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SECTOR ECOLÓGICO
LOS NUEVOS DESAFÍOS
La opinión de Pablo Bolaño
Pablo Bolaño regresa a El Ecomensajero Digital para hablar, ya que ahora se abre la nueva temporada, de los nuevos retos del sector ecológico. Durante décadas, el mundo “bio” no ha dejado de crecer y de llegar a nuevos públicos. Pero, en la actualidad, se enfrenta a nuevos peligros. Bolaño lo resume.
Los retos te hacen descubrir cosas sobre ti mismo que ni siquiera conocías. Estos son lo que hacen al mecanismo flexible, lo que te hace ir más allá de la norma...
Cicely Tyson
Como ya soy un hombre entrado en años, recuerdo muy bien los principios de los principios del sector ecológico en España. Todo era muy confuso. La mayoría de la gente no sabía muy bien qué era un alimento ecológico. Se confundía con los alimentos “de régimen”. Y también con todo lo que tenía que ver con las dietas vegetarianas. Tofu, seitán, tempe, hamburguesas vegetales, macrobiótico, crudívoros… Demasiados conceptos nuevos… Costó sudor y lágrimas que la gente entendiera que un alimento ecológico es, simplemente, un alimento en el que no ha habido, en todo su proceso, ningún producto químico de síntesis ni manipulación genética, ya sea vegetal o animal. Y, cuando ya parecía que eso era una prueba superada, pues ahora volvemos a nadar en un océano de desorden y caos.
DESAFÍO 1. Fidelidad y cornamenta…
El precio importa. La gente no llega a fin de mes. El consumidor orgánico, siempre tan fiel, está empezando a ponerle los cuernos al alimento ecológico. La alta inflación, el precio de la vivienda, los precios por las nubes en los carburantes, etc. La clase media está desapareciendo a un ritmo vertiginoso. En gran medida, muchos de los desafíos a los que se enfrenta el sector “bio” son externos. Sí. Vale. Pero algo habrá que hacer con los precios. Los y las ecoemprendores/as deberán asumir que, si quieren seguir llegando al público, tendrán que sacrificar más margen en sus beneficios. Y hacer ofertas, descuentos, etc. Es importantísimo que el lobbie orgánico presione y presione fuertemente a las instituciones gubernamentales para poder conseguir un IVA 0 y/o un aumento de la discriminación positiva en la compra pública, para así compensar la mala coyuntura económica a la que nos enfrentamos.
DESAFÍO 2. “Greenwashing” y etiquetajes…
Como ya hemos dicho, al principio todo era muy confuso. Hoy, el “barullo” ha vuelto. En gran medida, originado en el “greenvashing” de las grandes empresas. Sí. No pueden utilizar los vocablos “bio”, “biológico”, “ecológico” y/u “orgánico” si no son alimentos debidamente certificados. Pero el marasmo de etiquetas “sostenibles” no ha venido a solucionar nada, sino a complicarlo todo más y mejor. Se engaña a la población con la connivencia de la Administración. Que si productos “sustentables”, “locales”, “premium”, “naturales”… Tanto en alimentación como en cosmética y todo lo demás. Vendrán etiquetas, con todo el apoyo de los diferentes gobiernos (autonómicos, estatales, europeos…), que nos hablarán de las supuestas bondades sanitarias, ambientales, económicas, etc., de determinados productos que tienen de sostenible lo que yo tengo de guardia civil. Y algunas ya están aquí y han venido para quedarse… Para quitárnoslas de encima, habrá que volver a las barricadas… Como en su momento el sector ecológico se movilizó contra los “falsos ‘bio’” de Danone.
DESAFÍO 3. Volver a lo seguro…
Una parte de la problemática que asola al sector ecológico es que, desde hace un tiempo, muchas de las empresas que habían sido las grandes pioneras del mundo “bio” en España ya están en manos de grupos de inversión que son dirigidos por personas ajenas a la idiosincrasia más primigenia del universo orgánico. Esos jóvenes directivos son unos cracks… Másters en universidades de prestigio, idiomas, expertos en redes sociales, en informática… Muy bien. Pero muchos y muchas de todos ellos desconocen lo esencial de sector ecológico y no pertenecen a su equipo más activista. Ello ha generado una cierta desconfianza en buena parte del público consumidor. Demasiado repasar las cuentas de beneficios. Una parte de los consumidores ecológicos busca autenticidad, cercanía, legitimidad… y todo ello ya no siempre lo encuentran en muchos productos de ciertas empresas, quizás ya demasiado grandes. El asunto es que todo ello está afectando a todo el sector ecológico. En no pocas ocasiones, pagan justos por pecadores. En este sentido, ferias como BioCultura no sólo aseguran la reivindicación del mundo ecológico más esencial y el maridaje perfecto entre consumidores auténticos y productores honestos, sino la pervivencia de la idiosincrasia “bio” más pura y legítima: la búsqueda de un cambio que no sólo afecta a la alimentación, sino a todo lo que nos rodea. Por ello, BioCultura Madrid, del 26 al 29 de noviembre en Ifema, volverá a ser una cita imprescindible para ese nuevo sector “bio que ha de venir y que, cada vez más, estará dividido en dos partes: un sector “bio” bajo mínimos y otro más auténtico, más profundo, más verdadero y más holístico. Ambos pueden convivir pero, si sólo sobrevive el primero, ese éxito arrastrará al sector hacia su marginalidad eterna. ¿Queremos un sector ecológico sólo para una élite agroalimentaria? ¿Hemos luchado para eso durante todos estos años?
DESAFÍO 4. Un mundo en llamas…
El mundo está en llamas. Guerras inacabables, genocidios televisados, terremotos devastadores, canículas insoportables, incendios devastadores, danas, una corrupción endémica que parece abarcarlo todo, “El Niño”, atentados… No es fácil ecoemprender así. Y tampoco es fácil mantenerse a flote en el naufragio global. Todo es muy efímero. Todo es volátil, líquido. Todo el mundo se divorcia, todo está roto, hecho añicos. Nada parece solidificarse, excepto la ignominia. Pero, ¿qué puede hacer el sector “eco” ante una corriente centrifugadora de tal fuerza y magnitud? Toda tentativa proselitista caerá en saco roto. Sólo queda predicar con el ejemplo. Quizás toca abandonar las redes sociales y volver al contacto humano, a la tienda de toda la vida, al trueque, a la tribu, al barrio… En eso, también BioCultura tiene mucho que decir. El mundo está ardiendo, en todos los sentidos, y va a seguir haciéndolo. Todo apunta a ello. Y pruebas mayores vendrán. Toca seguir el camino propio, digan y hagan lo que digan y hagan los demás. Hay que volver a ser coherente y recuperar al hermano y al amigo. Y una eco-nomía verdadera y no especulativa. No nos haremos ricos. Pero sobreviviremos con dignidad y con la cabeza bien alta. Se espera del mundo “eco” esa altitud de miras…
DESAFÍO 5. La polarización…
La política lo inunda todo. Con Franco, el enemigo era fácil de identificar. Pero, ahora mismo, el caos informativo impera. Telediarios comprados, fakes a la orden del día hasta en la sopa (nunca mejor dicho), conspiranoicos que dicen verdades a medias, iluminados que mienten aunque con buenas voluntades, y, a río revuelto, ganancia de farfulleros. ¿A quién hacer caso? ¿A los santos redentores de la derechona clásica? ¿A los youtubers bolivarianos? ¿A los voceros oficialistas? La confusión está a la orden del día. Y el tuerto es el rey. El otro día escuché a Miguel Bosé echarle la culpa de todo a los ecologistas. Y crecen como setas los negacionistas en cualquier ámbito, también de la pertinencia o no de consumir alimentos ecológicos… ¿Los más insolentes lo son porque son ignorantes? El caso es que, como todo está en tela de juicio, la Hoja Verde también se ve resentida, en cierta manera, incluso a pesar de su prestigio. Si el cambio climático es mentira, ¿por qué va a ser cierto todo lo demás? Con tal de seguir apoltronado frente al sofá y con el móvil y la TV encendida, buena parte del pueblo llano sigue queriendo ser embaucado. Por unos y por otros. Mientras tengamos a La Roja, ¿qué importa todo lo otro? Sigamos comiendo y bebiendo basura… Ya vendrán la clínicas privadas de la Ayuso a curarnos… Pero, ¿quién podrá pagarlas?
DESAFÍO 6. Un pacto de estado…
Sánchez, en plena calcinación de España, exige a la oposición poder llegar a un pacto de estado para evitar futuros incendios. Feijóo, cobarde, no dice ni mú, bastante tiene con la vergüenza que le hace pasar Ayuso. Pero Sánchez ha tenido años para gestionar de otra forma. Y se acuerda de un pacto de estado cuando ya las cenizas llegan a la Plaza del Sol. Años y años de olvido de los principales problemas del campo, de los pueblos, de los bosques… Oídos sordos de unos y de otros. Los mismos perros con diferentes collares. Ahora nosotros pedimos un gran pacto de estado para convertir España en un gran referente de la alimentación ecológica, no sólo en producción, también en consumo. Que los tesoros que creamos en nuestra piel de toro no tengan que consumirse fuera de nuestras fronteras, o al menos en no tan grandes porcentajes. El sector “bio” pide, sí, con urgencia, un pacto de estado en pro del producto orgánico. IVA 0, grandes campañas promocionales en los medios públicos, incentivos fiscales para los productos, una PAC claramente orgánica, compra pública ecológica a cascoporro, más subvenciones para los que lo hacen bien, más impuestos para los que lo hacen mal, que el alimento orgánico llegue a todos los bolsillos… Si no lo hacemos ahora, los que hoy son pequeños sufrirán, en un futuro no muy lejano, muchas y diversas patologías relacionadas con una alimentación saturada de químicos que son disruptores hormonales… ¿Quién está sacrificando la salud del pueblo y arrodillándose ante los intereses de las empresas químicas? Los unos y los otros. Sin excepción.
DESAFÍO 7. ¿Es usted el enemigo? Pues no le voy a dar ni un duro…
Boicot a todo aquello que se sale de los cánones de una alimentación sana, sabrosa, segura, sutil. Desde aquí emitimos un llamado a no financiar la guerra a la Humanidad, que es la verdadera guerra del Siglo XXI, comprando aquello que nos envenena. El auténtico desafío es hacer llegar este mensaje a todas las familias, todas hombres, todas las mujeres... No basta con bonitas palabras en redes sociales. Hay que ser contundentes. Nos están envenenando. Están sacrificando la salud del ser humano en pos de intereses económicos y de poder que son bochornosos. Y la salud de la Naturaleza. Hay que golpear donde duele. No financies su fealdad, su muerte, su destrucción. Compra sólo aquello que sea legítimo. Volvamos a cocinar en las casas. Volvamos a ser tribu. No dejes tu salud y tu alimentación en manos de esa “flor y nata” oscura que gobierna el mundo. Comparte las ganas de vivir haciendo frente, plantando cara, a un sistema usurero y despótico… dejando de adquirir lo que les da alas. Para. Detente. Calla. La ingravidez les pone nerviosos. Detén el sistema excepto para que aquello que es realmente necesario. Esto es una revolución pendiente. Y necesaria.
DESAFÍO 8. Las emociones…
Fomentar la conciencia ambiental para llegar a más público implica acercar la sostenibilidad a la ciudadanía mediante una comunicación clara, atractiva y adaptada a diferentes perfiles. El reto consiste en transformar la información ambiental en mensajes comprensibles que inspiren cambios reales en los hábitos de consumo y en el estilo de vida. Pero, ¿ha sido suficiente y eficaz utilizar las mismas herramientas que utiliza el sistema para engañarnos y envenenarnos? No sólo es fundamental combatir la desinformación y demostrar, con ejemplos prácticos y cercanos, que las decisiones sostenibles pueden generar beneficios ambientales, sociales y económicos. Hay que ir más allá. El objetivo es ampliar el alcance del mensaje ecológico y convertir la sostenibilidad en una opción accesible, relevante y cotidiana para un público cada vez más diverso. Pero ya no valen los lenguajes que hemos utilizado hasta ahora. Hay que ser más valientes. No es pertinente ser igual al sistema agroalimentario convencional… pero en “bio”. No nos sirven sus reclamos, ni sus argucias, ni sus formas de informar a medias. Y tampoco vale ya la utilización de un lenguaje racional. El gueto orgánico sólo se romperá para alcanzar a una gran parte de la población cuando el universo ecológico forme parte de un todo más holístico que incluya el ámbito espiritual y se transforme en una apisonadora alquímica que, tomando a la alimentación por bandera, vuelva a tener por objetivo una gran cambio social en pos del regreso de la Humanidad a sus coordenadas más esenciales y fecundas.
Pablo Bolaño





