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BIOCULTURA MADRID 2026
MONTSE ESCUTIA, DIRECTORA DE LA FERIA
“BioCultura aporta compromiso, coherencia, activismo, promoción, solidez"”
BioCultura llega a Madrid del 26 al 29 de noviembre. En Ifema. Pabellón 4. Montse Escutia ya lleva 12 meses al frente de BioCultura/Vida Sana. Es hora de hacer balance. Son muchos los retos de futuro a los que se enfrenta el sector ecológico... Escutia nos habla de todo eso y de mucho más.
-¿Cómo crees que ha evolucionado BioCultura y todo lo que la rodea?
-Principalmente, en sus orígenes, tanto los expositores como el público eran gente muy activista. Hoy, se han subido al carro de lo “bio” todo tipo de públicos y profesionales. Unos se preocupan por su salud; otros, por el medio ambiente; los hay que ven poco más que un nicho de negocio; y también los hay que están motivados por todo a la vez. Hace mucho tiempo que el universo orgánico salió del gueto y esta sería la principal característica de la evolución en todos estos años de BioCultura. Afortunadamente, sigue habiendo un público muy comprometido, muy activista, que valora el trabajo de la feria y que aspira a un mundo más justo, limpio y bello.
EL COMPROMISO
-¿Qué aporta BioCultura al sector ecológico hoy en día?
-Muchas cosas. Compromiso. Coherencia. Activismo. Promoción. Solidez. Todos estos son los valores que nosotros, 42 años después, seguimos vinculando a la esencia de la feria. El mundo “bio” corre el peligro de ver cómo su idiosincrasia se diluye en un mercado muy competitivo y, en demasiadas ocasiones, muy muy pragmático. El público de la feria siempre ha valorado nuestra coherencia. No nos dejamos engañar por los cantos de sirenas ni hace años ni ahora. Siempre hemos apostado por el producto ecológico certificado y lo más local posible. Y, en gran medida, por los pequeños productores. No hay que ceder. Empezamos no sólo para comer orgánico, sino para transformar nuestra sociedad. Y en ello seguimos todavía.
¿TERRAPLANISTAS?
-A veces se critica a quienes defienden modelos alternativos. ¿BioCultura ha ido siempre contracorriente?
-Las personas que defendemos ideas que se salen de la norma a menudo hemos sido vistas con escepticismo. No lo definiría con etiquetas simplistas, pero sí es cierto que BioCultura ha ido por delante en muchos aspectos durante muchos años. Lo importante es que todo lo que se defiende tenga como objetivo el bienestar colectivo. La protección del planeta debería estar en el centro, pero de forma real. No basta con el discurso. Es necesario coherencia y acompañar a las personas en el proceso de cambio, demostrando que otro modelo es posible. Y en esto BioCultura creo que ha sido una feria emblemática. Y lo sigue siendo. Y lo será por muchos años. Porque el mundo no está para echar cohetes…
12 MESES AL FRENTE
-¿Cuál es el balance de tus 12 meses al frente de Vida Sana/BioCultura?
-El balance es positivo. Tal como imaginaba está siendo un gran reto, con unos meses muy intensos de reorganización de la Asociación Vida Sana. La nueva junta nos hemos propuesto mejorar la eficiencia en la gestión para ser más resilientes frente a una situación mundial muy incierta. Ha habido una restructuración del personal y asignación de nuevas responsabilidades. Todo ello nos está llevando mucho tiempo para podernos adaptar sin cambios bruscos. Lo afrontamos con ilusión y sabiendo que la Asociación Vida Sana todavía tiene mucho que aportar, quizás más que nunca.
TRAS LAS BAMBALINAS
-¿De qué manera, ahora sí, se va a notar tu dirección en el rumbo que ha tomado BioCultura en su 42 edición en Madrid?
-BioCultura es algo que funciona, así que la gente no va a llegar a la feria y ver que es algo totalmente nuevo. La mayor parte del cambio está detrás. Quizás las empresas expositoras sí que lo van a notar más. Son cambios paulatinos para que la adaptación sea fácil, tanto para ellos como para nosotros. Pero estamos trabajando para que haya una evolución de la feria. Seguramente en 2027 se van a poder ver más cambios. Vamos a nuestro ritmo.
LA TORMENTA PERFECTA
-¿Cuáles crees que son los retos más importantes a los que se enfrenta el sector ecológico en la actualidad? ¿El precio de la vivienda, la alta inflación o el “greenwashing”?
-Todo es un reto y todo suma. Si las personas tienen dificultades económicas, con un peso muy importante del coste de la vivienda y reducen sus gastos, es más fácil que opten por un consumo más asequible que en la mayoría de los casos no es la opción más sostenible ni saludable. Si a ello se suma que cualquier cosa sirve para hacer creer a las personas que están siendo consumidores sostenibles, tenemos la tormenta perfecta. Personas desinformadas que optan por lo más barato, creyendo que lo están haciendo bien.
BIOCULTURA FOR EVER
-¿Por qué crees que, hasta ahora, BioCultura ha sobrevivido a las diferentes etapas del sector ecológico en nuestro país?
-Porque hay mucho interés por parte de las personas consumidoras en que las cosas sean diferentes. Realmente muchos ciudadanos y ciudadanas no quieren que su consumo esté contaminando y que degrade al planeta. Y hay muchas personas que sienten malestar y encuentran una respuesta en BioCultura gracias a la gran cantidad de charlas, actividades paralelas y empresas que creen realmente en lo que están haciendo. BioCultura no es solo una feria, es una comunidad: es BioCultura Social Club, como escribió en redes una persona que nos sigue hace mucho tiempo.
UN REFERENTE
-¿En qué medida BioCultura sigue siendo necesaria en un mundo cada vez más polarizado, estresado, digitalizado y automatizado?
-Todos necesitamos un referente. De hecho, la pérdida de referentes es una de las causas de la desorientación general de nuestra sociedad, la crisis de identidad y la falta de una guía para las generaciones futuras. Con toda la modestia del mundo y, simplemente aportando nuestro granito de arena, aspiramos a compartir un modelo de sociedad y de consumo con el que nos sentimos muy identificados. Hay que abandonar la locura consumista y pasar a consumir menos pero mejor, dejar el mundo digital por unas horas e ir hablar con las personas y que nos expliquen la satisfacción que da criar gallinas libres, destilar aceites esenciales de las plantas o reciclar lana para tejer nuevas prendas.
P. Bolaño
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