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COME TRANQUILAMENTE Y ALEJA AL GALENO
El estrés en las comidas aumenta las patologías mentales
El II Estudio Milkfulness —encuesta a 1027 personas combinada con entrevistas en Galicia, Cantabria, Castilla y León, Catalunya y la Comunidad de Madrid—, elaborado por una marca lechera en colaboración con la Asociación Española de Psicología Sanitaria (AEPSIS), nos da algunas claves sobre la alimentación del español moderno. Qué come y, sobre todo, cómo lo come. El 73% de los encuestados reconoce que el estrés les empuja a optar por lo primero que encuentran en lugar de lo más saludable, lo que confirma el impacto de la prisa en la calidad de la dieta.
Comemos mal. Cada vez peor. Comemos aceleradamente. En general. Y, como lo hacemos así, ingerimos cualquier cosa, lo que está más a mano. No lo más saludable. No sólo ingerimos toxinas. Sino que, además, lo que comemos nos sienta mal porque nos alimentamos con estrés. El estrés puede llegar a ser peor que la contaminación. Y no sólo en lo fisiológico.
SALUD MENTAL
«Comer despacio, con atención y en compañía reduce la ansiedad y favorece la estabilidad emocional. El acto de comer conscientemente se convierte en una forma sencilla y poderosa de cuidar nuestra salud mental», señala psicólogo y Presidente de AEPSIS. Es decir, que, si comemos mal, enfermamos. Pero, si comemos bien, podemos regenerar lo que hemos estropeado. También en el ámbito de las patologías mentales. ¿Por qué hay tantas enfermedades y con una tan alta incidencia en la población ahora mismo que tienen que ver con lo mental? Que cada uno extraiga sus propias conclusiones.
LAS PANTALLAS
Según un resumen del citado estudio, los españoles comienzan a adoptar rutinas más pausadas, pero tímidamente. Ocho de cada diez (81%) afirman haber empezado a cambiar sus hábitos para llevar una vida más calmada. Las actividades más frecuentes son dar paseos por la naturaleza (44%), quedarse en la cama tranquilamente por la mañana (37%) y cocinar relajadamente (25%). El informe recoge que el 75% de los españoles busca un desayuno más tranquilo, aunque la mitad sigue mirando el móvil mientras come. Entre los menores de 34 años, el 65% desayuna con prisa y con el teléfono en la mano. Los más jóvenes son los más estresados. No siempre con motivos lógicos. Las pantallas están tiranizando en buena medida sus vidas.
EL ESTRÉS EN EL DÍA A DÍA
Otra de las conclusiones más destacadas del informe es que el estrés forma ya parte del día a día de los españoles. El 86% desearía disponer de más tiempo para conciliar, el 83% busca más calma en su vida y un 71% reconoce sentirse sobrecargado de trabajo. Además, el 78% afirma que echa de menos poder hacer planes relajados en casa, especialmente entre los jóvenes de 18 a 34 años. «En un mundo donde las prisas lo invaden todo, es fundamental dedicar nuestro tiempo a las cosas importantes y disfrutar en calma de pequeños momentos como un desayuno tranquilo, un paseo o una conversación sin pantallas», apunta Ainhoa Calvo, responsable de Comunicación y Marketing de Leche Celta.
ESTAMOS SOBRESTIMULADOS
«Estamos sobreestimulados, pero emocionalmente desconectados. Buscamos calma, pero no siempre sabemos cómo alcanzarla. No se trata de demonizar la tecnología, sino de usarla de forma consciente y no permitir que nos robe presencia ni descanso mental», explica Fernando Pena. El experto ha destacado en los medios que «cada notificación o mensaje activa en nuestro cerebro pequeños picos de dopamina que, a largo plazo, generan cansancio emocional y dificultan la concentración. Por eso, el reto actual no es tener más información, sino aprender a desconectarse a tiempo. Recuperar el silencio, la lectura pausada o una conversación sin pantallas se ha convertido en un acto de autocuidado esencial». Sin todo ello, muchos y muchas serán los que, a no mucho tardar, tendrán problemas mentales y físicos de diversa índole. Los datos muestran que vamos por malos caminos. Pero, al mismo tiempo, dan señales de esperanza. La población tiene esta información, pero son demasiados los que no tienen en cuenta estas conclusiones. El tiempo es oro… y lo desperdiciamos con absurdidades. Disponer de tiempo es importante. Nuestra salud está en juego. Come “bio”, local, de temporada, artesano, cocinado en casa y con amor, y, si puedes, comparte el ágape en familia, con tiempo y serenidad.
Pablo Bolaño





