
CONVOCATORIAS/AYUDAS A ASOCIACIONES DE MUJERES RURALES/En régimen de concurrencia competitiva
3 de julio de 2026
MI HUERTO ECOLÓGICO
COMER ALIMENTOS ECOLÓGICOS BENEFICIA AL SISTEMA INMUNOLÓGICO
Un tesoro en la mesa cargado del amor más profundo
Siguiendo con sus artículos sobre los beneficios (de diversa índole) que aporta para la salud, el bolsillo y el espíritu el disponer de alimentos del huerto propio, Pedro Burruezo se centra en esta ocasión sobre la manera en que comer alimentos locales actúa sobre el sistema inmunitario. El que dispone de verduras y hortalizas de su propia huerta lleva cada día un gran tesoro a su mesa desde el prisma de la salud (y del alma).
En agosto sandía y melón, un buen refresco son…
Refrán popular
Los alimentos locales, especialmente cuando son de temporada y se consumen frescos, pueden contribuir a reforzar el sistema inmunológico por varias razones científicas y prácticas. Por un lado, al ser productos frescos, de Km0, frutas y hortalizas contienen niveles más altos de vitaminas y, al no haber transporte ni largos almacenamientos, los nutrientes están íntegros o casi. Estudios como los publicados en "Nature" y "The American Journal of Clinical Nutrition" respaldan que las dietas ricas en alimentos frescos y mínimamente procesados reducen la inflamación crónica y mejoran la respuesta inmunológica. Además, la diversidad microbiana en la dieta (procedente de alimentos locales y variados) está asociada con una menor incidencia de enfermedades autoinmunes y alergias, según diversos informes.
MICROORGANISMOS LOCALES
Por otra parte, consumir alimentos cultivados en tu región te expone a una diversidad de microorganismos del suelo y el entorno local que son positivos para la salud. Esto puede ayudar a "entrenar" tu sistema inmunológico, mejorando su capacidad de respuesta. Consumir alimentos demasiado esterilizados puede ser contraproducente y crear disrupciones en el organismo. Si hablamos de alimentos fermentados locales (como chucrut, kimchi o yogur tradicional), señalemos que contienen bacterias beneficiosas que fortalecen la microbiota intestinal, directamente ligada a la inmunidad (el 70% del sistema inmunológico reside en el intestino). Es mucho más fácil de lo que parece consumir yogur y/o kefir ecológicos autoproducidos. Y tiene un sinfín de virtudes desde el prisma inmunológico. No hace falta que tengas una cabra. Basta con que compres leche ecológica y tengas una yogurtera o algo similar.
SÍN QUÍMICOS, SIN CONSERVANTES, SIN ADITIVOS
Los productos de mi huerto no contienen pesticidas ni conservantes artificiales, que pueden alterar la microbiota intestinal y debilitar la respuesta inmunológica. Son puros. Puros al máximo, todo lo que permite el medio ambiente actual. Son alimentos que consumimos siempre, o casi siempre, frescos. Y/o mínimamente cocinados. Sólo lo necesario. Los alimentos ultraprocesados, comunes en dietas globalizadas, suelen contener aditivos que promueven inflamación crónica, afectando negativamente al sistema inmunológico. Si quieres vivir bien, con salud y vitalidad, no consumas productos ultraprocesados: son un pasaporte para la enfermedad y la negatividad. Si quieres disponer de salud y de un sistema inmune robusto, cultiva tus propios alimentos.
ADÁPTATE A TU CLIMA
Los alimentos locales suelen ser ricos en nutrientes que tu cuerpo necesita para adaptarse a las condiciones climáticas y ambientales de tu región. Por ejemplo, en zonas frías, los vegetales de hoja verde oscura (como espinacas o col rizada) son ricos en vitamina D y zinc, esenciales para la inmunidad en invierno. Al trabajar en el huerto periódicamente, comes lo que está a disposición de cada estación del año, con la salvedad de las conservas. Las frutas y verduras de temporada proporcionan los nutrientes que el cuerpo requiere en cada época del año (ejemplo: cítricos en invierno, ricos en vitamina C para prevenir resfriados). O pepino en verano, para combatir la calor.
MÁS MINERALES
Los cultivos locales, especialmente los orgánicos, suelen crecer en suelos más saludables y biodiversos. Esto se traduce en alimentos con mayor contenido de minerales (como zinc, hierro y selenio) y fitoquímicos, que modulan positivamente la respuesta inmunológica. La diversidad de cultivos locales fomenta una dieta variada, clave para obtener un espectro amplio de nutrientes inmunoestimulantes.
ECOLÓGICOS, LOCALES Y SILVESTRES
No necesariamente todos los productos que consumas en casa tienen que proceder del huerto propio. De camino a la huerta puedes recoger moras, fresillas, hierbas aromáticas para tus infusiones inmunoestimulantes, etc. Y, en otoño, sal al bosque a recoger setas. Los madroños son exquisitos y, en muchas partes, están por todas partes. Busca en la red todas aquellas plantas silvestres que puedes recoger sin moverte prácticamente de casa.
REDUCCIÓN DEL ESTRÉS OXIDATIVO
Aliméntate con productos propios que contienen antioxidantes frescos: los alimentos locales frescos contienen flavonoides y carotenoides que combaten el estrés oxidativo, un factor que debilita el sistema inmunológico y acelera el envejecimiento celular.
LOS ALIMENTOS PUEDEN SER COMO VACUNAS... DE LAS BUENAS
Lo diré de una forma que se pueda entender. Los seres vivos, sean vegetales o animales, crean sustancias que son como una especie de vacunas para defenderse del clima en el que habitan. Cuando nos alimentamos con productos locales, estamos comiendo también esas sustancias que han creado los organismos vivos y que, al introducirlos en nuestros cuerpos, refuerzan nuestro sistema inmunitario contra el mismo ecosistema en el que esos seres vivos han vivido. Es decir, que estamos tomando vacunas... de las buenas... para protegernos contra las hostilidades del medio en el que habitamos.
EL AMOR
Considero que, entre las prácticas amorosas, pocas son tan elevadas y profundas como el proveer de alimentos sanos, seguros y sabrosos… a los seres queridos (también a amigos, vecinos, etc.). El otro día vi a un hombre llegar a su casa, envuelto en sudor, con la camiseta y los pantalones llenos de manchas por el trabajo en el campo, y me entraron ganas de llorar. Porque dijo Abu Huraira, que la Divinidad esté complacido con él, que el último mensajero de Dios, el profeta Muhámmad, Él le bendiga y le dé paz, había señalado en una tradición: “El profeta David, la paz sea sobre él, solo comía de aquello que había sido producido del trabajo de sus manos”. Y Al-Miqdám bin Mu'di Yakriba, Dios esté complacido con él, también advirtió que el sello de la profecía, Muhámmad, Él le bendiga y le dé paz, afirmó: “Nadie ha probado comida mejor que la obtenida con el producto del trabajo de sus propias manos. Y ciertamente, el profeta de la Divinidad, David, Él le bendiga y le dé paz, solía comer de lo obtenido con el trabajo de sus manos”. Pues eso… No te esfuerces en llevar a tu casa regalos tecnológicos ni las migajas que el Sistema te da para que arruines tu espíritu y el de tus semejantes. Mejor cultiva un huerto y, tarde o temprano, verás cómo nacen narcisos, rosas, hortensias y dalias entre las ruinas y los escombros del Fin de los Tiempos… El otro día un individuo se rió de mí cuando dije que el comer alimentos del propio huerto tiene un poder alquímico absolutamente transformador... Y qué se me importará a mí que se rían las gentes...
Pedro Burruezo





