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CERTIFICACIÓN ECOLÓGICA
ARTÍCULOS Y ACLARACIONES
Algunos datos positivos y algunas dudas sobre algunos informes
A partir de un artículo publicado en Q.com, Montse Escutia realiza otro texto para aclarar conceptos importantes. Reproducimos en tipografía normal el texto íntegro de Q.com y luego las aclaraciones de Escutia en cursiva.
Los productos ecológicos ya desempeñan un papel importante en los hábitos de compra de los consumidores españoles, especialmente entre las generaciones más jóvenes, pero persisten ideas equivocadas sobre lo que realmente significa la etiqueta ecológica. Según una investigación realizada entre consumidores españoles por NSF, organización global de salud pública, los productos ecológicos representan el 32% de la cesta de la compra entre los menores de 35 años, frente al 23% entre los mayores de 55. Sin embargo, este interés convive con percepciones erróneas sobre lo que significa la certificación ecológica. Tres de cada cuatro consumidores españoles (76%) creen que los productos ecológicos están libres de residuos de pesticidas, aunque las normas ecológicas regulan cómo se produce el alimento y no garantizan “residuo cero”.
CONFUSIÓN
La confusión también se extiende a los productores que están detrás de los productos ecológicos. Casi un tercio de los consumidores (32%) cree que los productos ecológicos solo proceden de pequeñas explotaciones, aunque explotaciones de cualquier tamaño pueden certificarse como ecológicas. También existe incertidumbre en torno a los términos utilizados en las etiquetas. Aunque “eco” y “bio” son términos protegidos bajo la normativa europea y solo pueden utilizarse en productos certificados como ecológicos, solo el 55% de los consumidores asocia “eco” con estándares ecológicos oficiales, mientras que menos de la mitad, el 46%, reconoce “bio” como término legalmente asociado al producto ecológico.
VERÓNICA LLORENS
“En ecológico, la confianza forma parte del producto”, afirma Verónica Llorens, responsable de Alimentación, Producción y Etiquetado en NSF España. “Los consumidores españoles ya valoran los productos ecológicos, y la mayoría está dispuesta a pagar más por ellos, pero piden pruebas que puedan ver y entender. Los productores, marcas y retailers que hagan visible la verificación y expliquen qué justifica ese diferencial de precio estarán mejor posicionados para crecer”.
PARADOJA
El estudio revela una paradoja en torno a los productos ecológicos: el 67% de los consumidores asume que los mensajes sobre producto ecológico se comprueban antes de que los productos puedan venderse, pero el 68% teme que algunos de esos mensajes sean engañosos. Persiste una brecha entre lo que los consumidores creen que significa ecológico y lo que realmente verifica la certificación. Esta falta de claridad afecta directamente a la confianza. Solo el 39% de los consumidores confía de forma general en las etiquetas ecológicas y el 47% considera que no explican con claridad qué se ha verificado y qué no.
REQUISITOS MUY DETALLADOS
Los resultados también sugieren que los padres y madres otorgan más valor a la verificación por parte de terceros. El 68% afirma que la certificación independiente le da confianza en los mensajes sobre producto ecológico, frente al 55% de quienes no tienen menores a su cargo. “España es uno de los principales productores ecológicos de Europa, y sus explotaciones y empresas alimentarias ecológicas están sujetas a requisitos muy detallados de trazabilidad y etiquetado”, señala Maria Chiva Silvestre, responsable técnica de certificación ecológica de NSF. “Pero el estudio muestra que todavía existe una brecha entre el trabajo técnico que hay detrás de una etiqueta ecológica y lo que los consumidores entienden cuando la ven. La oportunidad para el sector está en hacer más visible para el consumidor qué se verifica, cómo se certifica y qué significa realmente ecológico”, añade.
UN PAPEL SIGNIFICATIVO
El estudio muestra que los productos ecológicos ya desempeñan un papel significativo en los hábitos de compra de los consumidores españoles. De media, representan el 25,8% de la cesta de la compra declarada, y el 84% de los encuestados identifica al menos un beneficio asociado a su consumo, especialmente en términos de salud y seguridad, protección del medioambiente, calidad y nutrición.
EL TEXTO DE MONTSE ESCUTIA
NSF es una fundación americana que desde 1944 se dedica a temas relacionados con la salud pública, especialmente en relación con la calidad del agua y de los alimentos. Tiene desarrolladas diversas normas de calidad y lleva a cabo ensayos y análisis en todo el mundo para certificar productos muy diversos.
NSF ha llevado a cabo una investigación sobre los hábitos de consumo de los españoles con datos muy interesantes sobre la percepción de los alimentos ecológicos. Lo primero que se pone de manifiesto es cómo la confusión provocada por el gran número de etiquetas y denominaciones de sostenibilidad aplicadas a los alimentos está haciendo mella en las personas consumidoras. El 68% temen que los mensajes que se dan sobre los alimentos ecológicos sean engañosos. Y no es de extrañar. Hay tanta falsa etiqueta en el mercado que al final acabamos desconfiando de todo. Incluso de un sistema tan controlado y serio como es la certificación de los alimentos ecológicos.
Pero en general los datos son optimistas. Según el estudio, los alimentos ecológicos representan de media un 25% de la cesta declarada. Parece una cifra que se aleja del dato de gasto medio de los consumidores españoles que es de 66€ anuales frente a los 1.787€ totales que se gasta en alimentación. También llama mucho la atención que se afirme que los productos ecológicos representan el 32% de la cesta de compra de los menores de 35 años y el 23% en los mayores de 55. Esperemos que las personas entrevistadas tuvieran claro qué es un alimento ecológico pues muchos jóvenes suelen confundirlo con los alimentos veganos.
Esperemos que la nueva directiva contra el greenwashing ayude a aportar algo de claridad y las personas sepan realmente qué están comprando cuando optan por un alimento ecológico.



