LIBROS/CARLOS FRESNEDA/”ECOHÉROES” “Esta década será crítica en todos los sentidos”

Martes 06 de Octubre de 2020





Carlos Fresneda lleva escribiendo sobre temas
ambientales desde hace más de 30 años (foto: Isaac Hernández)

 

Carlos Fresneda (Madrid, 1963) es corresponsal en Londres de “El Mundo” desde el 2011 y ex corresponsal en Nueva York y Milán. Inició su carrera periodística en “El País” y en 1987 recibió el Premio Mesonero Romanos por su labor informativa sobre Madrid. Lleva más de tres décadas escribiendo sobre temas ambientales, colabora asiduamente con la revista “CuerpoMente” y ayudó a crear el portal www.elcorreodelsol.com. Es autor de la “La vida simple” (Planeta), “Querido hijo” (La Esfera de los libros), “El rey de las alcantarillas” (SM) y “Mirar Madrid” (con grabados de Venancio Arribas). Ahora, acaba de publicar “Ecohéroes”, vía RBA. 

-¿Le puedes explicar el libro a alguien que no lo haya leído?
-“Ecohéroes” es un libro tejido con más de 100 historias de gente que trabaja por un cambio positivo en el planeta. Unos más conocidos (como James Lovelock, Jane Goodall, Vandana Shiva, José Andrés, Mariano Bueno, James Hansen, Naomi Klein o Sybilla) y otros menos conocidos pero con historias apasionantes. Tanto como lo que dicen me interesa lo que hacen. Es ante todo un libro de acción. El epílogo se titula precisamente “Bendita Inquietud” y es una llamada al activismo, con mención especial a Ángeles Parra y a la labor de Vida Sana y BioCultura a lo largo de casi cuatro décadas impulsando el sector “bio” en España y abriendo las puertas al otro mundo posible.
 


El nuevo libro de Carlos nos da ejemplos de ecohéroes
cuyas acciones son un ejemplo para la Humanidad




 

HISTORIAS EMOCIONANTES
-El libro está construido en base a historias personales. ¿Cuáles son las que más te han emocionado?
-Quizás la del ecologista acústico Gordon Hempton, a la busca del silencio natural en los bosques milenarios del noroeste americano. Y la del micólogo Paul Stamets, en el reino mágico de “Fungi Perfecti”. Y la de Monserrat Pons, el boticario que ha creado el mayor figueretum del mundo en Mallorca. O la de Annie Novack, la granjera en el tejado de Nueva York, emparentada a lo lejos con Joan Carulla, el abuelo de los tejados verdes en Barcelona. Y por supuesto PamWarhust y las revolucionarias mujeres de Increíbles Comestibles, que han puesto a cultivar para el pueblo hasta a los bomberos y la policía en Todmorden, cerca de Manchester.
 




Annie Novak y Paul Stamets, dos de los ecohéroes de Carlos Fresneda 
(Foto: Isaac Hernández)

 


-¿Mientras existan personas como las que describes en tu libro… no todo está perdido?
-En estos momentos, más que nunca, nos hace falta un rayo de esperanza. Este libro tardó en gestarse más de diez años y no ha es casualidad que haya ha visto la luz en medio del pesimismo vital que se ha instalado con la pandemia. Estas historias son ante todo ejemplos de resilencia y regeneración, dos palabras clave para los tiempos en que vivimos.


AGRICULTURA ECOLÓGICA
-¿En qué medida la agricultura ecológica y la alimentación “bio” están presentes en tu nueva obra?
-Mariano Bueno, con “Cultiva ecológico, cultiva saliud”, abre el apartado de alimentación, el más nutrido junto al de ciudades y el del clima… con siete capítulos. A Mariano le conocí precisamente en Biocultura, el gran punto de encuentro donde coincidí también con el permacultor Lucho Iglesias, con la madrina de las ecoaldeas Mauge Cañada, con la educadora verde Heike Freire y con muchos de nuestros ecohéreos autóctonos. Tuve la suerte de vivir en Italia el nacimiento de Slow Food y por eso he querido dedicarle también un capítulo al fundador, Carlo Petrini. Michael Pollan nos remonta en el libro al boom de la comida “bio” en Estados Unidos y nos extiende su particular receta: “Comed alimentos reales, no demasiados y sobre todo plantas”.
 


-¿Por qué es necesario visibilizar las acciones de estas personas, por más que ellos/as, en general, huyan del reconocimiento?
-No es que huyan del reconocimiento, es que los medios no les dan la visibilidad que se merecen. Por desgracia, el medio ambiente ha vuelto otra vez a los márgenes y los peridistas ambientales no puedeN siquiera establecer el vínculo necesario de la ecología con la salud o con la economía. Los grandes medios se decican a remover la hojarasca y le tienen miedo al bosque.

ECOHÉROES ESPAÑOLES
-En tu libro no has olvidado a los ecohéroes españoles. En general, solemos valorar más a los ecohéroes que vienen de fuera que a los de aquí. ¿Por qué?
-Llevo casi treinta años fuera de España, pero nunca he perdido el vínculo con España. Mi gran porteador aquí ha sido siempre Manolo Vílchez, a quienes los visitantes de BioCultura le recordarán por su activismo incansable con las cocinas solares. El libro arranca precisamente con el aquitecto Iñaki Alonso y el Entrepatios, el primer cohousing ecológico de Madrid, y termina con los encuentros de Educación para la Vida en Mallorca, organizados por el ex diseñador y activista Guillem Ferrer. El capítulo de la bicicleta esta consagrado a Sevilla y hay hasta una incursión a un lugar mágico llamado el Arboretum de Marbella. Hay muchísimas historias que contar, y muchas veces están a la vuelta de la esquina.
 


-“De la cuna a la cuna”. “Cradle to cradle”.  ¿Cuándo vamos a dejar de hablar y vamos a pasar a la acción? ¿Todo esto es cosa de héroes exclusivamente? ¿Cuándo la ciudadanía va a decir: “Ya basta… Vamos  a pasar a la acción”?
-El libro pretende ser precisamente una llamada a la acción, pero sin dar instrucciones precisas, sino más bien inspirando. Y muchos de los protagonistas son en cualquier caso ecohéroes anónimos o incluso “mesías de la plantas”, como dice Carlos Magdalena, el botánico gijonés del Kew Gardens. Cualquiera tiene la capacidad de cambiar su propio entorno.

LA PANDEMIA
-¿Cómo se vive la pandemia desde Londres, donde eres corresponsal de “El Mundo”?
-Aquí estamos dos, tres o cuatro semanas por detrás de España, pero el confinamiento no fue tan estricto como allí ni existe esa psicosis nacional. Empiezan además a oírse bastantes voces críticas y disidentes, por parte de médicos y científicos que están teniendo eco, curiosamente, en la prensa conservadora. En general es más llevadero, aunque no estemos lejos. Nadie te obliga por ejemplo a llevar máscara por la calle, aunque sí en las tiendas y en el transporte público.
 


“Llevo treinta años fuera de España, pero nunca he perdido el vínculo con España. Mi gran porteador aquí ha sido siempre Manolo Vílchez, a quienes los visitantes de BioCultura le recordarán por su activismo incansable con las cocinas solares. El libro arranca precisamente con el aquitecto Iñaki Alonso y el Entrepatios, el primer cohousing ecológico de Madrid, y termina con los encuentros de Educación para la Vida en Mallorca, organizados por el ex diseñador y activista Guillem Ferrer. El capítulo de la bicicleta está consagrado a Sevilla y hay hasta una incursión a un lugar mágico llamado el Arboretum de Marbella. Hay muchísimas historias que contar, y muchas veces están a la vuelta de la esquina”



-Llevas más de tres décadas escribiendo sobre temas medioambientales. ¿Cómo crees que ha evolucionado el tema ambiental dentro de los medios?
-Me gusta recordar que hace apenas doce años todos los medios nacionales tenían suplementos ambientales. “El Mundo”, donde escribo, llegó a tener uno de los mejores, “Natura”, y ahí empezaron a forjarse algunas de las historias del libro. El año pasado vivimos una especie de espejismo creyendo que la crisis climática había roto por fin el techo. Pero la pandemia, como en su día la crisis financiera, está volviendo a relegar la información ambiental a la cuneta. Nos queda aún un duro trabajo por delante, pero no podemos bajar la guardia porque esta década será crítica en todos los sentidos.

SECTOR ECOLÓGICO BRITÁNICO
-¿Cómo es el sector ecológico en Londres/UK?
-Los productos ecológicos están aquí más a mano, en los supermercados y al alcance de todos los bolsillos. Lo “eco” se ha integrado de una forma natural a la cesta de la compra. Curiosamente, aquí tienes productos ecológicos como la col negra, cultivada en España, que allí no hay casi manera de encontrar. También tienen mucho peso las cooperativas de consumo y la agricultura urbana está en plena expansión. El veganismo sube como la espuma y los grandes medios le dedican mucho más espacio a la comida sana, ahí nos duele.

Pedro Burruezo
Publicado en El Ecomensajero Digital






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