
CCPAE/NUEVO PROYECTO DE DINAMIZCIÓN TERRITORIAL/También se han presentado los datos del sector correspondientes a 2025: madurez y solidez
6 de mayo de 2026
OPINIÓN
PABLO BOLAÑO
“Nuestros pequeños productores/as son nuestros tesoros”
Pablo Bolaño nos regala un texto sobre los pequeños y pequeñas productores/as a los/as que ha visitado en BioCultura BCN 2026. Señala el autor que se trata de “los tesoros del sector ecológico”.
Una buena mitad del arte de vivir es la resiliencia…
Alain de Botton
BioCultura BCN 2026. Primer día de feria. Me planto ahí a primera hora. Pensé que, por ser jueves, habría poca gente. Pero no. Mucho público. Una de las ideas más latente en el salón de hogaño es el apoyo de la feria a los pequeños productores/as. Esa idea me encanta. Si queremos sistemas agroecológicos íntimamente relacionados a los orígenes del sector “bio” en España no podemos dejarlo todo en las grandes empresas. Los y las pequeñas productores son tesoros que hay que cuidar. Ellos y ellas fueron, en gran medida, los y las que consiguieron que el sector orgánico se encuentre hoy donde está. Su esfuerzo, su energía, su dinero, su apuesta, su vitalidad… dio grandes frutos. No estaría bien que la cosecha de todo ello, nunca mejor dicho, la recogieran los que no creyeron en el mundo ecológico desde el principio de los principios.

UNA COSA ES EL VALOR Y OTRA COSA ES EL PRECIO
Agricultores, ganaderos, del género que sean, del valle o de la montaña, de la costa o del interior, maduros o jóvenes, con mucha experiencia o con poca… Todos son nuestros tesoros. Ellos y ellas están tejiendo una urdimbre de vida que nos permite mirar hacia el futuro con una resaca de esperanza, a pesar de la que está cayendo: guerras provocadas por pedófilos, genocidios televisados en directo, adicciones a tutiplén, precios prohibitivos para las viviendas, ideologías extremas campando a sus anchas por todas partes, políticos hipercorruptos, sequías y granizos, fríos tremendos y calores asfixiantes... Y, en medio de todo, y a pesar del caos hay gente que sigue creyendo en la Naturaleza, en el ser humano y/o en Dios. Y, contra viento y marea, continúan luchando cada día para sacar adelante sus explotaciones (qué mal nombre). Y no pocos consumidores, en vez de mirar hacia otro lado, les premian, les cuidan, les dan visibilidad en la era de la gran confusión, donde una gran parte de la población confunde el valor con el precio.

EL RITMO DE LAS ESTACIONES
En esta época de pantanos digitales y profetas de plástico, cuando el mundo se desangra en titulares y el futuro huele a gasolina y a miedo, hay quienes siguen agachados sobre la tierra, como si el tiempo no los hubiera alcanzado. Son los pequeños agricultores, los ganaderos que aún creen en el ritmo lento de las estaciones, en el sudor que no se cotiza en bolsa, en la semilla que es memoria y no patente. Y los agricultores y ganaderos ecológicos tienen más mérito todavía. ¿Son joyas? No. Insisto. Son tesoros, tesoros de incalculable valor en esta era materialista.

LA TIERRA NO ES UN ALGORITMO
Algunos los llamarán anacrónicos, utópicos, locos. Pero son los únicos que saben que la tierra no es un banco, ni un algoritmo, ni un like. La tierra es un cuerpo vivo, y ellos son sus últimos médicos. Mientras los grandes monopolios siembran desiertos verdes de soja transgénica y los políticos venden humo en frascos de cristal, ellos resisten: con abono orgánico, con razas autóctonas, con la terquedad de quienes saben que el hambre no se resuelve con apps, sino con raíces. Hoy, en medio de esta confusión que nos ahoga, cuidarlos no es un acto de caridad, sino de rebeldía. Porque cada huerto ecológico es un verso suelto en el poema que el capitalismo no pudo comprar. Cada vaca criada en libertad es un dedo en el ojo de la máquina (y un nabo en su ano). Y cada mercado de proximidad, un faro en la noche de los supermercados infinitos. Y algunos de esos tesoros estuvieron en BioCultura BCN 2026. Y yo me acerqué a sus estands, el primer día de feria, por la mañana, y les felicité por su resiliencia…
Pablo Bolaño





