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2 de octubre de 2026
DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN/16 DE OCTUBRE/El hambre en la era de la obesidad
5 de octubre de 2026
BIOCULTURA MADRID 2026
LA FERIA ES LA ESENCIA DEL SECTOR "BIO"
Y el sector "bio" se refleja en BioCultura
Pablo Bolaño vuelve por sus fueros y, ante la proximidad de BioCultura Madrid (del 26 al 29 de noviembre, en Ifema), nos recuerda cómo nació BioCultura y cuáles fueron sus orígenes. Hoy, la feria sigue siendo necesaria a pesar de la digitalización de nuestra sociedad. Quizás, por la excesiva automatización social, es más pertinente incluso que antes. Pero ojo con los "profesioanuales". El sector ecológico debe conservar su esencia... Con el reciente anuncio de la próxima cita electoral, BioCultura se yergue, una vez más, como un ejemplo de verdadera democracia más allá de las urnas. Si quieres cambiar tu sociedad, empieza por cambiar tú mismo y todo aquello que gira en torno tuyo...
Hace 42 años, todo estaba por hacer. Pero pasó algo inusual. Unos locos fueron a ver a Don Enrique Tierno Galván, “El Profesor”. Y aquel maestro venido a más les abrió las puertas de la Casa de Campo. Y pasó más aún, algo muy sorprendente... Nada más y nada menos que 15.000 personas se acercaron hasta allí para corroborar que existían otras formas de producir, consumir, vivir y sentir ajenas a la debacle tecnocapitalista, que, por aquel entonces, ya mostraba sus fauces.
PERAS Y MANZANAS
Pero, en realidad, esas otras formas de hacer se intuían… Porque la verdad es que todavía no existían. Como había que rellenar el espacio, el único campesino que llevaba fruta sin contaminar puso un estand de peras y otro de manzanas. No había certificación oficial. No había tiendas. No había empresas. No había oposición alguna a la dictadura de la medicina alopática. Pero había ganas. Y muchas. E ilusión a raudales. Y muchas melenas y algunos atuendos estrafalarios.
CANAS Y CALVICIE
Algunos de los y las que estuvieron allí ya pasaron a mejor vida. Descansen en paz. Otros gastan ahora, en vez de melenas rizadas, canas y alopecia. Han cambiado las camisas con flores por la chaqueta y la corbata. Algunas de las muchachas de aquel entonces son ahora multiabuelas que todavía escuchan las viejas canciones de Cat Stevens. Muchos de ellos ya no viven en entornos urbanos. Pero, cada año, como en la letra de Cecilia (“Un ramito de violetas”), repiten la visita a BioCultura. Esta vez “con tarjeta”. Algunos y algunas son empresarios del sector “eco”. Estando delante o dentro del estand, unos/as y otros/as saben que BioCultura representa mucho más que una feria. Y, mire usted por dónde, en los tiempos de la sociedad líquida, BioCultura sigue siendo más necesaria que nunca. Estamos de digitalización hasta el moño. Un estrechón de manos, un abrazo, una cata, una conferencia, una mirada, el bullicio, el recuerdo… Todo eso no te lo darán nunca las redes sociales ni el catálogo de una empresa.
“PROFESIOANUALES”
¿Cuál es la definición de un “profesioanual”? Es aquel que busca un nicho de mercado para su idea, su negocio, su empresa… Si no lo encuentra en un año, pasa a otro tema y, donde dije digo, digo Diego. Los “profesioanuales” han pasado por el sector ecológico de puntillas. Porque aquí hay un público diferente. No se le puede dar gato por liebre. Ni “greenwashing”. El público de BioCultura sabe lo que quiere. Y busca, por encima de todo, autenticidad. Y la feria representa eso: algo que escapa a la lógica mercantilista de la sociedad que ha hecho del materialismo su santo y seña. Además, la perspectiva es transversal: no sólo para adultos, sino para familias, jóvenes, niños, etc. Los profesionales más honestos y el público más ávido de novedades encontrarán este año un océano sin orillas para satisfacer sus necesidades.
LA ESENCIA
Nuestra sociedad está muy polarizada. Está todo el mundo muy crispado. Y BioCultura siempre ha sido un oasis de paz. Y no va a dejar de serlo. Pero, ojo, porque tampoco vamos a renunciar a nuestra esencia. Y la quintaesencia de la feria es seguir luchando por una producción alimentaria (y de cualquier otro tipo) que no dañe la salud de los consumidores ni de nuestros ecosistemas ni de los trabajadores. En fin, tal como está el mundo, para mal o para bien, hay BioCultura para rato. Porque, desgraciadamente, todavía queda mucho para que la producción ecológica no sea le excepción, sino al contrario.
Pablo Bolaño





