tres activistas brasileños que, en las próximas semanas, se reunirán con representantes políticos españoles y de la UE para explicar los impactos de la importación europea de soja para pienso de animales y biocombustibles. La importación de materias primas y minerales a Europa tiene un impacto socioambiental devastador que acaba con la forma de vida —e incluso con la vida— de millones de personas. Esta gira dará testimonio de la situación que viven los pueblos indígenas y comunidades locales brasileñas tras tres años de presidencia de Bolsonaro, así como de la apremiante necesidad de proteger la biodiversidad y su patrimonio cultural. En Madrid, la delegación brasileña se reunió con el ministro Alberto Garzón el jueves 5 de mayo.
 
Una de las marcas históricas del Estado brasileño es el uso de las fuerzas de seguridad pública, muchas veces en alianza con actores privados, contra los pueblos rurales en general y, sobre todo, contra las organizaciones y movimientos sociales del campo que luchan por sus derechos. Las tierras indígenas constituyen la mayoría aplastante de las tierras que sufren intrusiones con violencia y agresiones. Desde el inicio del gobierno de Bolsonaro hasta el 2021 se produjo un gran aumento de la cantidad de familias que sufrieron invasión de sus tierras, el 206% respecto del 2018.
 
MUERTES DE CAMPESINOS
Toda esta violencia tiene mucho que ver con la importación a Europa de soja para piensos dirigidos a la ganadería industrial y para biocombustibles. La relación es evidente:  alrededor de dos millones de toneladas de soja procedente de tierras deforestadas (desde el año 2008) podrían llegar a los mercados europeos cada año. Del total de importaciones sojeras procedentes de Brasil que llegan a la UE, el 69% proceden de dos ecosistemas especialmente valiosos y vulnerables: la selva amazónica y la sabana del Cerrado. En este último ecosistema y en su área de transición, sin ir más lejos, es donde ocurrieron el 40,2% de los 2.276 casos de conflictos en el campo en el año 2020, según documenta la Comissão Pastoral da Terra. Unos conflictos que, en términos generales, se cobraron en Brasil la vida  de 109 personas durante 2021. Este año ya son 14 las personas asesinadas.
 

 
DENUNCIAS Y PETICIÓN DE APOYOS
Denunciar esta situación y conseguir apoyo institucional para detenerla es el objetivo de una gira europea de activistas de Brasil que comienzó en Madrid el 5 de mayo. Durante su estancia en España y posterior visita a Bruselas, denunciarán cómo las importaciones europeas, además de impulsar las emisiones derivadas del cambio de uso del suelo, la pérdida de biodiversidad y el aumento del riesgo de incendios forestales, aumentan el riesgo de acaparamiento de tierras, la violencia y otros efectos negativos hacia las comunidades indígenas y otras dependientes de los bosques.

Redacción
 






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