ÁNGELA RODRÍGUEZ/UMAITERAPIA "En la desescalada son muchos los que padecen el ‘síndrome de la cabaña’”

Lunes 22 de Junio de 2020





 

Ángela Rodríguez es psicóloga general sanitaria y actualmente ofrece terapia por videollamada a través del proyecto www.umaiterapia.com, donde también escribe artículos en su blog. Tiene una visión biopsicosocial e integrativa de la salud y trabaja con personas que quieren aumentar su autoconocimiento y que tienen dificultades relacionadas con la ansiedad, la depresión, así como altas sensibilidades que afectan a su vida emocional y a su organismo.

-¿Nos puedes explicar qué es el síndrome de la cabaña?
-Se le llama “síndrome de la cabaña” a un conjunto de síntomas relacionados con el miedo que puede aparecer cuando, después de un tiempo de encierro, se ha de salir al exterior. Se ha hablado mucho de este síndrome, que no es otra cosa que el miedo o tensión que muchas personas están experimentando debido al proceso de desescalada. No es ningún trastorno ni está descrito en ningún manual de psicología. Muchas veces, ante situaciones de incertidumbre o novedad, necesitamos ponerle nombre a las cosas porque así se aumenta la sensación de control. Mi opinión es que en la mayoría de la población este estado sólo constituye la respuesta adaptativa normal a un cambio tan intenso como el que estamos viviendo.
 



TRAS EL CONFINAMIENTO
-¿Mucha gente lo está padeciendo ahora que ha acabado el confinamiento?
-Es difícil saberlo.  Nos encontramos con situaciones muy diferentes. La situación personal/laboral/familiar/social/económica influye, además de cómo se haya vivido el confinamiento (enfermedad, duelo, conciliar). Cuantos más estresores, más posibilidad hay de una mayor afectación de la salud mental. Hay que tener en cuenta que todo ha pasado en muy poco tiempo, hemos tenido que adaptarnos rápidamente a una cuarentena y, cuando ya nos hemos “acostumbrado”, nos dicen que salgamos porque hay que impulsar la economía y el turismo. Y de repente nos encontramos con que todo está abierto y funcionando como antes. La Bolsa va más rápido que nuestros organismos y que la Naturaleza, todo se está dando muy rápido y puede dar sensación de precipitación. Nuestra mente puede seguir anclada en lo que hemos vivido, por lo que necesita un tiempo y un proceso para ir aprendiendo poco a poco cómo convivir con esta “nueva normalidad”.

 



-¿Encuentras especial incidencia en algún colectivo con mayor vulnerabilidad?
-Hay personas que, debido a situaciones previas, pueden estar sufriendo más a la hora de volver al exterior. Por ejemplo aquellos que previamente podían sentir un miedo excesivo por elementos cotidianos, que podemos conocer con etiquetas como fobia social, agorafobia o hipocondría. Durante esta pandemia han podido sentir alivio ya que no se han visto en situaciones estresoras que vivían en diferentes entornos; han dejado de estar “fuera de la norma”. Es por ello que quizás puedan sentir más resistencia. En estos casos la recomendación siempre es de poder contar con un acompañamiento terapéutico para transitar esta fase, entendiendo su situación, con amabilidad y sin exigencias. Asimismo podemos observar niños o abuelos que se han sentido más acompañados y seguros con este periodo más familiar y ahora puedan mostrar más resistencia. En cambio, hay otras personas que están deseando salir y que lo conflictivo para ellos era estar en casa tanto tiempo. Una vez más nos encontramos con la diversidad humana en cuanto al afrontamiento de situaciones.
 


“Se le llama ‘síndrome de la cabaña’ a un conjunto de síntomas relacionados con el miedo que puede aparecer cuando, después de un tiempo de encierro, se ha de salir al exterior. Se ha hablado mucho de este síndrome, que no es otra cosa que el miedo o tensión que muchas personas están experimentando debido al proceso de desescalada. No es ningún trastorno ni está descrito en ningún manual de psicología. Muchas veces, ante situaciones de incertidumbre o novedad, necesitamos ponerle nombre a las cosas porque así se aumenta la sensación de control. Mi opinión es que en la mayoría de la población este estado sólo constituye la respuesta adaptativa normal a un cambio tan intenso como el que estamos viviendo”



LOS “REBROTES”
-¿Si hay rebrotes de la pandemia, si es que existe realmente una pandemia… se agudizará?
-El tema de los rebrotes es complejo ya que es algo que no se puede predecir y que continuamente estamos escuchando por los medios que en algún momento puede pasar. En este sentido creo que lo más sano que podemos hacer es trabajar en centrarnos en el presente, en poder conectar con nuestras necesidades y encontrar la forma de sentirnos lo mejor posible con cada situación personal. Nos encontramos además en un periodo de duelo por lo que hemos perdido. Hemos de ser conscientes de esto para favorecer un sentimiento de acompañamiento y autocuidado que además nos permita cultivar resiliencia para futuros desafíos.

 



-¿Cómo se le puede combatir?
-Los seres humanos contamos con una gran capacidad de adaptación; por lo tanto, la mayoría podrá encontrar la forma de adaptarse a esta nueva fase. En general, lo importante es que no nos sobrepasemos, que podamos observarnos y ver hasta dónde podemos llegar sin exigirnos demasiado, teniendo en cuenta que estamos en un periodo complejo y que, por lo tanto, si añadimos más tensión… estaremos peor. La sugerencia es ir poco a poco, a nuestro ritmo, viendo qué sentimos y qué queremos hacer desde nuestra propia ventana de tolerancia sin exponernos a situaciones que nos hagan sentir abrumados. Entendiendo que puedan aparecer emociones que nos resulten incómodas. Evitar la sobreinformación sigue siendo una buena táctica para no alimentar el estado de alarma que ya tenemos debido a la situación. También puede ser beneficioso comenzar por actividades que nos resulten más placenteras y cómodas. Apoyarnos en nuestros propios recursos, y poder expresar lo que sentimos con familiares y amigos, siempre es buena opción. Y cuando se necesite… habrá que pedir ayuda profesional. 

FUTURO INCIERTO
-¿El síndrome de la cabaña es una manifestación más de un estado de ansiedad generalizado que está padeciendo gran parte de la población y que tiene que ver también con la incertidumbre por un futuro económico/ecológico/social… incierto?
-Sí, está relacionado con un estado de ansiedad que no es otra cosa que el resultado del miedo que sentimos debido a la incertidumbre, aumentado, entre otras cosas, por nuestros propios pensamientos anticipadores negativos y los mensajes que continuamente estamos recibiendo de los medios. Hemos integrado en nuestra cotidianidad un estado de alarma y de peligro por lo que es normal que el miedo esté presente. No se puede eliminar esta emoción, la idea es saber que está ahí y diferenciar entre la precaución/medidas de seguridad y el extremo que nos puede llevar a aislarnos o limitarnos en nuestra vida diaria.
 


OTROS SÍNDROMES
-¿Qué otros síndromes se están manifestando estos días? ¿Acabaremos todos amando las restricciones sanitarias y padeciendo el síndrome de Estocolmo y amando a los virus?
-Me gustaría utilizar esta pregunta para añadir una reflexión ya que muchas veces hay una tendencia a patologizar los estados normales y, bajo mi opinión, nos encontramos en una de estas. Aunque a muchas personas, como comentaba antes, les pueda ayudar ponerle un nombre a lo que todos podemos sentir en mayor o menor medida, la palabra síndrome puede acarrear connotaciones negativas y añadir que nos sintamos peor porque tenemos “un problema” que superar. Este periodo nos ha podido servir para darnos cuenta de cosas que hacíamos previamente que realmente no nos hacían sentirnos bien (ritmo frenético, exigencia, relaciones tormentosas, sociedad competitiva…) y ahora nos dicen que tenemos que volver con todo eso añadiendo las medidas de seguridad y todas las limitaciones que ya conocemos. Quizás a algunas personas que no han pasado situaciones graves… les ha servido para conectar con otra forma de organizar su tiempo, para consumir menos y ahorrar, para tener una vida más pausada y probar esto hace que parezca más complicada la vuelta. En estos casos, podemos reflexionar, conectar con nuestras necesidades y con los aprendizajes para permitirnos esos pequeños cambios que hemos descubierto y nos han hecho sentir un poco más conectados con quienes somos en el día a día.

Pablo Bolaño

MÁS INFO
www.umaiterapia.com






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