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1 de septiembre de 2026
MERCADOS
EMPRESAS "BIO" QUE PRODUCEN TAMBIÉN EN CONVENCIONAL
Para subsistir y/o crecer, algunas empresas "bio" se hacen bicéfalas
Muchas grandes empresas del sector de la alimentación convencional cuentan con líneas o marcas de productos orgánicos, mientras su producción principal sigue siendo no ecológica. Este fenómeno es el que conocemos de toda la vida. Pero ahora se está produciendo el proceso inverso: empresas “bio” que empiezan a producir también alimentos convencionales. Nos lo cuenta Pablo Bolaño.
Hemos permitido que los mercados modelasen ciegamente nuestra economía, y, al hacerlo, también nos han modelado a nosotros y a nuestra sociedad. Ahora tenemos la oportunidad de preguntarnos si la forma en que nos han modelado es lo que nosotros realmente queremos…
Joseph Eugene Stiglitz
En los orígenes del sector “bio” en España, las únicas empresas que producían productos ecológicos eran empresas que no tenían líneas de productos convencionales. Con el tiempo, asistimos a un fenómeno curioso: empresas que siempre habían hecho todo lo posible para torpedear el mundo “bio”, como Danone, empezaron a producir también alimentos orgánicos certificados. Luego, otras grandes firmas optaron por intentar aprovechar ese nicho de mercado que ya se estaba consolidando. Veamos algunos ejemplos…
EJEMPLOS
-Aneto: La empresa tiene una línea de caldos convencionales y una línea en ecológico. Hay que decir que ambos son de alta calidad. La firma acude a BioCultura habitualmente para promocionar sus caldos “bio” con una gran respuesta del público.
-Danone. El gigante lácteo lo intentó con Las 2 Vacas, una producción ecológica de yogures. Parece que el asunto no tuvo demasiado éxito y la firma desistió de seguir ofreciendo la propuesta.
-Grupo Bimbo: Produce de forma masiva bollería y panes convencionales, aunque en varios mercados incorpora panes de molde y productos elaborados con ingredientes de agricultura ecológica.
-Nestlé: La mayor multinacional de alimentos produce mayoritariamente productos convencionales, pero incluye en su catálogo gamas de nutrición infantil ecológica (como marcas específicas de potitos y cereales orgánicos) y alternativas vegetales. También cafés orgánicos.
-Pascual: La compañía española elabora una enorme variedad de leche, zumos y otros productos tradicionales, pero también incluye opciones de leche y bebidas con certificación ecológica bajo su marca.
EL PROCESO INVERSO
El fenómeno inverso —empresas nacidas 100% ecológicas que deciden abrir líneas convencionales o no ecológicas— es mucho menos frecuente, pero ocurre. En su momento, chocaba. Ahora mismo, puede empezar a parecer casi normal. ¿Las empresas “bio” de toda la vida están empezando a traicionar la idiosincrasia que las vio nacer? No estamos aquí para juzgar a nadie y tampoco vamos a citar a esas empresas. Nos interesa el fenómeno y ya está. ¿Cuáles son las causas de ese cambio? Eso sí que es interesante para el comprender el fenómeno. Aclaremos que esos productos no “bio” que producen algunas firmas orgánicas tienen por destino exclusivamente los canales del gran consumo y nunca los establecimientos de productos ecológicos certificados.
LAS CAUSAS DE LAS EMPRESAS BICÉFALAS
-Por un lado, la alta inflación alimentaria y los precios tan altos de la vivienda podrían llegar a dificultar la supervivencia de algunas empresas ecológicas, ya que se está produciendo una migración de las compras en consumidores “bio” habituales… hacia alimentos convencionales de precios más prudentes. Algunas de ellas optan por diversificar la oferta y poder ofrecer precios más competitivos… La opción de producir productos no ecológicos es una manera de hacerlo.
-También puede ser una estrategia para entrar en la gran distribución, lo que les permitiría a algunas firmas poder colocar también sus productos biológicos en las grandes superficies… Una especie de caballo de Troya.
-Podría ser una forma inusual de estrategia promocional: dar a conocer la marca con productos de calidad, sí, pero no ecológicos, que aumentaría el prestigio de la firma y que les permitiría poder llegar a más público con los alimentos, esta vez sí, certificados y orgánicos.
-Con la crisis generalizada han aumentado los precios de las materias primas, de la energía… La técnica de producir también alimentos no ecológicos permitiría a algunas de estas empresas sacar más rendimiento a su nómina de trabajadores y a sus instalaciones industriales en un tiempo de vacas flacas.
-La diversificación de la producción permite a las empresas pequeñas ampliar su catálogo y mostrar más resiliencia y capacidad de adaptación frente a las grandes multinacionales en tiempos de alta competitividad.
-Este proceso también se ve en las marcas de productos cosméticos ecológicos. Algunos empresarios han decidido dejar el certificado ecológico en algunos de sus productos para pasar a producir productos “naturales”. El coste de algunos insumos “bio” se ha encarecido tanto que, en algunas líneas de productos, los CEO de las empresas han decidido tirar la toalla y cambiar de acera. Al eliminar el sello ecológico, pueden usar ingredientes convencionales más baratos (como aceites vegetales no orgánicos), reduciendo el precio final en el lineal del supermercado.
LA LEY DE LA COEXISTENCIA
La Unión Europea regula de forma muy estricta la coexistencia de líneas ecológicas y convencionales dentro de una misma empresa ("unidades mixtas"). El marco legal principal que rige estas actividades es el Reglamento (UE) 2018/848, complementado por el control de las Directrices sobre Marcas de la EUIPO. Otro día dedicaremos un artículo a esta reglamentación…
Pablo Bolaño




