JUSTICIA ALIMENTARIA/TEXTO DEMOLEDOR CONTRA LA CARNE PROCESADA/Más cáncer y otros problemas de salud
21 de enero de 2026
JUICIOS/EL MIDAS DE LAS ENSALADAS, A JUICIO/Regando con pesticidas prohibidos
22 de enero de 2026TÓXICOS
COSTE SANITARIO GLOBAL DE CUATRO TIPOS DE PRODUCTOS
Entre 1,4 y 2,2 billones de dólares actuales
Un grupo de científicos internacionales ha calculado por primera vez el coste global que supone el uso masivo de cuatro familias de tóxicos vinculados a la alimentación: pesticidas[i], PFAS[ii], ftalatos[iii] y bisfenoles[iv]. Exponen sus conclusiones en un extenso informe titulado “Ingredientes invisibles. Combatir las sustancias químicas tóxicas en el sistema alimentario”[v], en el que ponen sobre la mesa una cifra abrumadora: solo el coste sanitario[vi] es de entre 1,4 y 2,2 billones –billones europeos[vii]– de dólares a escala global[viii] (496.000 millones en Europa[ix]).
El documento además hace una estimación de la factura económica que generan los daños al medio ambiente, lo que eleva el monto total a unos 3 billones de dólares[x]. Son datos que vienen a poner cifras a los mensajes de alerta que lleva décadas lanzando la comunidad científica independiente.
HOGAR SIN TÓXICOS
El responsable de la iniciativa Hogar sin Tóxicos, Carlos de Prada, autor del libro recientemente publicado “Cómo comer sano en un mundo tóxico”[xi], destaca la enorme importancia de este estudio porque “en un mundo en el que parece que el dinero importa más que la salud de las personas, por primera vez se pone sobre la mesa el alcance global que puede llegar a tener en términos económicos la presencia de una serie de contaminantes químicos en la cadena alimentaria. Lo más relevante es que muestra que no solo puede tener graves consecuencias para la salud humana y la de los ecosistemas, sino también ser ruinoso para la economía de los países, lo cual deja en evidencia la falacia de algunos argumentos que la industria suele utilizar”.
En ese sentido, el director de Hogar sin Tóxicos explica que “como se denuncia en el informe, la industria suele presentar cuentas trucadas que exageran los supuestos beneficios del uso de una serie de sustancias mientras minimizan el alcance de los daños que producen, a fin de que las sustancias tóxicas no sean debidamente reguladas. Lamentablemente, como se está viendo ahora con los planes de desregulación en marcha en la UE[xii], algunas instancias políticas están cediendo ante esas presiones en lugar de prestar oídos a la ciencia”.
LOS EFECTOS
Según revela el informe, entre los efectos[xiii] que generan un mayor coste sanitario figuran trastornos del desarrollo, mortalidad prematura por cualquier causa, cáncer, enfermedades metabólicas o enfermedades circulatorias[xiv]. La caída de la fertilidad asociada a contaminantes químicos relacionados con los alimentos merece un capítulo especial, ya que podría llegar a tener efectos demográficos relevantes. A pesar de ser una estimación conservadora[xv], en el informe se estima que podrán perderse unos 525 millones de nacimientos en todo el mundo, 15 millones de ellos en Europa[xvi], entre 2025 y 2100 debido a sustancias químicas tóxicas[xvii].
COSTE POR CADA TIPO DE SUSTANCIA
Haciendo el desglose por cada grupo de sustancias, los pesticidas serían responsables de una factura sanitaria de unos 816.000 millones de dólares anuales, por daños como los generados en el desarrollo neurológico que reducen el potencial cognitivo y la productividad a largo plazo. A los PFAS se les atribuye un coste estimado de unos 609.000 millones, sobre todo a causa de trastornos metabólicos, disfunción inmunitaria y algunos tipos de cáncer; a los ftalatos, 533.000 millones, especialmente por problemas reproductivos que podrían requerir tratamientos de fertilidad, enfermedades metabólicas y mortalidad precoz; y a los bisfenoles, 227.000 millones por problemas como enfermedades circulatorias y obesidad infantil.
SYSTEMIQ
El informe ha sido publicado por el think-tank internacional Systemiq y realizado con la colaboración de numerosos expertos, entre los que se cuentan prestigiosos científicos de diferentes países y disciplinas que han trabajado en instituciones como la Universidad de California, la Universidad Duke, el Boston College, el National Institute of Environmental Health Sciences, el National Toxicology Program (EE.UU.), el Centre Scientifique de Monaco (Francia) o la Universidad de Sussex (Reino Unido).
Los autores señalan que, a pesar de lo impresionante de las cifras, la valoración que hacen puede estar subestimando los costes reales[xviii]. Explican que “los costos reportados cubren solo un rango limitado de efectos sobre la salud donde la evidencia es más sólida; y que dentro de cada grupo de tóxicos solo se analizaron una o dos subclases[xix]”. Como consecuencia, “se espera que la carga real de exposición a todas las sustancias químicas tóxicas y sus mezclas sea sustancialmente mayor[xx]”, advierten. Los científicos subrayan que “la exposición a sustancias químicas tóxicas es un factor importante, aunque prevenible, en las enfermedades no transmisibles” y hacen hincapié en que los daños causados “son demasiado graves como para ignorarlos”.
NO ACTUAR SALDRÁ MÁS CARO
Según Carlos de Prada, “sería bueno que las autoridades nacionales y europeas tomasen nota, especialmente en estos tiempos en los que una serie de intereses presionan para desregular y desproteger aún más la salud frente a los tóxicos alimentarios. El informe pone de relieve una evidencia clara: no hacer nada es la opción más costosa en términos puramente económicos[xxi]”. Carlos de Prada enfatiza que “el problema surge cuando se prima el interés a corto plazo de unas cuantas grandes empresas sobre el beneficio económico de toda la sociedad. Eso dejando a un lado que la salud de las personas, por sí misma, debería importar más que el dinero”.
PERJUICIOS ECOLÓGICOS
Los perjuicios ecológicos, por su parte, podrían superar los 600.000 millones de dólares anuales, aunque el informe aclara que esa cifra recoge solo una parte muy limitada de todos los impactos posibles en el medio ambiente. El documento concluye que los pesticidas, bisfenoles, ftalatos y PFAS “representan una amenaza oculta para la salud, las economías y los ecosistemas mundiales[xxii]” y condicionan fuertemente el sistema alimentario moderno: pesticidas y fertilizantes de síntesis en cultivos convencionales; tóxicos en el procesamiento o envasado, o contaminantes en el suelo, agua y aire, que se integran en la cadena alimentaria. Advierte además que “si no se toman medidas, los costes aumentarán con el tiempo[xxiii]”.
NO SE ACTÚA
El documento critica que no se esté actuando para prevenir estos daños cuando, a nivel global, un 70% de los costes derivados del impacto negativo de esos tóxicos químicos[xxiv] podrían ahorrarse adoptando una serie de medidas viables y disponibles[xxv]. Los autores del informe argumentan que salir de la “trampa de la toxicidad” generada por la dependencia de esas sustancias peligrosas generará enormes beneficios económicos. Para lograrlo, proponen algunas medidas concretas[xxvi], e insisten en que es esencial establecer unos plazos de eliminación gradual claros y vinculantes para las sustancias tóxicas, y que tal eliminación “no solo es un imperativo ambiental y sanitario, sino también una prometedora oportunidad económica”[xxvii] ante las nuevas oportunidades de negocio que se abrirían.
SÍ SE PUEDE
Carlos de Prada recalca que la viabilidad de las reducciones significativas de tóxicos y los beneficios económicos netos que generarían se ve de forma especialmente clara en el caso de los pesticidas. Así, en el informe se afirma que “en la UE, una reducción del 80% en el uso de plaguicidas sintéticos para 2040 es realista con las herramientas actuales[xxviii], siempre que se cuente con los incentivos, los sistemas de asesoramiento y los marcos regulatorios adecuados[xxix]”. Comparado con el coste de no actuar, el coste de hacerlo es minúsculo: si la factura sanitaria y ambiental de no reducir el uso de pesticidas cuesta 100, el coste de reducirlos estaría en torno a 3,5, según este informe. En el caso de la eliminación del empleo de los PFAS[xxx] en algunos usos, la relación sería de 100 contra 1[xxxi].
SOCAVANDO QUE ES GERUNDIO
A la hora de analizar el coste económico de los daños ambientales, el documento destaca que “los productos químicos tóxicos están socavando los cimientos ecológicos del sistema alimentario”, comprometiendo su resiliencia a largo plazo. Se dañan severamente servicios ecológicos irremplazables, como la polinización o la purificación de las aguas, y se contaminan los suelos, alterando las complejas comunidades de seres vivos que los habitan y propiciando además una disminución de la productividad agrícola[xxxii].
El informe señala también que, si se tuvieran que tratar las aguas para cumplir a nivel mundial con los estándares de calidad que establece la UE para pesticidas y PFAS, el coste podría ascender a más de 600.000 millones de dólares anuales. A ello habría que sumar otros 40.000 millones en pérdidas agrarias globales por la contaminación y la merma de productividad[xxxiii]. No obstante, de modo similar a lo que sucede con los daños a la salud, los científicos recalcan que las estimaciones realizadas hasta el momento sobre los costes ecológicos son conservadoras. Es más, afirman que solo representan la “punta del iceberg[xxxiv]”.
MARCOS MUY PERMISIVOS
Se apuntan también otros datos como que, a escala global, un 80% de los suelos agrícolas contienen residuos de pesticidas; que un 20% de las especies que están en la lista roja de especies en peligro de extinción[xxxv] lo están por factores entre los que se cuenta la bioacumulación de sustancias tóxicas en su organismo; o que cerca de 550 millones de aves han desaparecido a causa de la pérdida de recursos tróficos por el uso de pesticidas.[xxxvi]. Como se dice en el documento, “si bien la conciencia sobre los impactos de las sustancias químicas industriales en la salud y el medio ambiente está creciendo, los marcos diseñados para gestionarlas siguen siendo peligrosamente permisivos[xxxvii]”. El informe denuncia deficiencias en la legislación que llevan a que no se aborde debidamente el problema de contaminantes como los ftalatos y bisfenoles; que un inadecuado sistema de ayudas a la agricultura convencional está dificultando que se reduzca el uso de pesticidas, o el elevadísimo coste que representa no actuar frente a retos como el generado por contaminantes persistentes como los PFAS. Además, describe muy crudamente la ineficiencia[xxxviii] del sistema actual, muy influido por los intereses cortoplacistas de la industria, que realiza intensas campañas de lobby[xxxix] exagerando los costes económicos de adoptar medidas mientras “minimizan los daños a largo plazo del statu quo y los beneficios potenciales del cambio”.
“Estos datos deberían hacer reflexionar a todos los actores que de una manera o de otra influyen en la regulación de una serie de sustancias tóxicas relacionadas con la alimentación. El coste de este modelo es enorme en todos los sentidos. Este informe viene a demostrar que, lejos de ser beneficioso para la economía, el uso de esos productos químicos sintéticos genera una enorme factura que es urgente comenzar a reducir”, concluye De Prada.
Redacción
Referencias
[i] Insecticidas, fungicidas, herbicidas y otros venenos sintéticos que se emplean en la agricultura convencional (no en la ecológica) y que aunque supuestamente solo deberían dañar a una serie de especies objetivo, con frecuencia tienen efectos más amplios que pueden afectar también al ser humano. En la UE hay autorizados centenares de principios activos diferentes pertenecientes a varias clases. Muchos de ellos pueden tener efectos adversos como los de toxicidad reproductiva o la disrupción endocrina. El informe señala que “los pesticidas siguen siendo el grupo de sustancias químicas tóxicas más visible y ampliamente utilizado en el sistema alimentario. En 2023, se utilizaron casi 4 millones de toneladas de ingredientes activos en aplicaciones agrícolas a nivel mundial”
[ii] Los PFAS (compuestos perfluorados y polifluorados) son un vasto grupo de más de 10.000 sustancias empleadas para los más diversos fines a causa de sus propiedades (hidrófugas, anti-manchas, resistencia al calor, anti adherencia…). Preocupan por su alta persistencia y las propiedades tóxicas de muchas de ellas. Pueden integrarse en la cadena alimentaria al sercontaminantesmuy ubicuos en el medio ambiente, a causa de su empleo en múltiples industrias. Se hayan presentes en el aire, la lluvia, los ríos y las aguas subterráneas, acumulándose en las redes tróficas, haciendo muy difícil, si no imposible, su limpieza. También preocupa su uso en utensilios de cocina antiadherentes, envases, recipientes, empaquetados, etc. Cabe sumar que también se liberan a consecuencia del uso de algunos pesticidas.
El informe señala que “los PFAS están profundamente arraigados en el sistema alimentario. La exposición directa se produce a través de materiales en contacto con alimentos, como envases resistentes a la grasa, recubrimientos antiadherentes y equipos de procesamiento. Sin embargo, estimamos que solo aproximadamente el 20 % de la exposición a las PFAS proviene directamente de aplicaciones en contacto con alimentos, mientras que la exposición alimentaria indirecta representa la gran mayoría (aproximadamente el 80 %) a través del aire, el suelo y el agua contaminados”.
[iii] Como se dice en el informe, los ftalatos son un amplio grupo de sustancias químicas sintéticas que, entre otros usos, suelen emplearse en grandes cantidades para reblandecer plásticos como el PVC. El informe cita su uso en materiales de PVC en contacto con alimentos (películas, tubos, guantes), envases (films transparentes, recubrimientos), equipos de procesamiento (mangueras, sellos),etc..Algunas de estas sustancias han sido asociadas a efectos sobre la reproducción y disrupción endocrina. La migración a los alimentos es especialmente pronunciada cuando los productos son grasos y/o se calientan
[iv] Aunque la más famosa de estas sustancias es el bisfenol A o BPA (tóxico para la reproducción y disruptor endocrino), en realidad se trata de un amplio grupo de sustancias diferentes muchas de las cuales han sido asociadas a efectos adversos. Sustancias como el bisfenol A han venido siendo usadas en recubrimientos interiores de latas de comida y bebida, tapas de frascos y tapones de botellas. Resinas epóxicas en envases de alimentos. Envases de plástico, botellas reutilizables, almacenamiento de alimentos y utensilios.
[v] Invisible Ingredients. Tackling toxic chemicals in the food system.
El informe ha sido publicado por Systemiq, financiado por la Grantham Foundation y realizado por un amplio plantel de expertos de diferentes países y disciplinas. Entre ellos, científicos de gran prestigiocomoLinda Birnbaum (Scientist Emeritus and Former Director, National Institute of Environmental Health Sciences and National Toxicology Program Scholar in Residence, Duke University), Philip J. Landrigan (Professor of Global Public Health and Director, Global Observatory on Planetary Health at Boston College; medical consultant, Centre Scientifique de Monaco), Shanna Swan (Action Science Initiative, School of Medicine at Mount Sinai), Tracey Woodruff (University of California San Francisco (professor and program director); former US EPA) o Erik Millstone (Professor of Science Policy, University of Sussex)-. También han colaborado expertos pertenecientes a diferentes entidades relacionadas con la defensa de la salud pública frente a la contaminación química: Jonatan Kleimark (ChemSec), Apolline Roger (ClientEarth), David Andrews (Environmental Working Group), Kizzy Charles Guzman (Center forEnvironmental Health), etc
[vi] Algunas estimaciones abarcan solo los costes médicos directos, otras también tiene en cuenta factores como las pérdidas de productividad o, por ejemplo, los años de vida ajustados por discapacidad.
[vii] Trillones americanos
[viii] Por tipo de sustancias, el coste sanitario global estimado al año por los pesticidas sería de 816 mil millones, el de los PFAS 609 mil, el de los ftalatos 553 mil y el de los bisfenoles 227 mil.
En el informe se dice que para poner en perspectiva lo que supone ese coste sanitario “equivale aproximadamente al 1,8-2,9 % del PIB mundial en el año de análisis, superando las ganancias anuales combinadas de las 100 empresas más grandes del mundo que cotizan en bolsa (unos 2 billones de dólares en 2025)”.
[ix] A pesar de no ser precisamente la región del mundo en la que las personas presentan las concentraciones más altas de algunos de los contaminantes, algo en lo que destaca, singularmente, Asia
[x] Se refieren a billones europeos, es decir, millones de millones. No a billones americanos que serían solo mil millones. Por eso en el informe se habla de 3 trillones americanos, equivalente a 3 billones europeos.
[xi] “Cómo comer sano en un mundo tóxico. Hacia una dieta más saludable reduciendo los tóxicos alimentarios” (Ediciones i, 2025) es una obra en la que, a lo largo de sus más de 700 páginas, se aborda de forma muy extensa el problema de los contaminantes químicos que pueden estar presentes en los alimentos, así como sus riesgos y las formas de reducir la exposición a los mismos. El informe viene a apoyar lo que, basándonos en la evidencia científica, mostramos en el libro: que reducir la exposición a estas sustancias perjudiciales puede contribuir a prevenir e algunos problemas de salud cuya incidencia crece en nuestras sociedades.
[xii]Con la excusa aparentemente razonable de ‘simplificar’la normativa y eliminar burocracia ‘superflua’,la agenda de desregulación de la Comisión Europea amenazacon desmantelar o debilitar algunas importantes leyes que hoy protegen la salud de millones de ciudadanos frente a los riesgos de las sustancias tóxicas a las que se exponen cotidianamente y que, como alerta la comunidad científica, ocasionan un problema de salud pública de primer orden.
Declaración ‘La UE debilita las normas que protegen a las personas y al medio ambiente’ https://corporateeurope.org/sites/default/files/2025-09/Spanish.pdfThe EU weakensthe rules thatsafeguardpeople and the environmenthttps://corporateeurope.org/en/2025/09/eu-weakens-rules-safeguard-people-and-environment?auHash=_gtDXzSQ5GkOAXhOhgvb4hTlcpLg2owT3nOFLrww-4g#_ftn2https://corporateeurope.org/sites/default/files/2025-09/Deregulations%20Statement%20September%202025%20ENG.pdf
https://corporateeurope.org/en/2025/07/crash-course-eus-deregulation-wave
A simpler and faster Europe: Communication on implementation and simplification European Commission 2024-2029 https://commission.europa.eu/document/download/8556fc33-48a3-4a96-94e8-8ecacef1ea18_en?filename=250201_Simplification_Communication_en.pdf
https://www.cambridge.org/core/journals/european-law-open/article/eu-postregulatory-state-and-its-deregulation-agenda/67624BB9183032D8E852FE0C01BC30FA
https://www.hbm4eu.eu/
https://www.hbm4eu.eu/wp-content/uploads/2021/03/HBM4EU_D4.9_Scoping_Documents_HBM4EU_priority_substances_v1.0.pdf
[xiii]Algunas de las enfermedades asociadas a la exposición a tóxicos sobre las que se ha realizado una estimación acerca de los costes –directos y/o indirectos- que representan para la sociedad son: Infertilidad, endometriosis, cánceres (de mama, testículo, riñón), fibromasuterinos, síndrome de ovario poliquístico, hipotiroidismo, diabetes, diabetesgestacional, obesidad infantil y de adulto, hipertensión/problemas cardiovasculares o defectos de nacimiento
[xiv] El informe alude a problemas de salud tales como los respiratorios, el cáncer, circulatorios, reproductivos, endocrinos, metabólicos, mortalidad prematura por todas las causas, problemas en el desarrollo neurológico(vinculados, por ejemplo, con una disminución del coeficiente intelectual promedio)…
[xv] Todo a consecuencia de que “la mayoría de las sustancias químicas tóxicas siguen siendo poco estudiadas” y, además, la exposición comienza ya en la etapa intrauterina, en la que se puede ver afectada “la fertilidad de hombres y mujeres de por vida, lo que representa riesgos para las generaciones posteriores. Estos riesgos intergeneracionales significan que los niños de hoy pueden presentar problemas de salud reproductiva en la edad adulta, lo que agrava el declive de la fertilidad a largo plazo”.
[xvi] El informe alude a la existencia de una “una regulación más estricta de pesticidas y ftalatos y las medidas en curso para la eliminación gradual de PFAS y bisfenoles, así como la tendencia establecida de familias más pequeñas”. No obstante, desde Hogar sin Tóxicos debemos destacar que recientemente la UE está llevando adelante iniciativas de desregulación que pueden debilitar aún más la deficiente normativa actual de control de las sustancias tóxicas así como frustrar algunos proyectos de mejora.
[xvii] En relación con la fertilidad el informe afirma que las sustancias químicas tóxicas relacionadas con los alimentos (a lo que añadirían otras vías de exposición a las mismas) “son un factor crucial, pero subestimado, de la disminución de las tasas de fertilidad” tanto masculina como femenina, a causa de unas exposiciones que comienzan incluso antes de nacer (lo que puede entrañar riesgos para la salud a lo largo de toda la vida). Recalcando que es algo que puede llegar a tener un importante efecto demográfico. Según el informe, con el grado de exposición actual a estas sustancias químicas tóxicas, podría haber entre 200 y 700 millones de nacimientos menos a nivel mundial entre 2025 y 2100 .
La evidencia científica ha identificado sustancias químicas tóxicas en el sistema alimentario (y más allá) que constituyen factores de riesgo de infertilidad y otros daños reproductivos, y podrían ser un factor crucial, aunque subestimado, de la disminución de las tasas de fertilidad.Citan por ejemplo como “los ftalatos migran a los alimentos y pueden reducir la testosterona y la calidad del semen”; cómo “los bisfenoles imitan al estrógeno, alterando el equilibrio hormonal, lo que puede provocar daños en los ovarios y una calidad reducida de los óvulos y los espermatozoides”; cómo “los pesticidas alteran las hormonas y dañan las células testiculares, reduciendo el recuento y la motilidad de los espermatozoides” y “también interfieren con la función hormonal femenina, lo que puede provocar efectos reproductivos negativos, como irregularidades en el ciclo ovárico y problemas de fertilidad”, o cómo “los PFAS prolongan el tiempo de concepción y dañan a los bebés debido a un peso reducido al nacer y una respuesta inmunitaria alterada”. Además se señala que las sustancias disruptoras endocrinas han sido asociadas a un mayor riesgo de problemas menstruales, endometriosis y complicaciones del embarazo.
En informe alude también al gran coste económico que tendría intentar contrarrestar la pérdida de nacimientos mediante tratamientos de fertilidad.
[xviii] Por ejemplo, porque en algunos casos solo se han estimado costes directos y no los indirectos. Como reza el informe “muchos costes sociales, como las exigencias del cuidado, la reducción de la calidad de vida y los efectos intergeneracionales, siguen sin contabilizarse”.
[xix] Por ejemplo, organofosforados y organoclorados en el caso de los pesticidas, cuando realmente hay más tipos de pesticidas que pueden causar efectos adversos. Solo el bisfenol A (BPA) en el caso de los bisfenoles, sustancias de las que hay decenas que se sabe o sospecha que también puede causar efectos adversos. Y solo el dietilhexilftalato (DEHP)en el caso de los ftalatos, a pesar de conocerse otras sustancias de este grupo que también causan efectos dañinos.
[xx] Otro factor a considerar es que, en algunos casos, aún existiendo evidencia científica de una asociación entre algunas sustancias y enfermedades, no se ha podido estimar el coste derivado de ello.
[xxi]En contraste con el coste de no actuar, el coste de hacerlo es minúsculo. Según el informe, reducir el uso de PFAS y pesticidas en la UE tendría una relación coste-beneficio de en torno a 100:1 y 100:3,5, respectivamente. Además, no se trataría solo de los perjuicios evitados. También de algo que daría un impulso a la productividad y la innovación o, entre otras cosas, reduciría toda clase de litigios causados por la contaminación.
[xxii] Como se apunta en el interior del informe “la magnitud de estas estimaciones conservadoras de los impactos en la salud de cuatro conjuntos de sustancias químicas tóxicas es sorprendente y justifica la consideración de estas externalidades químicas en las agendas políticas y contables. El coste sanitario asociado erosiona la productividad, aumenta los costes sanitarios y agrava las desigualdades. Sin una intervención decisiva, estos impactos se intensificarán, empujando a las sociedades a una mayor deuda oculta al pagar por daños que podrían y deberían haberse evitado”.
[xxiii]El informe señala también que la adopción del Marco Mundial sobre Sustancias Químicas en 2023 reflejó el reconocimiento internacional de que la contaminación química plantea riesgos sistémicos comparables al cambio climático y la pérdida de biodiversidad, pero sin que ello haya representado demasiado hasta la fecha
El Marco solo establece objetivos voluntarios para minimizar los impactos nocivos, eliminar gradualmente las sustancias altamente peligrosas y promover la innovación "segura y sostenible desde el diseño", sentando las bases para la armonización nacional y regional. La coordinación global apenas se da, la situación geopolítica ha debilitado la acción ambiental multilateral, y la regulación es débil.
https://www.unep.org/global-framework-chemicals
[xxiv] Podría representar 1,9 billones de dólares anuales de ahorro
[xxv] Se estima en el informe que los costes evitables pueden representar entre el 3 y el 4% del PIB global. Si nos ceñimos en concreto solo a los costes sanitarios, supondría un 2 a 3% del PIB global.
[xxvi] Recalcan que “la evidencia es clara: en los cuatro grupos de sustancias químicas tóxicas, los beneficios de actuar superan ampliamente sus costes. La transición a sistemas libres de sustancias químicas tóxicas generará amplios beneficios económicos”. Todo ello “gracias a una mayor productividad laboral, menores gastos en salud, menores responsabilidades legales y la reducción de costos de remediación. También abrirá nuevas oportunidades para la innovación y el crecimiento. Si bien los productores químicos temen pérdidas en sus negocios actuales, su experiencia y escala deberían permitirles ser pioneros en alternativas seguras y sostenibles si deciden tomar la iniciativa”.
[xxvii] No solo por el coste económico que genera esa toxicidad de las sustancias, sino también por las nuevas oportunidades de negocio que abre su eliminación. El informe alude a intervenciones sistémicas relacionadas con mejoras legislativas y a un reequilibrio de los modelos comerciales que prioricen e incentiven los resultados ecológicos y de salud a largo plazo sobre las ganancias a corto plazo. Aconseja adoptar prohibiciones sobre grupos de sustancias (y no una a una) a fin de evitar la sustitución lamentable, mejorar la monitorización de la presencia de tóxicos en alimentos y otras vías de exposición, prohibir que se produzca y exporten sustancias que hayan sido prohibidas o muy restringidas a escala nacional, armonizar medidas a nivel internacional (pensando en posibles perjuicios a países en desarrollo), establecer legislaciones preventivas que no permitan la puesta en el mercado de sustancias que no hayan sido antes evaluadas debidamente, con revisiones que tengan en cuenta adecuadamente a la ciencia académica independiente, controlar debidamente el efecto cóctel así como las consecuencias epigenéticas y transgeneracionales, modificar los incentivos fiscales y normativos para que favorezcan a las empresas de menor toxicidad ( impuestos, responsabilidad extendida del productor, seguros, subsidios), un gasto público que favorezca la innovación, o incrementar la concienciación y formación sobre riesgos y diseño seguro en la formación de químicos, ingenieros y científicos de materiales.Entre las soluciones prácticas que propone se citan eliminar o prevenir el uso innecesario de sustancias químicas peligrosas, rediseñar los sistemas para minimizar su necesidad, sustituir con alternativas más seguras y, en último extremo, por ser lo menos eficiente, remediar la contaminación heredada.
Como se ve, no se trataría solo de los perjuicios evitados. También de algo que daría un impulso a la productividad y la innovación o, entre otras cosas, reduciría toda clase de litigios causados por la contaminación.
[xxviii] En el caso de la agricultura de la UE se apunta que es factible reducir en un 80 % el volumen de pesticidas usados mediante prácticas como, entre otras, el Manejo Integrado de Plagas o la agricultura ecológica.
[xxix]En total, se estima que la sumas necesaria para financiar la reducción del uso de pesticidas ronda los 5.000 millones de dólares anuales para la UE, una cantidad irrisoria si se compara con los costes de no reducirlos. Según el informe “se estima que las pérdidas actuales para la salud humana y el medio ambiente derivadas del uso de plaguicidas en la UE superan los 700.000 dólares por tonelada de plaguicida aplicado, en comparación con un costo promedio de reducción de tan solo 26.000 dólares por tonelada. Es decir, el coste de reducir el uso de pesticidas es un 3,5% del coste de no hacerlo. Además, comenta el informe “reducir la dependencia de los pesticidas generará beneficios que van mucho más allá de los daños evitados. Una disminución de los cánceres, las enfermedades metabólicas y los trastornos del desarrollo neurológico aliviará las cargas para la salud humana. La resiliencia ecológica se fortalecerá a medida que los polinizadores y los depredadores naturales de plagas se recuperen, reduciendo la presión de las plagas a largo plazo. La salud del suelo mejorará, lo que incrementará la captura de carbono y generará beneficios para el clima y la biodiversidad mediante prácticas regenerativas”.
Económicamente, los agricultores serán menos vulnerables a la volatilidad de los precios y a las espirales de resistencia, lo que reforzará la seguridad del sistema alimentario.
[xxx]Sobre los PFAS se comenta que la eliminación de todas estas sustancias es “la única estrategia viable, ya que estas sustancias persisten durante décadas o incluso siglos, su remediación no es viable y la contaminación ambiental representa el 80 % de la exposición humana”.Recomiendan fijar objetivos de eliminación gradual ahora, estableciendo solo algunas excepciones temporales en el caso de algunos usos realmente esenciales, impulsando la innovación. Estiman que, de existir voluntad para ello, un 42 % del volumen de PFAS podría eliminarse para 2030. y que en el año 2040 podrían haber sido reemplazados en un 90% por sustancias alternativas, generando nuevas oportunidades de negocio. El informe sentencia que “debido a la persistencia de las PFAS, eliminar su uso es la única estrategia viable y que “según nuestro conocimiento actual, no existe una perspectiva realista de limpieza a gran escala (por ejemplo, de sistemas fluviales o campos) y los costos estimados de remediación superan el PIB mundial”.
[xxxi]Según el informe “los costos de eliminar gradualmente el 42% del volumen de PFAS en la UE para 2030 se estiman en 500 millones de dólares anuales. En contraste, los impactos anuales estimados de los PFAS en la salud en la región se sitúan entre 46000 millones de dólares (sin considerar los impactos extrapolados) y 83 000 millones de dólares (incluyendo los impactos extrapolados). Esto significa que los costos de la eliminación gradual representan entre el 0,5% y el 1% de los impactos en la salud”
[xxxii] Además de reducir su capacidad de absorber carbono. Otro aspecto que se denuncia es la polución de las aguas fluviales y costeras, quepodríacomprometer en alguna medida la salud de los recursos pesqueros -pudiendo contribuir, por ejemplo, a la disminución de las reservas de pescado – así como afectar a la acuicultura.
[xxxiii] Se computan costes como 17.000 millones ligados a la generación de plagas resistentes a lospesticidas, 16.000 millones derivados de las pérdidas en los cultivos por un uso excesivo de esos venenos agrarios, 4.600 millones por la reducción del control natural de plagas o 2.700millones atribuidos a la pérdida de polinización a causa del declive de las abejas. Sobre los pesticidas el informe comenta que “diezman a los polinizadores y a los depredadores naturales de las plagas, socavando los servicios ecosistémicos de los que depende la agricultura. Cuando los polinizadores disminuyen, el rendimiento de los cultivos disminuye; y cuando se pierden los depredadores naturales de las plagas, los agricultores se vuelven más dependientes de los productos químicos para controlar los brotes”. Se añade que “esta dinámica crea una "trampa de toxicidad" de dependencia química. A medida que las plagas desarrollan resistencia, los agricultores se ven obligados a aplicar dosis más altas de pesticidas o a cambiar a otros productos químicos, a menudo más peligrosos. A medida que los ecosistemas se degradan, los agricultores suelen responder utilizando más pesticidas, lo que debilita aún más las poblaciones de insectos beneficiosos. El ciclo puede entrar en espiral: los rendimientos disminuyen, los costos aumentan y los productores recurren a sustitutos artificiales, como la polinización manual o mecánica, para mantener la producción, lo que incrementa aún más la carga económica”. En informe señala también que hay factores que dificultan la liberarse de la dependencia de los pesticidas como que “los servicios de asesoría agronómica a menudo siguen vinculados a la venta de insumos, lo que refuerza la dependencia de las prácticas convencionales” o que los subsidios que se conceden no primen debidamente condicionantes ambientales..
[xxxiv] Por ejemplo, porque a la hora de valorar los impactos ecológicos y sobre la agricultura lo han hecho solo a partir de cuatro grupos de sustancias tóxicas (existiendo muchísimas más) y de un número limitado de posibles efectos adversos. Además, el informe argumenta que la mayoría de los impactos originados en los ecosistemas no han sido aún debidamente valorados. Impactos como el de la pérdida de diversidad biológica, la degradación del suelo, los efectos derivados de la acumulación de sustancias tóxicas en los organismos vivos o los daños ecológicos “en cascada” (por ejemplo, al fragmentar las cadenas alimentarias).
[xxxv] IUCN Red List ofThreatenedSpecies / Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN
https://www.iucnredlist.org/
https://www.miteco.gob.es/es/ceneam/recursos/pag-web/conservacion/lista_roja.html
https://www.uicn.es/listarojauicnespana2022/
[xxxvi]También se cita cierto declive de capturas de pescado fresco derivadas de la escorrentía de pesticidas o que se haya confirmado la presencia de PFAS en al menos 600 especies de fauna salvaje
[xxxvii] El informe denuncia, por ejemplo, que se ha permitido que miles de sustancias químicas sintéticas se introduzcan en el mercado sin que previamente se haya demostrado debidamente que no sean perjudiciales.
[xxxviii] Un sistema que no se basa en prevenir, sino en gestionar el riesgo, permitiendo “la ventade sustancias químicas hasta que se demuestre su daño” . Un enfoque que, como se afirma en el informe, “asume que las sustancias químicas son seguras a "niveles de exposición aceptables" a menos que se demuestre lo contrario, cuando en realidad puede que no exista un nivel seguro de exposición”. Ignorando “riesgos inherentes como la persistencia, la bioacumulación o la alteración endocrina”. Como se afirma en el informe muchas de las sustancias evaluadas sondisruptores endocrinos, de modo que pueden tener efectos a concentraciones bajísimas, ya que el sistema hormonal es muy sensible a bajas concentraciones. Fetos y niños serían particularmente vulnerables. Además, comentan que “la relación entre la dosis y el daño suele ser no lineal, lo que significa que los métodos de prueba habituales —que asumen que dosis más altas causan un daño proporcionalmente mayor— pueden subestimar los riesgos a niveles bajos”. Otro problema que se apunta es que se evalúa el riesgo de cada sustancia de forma aislada, “pasando por alto los efectos combinados o acumulativos de las mezclas químicas” y acometiendo prohibiciones limitadas que suelen dar pie a "sustituciones lamentables" en las que sustancias que se han demostrado como dañinas son reemplazadas por otras casi idénticas, y con riesgos semejantes.” “En la práctica” dice el informe”, esto ha provocado retrasos de décadas en la retirada de sustancias nocivas de los mercados”
[xxxix] Pone como ejemplo la intensa campaña de desinformación de responsables políticos de la UE con relación a los PFAS. Tal y como se desvela en el The ForeverLobbyingProject, 2025, la industria empleó con profusión afirmaciones “alarmistas, falsas, engañosas o potencialmente deshonestas” para oponerse a una adecuada regulación de los PFAS
Redacción
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[i] Insecticidas, fungicidas, herbicidas y otros venenos sintéticos que se emplean en la agricultura convencional (no en la ecológica) y que aunque supuestamente solo deberían dañar a una serie de especies objetivo, con frecuencia tienen efectos más amplios que pueden afectar también al ser humano. En la UE hay autorizados centenares de principios activos diferentes pertenecientes a varias clases. Muchos de ellos pueden tener efectos adversos como los de toxicidad reproductiva o la disrupción endocrina. El informe señala que “los pesticidas siguen siendo el grupo de sustancias químicas tóxicas más visible y ampliamente utilizado en el sistema alimentario. En 2023, se utilizaron casi 4 millones de toneladas de ingredientes activos en aplicaciones agrícolas a nivel mundial”
[ii] Los PFAS (compuestos perfluorados y polifluorados) son un vasto grupo de más de 10.000 sustancias empleadas para los más diversos fines a causa de sus propiedades (hidrófugas, anti-manchas, resistencia al calor, anti adherencia…). Preocupan por su alta persistencia y las propiedades tóxicas de muchas de ellas. Pueden integrarse en la cadena alimentaria al sercontaminantesmuy ubicuos en el medio ambiente, a causa de su empleo en múltiples industrias. Se hayan presentes en el aire, la lluvia, los ríos y las aguas subterráneas, acumulándose en las redes tróficas, haciendo muy difícil, si no imposible, su limpieza. También preocupa su uso en utensilios de cocina antiadherentes, envases, recipientes, empaquetados, etc. Cabe sumar que también se liberan a consecuencia del uso de algunos pesticidas.
El informe señala que “los PFAS están profundamente arraigados en el sistema alimentario. La exposición directa se produce a través de materiales en contacto con alimentos, como envases resistentes a la grasa, recubrimientos antiadherentes y equipos de procesamiento. Sin embargo, estimamos que solo aproximadamente el 20 % de la exposición a las PFAS proviene directamente de aplicaciones en contacto con alimentos, mientras que la exposición alimentaria indirecta representa la gran mayoría (aproximadamente el 80 %) a través del aire, el suelo y el agua contaminados”.
[iii] Como se dice en el informe, los ftalatos son un amplio grupo de sustancias químicas sintéticas que, entre otros usos, suelen emplearse en grandes cantidades para reblandecer plásticos como el PVC. El informe cita su uso en materiales de PVC en contacto con alimentos (películas, tubos, guantes), envases (films transparentes, recubrimientos), equipos de procesamiento (mangueras, sellos),etc..Algunas de estas sustancias han sido asociadas a efectos sobre la reproducción y disrupción endocrina. La migración a los alimentos es especialmente pronunciada cuando los productos son grasos y/o se calientan
[iv] Aunque la más famosa de estas sustancias es el bisfenol A o BPA (tóxico para la reproducción y disruptor endocrino), en realidad se trata de un amplio grupo de sustancias diferentes muchas de las cuales han sido asociadas a efectos adversos. Sustancias como el bisfenol A han venido siendo usadas en recubrimientos interiores de latas de comida y bebida, tapas de frascos y tapones de botellas. Resinas epóxicas en envases de alimentos. Envases de plástico, botellas reutilizables, almacenamiento de alimentos y utensilios.
[v] Invisible Ingredients. Tackling toxic chemicals in the food system.
El informe ha sido publicado por Systemiq, financiado por la Grantham Foundation y realizado por un amplio plantel de expertos de diferentes países y disciplinas. Entre ellos, científicos de gran prestigiocomoLinda Birnbaum (Scientist Emeritus and Former Director, National Institute of Environmental Health Sciences and National Toxicology Program Scholar in Residence, Duke University), Philip J. Landrigan (Professor of Global Public Health and Director, Global Observatory on Planetary Health at Boston College; medical consultant, Centre Scientifique de Monaco), Shanna Swan (Action Science Initiative, School of Medicine at Mount Sinai), Tracey Woodruff (University of California San Francisco (professor and program director); former US EPA) o Erik Millstone (Professor of Science Policy, University of Sussex)-. También han colaborado expertos pertenecientes a diferentes entidades relacionadas con la defensa de la salud pública frente a la contaminación química: Jonatan Kleimark (ChemSec), Apolline Roger (ClientEarth), David Andrews (Environmental Working Group), Kizzy Charles Guzman (Center forEnvironmental Health), etc
[vi] Algunas estimaciones abarcan solo los costes médicos directos, otras también tiene en cuenta factores como las pérdidas de productividad o, por ejemplo, los años de vida ajustados por discapacidad.
[vii] Trillones americanos
[viii] Por tipo de sustancias, el coste sanitario global estimado al año por los pesticidas sería de 816 mil millones, el de los PFAS 609 mil, el de los ftalatos 553 mil y el de los bisfenoles 227 mil.
En el informe se dice que para poner en perspectiva lo que supone ese coste sanitario “equivale aproximadamente al 1,8-2,9 % del PIB mundial en el año de análisis, superando las ganancias anuales combinadas de las 100 empresas más grandes del mundo que cotizan en bolsa (unos 2 billones de dólares en 2025)”.
[ix] A pesar de no ser precisamente la región del mundo en la que las personas presentan las concentraciones más altas de algunos de los contaminantes, algo en lo que destaca, singularmente, Asia
[x] Se refieren a billones europeos, es decir, millones de millones. No a billones americanos que serían solo mil millones. Por eso en el informe se habla de 3 trillones americanos, equivalente a 3 billones europeos.
[xi] “Cómo comer sano en un mundo tóxico. Hacia una dieta más saludable reduciendo los tóxicos alimentarios” (Ediciones i, 2025) es una obra en la que, a lo largo de sus más de 700 páginas, se aborda de forma muy extensa el problema de los contaminantes químicos que pueden estar presentes en los alimentos, así como sus riesgos y las formas de reducir la exposición a los mismos. El informe viene a apoyar lo que, basándonos en la evidencia científica, mostramos en el libro: que reducir la exposición a estas sustancias perjudiciales puede contribuir a prevenir e algunos problemas de salud cuya incidencia crece en nuestras sociedades.
[xii]Con la excusa aparentemente razonable de ‘simplificar’la normativa y eliminar burocracia ‘superflua’,la agenda de desregulación de la Comisión Europea amenazacon desmantelar o debilitar algunas importantes leyes que hoy protegen la salud de millones de ciudadanos frente a los riesgos de las sustancias tóxicas a las que se exponen cotidianamente y que, como alerta la comunidad científica, ocasionan un problema de salud pública de primer orden.
Declaración ‘La UE debilita las normas que protegen a las personas y al medio ambiente’ https://corporateeurope.org/sites/default/files/2025-09/Spanish.pdfThe EU weakensthe rules thatsafeguardpeople and the environmenthttps://corporateeurope.org/en/2025/09/eu-weakens-rules-safeguard-people-and-environment?auHash=_gtDXzSQ5GkOAXhOhgvb4hTlcpLg2owT3nOFLrww-4g#_ftn2https://corporateeurope.org/sites/default/files/2025-09/Deregulations%20Statement%20September%202025%20ENG.pdf
https://corporateeurope.org/en/2025/07/crash-course-eus-deregulation-wave
A simpler and faster Europe: Communication on implementation and simplification European Commission 2024-2029 https://commission.europa.eu/document/download/8556fc33-48a3-4a96-94e8-8ecacef1ea18_en?filename=250201_Simplification_Communication_en.pdf
https://www.cambridge.org/core/journals/european-law-open/article/eu-postregulatory-state-and-its-deregulation-agenda/67624BB9183032D8E852FE0C01BC30FA
https://www.hbm4eu.eu/
https://www.hbm4eu.eu/wp-content/uploads/2021/03/HBM4EU_D4.9_Scoping_Documents_HBM4EU_priority_substances_v1.0.pdf
[xiii]Algunas de las enfermedades asociadas a la exposición a tóxicos sobre las que se ha realizado una estimación acerca de los costes –directos y/o indirectos- que representan para la sociedad son: Infertilidad, endometriosis, cánceres (de mama, testículo, riñón), fibromasuterinos, síndrome de ovario poliquístico, hipotiroidismo, diabetes, diabetesgestacional, obesidad infantil y de adulto, hipertensión/problemas cardiovasculares o defectos de nacimiento
[xiv] El informe alude a problemas de salud tales como los respiratorios, el cáncer, circulatorios, reproductivos, endocrinos, metabólicos, mortalidad prematura por todas las causas, problemas en el desarrollo neurológico(vinculados, por ejemplo, con una disminución del coeficiente intelectual promedio)…
[xv] Todo a consecuencia de que “la mayoría de las sustancias químicas tóxicas siguen siendo poco estudiadas” y, además, la exposición comienza ya en la etapa intrauterina, en la que se puede ver afectada “la fertilidad de hombres y mujeres de por vida, lo que representa riesgos para las generaciones posteriores. Estos riesgos intergeneracionales significan que los niños de hoy pueden presentar problemas de salud reproductiva en la edad adulta, lo que agrava el declive de la fertilidad a largo plazo”.
[xvi] El informe alude a la existencia de una “una regulación más estricta de pesticidas y ftalatos y las medidas en curso para la eliminación gradual de PFAS y bisfenoles, así como la tendencia establecida de familias más pequeñas”. No obstante, desde Hogar sin Tóxicos debemos destacar que recientemente la UE está llevando adelante iniciativas de desregulación que pueden debilitar aún más la deficiente normativa actual de control de las sustancias tóxicas así como frustrar algunos proyectos de mejora.
[xvii] En relación con la fertilidad el informe afirma que las sustancias químicas tóxicas relacionadas con los alimentos (a lo que añadirían otras vías de exposición a las mismas) “son un factor crucial, pero subestimado, de la disminución de las tasas de fertilidad” tanto masculina como femenina, a causa de unas exposiciones que comienzan incluso antes de nacer (lo que puede entrañar riesgos para la salud a lo largo de toda la vida). Recalcando que es algo que puede llegar a tener un importante efecto demográfico. Según el informe, con el grado de exposición actual a estas sustancias químicas tóxicas, podría haber entre 200 y 700 millones de nacimientos menos a nivel mundial entre 2025 y 2100 .
La evidencia científica ha identificado sustancias químicas tóxicas en el sistema alimentario (y más allá) que constituyen factores de riesgo de infertilidad y otros daños reproductivos, y podrían ser un factor crucial, aunque subestimado, de la disminución de las tasas de fertilidad.Citan por ejemplo como “los ftalatos migran a los alimentos y pueden reducir la testosterona y la calidad del semen”; cómo “los bisfenoles imitan al estrógeno, alterando el equilibrio hormonal, lo que puede provocar daños en los ovarios y una calidad reducida de los óvulos y los espermatozoides”; cómo “los pesticidas alteran las hormonas y dañan las células testiculares, reduciendo el recuento y la motilidad de los espermatozoides” y “también interfieren con la función hormonal femenina, lo que puede provocar efectos reproductivos negativos, como irregularidades en el ciclo ovárico y problemas de fertilidad”, o cómo “los PFAS prolongan el tiempo de concepción y dañan a los bebés debido a un peso reducido al nacer y una respuesta inmunitaria alterada”. Además se señala que las sustancias disruptoras endocrinas han sido asociadas a un mayor riesgo de problemas menstruales, endometriosis y complicaciones del embarazo.
En informe alude también al gran coste económico que tendría intentar contrarrestar la pérdida de nacimientos mediante tratamientos de fertilidad.
[xviii] Por ejemplo, porque en algunos casos solo se han estimado costes directos y no los indirectos. Como reza el informe “muchos costes sociales, como las exigencias del cuidado, la reducción de la calidad de vida y los efectos intergeneracionales, siguen sin contabilizarse”.
[xix] Por ejemplo, organofosforados y organoclorados en el caso de los pesticidas, cuando realmente hay más tipos de pesticidas que pueden causar efectos adversos. Solo el bisfenol A (BPA) en el caso de los bisfenoles, sustancias de las que hay decenas que se sabe o sospecha que también puede causar efectos adversos. Y solo el dietilhexilftalato (DEHP)en el caso de los ftalatos, a pesar de conocerse otras sustancias de este grupo que también causan efectos dañinos.
[xx] Otro factor a considerar es que, en algunos casos, aún existiendo evidencia científica de una asociación entre algunas sustancias y enfermedades, no se ha podido estimar el coste derivado de ello.
[xxi]En contraste con el coste de no actuar, el coste de hacerlo es minúsculo. Según el informe, reducir el uso de PFAS y pesticidas en la UE tendría una relación coste-beneficio de en torno a 100:1 y 100:3,5, respectivamente. Además, no se trataría solo de los perjuicios evitados. También de algo que daría un impulso a la productividad y la innovación o, entre otras cosas, reduciría toda clase de litigios causados por la contaminación.
[xxii] Como se apunta en el interior del informe “la magnitud de estas estimaciones conservadoras de los impactos en la salud de cuatro conjuntos de sustancias químicas tóxicas es sorprendente y justifica la consideración de estas externalidades químicas en las agendas políticas y contables. El coste sanitario asociado erosiona la productividad, aumenta los costes sanitarios y agrava las desigualdades. Sin una intervención decisiva, estos impactos se intensificarán, empujando a las sociedades a una mayor deuda oculta al pagar por daños que podrían y deberían haberse evitado”.
[xxiii]El informe señala también que la adopción del Marco Mundial sobre Sustancias Químicas en 2023 reflejó el reconocimiento internacional de que la contaminación química plantea riesgos sistémicos comparables al cambio climático y la pérdida de biodiversidad, pero sin que ello haya representado demasiado hasta la fecha
El Marco solo establece objetivos voluntarios para minimizar los impactos nocivos, eliminar gradualmente las sustancias altamente peligrosas y promover la innovación "segura y sostenible desde el diseño", sentando las bases para la armonización nacional y regional. La coordinación global apenas se da, la situación geopolítica ha debilitado la acción ambiental multilateral, y la regulación es débil.
https://www.unep.org/global-framework-chemicals
[xxiv] Podría representar 1,9 billones de dólares anuales de ahorro
[xxv] Se estima en el informe que los costes evitables pueden representar entre el 3 y el 4% del PIB global. Si nos ceñimos en concreto solo a los costes sanitarios, supondría un 2 a 3% del PIB global.
[xxvi] Recalcan que “la evidencia es clara: en los cuatro grupos de sustancias químicas tóxicas, los beneficios de actuar superan ampliamente sus costes. La transición a sistemas libres de sustancias químicas tóxicas generará amplios beneficios económicos”. Todo ello “gracias a una mayor productividad laboral, menores gastos en salud, menores responsabilidades legales y la reducción de costos de remediación. También abrirá nuevas oportunidades para la innovación y el crecimiento. Si bien los productores químicos temen pérdidas en sus negocios actuales, su experiencia y escala deberían permitirles ser pioneros en alternativas seguras y sostenibles si deciden tomar la iniciativa”.
[xxvii] No solo por el coste económico que genera esa toxicidad de las sustancias, sino también por las nuevas oportunidades de negocio que abre su eliminación. El informe alude a intervenciones sistémicas relacionadas con mejoras legislativas y a un reequilibrio de los modelos comerciales que prioricen e incentiven los resultados ecológicos y de salud a largo plazo sobre las ganancias a corto plazo. Aconseja adoptar prohibiciones sobre grupos de sustancias (y no una a una) a fin de evitar la sustitución lamentable, mejorar la monitorización de la presencia de tóxicos en alimentos y otras vías de exposición, prohibir que se produzca y exporten sustancias que hayan sido prohibidas o muy restringidas a escala nacional, armonizar medidas a nivel internacional (pensando en posibles perjuicios a países en desarrollo), establecer legislaciones preventivas que no permitan la puesta en el mercado de sustancias que no hayan sido antes evaluadas debidamente, con revisiones que tengan en cuenta adecuadamente a la ciencia académica independiente, controlar debidamente el efecto cóctel así como las consecuencias epigenéticas y transgeneracionales, modificar los incentivos fiscales y normativos para que favorezcan a las empresas de menor toxicidad ( impuestos, responsabilidad extendida del productor, seguros, subsidios), un gasto público que favorezca la innovación, o incrementar la concienciación y formación sobre riesgos y diseño seguro en la formación de químicos, ingenieros y científicos de materiales.Entre las soluciones prácticas que propone se citan eliminar o prevenir el uso innecesario de sustancias químicas peligrosas, rediseñar los sistemas para minimizar su necesidad, sustituir con alternativas más seguras y, en último extremo, por ser lo menos eficiente, remediar la contaminación heredada.
Como se ve, no se trataría solo de los perjuicios evitados. También de algo que daría un impulso a la productividad y la innovación o, entre otras cosas, reduciría toda clase de litigios causados por la contaminación.
[xxviii] En el caso de la agricultura de la UE se apunta que es factible reducir en un 80 % el volumen de pesticidas usados mediante prácticas como, entre otras, el Manejo Integrado de Plagas o la agricultura ecológica.
[xxix]En total, se estima que la sumas necesaria para financiar la reducción del uso de pesticidas ronda los 5.000 millones de dólares anuales para la UE, una cantidad irrisoria si se compara con los costes de no reducirlos. Según el informe “se estima que las pérdidas actuales para la salud humana y el medio ambiente derivadas del uso de plaguicidas en la UE superan los 700.000 dólares por tonelada de plaguicida aplicado, en comparación con un costo promedio de reducción de tan solo 26.000 dólares por tonelada. Es decir, el coste de reducir el uso de pesticidas es un 3,5% del coste de no hacerlo. Además, comenta el informe “reducir la dependencia de los pesticidas generará beneficios que van mucho más allá de los daños evitados. Una disminución de los cánceres, las enfermedades metabólicas y los trastornos del desarrollo neurológico aliviará las cargas para la salud humana. La resiliencia ecológica se fortalecerá a medida que los polinizadores y los depredadores naturales de plagas se recuperen, reduciendo la presión de las plagas a largo plazo. La salud del suelo mejorará, lo que incrementará la captura de carbono y generará beneficios para el clima y la biodiversidad mediante prácticas regenerativas”.
Económicamente, los agricultores serán menos vulnerables a la volatilidad de los precios y a las espirales de resistencia, lo que reforzará la seguridad del sistema alimentario.
[xxx]Sobre los PFAS se comenta que la eliminación de todas estas sustancias es “la única estrategia viable, ya que estas sustancias persisten durante décadas o incluso siglos, su remediación no es viable y la contaminación ambiental representa el 80 % de la exposición humana”.Recomiendan fijar objetivos de eliminación gradual ahora, estableciendo solo algunas excepciones temporales en el caso de algunos usos realmente esenciales, impulsando la innovación. Estiman que, de existir voluntad para ello, un 42 % del volumen de PFAS podría eliminarse para 2030. y que en el año 2040 podrían haber sido reemplazados en un 90% por sustancias alternativas, generando nuevas oportunidades de negocio. El informe sentencia que “debido a la persistencia de las PFAS, eliminar su uso es la única estrategia viable y que “según nuestro conocimiento actual, no existe una perspectiva realista de limpieza a gran escala (por ejemplo, de sistemas fluviales o campos) y los costos estimados de remediación superan el PIB mundial”.
[xxxi]Según el informe “los costos de eliminar gradualmente el 42% del volumen de PFAS en la UE para 2030 se estiman en 500 millones de dólares anuales. En contraste, los impactos anuales estimados de los PFAS en la salud en la región se sitúan entre 46000 millones de dólares (sin considerar los impactos extrapolados) y 83 000 millones de dólares (incluyendo los impactos extrapolados). Esto significa que los costos de la eliminación gradual representan entre el 0,5% y el 1% de los impactos en la salud”
[xxxii] Además de reducir su capacidad de absorber carbono. Otro aspecto que se denuncia es la polución de las aguas fluviales y costeras, quepodríacomprometer en alguna medida la salud de los recursos pesqueros -pudiendo contribuir, por ejemplo, a la disminución de las reservas de pescado – así como afectar a la acuicultura.
[xxxiii] Se computan costes como 17.000 millones ligados a la generación de plagas resistentes a lospesticidas, 16.000 millones derivados de las pérdidas en los cultivos por un uso excesivo de esos venenos agrarios, 4.600 millones por la reducción del control natural de plagas o 2.700millones atribuidos a la pérdida de polinización a causa del declive de las abejas. Sobre los pesticidas el informe comenta que “diezman a los polinizadores y a los depredadores naturales de las plagas, socavando los servicios ecosistémicos de los que depende la agricultura. Cuando los polinizadores disminuyen, el rendimiento de los cultivos disminuye; y cuando se pierden los depredadores naturales de las plagas, los agricultores se vuelven más dependientes de los productos químicos para controlar los brotes”. Se añade que “esta dinámica crea una "trampa de toxicidad" de dependencia química. A medida que las plagas desarrollan resistencia, los agricultores se ven obligados a aplicar dosis más altas de pesticidas o a cambiar a otros productos químicos, a menudo más peligrosos. A medida que los ecosistemas se degradan, los agricultores suelen responder utilizando más pesticidas, lo que debilita aún más las poblaciones de insectos beneficiosos. El ciclo puede entrar en espiral: los rendimientos disminuyen, los costos aumentan y los productores recurren a sustitutos artificiales, como la polinización manual o mecánica, para mantener la producción, lo que incrementa aún más la carga económica”. En informe señala también que hay factores que dificultan la liberarse de la dependencia de los pesticidas como que “los servicios de asesoría agronómica a menudo siguen vinculados a la venta de insumos, lo que refuerza la dependencia de las prácticas convencionales” o que los subsidios que se conceden no primen debidamente condicionantes ambientales..
[xxxiv] Por ejemplo, porque a la hora de valorar los impactos ecológicos y sobre la agricultura lo han hecho solo a partir de cuatro grupos de sustancias tóxicas (existiendo muchísimas más) y de un número limitado de posibles efectos adversos. Además, el informe argumenta que la mayoría de los impactos originados en los ecosistemas no han sido aún debidamente valorados. Impactos como el de la pérdida de diversidad biológica, la degradación del suelo, los efectos derivados de la acumulación de sustancias tóxicas en los organismos vivos o los daños ecológicos “en cascada” (por ejemplo, al fragmentar las cadenas alimentarias).
[xxxv] IUCN Red List ofThreatenedSpecies / Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN
https://www.iucnredlist.org/
https://www.miteco.gob.es/es/ceneam/recursos/pag-web/conservacion/lista_roja.html
https://www.uicn.es/listarojauicnespana2022/
[xxxvi]También se cita cierto declive de capturas de pescado fresco derivadas de la escorrentía de pesticidas o que se haya confirmado la presencia de PFAS en al menos 600 especies de fauna salvaje
[xxxvii] El informe denuncia, por ejemplo, que se ha permitido que miles de sustancias químicas sintéticas se introduzcan en el mercado sin que previamente se haya demostrado debidamente que no sean perjudiciales.
[xxxviii] Un sistema que no se basa en prevenir, sino en gestionar el riesgo, permitiendo “la ventade sustancias químicas hasta que se demuestre su daño” . Un enfoque que, como se afirma en el informe, “asume que las sustancias químicas son seguras a "niveles de exposición aceptables" a menos que se demuestre lo contrario, cuando en realidad puede que no exista un nivel seguro de exposición”. Ignorando “riesgos inherentes como la persistencia, la bioacumulación o la alteración endocrina”. Como se afirma en el informe muchas de las sustancias evaluadas sondisruptores endocrinos, de modo que pueden tener efectos a concentraciones bajísimas, ya que el sistema hormonal es muy sensible a bajas concentraciones. Fetos y niños serían particularmente vulnerables. Además, comentan que “la relación entre la dosis y el daño suele ser no lineal, lo que significa que los métodos de prueba habituales —que asumen que dosis más altas causan un daño proporcionalmente mayor— pueden subestimar los riesgos a niveles bajos”. Otro problema que se apunta es que se evalúa el riesgo de cada sustancia de forma aislada, “pasando por alto los efectos combinados o acumulativos de las mezclas químicas” y acometiendo prohibiciones limitadas que suelen dar pie a "sustituciones lamentables" en las que sustancias que se han demostrado como dañinas son reemplazadas por otras casi idénticas, y con riesgos semejantes.” “En la práctica” dice el informe”, esto ha provocado retrasos de décadas en la retirada de sustancias nocivas de los mercados”
[xxxix] Pone como ejemplo la intensa campaña de desinformación de responsables políticos de la UE con relación a los PFAS. Tal y como se desvela en el The ForeverLobbyingProject, 2025, la industria empleó con profusión afirmaciones “alarmistas, falsas, engañosas o potencialmente deshonestas” para oponerse a una adecuada regulación de los PFAS
[i] Insecticidas, fungicidas, herbicidas y otros venenos sintéticos que se emplean en la agricultura convencional (no en la ecológica) y que aunque supuestamente solo deberían dañar a una serie de especies objetivo, con frecuencia tienen efectos más amplios que pueden afectar también al ser humano. En la UE hay autorizados centenares de principios activos diferentes pertenecientes a varias clases. Muchos de ellos pueden tener efectos adversos como los de toxicidad reproductiva o la disrupción endocrina. El informe señala que “los pesticidas siguen siendo el grupo de sustancias químicas tóxicas más visible y ampliamente utilizado en el sistema alimentario. En 2023, se utilizaron casi 4 millones de toneladas de ingredientes activos en aplicaciones agrícolas a nivel mundial”
[ii] Los PFAS (compuestos perfluorados y polifluorados) son un vasto grupo de más de 10.000 sustancias empleadas para los más diversos fines a causa de sus propiedades (hidrófugas, anti-manchas, resistencia al calor, anti adherencia…). Preocupan por su alta persistencia y las propiedades tóxicas de muchas de ellas. Pueden integrarse en la cadena alimentaria al sercontaminantesmuy ubicuos en el medio ambiente, a causa de su empleo en múltiples industrias. Se hayan presentes en el aire, la lluvia, los ríos y las aguas subterráneas, acumulándose en las redes tróficas, haciendo muy difícil, si no imposible, su limpieza. También preocupa su uso en utensilios de cocina antiadherentes, envases, recipientes, empaquetados, etc. Cabe sumar que también se liberan a consecuencia del uso de algunos pesticidas.
El informe señala que “los PFAS están profundamente arraigados en el sistema alimentario. La exposición directa se produce a través de materiales en contacto con alimentos, como envases resistentes a la grasa, recubrimientos antiadherentes y equipos de procesamiento. Sin embargo, estimamos que solo aproximadamente el 20 % de la exposición a las PFAS proviene directamente de aplicaciones en contacto con alimentos, mientras que la exposición alimentaria indirecta representa la gran mayoría (aproximadamente el 80 %) a través del aire, el suelo y el agua contaminados”.
[iii] Como se dice en el informe, los ftalatos son un amplio grupo de sustancias químicas sintéticas que, entre otros usos, suelen emplearse en grandes cantidades para reblandecer plásticos como el PVC. El informe cita su uso en materiales de PVC en contacto con alimentos (películas, tubos, guantes), envases (films transparentes, recubrimientos), equipos de procesamiento (mangueras, sellos),etc..Algunas de estas sustancias han sido asociadas a efectos sobre la reproducción y disrupción endocrina. La migración a los alimentos es especialmente pronunciada cuando los productos son grasos y/o se calientan
[iv] Aunque la más famosa de estas sustancias es el bisfenol A o BPA (tóxico para la reproducción y disruptor endocrino), en realidad se trata de un amplio grupo de sustancias diferentes muchas de las cuales han sido asociadas a efectos adversos. Sustancias como el bisfenol A han venido siendo usadas en recubrimientos interiores de latas de comida y bebida, tapas de frascos y tapones de botellas. Resinas epóxicas en envases de alimentos. Envases de plástico, botellas reutilizables, almacenamiento de alimentos y utensilios.
[v] Invisible Ingredients. Tackling toxic chemicals in the food system.
El informe ha sido publicado por Systemiq, financiado por la Grantham Foundation y realizado por un amplio plantel de expertos de diferentes países y disciplinas. Entre ellos, científicos de gran prestigiocomoLinda Birnbaum (Scientist Emeritus and Former Director, National Institute of Environmental Health Sciences and National Toxicology Program Scholar in Residence, Duke University), Philip J. Landrigan (Professor of Global Public Health and Director, Global Observatory on Planetary Health at Boston College; medical consultant, Centre Scientifique de Monaco), Shanna Swan (Action Science Initiative, School of Medicine at Mount Sinai), Tracey Woodruff (University of California San Francisco (professor and program director); former US EPA) o Erik Millstone (Professor of Science Policy, University of Sussex)-. También han colaborado expertos pertenecientes a diferentes entidades relacionadas con la defensa de la salud pública frente a la contaminación química: Jonatan Kleimark (ChemSec), Apolline Roger (ClientEarth), David Andrews (Environmental Working Group), Kizzy Charles Guzman (Center forEnvironmental Health), etc
[vi] Algunas estimaciones abarcan solo los costes médicos directos, otras también tiene en cuenta factores como las pérdidas de productividad o, por ejemplo, los años de vida ajustados por discapacidad.
[vii] Trillones americanos
[viii] Por tipo de sustancias, el coste sanitario global estimado al año por los pesticidas sería de 816 mil millones, el de los PFAS 609 mil, el de los ftalatos 553 mil y el de los bisfenoles 227 mil.
En el informe se dice que para poner en perspectiva lo que supone ese coste sanitario “equivale aproximadamente al 1,8-2,9 % del PIB mundial en el año de análisis, superando las ganancias anuales combinadas de las 100 empresas más grandes del mundo que cotizan en bolsa (unos 2 billones de dólares en 2025)”.
[ix] A pesar de no ser precisamente la región del mundo en la que las personas presentan las concentraciones más altas de algunos de los contaminantes, algo en lo que destaca, singularmente, Asia
[x] Se refieren a billones europeos, es decir, millones de millones. No a billones americanos que serían solo mil millones. Por eso en el informe se habla de 3 trillones americanos, equivalente a 3 billones europeos.
[xi] “Cómo comer sano en un mundo tóxico. Hacia una dieta más saludable reduciendo los tóxicos alimentarios” (Ediciones i, 2025) es una obra en la que, a lo largo de sus más de 700 páginas, se aborda de forma muy extensa el problema de los contaminantes químicos que pueden estar presentes en los alimentos, así como sus riesgos y las formas de reducir la exposición a los mismos. El informe viene a apoyar lo que, basándonos en la evidencia científica, mostramos en el libro: que reducir la exposición a estas sustancias perjudiciales puede contribuir a prevenir e algunos problemas de salud cuya incidencia crece en nuestras sociedades.
[xii]Con la excusa aparentemente razonable de ‘simplificar’la normativa y eliminar burocracia ‘superflua’,la agenda de desregulación de la Comisión Europea amenazacon desmantelar o debilitar algunas importantes leyes que hoy protegen la salud de millones de ciudadanos frente a los riesgos de las sustancias tóxicas a las que se exponen cotidianamente y que, como alerta la comunidad científica, ocasionan un problema de salud pública de primer orden.
Declaración ‘La UE debilita las normas que protegen a las personas y al medio ambiente’ https://corporateeurope.org/sites/default/files/2025-09/Spanish.pdfThe EU weakensthe rules thatsafeguardpeople and the environmenthttps://corporateeurope.org/en/2025/09/eu-weakens-rules-safeguard-people-and-environment?auHash=_gtDXzSQ5GkOAXhOhgvb4hTlcpLg2owT3nOFLrww-4g#_ftn2https://corporateeurope.org/sites/default/files/2025-09/Deregulations%20Statement%20September%202025%20ENG.pdf
https://corporateeurope.org/en/2025/07/crash-course-eus-deregulation-wave
A simpler and faster Europe: Communication on implementation and simplification European Commission 2024-2029 https://commission.europa.eu/document/download/8556fc33-48a3-4a96-94e8-8ecacef1ea18_en?filename=250201_Simplification_Communication_en.pdf
https://www.cambridge.org/core/journals/european-law-open/article/eu-postregulatory-state-and-its-deregulation-agenda/67624BB9183032D8E852FE0C01BC30FA
https://www.hbm4eu.eu/
https://www.hbm4eu.eu/wp-content/uploads/2021/03/HBM4EU_D4.9_Scoping_Documents_HBM4EU_priority_substances_v1.0.pdf
[xiii]Algunas de las enfermedades asociadas a la exposición a tóxicos sobre las que se ha realizado una estimación acerca de los costes –directos y/o indirectos- que representan para la sociedad son: Infertilidad, endometriosis, cánceres (de mama, testículo, riñón), fibromasuterinos, síndrome de ovario poliquístico, hipotiroidismo, diabetes, diabetesgestacional, obesidad infantil y de adulto, hipertensión/problemas cardiovasculares o defectos de nacimiento
[xiv] El informe alude a problemas de salud tales como los respiratorios, el cáncer, circulatorios, reproductivos, endocrinos, metabólicos, mortalidad prematura por todas las causas, problemas en el desarrollo neurológico(vinculados, por ejemplo, con una disminución del coeficiente intelectual promedio)…
[xv] Todo a consecuencia de que “la mayoría de las sustancias químicas tóxicas siguen siendo poco estudiadas” y, además, la exposición comienza ya en la etapa intrauterina, en la que se puede ver afectada “la fertilidad de hombres y mujeres de por vida, lo que representa riesgos para las generaciones posteriores. Estos riesgos intergeneracionales significan que los niños de hoy pueden presentar problemas de salud reproductiva en la edad adulta, lo que agrava el declive de la fertilidad a largo plazo”.
[xvi] El informe alude a la existencia de una “una regulación más estricta de pesticidas y ftalatos y las medidas en curso para la eliminación gradual de PFAS y bisfenoles, así como la tendencia establecida de familias más pequeñas”. No obstante, desde Hogar sin Tóxicos debemos destacar que recientemente la UE está llevando adelante iniciativas de desregulación que pueden debilitar aún más la deficiente normativa actual de control de las sustancias tóxicas así como frustrar algunos proyectos de mejora.
[xvii] En relación con la fertilidad el informe afirma que las sustancias químicas tóxicas relacionadas con los alimentos (a lo que añadirían otras vías de exposición a las mismas) “son un factor crucial, pero subestimado, de la disminución de las tasas de fertilidad” tanto masculina como femenina, a causa de unas exposiciones que comienzan incluso antes de nacer (lo que puede entrañar riesgos para la salud a lo largo de toda la vida). Recalcando que es algo que puede llegar a tener un importante efecto demográfico. Según el informe, con el grado de exposición actual a estas sustancias químicas tóxicas, podría haber entre 200 y 700 millones de nacimientos menos a nivel mundial entre 2025 y 2100 .
La evidencia científica ha identificado sustancias químicas tóxicas en el sistema alimentario (y más allá) que constituyen factores de riesgo de infertilidad y otros daños reproductivos, y podrían ser un factor crucial, aunque subestimado, de la disminución de las tasas de fertilidad.Citan por ejemplo como “los ftalatos migran a los alimentos y pueden reducir la testosterona y la calidad del semen”; cómo “los bisfenoles imitan al estrógeno, alterando el equilibrio hormonal, lo que puede provocar daños en los ovarios y una calidad reducida de los óvulos y los espermatozoides”; cómo “los pesticidas alteran las hormonas y dañan las células testiculares, reduciendo el recuento y la motilidad de los espermatozoides” y “también interfieren con la función hormonal femenina, lo que puede provocar efectos reproductivos negativos, como irregularidades en el ciclo ovárico y problemas de fertilidad”, o cómo “los PFAS prolongan el tiempo de concepción y dañan a los bebés debido a un peso reducido al nacer y una respuesta inmunitaria alterada”. Además se señala que las sustancias disruptoras endocrinas han sido asociadas a un mayor riesgo de problemas menstruales, endometriosis y complicaciones del embarazo.
En informe alude también al gran coste económico que tendría intentar contrarrestar la pérdida de nacimientos mediante tratamientos de fertilidad.
[xviii] Por ejemplo, porque en algunos casos solo se han estimado costes directos y no los indirectos. Como reza el informe “muchos costes sociales, como las exigencias del cuidado, la reducción de la calidad de vida y los efectos intergeneracionales, siguen sin contabilizarse”.
[xix] Por ejemplo, organofosforados y organoclorados en el caso de los pesticidas, cuando realmente hay más tipos de pesticidas que pueden causar efectos adversos. Solo el bisfenol A (BPA) en el caso de los bisfenoles, sustancias de las que hay decenas que se sabe o sospecha que también puede causar efectos adversos. Y solo el dietilhexilftalato (DEHP)en el caso de los ftalatos, a pesar de conocerse otras sustancias de este grupo que también causan efectos dañinos.
[xx] Otro factor a considerar es que, en algunos casos, aún existiendo evidencia científica de una asociación entre algunas sustancias y enfermedades, no se ha podido estimar el coste derivado de ello.
[xxi]En contraste con el coste de no actuar, el coste de hacerlo es minúsculo. Según el informe, reducir el uso de PFAS y pesticidas en la UE tendría una relación coste-beneficio de en torno a 100:1 y 100:3,5, respectivamente. Además, no se trataría solo de los perjuicios evitados. También de algo que daría un impulso a la productividad y la innovación o, entre otras cosas, reduciría toda clase de litigios causados por la contaminación.
[xxii] Como se apunta en el interior del informe “la magnitud de estas estimaciones conservadoras de los impactos en la salud de cuatro conjuntos de sustancias químicas tóxicas es sorprendente y justifica la consideración de estas externalidades químicas en las agendas políticas y contables. El coste sanitario asociado erosiona la productividad, aumenta los costes sanitarios y agrava las desigualdades. Sin una intervención decisiva, estos impactos se intensificarán, empujando a las sociedades a una mayor deuda oculta al pagar por daños que podrían y deberían haberse evitado”.
[xxiii]El informe señala también que la adopción del Marco Mundial sobre Sustancias Químicas en 2023 reflejó el reconocimiento internacional de que la contaminación química plantea riesgos sistémicos comparables al cambio climático y la pérdida de biodiversidad, pero sin que ello haya representado demasiado hasta la fecha
El Marco solo establece objetivos voluntarios para minimizar los impactos nocivos, eliminar gradualmente las sustancias altamente peligrosas y promover la innovación "segura y sostenible desde el diseño", sentando las bases para la armonización nacional y regional. La coordinación global apenas se da, la situación geopolítica ha debilitado la acción ambiental multilateral, y la regulación es débil.
https://www.unep.org/global-framework-chemicals
[xxiv] Podría representar 1,9 billones de dólares anuales de ahorro
[xxv] Se estima en el informe que los costes evitables pueden representar entre el 3 y el 4% del PIB global. Si nos ceñimos en concreto solo a los costes sanitarios, supondría un 2 a 3% del PIB global.
[xxvi] Recalcan que “la evidencia es clara: en los cuatro grupos de sustancias químicas tóxicas, los beneficios de actuar superan ampliamente sus costes. La transición a sistemas libres de sustancias químicas tóxicas generará amplios beneficios económicos”. Todo ello “gracias a una mayor productividad laboral, menores gastos en salud, menores responsabilidades legales y la reducción de costos de remediación. También abrirá nuevas oportunidades para la innovación y el crecimiento. Si bien los productores químicos temen pérdidas en sus negocios actuales, su experiencia y escala deberían permitirles ser pioneros en alternativas seguras y sostenibles si deciden tomar la iniciativa”.
[xxvii] No solo por el coste económico que genera esa toxicidad de las sustancias, sino también por las nuevas oportunidades de negocio que abre su eliminación. El informe alude a intervenciones sistémicas relacionadas con mejoras legislativas y a un reequilibrio de los modelos comerciales que prioricen e incentiven los resultados ecológicos y de salud a largo plazo sobre las ganancias a corto plazo. Aconseja adoptar prohibiciones sobre grupos de sustancias (y no una a una) a fin de evitar la sustitución lamentable, mejorar la monitorización de la presencia de tóxicos en alimentos y otras vías de exposición, prohibir que se produzca y exporten sustancias que hayan sido prohibidas o muy restringidas a escala nacional, armonizar medidas a nivel internacional (pensando en posibles perjuicios a países en desarrollo), establecer legislaciones preventivas que no permitan la puesta en el mercado de sustancias que no hayan sido antes evaluadas debidamente, con revisiones que tengan en cuenta adecuadamente a la ciencia académica independiente, controlar debidamente el efecto cóctel así como las consecuencias epigenéticas y transgeneracionales, modificar los incentivos fiscales y normativos para que favorezcan a las empresas de menor toxicidad ( impuestos, responsabilidad extendida del productor, seguros, subsidios), un gasto público que favorezca la innovación, o incrementar la concienciación y formación sobre riesgos y diseño seguro en la formación de químicos, ingenieros y científicos de materiales.Entre las soluciones prácticas que propone se citan eliminar o prevenir el uso innecesario de sustancias químicas peligrosas, rediseñar los sistemas para minimizar su necesidad, sustituir con alternativas más seguras y, en último extremo, por ser lo menos eficiente, remediar la contaminación heredada.
Como se ve, no se trataría solo de los perjuicios evitados. También de algo que daría un impulso a la productividad y la innovación o, entre otras cosas, reduciría toda clase de litigios causados por la contaminación.
[xxviii] En el caso de la agricultura de la UE se apunta que es factible reducir en un 80 % el volumen de pesticidas usados mediante prácticas como, entre otras, el Manejo Integrado de Plagas o la agricultura ecológica.
[xxix]En total, se estima que la sumas necesaria para financiar la reducción del uso de pesticidas ronda los 5.000 millones de dólares anuales para la UE, una cantidad irrisoria si se compara con los costes de no reducirlos. Según el informe “se estima que las pérdidas actuales para la salud humana y el medio ambiente derivadas del uso de plaguicidas en la UE superan los 700.000 dólares por tonelada de plaguicida aplicado, en comparación con un costo promedio de reducción de tan solo 26.000 dólares por tonelada. Es decir, el coste de reducir el uso de pesticidas es un 3,5% del coste de no hacerlo. Además, comenta el informe “reducir la dependencia de los pesticidas generará beneficios que van mucho más allá de los daños evitados. Una disminución de los cánceres, las enfermedades metabólicas y los trastornos del desarrollo neurológico aliviará las cargas para la salud humana. La resiliencia ecológica se fortalecerá a medida que los polinizadores y los depredadores naturales de plagas se recuperen, reduciendo la presión de las plagas a largo plazo. La salud del suelo mejorará, lo que incrementará la captura de carbono y generará beneficios para el clima y la biodiversidad mediante prácticas regenerativas”.
Económicamente, los agricultores serán menos vulnerables a la volatilidad de los precios y a las espirales de resistencia, lo que reforzará la seguridad del sistema alimentario.
[xxx]Sobre los PFAS se comenta que la eliminación de todas estas sustancias es “la única estrategia viable, ya que estas sustancias persisten durante décadas o incluso siglos, su remediación no es viable y la contaminación ambiental representa el 80 % de la exposición humana”.Recomiendan fijar objetivos de eliminación gradual ahora, estableciendo solo algunas excepciones temporales en el caso de algunos usos realmente esenciales, impulsando la innovación. Estiman que, de existir voluntad para ello, un 42 % del volumen de PFAS podría eliminarse para 2030. y que en el año 2040 podrían haber sido reemplazados en un 90% por sustancias alternativas, generando nuevas oportunidades de negocio. El informe sentencia que “debido a la persistencia de las PFAS, eliminar su uso es la única estrategia viable y que “según nuestro conocimiento actual, no existe una perspectiva realista de limpieza a gran escala (por ejemplo, de sistemas fluviales o campos) y los costos estimados de remediación superan el PIB mundial”.
[xxxi]Según el informe “los costos de eliminar gradualmente el 42% del volumen de PFAS en la UE para 2030 se estiman en 500 millones de dólares anuales. En contraste, los impactos anuales estimados de los PFAS en la salud en la región se sitúan entre 46000 millones de dólares (sin considerar los impactos extrapolados) y 83 000 millones de dólares (incluyendo los impactos extrapolados). Esto significa que los costos de la eliminación gradual representan entre el 0,5% y el 1% de los impactos en la salud”
[xxxii] Además de reducir su capacidad de absorber carbono. Otro aspecto que se denuncia es la polución de las aguas fluviales y costeras, quepodríacomprometer en alguna medida la salud de los recursos pesqueros -pudiendo contribuir, por ejemplo, a la disminución de las reservas de pescado – así como afectar a la acuicultura.
[xxxiii] Se computan costes como 17.000 millones ligados a la generación de plagas resistentes a lospesticidas, 16.000 millones derivados de las pérdidas en los cultivos por un uso excesivo de esos venenos agrarios, 4.600 millones por la reducción del control natural de plagas o 2.700millones atribuidos a la pérdida de polinización a causa del declive de las abejas. Sobre los pesticidas el informe comenta que “diezman a los polinizadores y a los depredadores naturales de las plagas, socavando los servicios ecosistémicos de los que depende la agricultura. Cuando los polinizadores disminuyen, el rendimiento de los cultivos disminuye; y cuando se pierden los depredadores naturales de las plagas, los agricultores se vuelven más dependientes de los productos químicos para controlar los brotes”. Se añade que “esta dinámica crea una "trampa de toxicidad" de dependencia química. A medida que las plagas desarrollan resistencia, los agricultores se ven obligados a aplicar dosis más altas de pesticidas o a cambiar a otros productos químicos, a menudo más peligrosos. A medida que los ecosistemas se degradan, los agricultores suelen responder utilizando más pesticidas, lo que debilita aún más las poblaciones de insectos beneficiosos. El ciclo puede entrar en espiral: los rendimientos disminuyen, los costos aumentan y los productores recurren a sustitutos artificiales, como la polinización manual o mecánica, para mantener la producción, lo que incrementa aún más la carga económica”. En informe señala también que hay factores que dificultan la liberarse de la dependencia de los pesticidas como que “los servicios de asesoría agronómica a menudo siguen vinculados a la venta de insumos, lo que refuerza la dependencia de las prácticas convencionales” o que los subsidios que se conceden no primen debidamente condicionantes ambientales..
[xxxiv] Por ejemplo, porque a la hora de valorar los impactos ecológicos y sobre la agricultura lo han hecho solo a partir de cuatro grupos de sustancias tóxicas (existiendo muchísimas más) y de un número limitado de posibles efectos adversos. Además, el informe argumenta que la mayoría de los impactos originados en los ecosistemas no han sido aún debidamente valorados. Impactos como el de la pérdida de diversidad biológica, la degradación del suelo, los efectos derivados de la acumulación de sustancias tóxicas en los organismos vivos o los daños ecológicos “en cascada” (por ejemplo, al fragmentar las cadenas alimentarias).
[xxxv] IUCN Red List ofThreatenedSpecies / Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN
https://www.iucnredlist.org/
https://www.miteco.gob.es/es/ceneam/recursos/pag-web/conservacion/lista_roja.html
https://www.uicn.es/listarojauicnespana2022/
[xxxvi]También se cita cierto declive de capturas de pescado fresco derivadas de la escorrentía de pesticidas o que se haya confirmado la presencia de PFAS en al menos 600 especies de fauna salvaje
[xxxvii] El informe denuncia, por ejemplo, que se ha permitido que miles de sustancias químicas sintéticas se introduzcan en el mercado sin que previamente se haya demostrado debidamente que no sean perjudiciales.
[xxxviii] Un sistema que no se basa en prevenir, sino en gestionar el riesgo, permitiendo “la ventade sustancias químicas hasta que se demuestre su daño” . Un enfoque que, como se afirma en el informe, “asume que las sustancias químicas son seguras a "niveles de exposición aceptables" a menos que se demuestre lo contrario, cuando en realidad puede que no exista un nivel seguro de exposición”. Ignorando “riesgos inherentes como la persistencia, la bioacumulación o la alteración endocrina”. Como se afirma en el informe muchas de las sustancias evaluadas sondisruptores endocrinos, de modo que pueden tener efectos a concentraciones bajísimas, ya que el sistema hormonal es muy sensible a bajas concentraciones. Fetos y niños serían particularmente vulnerables. Además, comentan que “la relación entre la dosis y el daño suele ser no lineal, lo que significa que los métodos de prueba habituales —que asumen que dosis más altas causan un daño proporcionalmente mayor— pueden subestimar los riesgos a niveles bajos”. Otro problema que se apunta es que se evalúa el riesgo de cada sustancia de forma aislada, “pasando por alto los efectos combinados o acumulativos de las mezclas químicas” y acometiendo prohibiciones limitadas que suelen dar pie a "sustituciones lamentables" en las que sustancias que se han demostrado como dañinas son reemplazadas por otras casi idénticas, y con riesgos semejantes.” “En la práctica” dice el informe”, esto ha provocado retrasos de décadas en la retirada de sustancias nocivas de los mercados”
[xxxix] Pone como ejemplo la intensa campaña de desinformación de responsables políticos de la UE con relación a los PFAS. Tal y como se desvela en el The ForeverLobbyingProject, 2025, la industria empleó con profusión afirmaciones “alarmistas, falsas, engañosas o potencialmente deshonestas” para oponerse a una adecuada regulación de los PFAS




