¡El poder está en las semillas!

Las semillas y los frutos secos contienen el embrión de la futura planta y el alimento necesario para nutrirlo. Así, son un alimento muy concentrado. Debido a esta propiedad de permitir que crezca vida, son alimentos ricos en proteínas, vitaminas, minerales y grasas de buena calidad.

¡Las semillas están vivas y por esta cualidad nos dan fuerza e incrementan nuestra vitalidad y energía!

Aunque conviene comprar estos alimentos sin cascara, si los compramos pelados vigilaremos que estén enteros y que sean sin grasas añadidas y sin sal.

Así que manos limpias y… ¡Empezamos!

¡Comenzamos!

> Primero de todo, preparamos los ingredientes:

Rallamos:

– La piel del limón (sólo la primera capa, al de color amarillo). (1)

– El jengibre (antes lo habremos pelado). (4)

Extraemos el zumo:

– Del limón: lo partimos en dos y lo exprimimos. (2)

– Del jengibre: hacemos una bola con la ralladura, la cogemos con una mano y la apretamos fuerte (recordad poner un bol debajo para recoger el zumo). (5)

– De la zanahoria: la cortamos a trozos que quepan en la licuadora y la licuamos. (6)

Cortamos y trituramos:

– Trituramos las fresas: con la ayuda de un mortero, hasta que nos queden bien pequeñas (casi puré). (7)

– Cortamos las hojas de menta: con un cuchillo o si somos pequeños, podemos hacerlo con los dedos (debemos separar antes el tallo de las hojas). (3)

 

> Una vez tenemos todos los ingredientes preparados, ya podemos comenzar nuestra creación:

Abrimos la coctelera y añadimos los ingredientes uno a uno (recordad que el zumo de jengibre pica).  Ponemos un poco de cada uno y una vez lo probemos ya añadiremos más si vemos que no notamos su sabor. Una vez tengamos los ingredientes, acabamos de rellenar la coctelera con agua (más o menos la misma cantidad que de ingredientes) y por último metemos los cubitos de hielo. (8)

Tapamos la coctelera y mezclamos. Es un paso muy importante para asegurarnos que todos los ingredientes queden bien mezclados y se cree la magia: un único ingrediente final. (9)

Ahora podemos probar el coctel y rectificar su sabor si nos parece que no está equilibrado o queremos dar más dominancia a alguno de los sabores.

Finalmente, solamente queda emplatar. ¡Y eso os lo dejo a vosotros!

Una cañita personalizada, un palillo de pincho con un mensaje…

Núria Morral