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OPINIÓN
EL GALLINERO ZEN
Un artículo de Pedro Burruezo
Pedro Burruezo vuelve por sus fueros con un bonito artículo. ¿Tienes el cortisol por las nubes? Déjate de píldoras y ponte a cuidar de un gallinero. Ya verás cómo, aunque no puedan solucionarse del todo los problemas que te causan el estrés, sí aprenderás a vivir con él de una forma muy distinta…
Puede que sea el gallo el que canta, pero es la gallina la que pone los huevos…
Margaret Thatcher
Un estudio publicado en la revista “BMC Psychiatry” (2018) mostraba que las granjas terapéuticas, donde los pacientes interactúan con animales y plantas, reducen significativamente los síntomas de depresión y ansiedad. Aunque el estudio se centró en granjas con múltiples animales, los principios pueden aplicarse al cuidado de un gallinero doméstico. Tenemos más datos al respecto. En el Reino Unido, el proyecto "HenPower" (2011-2014) demostró que el cuidado de gallinas en residencias de ancianos mejoró la salud mental de los participantes, reduciendo la soledad y aumentando la actividad física y social. La American Psychological Association ha destacado cómo las actividades agrícolas a pequeña escala, como la avicultura de traspatio, pueden ser una forma de terapia ocupacional, especialmente para personas en recuperación de adicciones o traumas. Yo, en principio, parece, no padezco ninguna patología mental, que yo sepa. Tengo, como todo el mundo, problemas. Problemas de diversa índole. No parece que se vayan a solucionar de la noche a la mañana. Son problemas que hay que saber llevarlos, con una cierta distancia. Para la mayoría de personas, esto es imposible. Las preocupaciones (familiares, económicas, globales, ambientales, sanitarias…) les producen insomnio, niebla mental, disfunciones diversas… Quizás es porque no tienen un gallinero…
MI EXPERIENCIA PERSONAL
Sólo hablo desde mi experiencia personal. No he hecho ningún estudio científico. Pero… Siento que el contacto con animales y la naturaleza me hace disminuir los niveles de cortisol, la hormona del estrés. Observo mis gallinas picotear o tomar el sol y me inducen una enorme paz. Seguro que si me hiciera un análisis del cortisol… losresultados serían más bajos después de estar con ellas: Grizzie, Mulata, Apache, Colorá, etc. El gallo también tiene nombre: Don Leonardo “El Rompecorazones”.
CONEXIÓN CON LA NATURALEZA
No hay ninguna duda. Pasar tiempo al aire libre, en contacto con la tierra y los animales, es muy positivo para la salud. A veces, las dejo pastar cerca del gallinero, fuera. En la maleza. Las observo. Las acompaño. Ello fomenta en mí algo parecido al "baño de bosque" (shinrin-yoku), una práctica japonesa que se ha demostrado reduce la ansiedad y mejora el estado de ánimo. Por la tarde, el huerto y el gallinero son una sinfonía de sonidos bellísimos, de colores vívidos… La temperatura es agradable y nos visitan las torcazas. Quizás el Paraíso tiene algo de todo esto.
ME GUSTA LA RUTINA
El cuidado diario del gallinero (alimentación, recolección de huevos, limpieza) proporciona una rutina estructurada, algo especialmente beneficioso para personas con depresión o trastornos de ansiedad. Si no tienes esos trastornos, o si solo los tienes de forma incipiente, latente, hacerte cargo del gallinero te ayudará a mantener alejado al galeno. La rutina es hermosa. La vida simple, también. Además, el resultado tangible de tu esfuerzo (huevos frescos, gallinas sanas) refuerza la autoestima y el sentido de logro. Si en algún momento te sientes inútil, ver los huevos y tus gallinas sanas te harán sentir de forma magnífica.
NO TE QUEDES EN EL SOFÁ
Las tareas del gallinero implican movimiento (cargar pienso, limpiar, caminar), lo que libera endorfinas y mejora el bienestar físico y mental. ¿Para que vas a un gimnasio? Es bastante inútil y puede resultar hasta peligroso, si no mides los esfuerzos. No te quedes ni tirado en el sofá ni hagas grandes esfuerzos en el gym. Encárgate de un gallineor. Tendrás huevos ecológicos inmejorables. Observar el comportamiento de las gallinas o escuchar los sonidos del gallinero invita a vivir el momento presente, una práctica clave en la meditación y la reducción de la ansiedad. Si, mientras haces eso, invocas en tu corazón lo sagrado, lo divino. No hay práctica ni más relajante, ni más saludable ni más ambientalmente sostenible.
SOCIALIZA
Lleva a tus hijos, a tus nietos, a tus amigos, a tu compañera/o… al huerto y al gallinero. Es muy bonito. Regala huevos. Es mejor obsequiar… que que te obsequien. Comparte tu experiencia con otras personas que tienen gallineros. Observa tus gallinas. El galpón es una universidad. Cuidar un gallinero implica aprender sobre biología, nutrición animal y sostenibilidad, lo que estimula la mente y proporciona una sensación de crecimiento personal. Lo que no sepas y/o no comprendas, estúdialo. Socializa también con ellas. Ponles nombres. Trátalas con cariño. Cántales. Ponles música. Sácalas a pasear. Llévales caprichos. Que el galpón sea divertido. Ponles cenizas para que no contraigan pulgas ni piojos. Ponles orégano en el agua, para que tengan buenas digestiones y no padezcan de parásitos intestinales. De vez en cuando, ajo y cebolla, para el sistema inmunitario. Les gusta limón en el agua: es muy sano. Aunque menos estudiado que con perros o gatos, el vínculo con las gallinas puede ofrecer beneficios similares a la terapia asistida con animales, como la reducción de la presión arterial y el aumento de la oxitocina. Oye… Es muy bueno. No lo digo yo. Lo dicen los entendidos…
SOBERANÍA ALIMENTARIA
Producir tus propios alimentos (huevos) genera una sensación de autonomía y conexión con el ciclo de la vida, lo que puede ser empoderador y esperanzador. Pero, además, es soberanía alimentaria. Y, si vienen crisis, y es muy posible que vengan, asegurarte fuentes de alimentos… es algo muy a tener en cuenta, tal y como está el mundo. Mi gallinero es zen. Bueno, casi todos lo son… Menos las macrogranajas. Después de haber estado toda la mañana trabajando en tu huerto y gallinero, comerte una buena ensalada con lechuga, rábanos y remolacha autocosechadas... es un placer inenarrable al alcance sólo de unos pocos. Los que no confunden el precio con el valor. Y, si después de la ensalada, te comes un par de huevos fritos de tu galpón... eso ya es otro nivel, insuperable. Sabor, salud, ser, estar... de verdad en el mundo...
Pedro Burruezo es músico, escritor, documentalista, ecoactivista, aprendiz de sufí y hortelano orgánico





