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OPINIÓN
ANTONIO SÁNCHEZ
"¡Cómo añoro la cocina de las abuelas!"
Los grandes chefs, los científicos y los grandes expertos gastronómicos descubren ahora que la cocina que hacían nuestras abuelas era mucho más sostenible que los inventos que nos venden las industrias, los medios y algunos influencers de pacotilla. Antonio Sánchez comenta el asunto a colación del KM ZERO Food Innovation Hub celebrado recientemente.
Cómo se nota que no has pasao hambre...
La abuela que no tuve
Sara Fernández ha publicado recientemente en “El Periódico”: “Hablar de la alimentación del futuro no solo es hablar de carne sintética, harina de insectos, proteína vegetal o productos hechos con algas. Según reivindica el mayor encuentro de Europa de expertos en innovación alimentaria, celebrado en Madrid recientemente, la nueva revolución alimentaria también pasa por recordar cómo cocinaban nuestras abuelas y su relación con los recursos, los productos deproximidad y el aprovechamiento de alimentos”. Genial. Muy perfecto. Nosotros lo venimos reivindicando desde hace cuarenta años. No sólo apostamos por que el alimento sea ecológico. También nos importa que el alimento sea lo más local, siempre que sea posible, claro. Y, además, no pocas veces hemos publicado en esta misma atalaya informativa que es importante cocinar con amor, con delicadeza, con atención, con gusto, con esmero, con cariño. Hace unas semanas, Pablo Bolaño escribió un virulento artículo contra las arengas de Juan Roig, de Mercadona. Según él, dentro de poco ya no se cocinará en las casas. ¿Para qué? Se podrá comprar todo manufacturado en Mercadona… ¡Qué asco!
“¿INNOVACIONES?”
El texto de Sara Fernández continúa: “Ellas (las abuelas) ya practicaban un modelo alimentario más sostenible, sin llamarlo así, y aplicaban muchos de los principios que hoy defendemos como innovación. El problema es que hemos olvidado muchas prácticas sostenibles que siempre se han hecho", afirma el chef Rodrigo de la Calle, uno de los participantes del encuentro, organizado por la plataforma KM ZERO Food Innovation Hub y que ha contado con hasta 150 científicos, empresarios, cocineros, inversores y otros profesionales que están revolucionando el sector alimentario”. Pues sí. Pero no es exactamente que se han olvidado. Es que nos las han hecho olvidar. Efectivamente, nuestras abuelas, nuestros abuelos, nuestras madres, nuestros padres… cocinaban, en general, de una manera mucha más sana y amorosa que cualquier producto manufacturado de hoy, incluso aunque sea “bio”.
LOS SUPUESTOS ENTENDIDOS
Vale. Ahora, “los que entienden” reivindican la cocina de nuestras abuelas. En algunos casos, son los mismos que hace unos años reivindicaban justo todo lo contrario. ¿En qué quedamos? Nosotros, desde “The Ecologist” y ahora desde “El Ecomensajero Digital, hace décadas que venimos diciendo lo mismo. Nuestra sociedad ha perdido el rumbo y las tendencias creadas por la industria y el imperialismo anglosajón nos han obligado a comer porquerías en las que hay más mercadotecnia que sabor y nutrición. Es hora ya de volver a lo tradicional. No hay nada que sepa mejor, y siente mejor, que la comida elaborada con cariño según las pautas tradicionales de nuestra mediterraneidad. No estoy hablando sólo de agroecología. Es mucho más que eso. Ahora que la extrema derecha viene apretando fuerte para enfrentarnos, sepan que nuestra alimentación es fruto de siglos de mezcla de culturas, religiones, razas, etc. Que sea “eco”, vale. Pero que tenga amor, también, hogar, familia. Abandonen los productos manufacturados y las alimentación precocinada, congelada, ultraprocesada… Su salud se lo agradecerá. Y la salud familiar, también.
Antonio Sánchez




