
OPINIÓN/PABLO BOLAÑO/»Nuestros pequeños productores/as son nuestros tesoros»
7 de mayo de 2026
BIOCULTURA BCN 2026
LA FARGA ABRE LA FERIA A NUEVOS PÚBLICOS
El nuevo recinto permite acceder a otros consumidores para el mundo “bio”
Antonio Sánchez ha visitado BioCultura. Charlando con la gente mientras paseaba entre pasillos, dialogando con algunos expositores y confrontando datos con los organizadores… ha llegado a una conclusión: La Farga le permite al sector ecológico acceder a nuevos públicos. Y justamente es eso lo que necesita el sector orgánico catalán (y español) en un momento de un cierto estancamiento.
Me lo decía un expositor muy “salao”, de Córdoba. El año pasado vendí más en La Farga que el año anterior en el Palau Sant Jordi. Creo que es porque a La Farga acude mucho público nuevo. Y tienen mucha curiosidad. Yo lo noto porque tengo mucho acento andaluz. Y la gente me reconoce el origen y me comentan… ‘Pues yo también soy de Córdoba’. ‘Pues yo vengo de Almodóvar del Río’. Y muchas personas me comentan que es la primera vez que vienen a BioCultura y que están encantados con la feria. Yo creo que es muy positivo poder acceder a nuevos públicos. No hay que quedarse estancados”.
DESDE VIDA SANA
Desde la organización de la feria, los responsables de BioCultura señalan que, cuando valoramos el cambio del Palau Sant Jordi a La Farga, sopesamos las ventajas y desventajas del nuevo emplazamiento. Y una de las cosas que valoramos muy positivamente fue que, con la nueva ubicación, la feria podría acceder a nuevos públicos. Pero el hecho de que la feria acceda a nuevos públicos significa, también, que el sector ‘bio’ podrá tener nuevos consumidores. Y eso, en un momento muy delicado para la eco-nomía del mundo orgánico, es algo que todos/as deberíamos ser capaces de valorar en su justa medida”. La dirección de Vida Sana insiste en que “sí es cierto que estamos llegando a otros sectores de la población a los que antes no llegábamos. Al Palau Sant Jordi venían personas muy diferentes entre sí, pero siempre con un nexo de unión muy significativo: todos eran ya consumidores de alimentos biológicos y de productos conscientes. Ahora, además de ese grupo de gente, nos llegan muchas personas que habían tenido un contacto con la agroecología muy tangencial, muy precario. Y vienen, prueban y se quedan. Y esto es lo que necesita el sector ecológico”.
FIDELIDAD DEL CONSUMIDOR “BIO”
La fidelidad en el consumo de alimentos ecológicos suele estar ligada a valores como la salud y la sostenibilidad. Pero también al sabor, a la vitalidad del producto, a la búsqueda de alternativas a la sociedad materialista. Los compradores habituales priorizan la calidad y el origen transparente, aunque el precio puede ser una barrera. Lo es. Nos consta. Pero no siempre es una barrera infranqueable. La confianza en certificaciones y marcas consolidadas refuerza el compromiso del consumidor a largo plazo. La repetición de compra es alta entre quienes perciben beneficios tangibles en su bienestar. Sin embargo, la falta de accesibilidad o variedad puede debilitar esta lealtad. La educación sobre los beneficios del alimento "bio" es clave para mantener y aumentar esta fidelidad. Y para ser fiel, hay que amar, hay que conocer. ¿Quién puede ser fiel a algo que desconoce? Necesitamos consumidores fieles, pero, sobre todo, necesitamos nuevos consumidores.
ESTANCAMIENTO
El sector "bio" enfrenta señales de estancamiento al saturar su nicho tradicional de consumidores conscientes. A los más ecoactivistas también les pesa la crisis internacional, el precio de la vivienda, la alta inflación, etc. Atraer a nuevos públicos requiere ver las cosas desde prismas diversos. Y, por encima de todo, implica y conlleva tener acceso a esas otras personas que hasta ahora no se habían planteado nunca empezar a modificar hábitos y tener una vida más saludable. Las estadísticas nos dicen que muchos españoles cambiarían si pudieran, si tuvieran la información, etc. Pero, ¿dónde está esa ciudadanía? Pues por todas partes. La comunicación, más que simplificar el mensaje ecológico, evitando tecnicismos que alejen al consumidor medio, lo que tiene que hacer es buscar a esos públicos que no están escondidos, sino que están deseando que se les faciliten las cosas. He preguntado a la IA y me responde que, para acceder a nuevos públicos, es preciso: “Innovar en productos procesados o listos para consumir amplía el atractivo más allá del perfil ‘eco’. Sin diversificar su base, el sector corre el riesgo de quedarse relegado a un mercado de élite”. En la segunda frase, la IA acierta, pero yerra en la primera. El alimento ecológico se vende solo, pero tiene que estar presente, tiene que ser conocido, tiene que salir de su propia zona de confort…
Antonio Sánchez





