
APICULTURA DULCE/CATHERINE BALLOT-FLURIN/“Presentaremos en BioCultura Madrid algunas novedades muy interesantes”
29 de septiembre de 2026
DESPUÉS DEL CÁNCER...
TAMBIÉN HAY QUE RECUPERAR LA VIDA
Artículo de opinión de Sergio Figueroa, músico y divulgador de cultura y salud, y superviviente oncológico
Artículo de opinión de Sergio Figueroa. Un texto muy humano, muy sentido. No solo somos nuestro cuerpo. Somos más. Alma, emociones, sentimientos... No se acaba todo cuando te extirpan el tumor...
El tratamiento puede terminar en el hospital, pero la recuperación continúa mucho después. Secuelas físicas, sexualidad, relaciones, hábitos y conexión social forman parte de una conversación sobre salud que todavía tenemos pendiente. Hablar de cáncer sigue siendo, sobre todo, hablar de diagnóstico, tratamiento y supervivencia. Hemos aprendido a medir bastante bien si un tumor ha desaparecido, pero sabemos menos sobre cómo acompañar a una persona cuando el hospital deja de ocupar el centro de su vida. Después quedan preguntas que no aparecen en una analítica: qué ha pasado con el cuerpo, con la pareja, con el deseo, con la autoestima, con los hábitos o con las ganas de volver a hacer planes.
CÁNCER DE PRÓSTATA
El cáncer de próstata hace especialmente visible esta realidad. Los tratamientos pueden afectar a la sexualidad, a la autoestima y a las relaciones de pareja, mientras que muchos hombres siguen teniendo dificultades para hablar de ello. La literatura científica señala que las necesidades relacionadas con la sexualidad están entre las áreas de apoyo insuficientemente atendidas y que la vergüenza, la dificultad para pedir ayuda y determinados modelos culturales de masculinidad pueden convertirse en barreras.
EL PSA
Reducir una persona a sus datos bioquímicos, como ocurre con el PSA, es algo que he escuchado en primera persona en una revisión oncológica. No deseo a nadie vivir con incontinencia urgente y dolor por más de dos años debido a un deterioro progresivo de la uretra causada por el tratamiento de radioterapia. Si encima añadimos la frustración por la falta de atención, escucha, empatía y abandono en la búsqueda de una solución, entonces el impacto no afecta solamente la salud física sino también la mental y emocional.
FRASES DEMOLEDORAS
La frase demoledora de mi urólogo de entonces fue: “De qué te quejas, si estás libre de cáncer”. Demuestra el largo camino que queda por construir por una atención centrada en la persona y su contexto. En una palabra: humanización y una sanidad colaborativa. Somos ante todos personas.
BARRERAS CULTURALES Y MASCULINIDAD
Aquí existe un problema sanitario, pero también cultural. Durante generaciones hemos asociado la masculinidad con aguantar, resolver los problemas solo y no mostrar demasiado aquello que nos hace vulnerables. Cuando una enfermedad afecta precisamente a aspectos tan íntimos como la sexualidad, esa educación puede convertirse en una barrera añadida.
“TENGO MIEDO”
Poder decir «tengo miedo», «esto me está afectando», «mi sexualidad ha cambiado» o «necesito ayuda»... no debería interpretarse como debilidad, sino como una forma de inteligencia emocional y de autocuidado. Hablar también es una manera de prevenir. Y quizá necesitamos hombres que puedan hablar antes, durante y después de la enfermedad, sin sentir que pedir ayuda cuestiona su identidad.
LA RECUPERACIÓN
Esta cuestión nos lleva a una reflexión más amplia sobre qué entendemos por recuperación. La Organización Mundial de la Salud lleva años estudiando la relación entre cultura y salud. Su revisión internacional analizó más de 3.000 estudios y encontró evidencias sobre la contribución de las artes a la promoción de la salud, la prevención y el acompañamiento de distintas enfermedades.
NECESIDADES
Más recientemente, la OMS ha situado también la conexión social y la soledad dentro de la conversación sobre salud pública. Aproximadamente una de cada seis personas experimenta soledad en el mundo. No se trata de afirmar que una canción cure un cáncer. Se trata de reconocer algo más sencillo: una persona no deja de necesitar relaciones, cultura, creatividad y comunidad porque haya enfermado.
LA VOLUNTAD INDIVIDUAL NO BASTA
En mi propia experiencia como superviviente, recuperar el ejercicio de fuerza, la natación, una alimentación más consciente, la meditación y el contacto con la naturaleza ha sido una manera de recuperar autonomía. Desde la operación el pasado mes de agosto, mi vida ha cambiado. También he puesto de mi parte, integrando desde terapia de oxígeno en cámara hiperbárica, regulación de microbiota, plan de nutrición y de ejercicio para un reseteo total poco a poco hasta que el cuerpo encuentre su equilibrio. He comprobado que cambiar hábitos es mucho más difícil cuando todo depende de la voluntad individual. Necesitamos entornos que faciliten esos cambios y personas con las que compartirlos.
RECUPERAR VÍNCULOS
Un hábito puede empezar como una decisión personal, pero muchas veces se mantiene gracias a una comunidad. Hacer ejercicio con otros, cantar, caminar, compartir una actividad o simplemente disponer de un espacio donde poder expresarse sin sentirse juzgado puede ayudarnos a recuperar vínculos y confianza. Ahí es donde cultura y salud pueden encontrarse de una manera especialmente fértil. No como sustitutos de la medicina, sino como parte de un ecosistema más amplio de bienestar.
CUANDO LA CULTURA SALE AL ENCUENTRO DE LA SALUD
A partir de estas preguntas surgió la oportunidad de llevarlas al terreno de la innovación social y cultural. Con el apoyo del programa Sinapsis del Gobierno de Canarias desarrollé desde 2024 Polyhum Canarias, un proyecto para explorar precisamente ese espacio entre cultura, salud y participación, utilizando también los espacios naturales y experiencias musicales participativas, un proyecto que retomo por circunstancias de autocuidado con más ilusión que antes.
EXPERIMENTANDO
El resultado no pretendía ser una terapia ni crear otro recurso exclusivamente dirigido a pacientes. La idea era experimentar con otros parámetros: qué sucede cuando las personas dejan de ser espectadoras y pasan a formar parte de la experiencia; cuando la creatividad se convierte en una forma de relación; cuando escuchar al otro tiene tanta importancia como expresarse libremente.
VOCES POLYHUM
De ese proceso nació Voces Polyhum, un laboratorio ciudadano creativo y coral que permanece activo en Gran Canaria. Más que un coro comunitario convencional, es un espacio abierto a la comunidad oncológica en un sentido amplio: pacientes, familiares, supervivientes, acompañantes, cuidadores y amigos. Este proyecto fue uno de los 6 finalistas en enero de 2026 del programa Radar de Impacto, una iniciativa de Danone Nutricia y la Fundación Ashoka enfocada en la longevidad.
IDENTIDADES
Por tanto el diagnóstico no tiene por qué ser la única identidad que compartimos. Cantar juntos obliga a escucharnos, pero también a escuchar al otro. Y en ese espacio pueden aparecer conversaciones que fuera de allí resultan difíciles. Una de las experiencias nacidas de este proceso es “Una voz sin miedo”, una canción propia sobre dos miedos que a veces se encuentran: el miedo a la muerte y el miedo a expresar lo que sentimos.
https://www.youtube.com/watch?v=bu7BYCAuwUs
CONSTRUIR PUENTES
Quizá esa sea una de las aportaciones que la cultura puede hacer a la salud: crear lugares donde las personas puedan encontrarse sin que su enfermedad sea lo único que las define. La participación genera vínculos; los vínculos pueden devolver confianza; y la confianza facilita recuperar autonomía. Vivimos en un territorio formado por islas y sabemos que estar separados geográficamente no significa estar condenados al aislamiento. Podemos construir puentes. También en salud. El reto es que estas experiencias puedan crecer en otras zonas de Canarias y, con el tiempo, en otros lugares, sin perder nunca la esencia que nos da sentido: escuchar a las personas, aprender de sus experiencias y construir con ellas, no para ellas.
DESPUÉS DEL CÁNCER
Después del cáncer no todos necesitamos lo mismo. Pero quizá sí necesitamos algo en común: poder hablar de lo que nos ha ocurrido, recuperar nuestros vínculos y volver a participar en la vida sin tener que esconder aquello que nos hizo vulnerables. Sobrevivir al cáncer es una realidad médica. Recuperar la conversación, la comunidad y la capacidad de participar en nuestra propia vida es también una forma de salud.
Sergio Figueroa. Músico y divulgador de cultura y salud
Superviviente oncológico
@polyhumcanarias




