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PACKAGING
EL ENVASE YA NO ES SÓLO UN RECIPIENTE
Pero queremos que sean envases seguros, inocuos, limpios de disruptores endocrinos…
Jesús Pérez es director del Cluster de Innovación en Envase y Embalaje. Ha escrito recientemente un artículo en Revista Alimentaria. A partir de ese texto, Antonio Sánchez nos lanza algunas consideraciones y reflexiones de interés.
“Guerras, tensiones geopolíticas, problemas logísticos, cambios regulatorios o fluctuaciones en las materias primas forman ya parte del contexto habitual en el que operan las empresas. Y, en medio de todo ello, hay sectores que, aunque muchas veces pasan desapercibidos, resultan esenciales para garantizar que la economía siga funcionando con normalidad. Uno de ellos es el sector delenvase y embalaje. Porque detrás de cada alimento que llega en condiciones óptimas a un supermercado, detrás de cada producto que mantiene su seguridad, su conservación o su trazabilidad, existe una industria que trabaja para que toda la cadena funcione”, señala Pérez. Y añade: “Sin duda, hablar de packaging es hablar directamente de competitividad empresarial y de seguridad. Probablemente esa sea una de las cuestiones más importantes que debemos entender como sociedad: el envase ya no es únicamente un soporte o un recipiente. El packaging se ha convertido en una herramienta fundamental para responder a algunos de los grandes desafíos actuales de las industrias. El envase protege los productos, alarga su vida útil, reduce desperdicios, optimiza transportes, facilita la trazabilidad y mejora la eficiencia logística. En el ámbito alimentario, además, resulta clave para garantizar que los productos lleguen al consumidor en condiciones óptimas de calidad y seguridad”. Desde nuestro punto de vista, cabe destacar que, aunque en muchas ocasiones los alimentos llegan a los consumidores en envases “legales”, no siempre son seguros. Microplásticos, disruptores endocrinos, dioxinas… El señor Pérez también debería hablar de eso.
TRANSFORMACIÓN
El director del cluster citado continúa: “Pero el papel del packaging va mucho más allá de esa funcionalidad que hemos comentado. También refleja la transformación que está viviendo el consumo y la propia industria alimentaria. El consumidor demanda soluciones más sostenibles, más atractivas visualmente, más información sobre lo que consume y formatos adaptados a nuevos hábitos de vida. El packaging se ha convertido en una herramienta de comunicación, diferenciación y confianza dentro de la industria alimentaria. El consumidor ya no solo elige alimentos, también elige packaging”. Este hombre tiene mucha razón. Y, desde luego, el señor Pérez convendrá conmigo en que el consumidor quiere, al mismo tiempo, seguridad alimentaria y sostenibilidad ambiental. Pero no siempre la industria ofrece eso. ¿Qué nos dice la ciencia? Cada vez más estudios científicos ponen en entredicho la presunta seguridad que ofrecen algunos envases. ¿Y por qué la ciencia no responde con mayor celeridad al llamado de tantos y tantos científicos independientes y de asociaciones de ciudadanos?
INNOVAR
Pérez sigue: “Eso obliga al sector del envase y embalaje ainnovar constantemente. Esta transformación, además, se produce en un contexto especialmente complejo, marcado por una creciente inestabilidad internacional que está impactando directamente sobre las empresas. Las tensiones en las materias primas, el incremento de los costes energéticos, las dificultades logísticas o la incertidumbre regulatoria afectan de forma directa a la producción, a la planificación y a la competitividad empresarial. A esto se suma la atención que la industria alimentaria está prestando a la nueva reglamentación europea de envases y residuos de envases (PPWR), que entra en vigor a principios de agosto y que incluye un apartado específico sobre declaraciones de conformidad (DoC) para envases en contacto con alimentos. Este requisito legal y de los sistemas de seguridad alimentaria obliga a que cada eslabón de la cadena se responsabilice del cumplimiento del producto y facilite la información necesaria al siguiente eslabón, garantizando así que los envases utilizados cumplen con la normativa y no comprometen la seguridad alimentaria”. ¿Por qué ha sido necesario legislar sobre el tema? Porque la industria no siempre velaba por la seguridad de los ciudadanos.
LA INFORMACIÓN
Además, continúa Pérez, “vivimos en un entorno donde las decisiones deben tomarse cada vez más rápido. En este escenario, la información se ha convertido en una pieza imprescindible. Información para anticiparse, para interpretar tendencias, para entender cómo puede afectar una nueva normativa al diseño de un envase o cómo impactan los costes energéticos en la producción y en los márgenes empresariales. Pero la realidad es que ninguna empresa puede afrontar sola todos estos cambios”. Señores… Si hablamos de información, infórmense sobre los trabajos de Nicolás Olea, sobre cómo los plásticos no son inertes y cómo modifican los alimentos. Usted sale del súper con algunos alimentos y kilos de plásticos. Plásticos que no son totalmente inocuos.
EMPRESAS ASOCIADAS
“Justo ahí es donde cobra sentido el papel de las organizaciones que ayudan a conectar conocimiento, empresas y capacidades. En este punto es donde el Cluster de Innovación en Envase y Embalaje ha consolidado una posición cada vez más relevante dentro de la industria. Actualmente, el Cluster reúne ya a 111 empresas asociadas, que representan el 63% de la facturación total del sector en la Comunitat Valenciana. En conjunto, estas compañías superan los 3.600 millones de euros de volumen de negocio y generan más de 9.000 empleos directos. Son cifras que ponen sobre la mesa la consolidación de una red empresarial que se ha convertido en un verdaderopunto de conexión para toda la cadena de valor del packaging. Porque una de las grandes virtudes del Cluster es esa capacidad de integrar perfiles muy distintos dentro de un mismo ecosistema: empresas de materias primas y componentes, maquinaria y tecnología, plástico, papel y cartón, soluciones especializadas, logística, marcas, usuarios finales, centros tecnológicos y red experta”, señala Pérez. Sí, sí, vale. Pero, ¿por qué no hablamos de contaminación química de los alimentos en contacto con plásticos?
CIUDADANÍA
Lo que los ciudadanos exigen, cada vez más, es transparencia absoluta en torno a los embalajes. No se trata sólo de cumplir las leyes. Sino de ir más allá. Hay que pensar menos en los costes y más en la ética. El señor y la señora de a pie quieren menos plásticos y más seguros. Principio de Precaución. Que no sean necesarios estudios llevados a cabo por entidades sociales para demostrar lo que todo el mundo sabe: que determinados productos químicos son cancerígenos y mucho más. En este asunto, también el sector ecológico tiene que empezar a dar evidentes pasos hacia adelante. Ahí lo dejo. Menos plásticos, menos envases, más seguros, más sostenibilidad, más ética, más pensar en los consumidores… Esto es lo que necesitamos. Y nadie nos escucha.
Antonio Sánchez



