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9 de julio de 2026
INSOMNIO
SUEÑO, SALUD Y BIENESTAR
Menos pastillas, menos pantallas, y más hábitos saludables
El insomnio puede prevenirse y tratarse. Ese ha sido el principal mensaje lanzado por los especialistas reunidos esta semana pasada en la Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC), en Valladolid, durante la segunda y última jornada del Curso de Verano “Sueño, salud y bienestar”. Dormir mal durante meses no tiene por qué convertirse en una condena permanente cuando el problema se aborda con criterios científicos y un tratamiento adaptado a cada paciente.
El encuentro ha reunido durante dos días a cerca de un centenar de especialistas, investigadores y profesionales de la salud para revisar la evidencia científica más reciente sobre prevención, diagnóstico y tratamiento de los trastornos del sueño.
SIMPOSIO
El simposio “¿Tienen solución los trastornos del sueño?” ha dejado claro que el abordaje del insomnio debe combinar educación sanitaria, hábitos saludables, intervención psicológica y, cuando sea necesario, tratamiento farmacológico individualizado, S.
DIFERENTES TIPOS DE INSOMNIO
Los especialistas han insistido en separar las dificultades ocasionales para dormir del insomnio clínico: un trastorno persistente que afecta al funcionamiento diario y requiere evaluación profesional.
DORMIR BIEN NO ES UN LUJO
La médica de Atención Primaria Beatriz Vielba Dueñas ha recordado que dormir bien no es un lujo, sino uno de los principales pilares de la salud física y mental. Ha defendido un tratamiento escalonado que priorice los hábitos de sueño y las intervenciones psicológicas, reservando los fármacos para los casos en que estén indicados, siempre bajo seguimiento clínico y con retirada progresiva cuando dejen de ser necesarios.
BENZODIAZEPINAS
Cecilio Álamo González, catedrático emérito de Farmacología de la Universidad de Alcalá, ha advertido del uso prolongado de benzodiacepinas. Aunque reconoció su eficacia en el tratamiento agudo, recordó que las recomendaciones científicas limitan su uso a menos de cuatro semanas por el riesgo de dependencia, tolerancia y otros efectos adversos. Frente a ello, defendió un abordaje más moderno, basado en los mecanismos biológicos que regulan el sueño y en el mayor desarrollo de las intervenciones psicológicas como alternativa terapéutica.
TERAPIAS PISCOLÓGICAS
La Terapia Cognitivo-Conductual para el Insomnio (TCC-I) ha ocupado un lugar central durante la jornada. El psicólogo Adolfo Alcoba Luque ha explicado que se trata del tratamiento de referencia para el insomnio crónico y de la intervención psicológica que cuenta con un mayor respaldo científico. Esta intervención no se limita a consejos de higiene del sueño. Actúa sobre los pensamientos, emociones y conductas que mantienen el insomnio en el tiempo. Las estrategias con mejores resultados son el control de estímulos, para volver a asociar la cama con el descanso, y la restricción del tiempo en cama, que consolida un sueño más eficiente. La TCC-I puede además adaptarse a pacientes con apnea, dolor crónico, ansiedad, depresión o trabajo a turnos.
BRUXISMO
La profesora de Fisioterapia de la UEMC Ada María González González ha abordado la relación entre el bruxismo, el dolor orofacial y el descanso. El bruxismo no es solo un problema dental: es una actividad de la musculatura masticatoria ligada a factores físicos y psicológicos, y forma parte de un círculo vicioso en el que el dolor empeora el sueño, el mal descanso favorece el bruxismo y este incrementa el dolor. El tratamiento, ha defendido González, debe ser activo, multimodal y multidisciplinar: fisioterapia, educación del paciente, manejo del dolor y atención a los factores psicosociales. El objetivo no es solo reducir la actividad muscular, sino recuperar el bienestar global del paciente.
MICROHÁBITOS SALUDABLES
La jornada se ha cerrado con la mesa “Microhábitos saludables para dormir mejor”, centrada en el papel de la alimentación, el ejercicio físico, la terapia ocupacional y el uso adecuado de los tratamientos farmacológicos. Los especialistas recordaron que mejorar el sueño no depende de un único cambio, sino de la suma de pequeños hábitos mantenidos en el tiempo. Fijar horarios regulares, reducir la exposición a pantallas antes de dormir o hacer ejercicio de forma habitual son algunos de los que cuentan con mayor respaldo científico.
CIENCIA Y SUEÑO
Durante las dos jornadas del curso, especialistas en medicina del sueño, psiquiatría, psicología, endocrinología, fisioterapia, nutrición y medicina del trabajo han analizado el impacto del insomnio sobre la salud cardiovascular, metabólica, emocional y social, así como las herramientas más eficaces para prevenirlo y tratarlo. El programa ha abordado cuestiones como la importancia del ciclo sueño-vigilia, la influencia de las nuevas tecnologías, el consumo de sustancias y psicofármacos, el papel de la salud mental, el rendimiento laboral o la relación entre el sueño y enfermedades como la diabetes, la obesidad o el dolor crónico. Con este Curso de Verano, la Universidad Europea Miguel de Cervantes “refuerza su compromiso con la divulgación científica y la transferencia de conocimiento en uno de los ámbitos con mayor impacto sobre la calidad de vida de las personas: el sueño, la salud mental y el bienestar”, señalan desde el centro universitario.
UNA SOCIEDAD ESTRESADA
Está claro que la nuestra es una sociedad estresada. La situación política del país no ayuda. Y el desorden global, tampoco. Guerras, suicidios, terremotos, "plandemias", mentiras, medios, redes sociales, crispación por doquier, pedófilos y psicópatas gobernando el mundo... Al mismo tiempo, drogas legales e ilegales saturan la mente de no pocos ciudadanos. Y ya, desde jóvenes, la adicción a las pantallas creará insomnes en el futuro cada vez a edades más tempranas. Los presuntos especialistas no siempre han abordado el tema con la enjundia que se merece. Tampoco la independencia de la clase médica de la industria farmacéutica ha sido siempre una norma. Más bien, todo lo contrario. ¿Por qué en España hay tantos millones de personas que duermen mal? Los datos son devastadores. Más de la mitad de los españoles (57%) sufre problemas de sueño y el 48% de la población adulta no alcanza un descanso de calidad. Además, el 54% duerme menos horas de las recomendadas, más de 4 millones padecen insomnio crónico y el 44,8% ha tenido que recurrir a alguna medicación para conciliar el sueño. ¿Qué está pasando? Vivimos muy lejos de la Naturaleza, de nuestras coordenadas biológicas, de los hábitos correctos. No es extraño que pase esto. Mientras, la industria se frota las manos y receta pastillas a tutiplén. Por ello, nos alegra el hecho de que en el simposio citado se concluya que, para tener una población que duerma mejor, hacen falta más hábitos saludables, menos pantallas y menos pastillas “solucionalotodo”. Dormimos mal porque vivimos mal. Pero no todo el mundo está dispuesto a entenderlo. Por lo que conlleva…
Antonio Sánchez


