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CAMPAÑAS-"GOOD FOOD FOR ALL"
ENTREVISTA A WALTER EL NAGAR
“El sector agroalimentario industrial dispone de recursos financieros y capacidad de influencia inmensamente superiores a los de la sociedad civil”
Walter el Nagar nos habla de la campaña “Good Food for All”. Una ECI por la soberanía alimentaria y la alimentación digna, justa y sostenible para todos los y las europeos/as. Participa con tu firma (ver abajo). 350 organizaciones civiles de toda Europa se unen contra los grandes lobbies agroalimentarios.
-¿Nos puedes explicar en qué consiste la campaña y cuáles son los objetivos?
-La campaña “Good Food for All” es una Iniciativa Ciudadana Europea (ECI) impulsada por una amplia coalición de organizaciones de la sociedad civil de toda Europa para pedir a la Comisión Europea que reconozca y aplique de manera concreta el derecho a la alimentación. No hablamos simplemente de “comida”, sino del acceso digno, estable y democrático a una alimentación adecuada, saludable y sostenible. La campaña pide medidas concretas contra la inseguridad alimentaria, la pobreza alimentaria, la especulación y la concentración excesiva de poder dentro del sistema agroalimentario europeo. La ECI necesita un millón de firmas validadas en al menos siete países de la UE para obligar a la Comisión Europea a responder formalmente y abrir un proceso político e institucional.

UNA CAMPAÑA NECESARIA
-¿Por qué dirías que es tan necesaria?
-Porque Europa atraviesa una contradicción bastante obscena: vivimos en uno de los espacios económicos más ricos del planeta y, aun así, millones de personas no pueden permitirse comer correctamente cada día. El aumento del coste de la vida, la inflación alimentaria, la precarización laboral y la concentración corporativa están erosionando el acceso a una alimentación digna. Mientras tanto, el sistema actual trata la comida exclusivamente como mercancía y no como un derecho fundamental. Además, el modelo agroindustrial dominante tiene impactos enormes sobre el clima, la biodiversidad, la salud pública y el mundo rural. Defender el derecho a la alimentación significa también defender sistemas alimentarios más resilientes, territoriales y democráticos.
LAS ENTIDADES
-¿Qué entidades se han adscrito y cuáles creeS que serán los resultados?
-Actualmente la coalición reúne más de 350 organizaciones de toda Europa: asociaciones campesinas, organizaciones contra el hambre, redes agroecológicas, colectivos ciudadanos, investigadores, movimientos sociales y entidades vinculadas a la alimentación sostenible y los derechos humanos. Participan organizaciones ligadas a la soberanía alimentaria, el derecho a la alimentación, la agroecología, la lucha contra el desperdicio alimentario y la justicia social. Nuestro objetivo inmediato es alcanzar el millón de firmas. Pero incluso más allá de eso, la campaña ya está creando algo importante: una coordinación europea amplia alrededor de la idea de que la alimentación no puede quedar únicamente en manos del mercado.
LA EFICACIA
-¿En qué medida este tipo de campañas son eficaces y tienen repercusiones favorables para la ciudadanía?
-Las ECI son uno de los pocos instrumentos de democracia participativa existentes a escala europea. No cambian el sistema de un día para otro, evidentemente, pero permiten abrir debates políticos que normalmente quedan fuera del radar institucional. También generan presión pública, articulan coaliciones transnacionales y obligan a las instituciones a posicionarse. Muchas veces el impacto real no es solamente legislativo, sino cultural y político: cambiar el marco del debate. Hace algunos años hablar del derecho a la alimentación en Europa parecía marginal; hoy empieza a convertirse en una cuestión política central.
LOS LOBBIES
-¿De qué forma los grandes lobbies agroalimentarios presionan a las autoridades para defender sus propios intereses?
-El sector agroalimentario industrial dispone de recursos financieros y capacidad de influencia inmensamente superiores a los de la sociedad civil. Esto se traduce en presencia constante en Bruselas, financiación de estudios, presión sobre regulaciones, campañas de comunicación y una enorme capacidad de acceso institucional. Normalmente no veremos a un lobby diciendo públicamente: “estamos contra el derecho a la alimentación”. La presión es más sofisticada: bloquear regulaciones, retrasar transformaciones, diluir compromisos ambientales o defender modelos de producción y distribución extremadamente concentrados. El problema no es únicamente económico; es también democrático. Cuando unos pocos actores controlan segmentos enteros del sistema alimentario, la ciudadanía pierde capacidad de decisión sobre algo tan básico como la comida.
P. B.
LA RECOGIDA DE FIRMAS
FIRMA
https://eci.ec.europa.eu/053/public?lg=es&form=es
European Citizens' Initiative: Food is a Human Right for All!
Brussels – Geneva
www.goodfoodforall.eu
info@goodfoodforall.eu
LinkedIn – Good Food For All





