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TESTOSTERONA II
SEGUNDO ARTÍCULO DEDICADO A LA HORMONA
Los niveles son alarmantemente bajos en los últimos años y el fenómeno crece...
El déficit de testosterona (hipogonadismo) se diagnostica cuando los niveles en sangre caen por debajo de 250-300 ng/dL. Causa fatiga, disfunción eréctil, pérdida de masa muscular y aumento de grasa, entre otros problemas. También puede causar infertilidad. Los tratamientos a base de hormonas artificiales también tienen muchos "efectos colaterales". La caída en los niveles de testosterona en la población está alcanzando cifras alarmantes jamás vistas en la historia de la Humanidad.
Nadie que no sea músico puede imaginar cómo crecen los niveles de testosterona cuando tocas jazz…
Herbie Hancock. Músico estadounidense
Los hombres del siglo XXI son menos "viriles" que los de antaño. El problema es tan grave que afecta a cada vez más individuos y a edades ciertamente más tempranas. El asunto ha saltado a los medios por diversas razones. Entre ellas, por una nueva normativa implantada en el seno del ejército estadounidense. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha anunciado recientemente que el Pentágono realizará pruebas de testosterona entre los militares mayores de 30 años. Lo ha hecho a través de un video en redes sociales en el que asegura que la deficiencia de esta hormona puede perjudicar la salud, y unos niveles adecuados permitirán a los soldados "rendir al máximo". Los demócratas han protestado por varios motivos. Pero, en cualquier caso, el asunto es que está evidenciando un problema de salud transversal, internacional y muy propio de nuestra era. El déficit de testosterona no sólo afecta a los hombres, sino también a las mujeres. Y en el caso de los tratamientos con la hormona artificial, como dijo un sabio popular, "es peor el remedio que la enfermedad"...
UN ASUNTO GRAVE
Tener menos testosterona que lo necesario no es un problema menor. La falta de producción de la citada hormona puede generar diversos problemas de salud que están íntimamente relacionados. La testosterona es una hormona del grupo de los andrógenos y es una de las más importantes en los hombres. Se produce en los testículos e influye en numerosos procesos que van mucho más allá del deseo sexual y la reproducción, como el mantenimiento del sistema osteomuscular, la producción de glóbulos blancos y espermatozoides, la producción del vello corporal, el estado de ánimo o las funciones cognitivas, entre otros. Durante el desarrollo fetal, alrededor de la semana 7, se inicia la diferenciación sexual asociada a la producción de testosterona debido a la presencia del cromosoma. Durante la infancia se produce en pequeñas cantidades, y es a partir de los 11-13 años aproximadamente cuando empieza la etapa de la pubertad, que desde el cerebro (glándula hipofisaria) se estimula la producción de testosterona en cantidades más elevadas que alcanzan su pico durante la adultez, para volver a descender en edades avanzadas. A pesar de lo que muchos creen, la testosterona no es exclusiva de los hombres, ya que también está presente en los ovarios del aparato reproductor femenino, aunque en cantidades muy pequeñas.
ALGUNOS SÍNTOMAS DEL DÉFICIT DE TESTOSTERONA
-Cansancio constante, incluso después de dormir bien.
-Disminución del deseo sexual.
-Dificultad para concentrarte o mantener la motivación.
-Pérdida de masa muscular o aumento de grasa corporal.
-Cambios en el estado de ánimo: irritabilidad, tristeza o desánimo sin motivo claro.
-Problemas para dormir o insomnio.
-Menor rendimiento físico y mental.
-Incapacidad para fecundar
LAS RAZONES DE LOS BAJOS NIVELES DE TESTOSTERONA
-La edad: a partir de los 30, los niveles hormonales pueden empezar a disminuir gradualmente. Esto es algo natural. Pero el déficit de testosterona está afectando a individuos cada vez más jóvenes.
-Estrés crónico: vivir en modo "alerta" todo el tiempo agota tu sistema. El cortisol alto (la hormona del estrés) es enemigo directo de la testosterona. Cuanto más alto tengas el cortisol, más problemas tendrás con la testosterona. Haz lo necesario para tener a raya al cortisol y tu producción natural de testosterona te lo agradecerá.
-Falta de sueño de calidad: dormir mal afecta directamente a la producción hormonal. Duerme lo necesario, duerme bien, duerme profundamente. Sin sueño de calidad, la producción de testosterona cae y su calidad también. No es importante sólo tener la suficiente cantidad de testosterona, sino que esta tiene que ser de calidad.
-Dieta pobre en nutrientes esenciales: sin suficientes vitaminas, minerales y grasas buenas, tu cuerpo no puede producir testosterona como debería. Come ecológico, fresco, de temporada, variado. En la alimentación está, en buena medida, la clave.
-Falta de actividad física: el sedentarismo reduce los niveles hormonales y afecta tu energía general. Haz ejercicio, muévete, anda, ten contacto con la Naturaleza, camina descalzo, medita, libérate de los relojes, abandona las pantallas, que te dé el sol, ten hábitos saludables... Muévete, pero conscientemente. Tampoco te agotes extraordinariamente. Podría ser más problemático todavía, pues el cansancio extremo también podría reducir los niveles de la hormona.
-Consumo excesivo de alcohol o tabaco: son factores que alteran directamente el equilibrio hormonal. Y la testosterona no es una excepción.
-Problemas de salud como obesidad, diabetes o hipotiroidismo: son condiciones que afectan la producción y regulación de hormonas masculinas.
-Disrupción endocrina. Hoy sabemos que los productos químicos son disruptores endocrinos. Están presentes en pesticidas, fertilizantes, plásticos, cosméticos, perfumes... Deja de exponerte a ellos. Consume productos ecológicos certificados. La evidencia científica sobre los problemas causados por la disrupción endocrina y la exposición a químicos es arrolladora. Hasta hace poco, el déficit de testosterona no se relacionaba con la exposición a disruptores hormonales. Ahora, los indicios empiezan a ser demoledores...
EL DESEO
La testosterona es una hormona clave en la libido, tanto masculina como femenina, y es la responsable de regular el deseo sexual, ya que la presencia de esta hormona está directamente relacionada con un mayor interés en la actividad amorosa/erótica. Además, estimula la producción de dopamina, uno de los neurotransmisores responsables del bienestar emocional, pero también de la motivación sexual. Asimismo, ayuda a mantener la función eréctil y favorece el flujo sanguíneo en la zona genital. Pero reducir las funciones de la hormona al ámbito sexual sería un error (aunque ciertos hombres no sabrían ir más allá, desde luego). De hecho, podríamos decir que, de la misma forma que para tener niveles óptimos de testosterona es necesario mantener de forma constante actividades saludables y hábitos correctos, la notable producción (no exógena) de testosterona te ayudará a tener la energía vital necesaria para llevar una vida que le permita a tu organismo hacer lo necesario para seguir produciendo la hormona. Es decir, que el pez se muerde la cola.
EL DIAGNÓSTICO
Los tres síntomas más comunes del déficit de testosterona son la disminución del pensamiento erótico, un nivel bajo de deseo sexual y el descenso en la cantidad erecciones nocturnas o matutinas. El déficit de testosterona produce síntomas en tres esferas diferentes: esfera sexual, esfera psicológica/cognitiva y esfera somática. Sin embargo, los síntomas de hipogonadismo son inespecíficos y, a menudo, se solapan con otras enfermedades. Por ese motivo, no suelen usarse cuestionarios de despistaje de testosterona baja, dado que suelen ser “falsamente” positivos en muchas situaciones distintas a la disminución de testosterona. El diagnóstico del hipogonadismo se realiza mediante la combinación de dos análisis de sangre en los que se encuentren unos valores bajos de testosterona junto con síntomas de privación androgénica. Antes de iniciar el tratamiento es necesario realizar un análisis de sangre completo con valores de PSA y un estudio de densidad mineral ósea. En la medida de lo posible, el médico debe tratar de encontrar la causa que justifique ese descenso hormonal para poder aplicar el tratamiento adecuado. Dado que gran parte de los casos de hipogonadismo en hombres adultos está relacionado con la obesidad y el síndrome metabólico (hipertensión arterial, resistencia periférica a la insulina, obesidad y elevación de los niveles de colesterol), se debe tratar de atacar los factores que causan dicha situación. Es básico plantear un tratamiento fundamentado en la modificación del estilo de vida, basado en una dieta sana y equilibrada (mediterránea o vegetariana) junto con ejercicio físico dirigido.
ADMINISTRACIÓN EXÓGENA
Son diversos los efectos secundarios que producen los tratamientos con la hormona artificial. En base a los resultados obtenidos en un reciente estudio, la Fundación Española del Corazón (FEC) ha advertido de que los suplementos de testosterona pueden aumentar entre un 20% y un 30% el riesgo cardiovascular. Así lo afirma una investigación publicada recientemente en la revista “PLOS One”, que revisó el historial médico de 55.000 hombres tratados con testosterona y comparó el riesgo de padecer un infarto de miocardio un año antes de empezar el tratamiento y 90 días después de la primera dosis hormonal. Pasado este tiempo, se observó que los hombres mayores de 65 años habían duplicado el riesgo de padecer un infarto, mientras que, en el sector más joven de la muestra, ese aumento se percibió más significativamente en aquellos que ya presentaban un historial de enfermedad cardiovascular. Del mismo modo, también se observó que, una vez pasados 90 días después de suspender el tratamiento con testosterona, se restablecían los valores de riesgo cardiovascular inicial previos al tratamiento. Pero esto no es todo. Los “daños colaterales” son muchos más. Evidentemente, Los efectos pueden variar según la dosis, duración, forma de administración (inyectable, gel, parches, etc.) y la salud individual. Siempre debe ser supervisado por un médico endocrinólogo. Pero la lista es larga… Puede aumentar la producción de sebo, lo que puede causar brotes de acné o piel más oleosa. Suele haber retención de líquidos. A algunos pacientes se les produce hinchazón en las extremidades o aumento de peso por la acumulación de líquidos. Algunos hombres pueden tener episodios graves de irritabilidad y cambios de humor, comportamientos más agresivos, etc. Además, la administración de la hormona exógena conlleva, según el individuo, la supresión de la producción natural, lo que, a la larga, empeora el problema. También se habla de atrofia testicular y posible infertilidad. No hay que olvidar la ginecomastia. En ciertos hombres, la testosterona suministrada artificalmente puede convertirse en estrógenos y, por tanto, desarrollarse tejido mamario en exceso. Tampoco conviene olvidar el estrés al que se somete al hígado, especialmente con formas orales. También se da un aumento del riesgo de apnea del sueño y cambios en el colesterol: reducción del colesterol HDL ("bueno") y aumento del LDL ("malo"). Por último, señalemos que puede llegar a darse una cierta dependencia psicológica y emocional o síndrome de abstinencia al suspender el uso, lo que también conllevaría fatiga, depresión, ansiedad…
LA PREOCUPACIÓN
La preocupación por la falta de testosterona es cada vez más común en muchos hombres, ya que la testosterona es fundamental para la vitalidad, la masa muscular y el deseo sexual. Los niveles disminuyen naturalmente con la edad, pero el estrés, la mala alimentación y el sobrepeso pueden causar una caída temprana. Si ya estás entrado en años y tu testosterona ha descendido por causa de la edad, no te preocupes. Es lo natural. Si, ya siendo mayor o más joven, tus niveles de testosterona son bajos… deberías tomar medidas. Pero ojo: algunos médicos particulares, redes sociales, empresas farmacéuticas, clínicas privadas… te animarán a tomar decisiones que pueden ser contraproducentes. Lo óptimo es que tengas una vida que, en sí misma, sea una máquina de producir testosterona. En ello, el ejercicio físico, la paz mental, una alimentación ecológica y lo más mediterránea posible, el contacto constante con la Naturaleza y un descanso nocturno adecuado (los ritmos circadianos son muy importantes), por ejemplo, son los factores más relevantes para la producción endógena de testosterona. Todo ello, además de ayudarte con la hormona en cuestión, te dará más salud física y mental, más brillantez y más alegría de vivir. Abandona los hábitos perniciosos y regresa a un tipo de vida más en consonancia con tus orígenes de cazador-recolector… y tu testosterona volverá a fluir de forma natural. ¿Y qué pasa con las personas transmasculinas a las que les son administradas dosis ingentes de testosterona artificial…? ¿Estás exponiéndose a grandes riesgos para su salud? ¿Quizás un tercer artículo dedicado a esta hormona tan particular?
Antonio Sánchez





