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GLIFOSATO
NUEVO MÉTODO PARA DETECTAR EL HERBICIDA EN LOS CAMPOS
Un hallazgo de la Universidad de Jaén
Un equipo de la Universidad de Jaén (UJA) ha desarrollado un método novedoso para detectar restos de glifosato en suelos de olivar. Esta técnica mejora las que existían hasta ahora, al prescindir de un conjunto de pasos previos que complican y encarecen los análisis para determinar la presencia del herbicida. Un texto de Alberto Fernández para Nova Ciencia/Píldoras de Ciencia que replicamos (con permiso de sus editores) por el evidente interés que tiene para nuestros lectores.
Los suelos de los olivares del Mediterráneo conservan la huella indeleble de las prácticas agrícolas más agresivas. El uso de herbicidas y pesticidas ha dejado en los suelos un conjunto de moléculas diminutas, que suponen un riesgo para la salud humana y amenazan la producción de aceite de oliva, un alimento milenario, base de la dieta mediterránea.
EL HERBICIDA MÁS EMPLEADO DEL MUNDO
Atrapados en las arcillas, disueltos o adheridos a minerales se concentran un conjunto de elementos químicos que se sabe que están, pero no siempre se pueden ver, y, entre ellos, los restos de glifosato, el herbicida más empleado en el mundo. Un equipo de la UJA acaba de presentar un nuevo método analítico para detectar la presencia del glifosato y otros herbicidas similares en suelos agrícolas. Esta técnica, descrita en un artículo publicado en la revista Environmental Pollution, del grupo Elservier, plantea un enfoque diferente y facilita determinar con mucha más precisión la presencia del famoso pesticida en los suelos. Y no solo eso. Estos análisis de nueva generación permiten prescindir de un conjunto de operaciones químicas que entorpecían y encarecían todo el proceso analítico.
POLARIDAD ELEVADA
El glifosato es un elemento muy peculiar. Presenta una polaridad elevada y un gusto particular por adherirse a los metales, tanto a los que hay en el propio suelo, como a los del propio equipo de medición. Estas características hacen que sea muy complicado determinar con precisión su presencia en los suelos. Para estudiar el glifosato, la mayoría de laboratorios recurrían a un paso previo llamado derivatización: una reacción química que “adorna” la molécula para hacerla detectable. Pero este procedimiento es lento, caro, puede introducir errores y ni siquiera funciona bien con todos los derivados del glifosato. Es como tener que maquillar a una persona antes de poder mirarla con unos prismáticos.
HACIENDO EL SALTO
El equipo de la Universidad de Jaén se ha saltado trámite por completo. «Hemos hecho técnicas de pasivación para que el glifosato no se pegue al metal y poder detectarlo», explica el investigador del grupo de Química Analítica de la universidad jiennense, David Moreno González, quien afirma haber logrado romper con lo que en el mundo de la ciencia se conoce como la “paradoja del glifosato”, es decir, el hecho de ser el herbicida más usado en el mundo y el más difícil de detectar en el terreno.
UN MÉTODO SÓLO PARA EL GLIFOSATO
El glifosato funciona de forma totalmente diferente al resto de herbicidas. Mientras que para detectar la presencia de restos de los convencionales se emplean métodos analíticos sencillos, capaces de identificar cientos de elementos químicos de una tacada, el glifosato requiere un tipo de análisis diseñado específicamente para él. «Con el método que hemos desarrollado conseguimos identificar el glifosato claramente y de una manera más sencilla», explica David Moreno González. Lo logrado por el grupo de la Universidad de Jaén no es nada sencillo, ya que, por la capacidad del glifosato para adherirse a los metales, los resultados de los análisis con las técnicas utilizadas hasta ahora variaban en función del fabricante del equipo empleado, aunque el método de análisis fuera el mismo.
ESTANDARIZANDO QUE ES GERUNDIO
«Con nuestro método hemos conseguido estandarizar los análisis y los resultados serán los mismos independientemente del fabricante del equipo utilizado», añade. La clave del nuevo método desarrollado por el grupo de Química Analítica reside en combinar una extracción alcalina específica del suelo con un tipo de cromatografía especialmente diseñada para moléculas polares. Esta técnica, apoyada por espectrometría de masas, funciona de manera tan precisa que permite distinguir incluso pequeñas variaciones en la estructura química. Para los pesticidas más reacios al análisis, es como iluminar una sala oscura con una linterna láser.
FALSOS NEGATIVOS
Adicionalmente, para evitar los falsos negativos producidos por el gusto del glifosato por los metales, añadieron un agente complejante en el sistema cromatográfico, lo que “bloqueó” los puntos de adhesión del glifosato. El resultado fue un flujo de datos constante, con una estabilidad en tiempos de retención poco habitual para este tipo de moléculas. En términos analíticos, fue una pequeña proeza. Una vez validado el método se utilizó con suelos de olivares de España, Portugal, Italia, Grecia y Marruecos. En los estudios se ha encontrado que los olivares de alta densidad, propios de la agricultura intensiva, son los que presentan mayores concentraciones de glifosato en el suelo. En cierto modo, se trataba de un resultado poco sorprendente, ya que el glifosato se emplea en la actualidad para controlar el crecimiento de la hierba.
SORPRESA
Lo que no se esperaban los investigadores fue encontrar restos de este herbicida en explotaciones ecológicas y con prácticas más tradicionales. La hipótesis que manejan los investigadores es que los restos de herbicida han podido llegar por el aire, procedentes de explotaciones colindantes donde sí emplean este método para eliminar la hierba que crece en torno a los olivos. El desarrollo de este método para determinar con precisión la presencia del glifosato forma parte del proyecto europeo Soil-Olive, liderado desde la Universidad de Jaén por Antonio José Manzaneda, en el que se estudia el efecto del manejo agrícola en el estado de salud general de los suelos de los olivares mediterráneos, así como su impacto sobre la producción y calidad de los aceites de oliva producidos en la región mediterránea.
UNA HERRAMIENTA ÚNICA
Con esta técnica analítica, la Universidad de Jaén ha aportado una herramienta sin igual para el seguimiento de la salud de los suelos, que contribuirá no solo a la mejora del entorno donde se cultivan los alimentos, sino también a contar con productos de mayor calidad y libres de contaminantes peligrosos.
Alberto Fernández para Nova Ciencia/Píldoras de Ciencia
Lo puedes ver aquí
https://novaciencia.es/el-metodo-infalible-para-detectar-glifosato-en-suelos-de-olivares-mas-efectivo-ecologico-y-rapido/


