
EL RECUENCO/GUADALAJARA/Bisontes contra la despoblación
20 de julio de 2026
ISLANDIA
PROTESTAS CONTRA LA CAZA DE BALLENAS
7 de 13 especies están en la lista roja de UICN
Barcos de una empresa ballenera de Islandia han vuelto este año a salir a la mar, tras dos años de parón, para la captura de ballenas, de las que siete de las 13 grandes especies se encuentran en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Protestas y manifestaciones en la isla contra este despropósito doble, pues esta carne de cetáceos es un alimento nada recomendable ya que está altamente contaminada por metales pesados.
En la segunda quincena de junio de este año, dos barcos balleneros de la empresa islandesa Hvalur hf. zarparon para iniciar la temporada que va de junio a septiembre, a pesar de la oposición y manifestaciones en contra de organizaciones animalistas como Hvalavinir (Amigos de las Ballenas).
GRANDES CETÁCEOS
Durante dos años (2024 y 2025), los barcos islandeses no salieron a capturar estos grandes cetáceos, después de que en 2024 la entonces ministra de Agricultura Bjarkey Olsen Gunnarsdóttir no autorizara las capturas de ballenas hasta después de la fecha de inicio de la temporada, lo que provocó la suspensión de la actividad. El año pasado tampoco salieron los buques balleneros, al estimar que la temporada iba a ser poco rentable.
22 CAPTURAS
De acuerdo a los datos y las imágenes de la Fundación Paul Watson, hasta este 17 de julio se han capturado ya 22 ballenas, pese a que la UICN alerta sobre el «peligro crítico» de la población de la ballena franca del Atlántico Norte o de la catalogación como «especies amenazadas» por la caza comercial y la crisis climática para la ballena azul y el rorcual común. Es probable que las advertencias de UICN sobre las poblaciones de estos grandes cetáceos han llevado al Instituto de Investigación Marina de Islandia a recomendar este verano la reducción en una quinta parte las cuotas de ballenas cazadas y se ha marcado como límite no superar los 150 ejemplares de rorcual común y los 168 de rorcual aliblanco o minke.
ISLANDIA, JAPÓN, NORUEGA
Islandia, Japón y Noruega son los tres países que actualmente autorizan las capturas comerciales de ballenas. Y son los dos primeros «los que han intentado mantener la caza comercial, a pesar de que no las necesitan como medio para alimentación y con el posicionamiento en contra de todos los países que forman parte de la Comisión Ballenera Internacional (CBI)», explica a EFE el responsable del Programa Marino de WWF España, José Luis García Varas. Sostiene que solo algunas comunidades indígenas de América del Norte «tiene algunas excepciones por temas de soberanía alimentaria, hábitos y costumbres culturales», conforme a los estatutos de la CBI.
METALES PESADOS
«Desde hace muchos años», indica, los científicos rechazan el argumento de la necesidad de la carne de ballena como alimento porque «hay cuestiones de salud muy relevantes por la acumulación de metales pesados» en especies que son de vida tan larga. Asegura que, si bien se ha visto «la recuperación de algunas poblaciones de ballenas, también es cierto que sigue habiendo algunas especies lejos de tener poblaciones en buen estado y algunas otras especies donde su situación es muy crítica».
UN DESPROPÓSITO
Pescar ballenas en este momento de la Historia no tiene sentido. Una vez más, los intereses económicos y comerciales vuelven a primar sobre los derechos de la Naturaleza, de la vida, del sentido común. Se puede entender que las tribus indígenas de algunos enclaves del planeta tengan sus derechos en este aspecto, pero no las empresas, sean islandesas, japonesas, noruegas o del Congo belga. Se trata de un despropósito descomunal. Para colmo, esa carne de cetáceo está altamente contaminada y es peligrosa para la salud de los consumidores. Una vez más, la teoría del escupitajo. Lanzas el escupitajo hacia arriba y, tarde o temprano, cae sobre ti mismo. El arpón es, hoy, un arma del pasado… Pero muchos empresarios y políticos se empeñan en vivir en el pretérito.
Antonio Sánchez





