
ECOVALIA/35 AÑOS MIRANDO AL FUTURO/Por una PAC para seguir siendo líderes en producción ecológica
26 de junio de 2026 
CORRUPCIÓN
¿DE QUÉ MANERA AFECTA AL SECTOR ECOLÓGICO?
Un texto de Pablo Bolaño
Los múltiples casos de corrupción que vive el país desde tiempos inmemoriales, de un color y de otro, ¿afectan al sector ecológico? En cierta forma, sí. Nos lo explica Pablo Bolaño…
Un pueblo que elige a corruptos, impostores, ladrones y traidores… no es víctima: es cómplice
George Orwell
Somos un país de pícaros. Ya lo creo. Sin ningún género de dudas. Desde hace siglos. Muchos literatos nos han retratado la mar de bien. En “El Lazarillo de Tormes” ya queda claro. Luego, Valle-Inclán y Francisco Casavella también perfilaron la sociedad del esperpento y de los espejos cóncavos. La corrupción es en nuestro país algo consustancial a nuestra idiosincrasia. Está en nuestro ADN, digámoslo así. Y no tiene color. Los unos son tan corruptos como los otros. Los de aquí y los de allá. Y ellas no se salvan. Los y las que dan lecciones de “limpieza” dan pavor. Qué pena de país. Nuestra querida España… que cantaban en los 70. Cada cierto tiempo, es recurrente, una ola de corruptos nos asuela. ¿Y de qué manera afecta al sector ecológico? ¿Afecta realmente? Yo creo que sí. Y negativamente. Veamos por qué…
EL SECTOR ECOLÓGICO
El mundo “bio” no vive en una burbuja. Le afectan los procesos que afectan también a otros sectores. Y, en el mundo de la ecoemprendeduría, se comparten asuntos con la emprendeduría en general. Esto es que la inestabilidad política le sienta mal, muy mal. En un país en el que todo es inestable, empezando por el gobierno, ponerse a ecoemprender no resulta muy atractivo. En los tiempos de gobernantes volátiles, las elecciones justas y éticas por parte de empresarios y consumidores se tambalean. A uno se le quitan las ganas de ser coherente con los ideales propios cuando ves que el único interés de la clase política (y de todo quisqui) es llenar el bolsillo y acaparar en la saca.
LA CERTIFICACIÓN
En general, en ese contexto del que estamos hablando, de tramposos, la gente busca argumentos para no gastar más de la cuenta. ¿Cuántas veces no habremos oído aquello de: “¿Para qué voy a comprar ecológico si es más caro y nadie me garantiza que sea realmente ecológico?”. A pesar de que la Eurohoja y la certificación ecológica tienen un amplio consenso de prestigio en nuestro país, en los últimos años la desconfianza ha crecido en torno a las etiquetas y avales. Y, claro, la Eurohoja, a pesar de ser la más consolidada, se ha resentido. El ciudadano de a pie piensa más o menos así: “Si los políticos son unos corruptos y todos chupan todo lo que pueden, ¿qué no va a ocurrir con las certificaciones y avales? Debe de ser lo mismo”. Se equivocan. No se cuecen habas en todas partes ni de la misma manera. Pero el mal ya está hecho. Pagan justos por pecadores. Calumnia que algo queda… Para más inri, en Catalunya, por ejemplo, las nuevas etiquetas de “alimentos sostenibles” van a significar que llueva sobre mojado. Una vez más, las grandes empresas y sus lobbies dictaminan leyes y los políticos se arrodillan ante los intereses ajenos siempre que puedan sacar partido. El despipote… Esto no funciona. No es creíble. Si el sistema no aporta garantías, ¿nos tiene que resultar extraño que millones de ciudadanos no crean a los únicos que tienen coherencia?
EROSIÓN DE LA DEMOCRACIA
La corrupción en la clase política desvía fondos públicos destinados a proyectos ecológicos, debilitando su implementación. Y genera mordidas para que, de lo público, se beneficien unos pocos. La corrupción, efectivamente, favorece intereses privados sobre regulaciones ambientales, frenando avances reales. Y, mientras ello sucede, el mundo empeora y la 6ª extinción avanza. Y uno dice: “Pues de algo habrá que morir, ¿no?”. Si todo es mentira, a más de uno le sabe mejor gastarse un plus en un móvil pepinazo que en alimentos ecológicos sanos, sabrosos y seguros para su familia. Los estándares verdes reales en certificaciones pierden credibilidad ante la opinión pública por el mal hacer de tecnócratas y politicuchos. La falta de transparencia nos erosiona a todos y genera dudas. ¿Será realmente ecológico lo ecológico? Los lobbies hacen su agosto en Bruselas porque, seamos sinceros, aquí “quien paga, manda”. ¿Somos un estado verdaderamente democrático? ¿Es la justicia justa? Son dudas lícitas. ¿Es sinceramente ecológico lo ecológico? Por una vez, sí. Pero millones de ciudadanos/as no lo tienen claro? Y el sector lo padece. Ya lo creo.
ECOANSIEDAD
No son pocos los estudios y las investigaciones que nos muestran que el medio ambiente y, en particular, la crisis climática, son temas que preocupan a la sociedad y, en especial, a los más jóvenes. Sin ir más lejos, una encuesta realizada en el marco del proyecto europeo #ClimateofChange sacaba a la luz que siete de cada diez jóvenes españoles están muy o extremadamente preocupados por el clima, y que, además, sitúan la crisis ecológica como uno de los problemas más graves a los que se enfrenta la sociedad. Pero aún hay más: según una encuesta realizada a más de 9.000 personas, el 82% de los jóvenes españoles ha sufrido ecoansiedad alguna vez a lo largo de su vida.El mundo se asfixia, los océanos son un mar de plásticos, 100 personas viven con la riqueza de la mitad del planeta… Y, llegado a las altas instancias del poder, todos chupan, de una manera u otra. Cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar. ¿Para qué continuar con la ética si todo da asco, si el mundo está a punto de irse al garete y si el que decía y se sentía llamado por Dios a capitanear la travesía de su pueblo hacia el reconocimiento mundial… resultó ser un chorizo que trataba a los suyos como si fuera el cacique de un cortijo? “Cosas veredes, Sancho”. Pujol, Ávalos, Rajoy… ¿Qué más da los nombres? Es toda una clase social. ¿Para que voy a seguir comprando orgánico si el mundo es una basura? El sector “bio” está estancado. El clima generalizado de corrupción, violencia, guerras, contaminación, falta de esperanza, erosión democrática… nos agota, nos ahoga, nos reduce.
GUERRA A LA GUERRA
La Tercera Guerra Mundial ya no es la guerra de un país contra otro. Unos pocos (locos, psicópatas, pedófilos, corruptos, genocidas…) le han declarado la guerra a toda la Humanidad. Y, por eso mismo, porque tarde o temprano vamos a ser nosotros los que reciban la metralla (real o metafórica), tenemos que ser capaces de seguir plantando batalla, de no tirar la toalla, de intentar seguir siendo justos, de seguir administrando justicia allí donde podemos hacerlo. Y una de las maneras de hacerlo es establecer la soberanía alimentaria, al menos en tu despensa. Por más que el mundo se hunda, por más que quieran hundirlo, no dejes de ser tú mismo/a y no te dejes llevar por la inercia que arrastra a todos/a al abismo de la incredulidad y del escepticismo. Sigue comiendo sano, sabroso y seguro en la medida de tus posibilidades. Que la corrupción generalizada no te corrompa a ti también…
Pablo Bolaño





