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DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN
16 DE OCTUBRE
El hambre en la era de la obesidad
El Día Mundial de la Alimentación, proclamado e impulsado por la FAO, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, se celebra cada 16 de octubre para concienciar a la población sobre el hambre en el mundo, la pobreza, la malnutrición y la necesidad de lograr una seguridad alimentaria sostenible para todos. Continúa siendo alarmante el número de desnutridos mientras en algunos lugares del mundo mientras, en otros, aumenta el número de personas obesas.
En el Día Mundial de la Alimentación 2026, que tendrá lugar el viernes 16 de octubre, bajo el lema “Innovar hoy para nutrir mañana”, la FAO destaca el papel de la ciencia, la tecnología y la innovación aplicadas a los sistemas agroalimentarios con el objetivo de acelerar soluciones prácticas que hagan que la producción de alimentos sea más eficiente, inclusiva y capaz de mitigar los efectos del cambio climático. Pero un servidor opina que no necesitamos más ciencia y más tecnología, sino más justicia, equidad. Cada vez más dinero en menos manos, una economía, falsa y usurera y especulativa, agricultura industrial… Mientras la usura y la especulación siguen ahogando a los pueblos y a las personas, seguirá habiendo hambre y miseria.
CIFRAS ESCANDALOSAS
Porque aunque actualmente a nivel internacional ya se producen alimentos suficientes para alimentar a toda la población. Sin embargo todavía 645 millones de personas siguen padeciendo hambre y 2.690 millones no pueden permitirse una dieta saludable. A medida que los conflictos, la inestabilidad económica y los choques climáticos ejercen presión sobre los sistemas agroalimentarios, el reto consiste en el modo de garantizar el acceso a alimentos fiables, asequibles y nutritivos para la población en todas partes. Mientras, las cuentas bancarias de muy pocas personas siguen aumentando. ¿Cómo no se les cae la cara de vergüenza? Apostar por la agricultura local es hoy una revolución en toda regla. Si es ecológica, mucho mejor. Este cambio sí implicaría una redistribución de la riqueza más justa.
¿INNOVACIONES?
“La innovación está transformando la manera en que se producen, almacenan, transportan y comercializan los alimentos. Aúna los avances en ciencia y tecnología con los conocimientos, la experiencia y el ingenio de agricultores, pescadores, ganaderos y técnicos forestales (incluidas las mujeres, los jóvenes y los Pueblos Indígenas), así como de inversionistas, responsables de las políticas y emprendedores, ya que la transformación de nuestros sistemas agroalimentarios requiere una actuación colectiva. La innovación en los sistemas agroalimentarios adopta muchas formas. Incluye servicios de asesoramiento digital, sistemas de datos e información, biotecnologías y variedades de semillas mejoradas, junto con escuelas de campo para agricultores, modelos cooperativos, prácticas tradicionales en relación con la tierra y el agua y nuevos enfoques con respecto a la producción, los mercados, la financiación y la distribución. La innovación también puede significar reducir el riesgo antes de que surjan las crisis; los enfoques preventivos y transectoriales pueden reforzar la resiliencia y evitar costos mucho más elevados una vez que se producen las perturbaciones”, explican desde la FAO. Pero lo que necesitamos no son más máquinas ni más declaraciones de buenas intenciones, sino legislaciones justas El sistema extractivo sacrifica todo a su paso. No importan los desnutridos ni los desastres ambientales.
LEYES JUSTAS Y EQUITATIVAS
En el Día Mundial de la Alimentación, desde El Ecomensajero Digital, pedimos que los gobiernos del mundo repartan la riqueza con leyes justas y equitativas. Que se promocione la alimentación ecológica de todas las maneras posibles y que lo orgánico llegue a cuantos más hogares, mejor. Esto es lo mejor para los agricultores, para los ecosistemas y para los consumidores. Y para evitar las hambrunas y la desnutrición. Seguir apoyando con nuestro consumo el modelo actual es condenar al hambre y a la miseria a millones de personas en todo el planeta. Menos máquinas y redes sociales y más justicia. Menos esquilmar al prójimo y más compasión en la era del materialismo más degradante. Descolonizar el mundo es el paso más necesario para evitar el hambre.
Antonio Sánchez





