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TORMENTAS SOLARES
El sistema tecnológico, ¿en jaque?
Pablo Bolaño, a partir de un texto de Alberto Fernández, se mofa de los presuntos problemas tecnológicos que podrían crear las tormentas solares.
Alberto Fernández ha escrito en “Nueva Ciencia” que “el mes de noviembre dejó ver auroras boreales en la Península Ibérica. Este fenómeno atípico en estas latitudes se debió a tormentas solares que ponen en un riesgo serio a la sociedad hiperconectada. Para anticiparse a ellas, la meteorología espacial desarrolla modelos de predicción, que darán un salto cualitativo con la nave Vigil”. O sea, que el sistema tecnológico global, hipersofisticado, está en peligro por las tormentas solares. ¿Y si el asunto fuera una sanación y no un problema?
EVENTO CARRINGTON
A finales de agosto y principios de septiembre de 1859, continúa Fernández, “los telégrafos de todo el mundo dejaron de funcionar, se incendiaron instalaciones eléctricas y el sistema de distribución de energía de la época resultó especialmente dañado. Fueron las consecuencias negativas de la mayor tormenta solar registrada hasta la fecha, también llamada evento Carrington, en honor al astrónomo Richar Carrington, el primero en observarla. Esta misma tormenta también hizo posible observar auroras boreales en puntos tan alejados de los polos como Colombia, Roma o Madrid”. Pues a mí no me parece tan mal que se detenga todo el sistema tecnológico, que, no nos engañemos, está al servicio de las élites. Bienvenidas las tormentas solares.
SOCIEDADES TRADICIONALES
Señala Fernández: “El evento Carrington puso sobre aviso del peligro de la actividad solar. Por suerte para la población de la época, la sociedad no estaba tan electrificada y las consecuencias no fueron graves. Sin embargo, ¿qué ocurriría si hoy se repitiera un episodio parecido? Pues la respuesta es bien sencilla: la caída total de las telecomunicaciones, paralización del sistema eléctrico y la inutilización de los satélites, dicho de otra forma, un golpe mortal a la sociedad hiperconectada”. Bieeeeeeeeeeeeeeeeeeen. No olvidemos que la hipertecnologización social tiene un montón de “contraindicaciones”. ¿Y si, al menos por un día, nuestros hijos volvieran a jugar en la calle? ¿No sería eso una buena noticia? Las sociedades tradicionales que todavía hoy perduran en la Tierra, no gracias al servicio tecnológico sino a su pesar, demuestran que son mucho más libres de lo que creemos. El neocapitalismo nos quiere hacer creer que somos libres, que decidimos, que somos independientes… Es todo mentira. Cada vez somos más dependientes.
UNA ALERTA DE LA ESA
“Entre el diez y el trece de noviembre, quienes observaban el cielo a altas horas de la madrugada comprobaron cómo su color se tiñó de un rojo espectacular. Estos episodios tan atractivos fueron la expresión visual de una tormenta solar, y no una cualquiera, sino una de las más violentas de las últimas décadas, que provocó que la Agencia Espacial Europea (ESA) emitiese una alerta internacional. Especialistas del Instituto Astronómico de Canarias describieron este fenómeno como una potente fulguración de clase X5, una de las más intensas registradas en este ciclo solar, originada en la región activa 4.274, que vino acompañada por al menos dos eyecciones de masa coronal que fueron lanzadas directamente en dirección a la Tierra”. Al parecer, el daño al entramado tecnológico fue mínimo. Qué lástima…
CLASE X5
“La combinación de la fulguración de clase X5 y las eyecciones de masa coronal dio lugar a un evento de nivel de suelo comparable al ocurrido el 13 de diciembre de 2006, uno de los más intensos hasta ahora. Afortunadamente, las consecuencias en nuestras latitudes no fueron las anunciadas, sin embargo sí quedó patente el peligro que comporta esta actividad anormal del sol para una sociedad hiperconectada como la nuestra”, sentencia Fernández, que, al alertar del peligro para el sistema tecnológico de las tormentas solares, no sé si repara en todo el mal que comporta que toda la Humanidad y las demás especies vivan bajo las coordenadas de un sistema económico e hipertecnológico diseñado para beneficiar a unos pocos en detrimento de millones y millones de personas.
LOS PELIGROS
- Redes eléctricas: Las corrientes inducidas por tormentas geomagnéticas pueden sobrecargar transformadores y causar apagones masivos. Un ejemplo histórico es el apagón de Quebec en 1989, que dejó sin electricidad a millones de personas durante horas. Vale. Hace poco, se produjo un gran apagón en España. Volví a jugar al parchís con mis nietos. Una gran noticia.
- Satélites y comunicaciones: La radiación puede dañar componentes electrónicos de satélites, afectando servicios como GPS, telefonía móvil, televisión satelital e internet. NO hay de qué preocuparse. Si nos olvidamos del móvil por unos días puede ser algo muy bueno. Y si no sabemos llegar a no sé dónde, volveremos a preguntar al abuelo de las plazas, como se había hecho toda la vida. No veremos programas de televisión… ¿Es eso un problema?
- Aviación: Las tormentas solares intensas pueden interferir con las comunicaciones por radio y aumentar la radiación en vuelos de gran altitud, especialmente en rutas polares. ¿Rutas polares? Lo máximo que hago yo es coger el Ave de vez en cuando… Eso sí, no le deseo ningún mal a quien utiliza las rutas polares. Pero siempre están los carros de perros, cuando la tecnología falla.
- Sistemas de navegación: El GPS puede volverse menos preciso debido a las perturbaciones en la ionosfera. Oh… ¿Y si el GPS nos lleva a donde no queremos ir? Pongamos un poco de aventura en nuestras vidas, por favor…
- Tecnología espacial: Los astronautas y equipos en el espacio están expuestos a mayores niveles de radiación, lo que puede ser peligroso para misiones tripuladas. Sí, sí, un gran problema. Los amiguitos de los grandes magnates del turismo espacial pueden correr grandes peligros cuando vayan a tomar un café a Marte… Estoy que no vivo por ello…
LOS DIABLOS
Los Diablos cantaban hace unas décadas aquello de “Un rayo de sol”. Parece ser que los rayos de sol les traían retazos de amor… Hoy, traen averías tecnológicas. Pues eso… que los rayos del sol siempre traen felicidad, de una forma o de otra.
Pablo Bolaño


