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KUBOSHI
PEPE CÁNOVAS
“Kuboshi es un sistema de compostaje basado en la fermentación anaeróbica que nos ayuda a transformar los residuos orgánicos en algo valioso”
Pepe Cánovas es fundador y director de Kuboshi, un proyecto que une compostaje, educación ambiental y cuidado de la tierra. Desde una mirada práctica y cercana, trabaja para acercar soluciones sencillas a hogares, centros educativos y comunidades. Su labor está profundamente vinculada a la sostenibilidad, el aprendizaje vivo y la transformación de los residuos en recursos.
-¿Qué es Kuboshi?
-Kuboshi es un sistema de compostaje basado en la fermentación anaeróbica que nos ayuda a transformar los residuos orgánicos en algo valioso para la tierra. Puede estar presente en cualquier lugar donde se generen restos de comida, desde una casa hasta una oficina o un pequeño negocio, pero sentimos una conexión muy especial con los centros educativos. Nos emociona pensar que un cubo como este pueda convertirse en una pequeña puerta de entrada para que niños y niñas comprendan, de forma sencilla y real, que lo que hoy parece un desecho mañana puede convertirse en vida. Para nosotros, Kuboshi no es solo una herramienta para gestionar residuos. Es también una forma de sembrar conciencia, de acercar la naturaleza al día a día y de recordar que todo forma parte de un ciclo. Cuando entra en un aula, no solo transforma restos orgánicos: también despierta preguntas, aprendizajes y otra manera de mirar la relación que tenemos con la tierra.

EL FUNCIONAMIENTO
-¿Cómo funciona exactamente?
-Funciona de forma muy sencilla. Los restos orgánicos se van depositando en el cubo y, tras cada aporte, se añade activador enriquecido con microorganismos. Ese activador favorece una fermentación controlada, limpia y muy cómoda para el día a día. El sistema está pensado para que resulte fácil y seguro en cualquier espacio. Una de las claves de Kuboshi es que no hablamos del compostaje tradicional de montón, que suele requerir volteo, aireación y más tiempo. En este caso, los residuos fermentan en unas dos semanas y después pasan a una fase de maduración en tierra, donde termina transformándose en compost en unas 4 a 6 semanas. Ese precompost, una vez incorporado al suelo, favorece el aumento de la microbiota y enriquece la vida que sostiene su fertilidad. Además, durante el proceso se obtiene lixiviado, que utilizamos siempre diluido y cuyos beneficios hemos podido comprobar en huertos, jardines y macetas, donde ayuda a estimular la actividad biológica y a mejorar el vigor de las plantas. Y hay otra ventaja muy valiosa: al ser un sistema semi-anaeróbico, no genera malos olores ni atrae plagas, y permite tratar incluso restos que normalmente no se recomiendan en un compostaje doméstico clásico, como carne, pescado, cítricos o lácteos. Eso lo hace mucho más flexible para la vida real.
DIFERENTES USOS
-¿Es para particulares, empresas, escuelas…?
-Una de las fortalezas de Kuboshi es que no nace para un único perfil ni para un solo tipo de espacio. Es un sistema que puede encajar en hogares, apartamentos, oficinas, restaurantes y centros educativos; en realidad, en cualquier lugar donde se generen residuos orgánicos de cocina. Esa versatilidad es precisamente una de las cosas que más valoramos, porque permite acercar el compostaje a contextos muy distintos sin perder sencillez ni sentido práctico. Dicho esto, hay una parte de Kuboshi que para mí es especialmente importante: su dimensión educativa. Hemos creado una propuesta pensada para los centros escolares, con packs adaptados, formación, materiales didácticos y una Red de Escuelas Kuboshi en la que los centros pueden compartir experiencias, recursos e inspiración. Me parece una de las cosas más bonitas del proyecto, porque hace que el compostaje deje de ser solo una práctica útil y se convierta también en aprendizaje, participación y vínculo con la naturaleza.
ESPAÑA
-¿Está creciendo en España la conciencia con respecto a la necesidad de compostar?
-Sí, yo diría que sí está creciendo, aunque todavía queda mucho camino por recorrer. En España, desde 2024 es obligatoria la recogida separada de los biorresiduos, y eso ha hecho que el tema entre con más fuerza en la conversación pública, en los ayuntamientos y en muchos hogares. Ahora bien, una cosa es que exista una obligación legal y otra que la práctica esté plenamente asentada. Lo que vemos es un momento de transición: más campañas, más proyectos municipales y más herramientas para la ciudadanía, pero también bastante necesidad de acompañamiento, pedagogía y soluciones fáciles de integrar en la rutina. Mi sensación es que la conciencia está creciendo cuando el compostaje deja de presentarse como algo complejo y empieza a verse como algo cercano, útil y posible. Ahí es donde sistemas como Kuboshi pueden ayudar mucho: acercan la práctica a personas y espacios que quizá nunca se habían planteado compostar.
OTROS PAÍSES
-¿En qué países este tipo de sistemas están más avanzados y son más populares?
-Si pensamos en nuestro entorno más cercano, Europa, creo que algunos de los referentes más claros en este tipo de sistemas están en Alemania, Dinamarca, Reino Unido y Eslovenia. Allí surgieron empresas pioneras que supieron ver muy pronto el valor de acercar el compostaje fermentativo, o bokashi, al día a día, haciéndolo accesible para hogares y otros espacios. Poco a poco, esa mirada también ha ido ganando terreno en otros países europeos, en paralelo a una mayor preocupación por los biorresiduos y por la necesidad de gestionarlos mejor. Aun así, todavía queda camino para que compostar forme parte de la vida cotidiana de una manera mucho más extendida. Si aterrizamos en España, creo que todavía existe bastante desconocimiento sobre este modelo, y eso hace que sea necesario dedicar más tiempo a explicarlo y acercarlo a la gente.
BIOCULTURA
-¿Qué es BioCultura para ti?
-BioCultura es, para mí, mucho más que una feria. Es uno de esos espacios que ayudan a reencontrarse con una manera más consciente de consumir y de vivir, y también un punto de encuentro entre proyectos, productores y personas que comparten una misma sensibilidad hacia la salud, la tierra y el futuro. En mi caso, además, tiene un significado muy personal, porque mi vínculo con la Asociación Vida Sana viene de hace muchos años. Con ellos me formé en agricultura ecológica y cosmética natural, y desde entonces he sentido una profunda admiración por su trayectoria, por su coherencia y por el papel pionero que han tenido en España al defender la agricultura ecológica, la alimentación consciente y el consumo responsable mucho antes de que estos temas ocuparan el lugar que tienen hoy. Por eso siento que BioCultura no solo da visibilidad a iniciativas valiosas, sino que también ha contribuido a sembrar una auténtica cultura ecológica y a abrir camino a muchos proyectos y a muchas personas.
Antonio Sánchez
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Kuboshi
Felipe II, 38
30840 Alhama de Murcia/España


