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14 de septiembre de 2026
OZEMPIC
ADELGAZAR PARA ATIBORRARSE LUEGO
Los problemas yatrogénicos de un sistema alimentario distópico
El sistema alimentario y el sistema sanitario son cada vez más distópicos. Ozempic y otros fármacos afines permiten adelgazar mientras el consumo de comida basura sigue aumentando. Para colmo, algunas normativas ya permiten clasificar a personas no obesas como susceptibles de ser recetadas con fármacos adelgazantes. Así, podrán comer más ultraprocesados sin límite. Los intereses de la industria agroalimentaria y de la industria farmacéutica se retroalimentan. Un bucle perfecto para los interesas de las grandes empresas, que, en muchos casos, están financiadas por los mismos capitales. Un texto de Pablo Bolaño.
No es el peso que pierdes. Es la vida que ganas...
Verónica de Bourg
Lo ha denunciado un editorial de "Science". La revista pone el dedo en la llaga: perniciosos intereses económicos de las industrias alimentaria y farmacéutica están detrás de una pandemia silenciosa de "inflamación". El tema es muy gordo. Yo te atiborro con alimentos saturados de grasas y azúcares y luego te adelgazo para que puedas volver a comer basura y después ya te salvaremos de nuevo con más fármacos pertinentes cuando no te entren los pantalones y destroces la báscula. Un bucle en espiral autodestructiva. Una falta absoluta de visión holística. Un mundo en las antípodas de lo que supone BioCultura.
OZEMPIC, MOUNJARO, WEGOVY
Ahí están. Se llaman Ozempic, Mounjaro, Wegovy. Pero hay más. Medicamentos para adelgazar en tiempo récord. Funcionan. Más o menos. Pueden servir en casos extremos y/o en un primer estadio del tratamiento para aminorar el sobrepeso, que, no lo olvidemos, es mucho más que un problema estético. Algunos especialistas ya señalan que la obesidad no puede ser tratada con parches. Es algo complejo y puede tener diferentes orígenes y/o diversas causas a la vez. Pero el asunto es que, mientras las ventas de Ozempic se disparan, los datos sobre el consumo de ultraprocesados baten más récords que las temperaturas de las canículas estivales. "The Lancet" también ha puesto las cartas sobre la mesa: las estadísticas sobre la venta de productos alimentarios insalubres no deja de ascender al tiempo que los hábitos de los consumidores están migrando a pasos agigantados desde las dietas tradicionales a los productos industriales más perniciosos.
LA OPINIÓN DE LOS EXPERTOS
Según diversos datos, estadísticas y artículos consultados, en los últimos años, en Estados Unidos, las tendencias sobre obesidad solo se han aligerado muy tímidamente. Los años, más o menos, en los que los fármacos para tratar la obesidad se han cuatriplicado. Un gran negocio para la industria farmacéutica. Para la industria alimentaria también, porque los datos sobre consumo de comida basura no han dejado de ascender. Mucho dispendio para resultados muy nimios, cuando no nulos. Especialistas como Benjamin Rader (Hospital Infantil de Boston) o Peminda Cabandugama (Sociedad de Obesidad de Estados Unidos) dudan de que los mejores pero escuetos datos sobre la obesidad en USA, por pequeños que sean, tengan que ver con el éxito de los citados fármacos. Algunos cambios de hábitos tras la "plandemia" de coronavirus podrían tener más peso, nunca mejor dicho. Para algunos especialistas, el problema de la obesidad en EE.UU. y otros lugares del mundo no puede solucionarse con una visión parcial, con sólo fármacos y sin atender a otras alternativas y factores.
CELEBRIDADES E INFLUENCERS
Según la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio: “En los últimos años, medicamentos como Ozempic han pasado de ser tratamientos para la diabetes tipo 2 a convertirse en protagonistas de una nueva tendencia: la pérdida de peso rápida, especialmente entre celebridades e influencers que han contribuido a popularizar su uso con fines estéticos. Este fenómeno ha impulsado la percepción del fármaco como una solución casi inmediata para adelgazar, a pesar de que su uso con este objetivo en personas sin patologías previas se considera fuera de indicación médica”. La entidad también señala: “El principio activo de Ozempic, la semaglutida, actúa imitando la hormona GLP-1, péptido similar al glucagón tipo 1, implicado en la regulación de la concentración de glucosa. Su acción contribuye a reducir la concentración de glucosa en sangre y disminuir el apetito al ralentizar el vaciamiento gástrico. Este efecto sobre el sistema digestivo explica que los efectos adversos más frecuentes sean de tipo gastrointestinal, especialmente al inicio del tratamiento. Entre ellos destacan náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento y dolor abdominal”. Pero el asunto no se queda ahí: “No obstante, pueden aparecer complicaciones más graves como la gastroparesia, un trastorno digestivo en el que el estómago pierde parte de su capacidad para vaciarse con normalidad. Este enlentecimiento digestivo puede favorecer la aparición de otros problemas como cálculos biliares, colecistitis o pancreatitis. Aunque estos efectos no son comunes, adquieren mayor relevancia cuando el medicamento se utiliza sin supervisión médica o en personas que no presentan indicación clínica. Por ello, su administración requiere un seguimiento riguroso que permita evaluar los beneficios y minimizar riesgos en función del perfil de cada paciente”.
ESCASEZ Y FALSIFICACIONES
El problema es más grave aún porque, ante el éxito de la demanda, el producto escasea y las falsificaciones abundan. La agencia reguladora británica (MHRA, por sus siglas en inglés) ha informado que se han encontrado en el Reino Unido medicamentos con agonistas del receptor de GLP-1 falsificados, incluidas plumas falsificadas que contienen insulina y están reetiquetadas como Ozempic® (semaglutida), que pueden provocar daños a los pacientes. La MHRA también ha pedido a los profesionales sanitarios que recuerden a los pacientes y al público general que solo deben obtener medicamentos con receta en farmacias legales y con la correspondiente prescripción de un profesional sanitario cualificado. La misma agencia también ha informado del riesgo potencial de hipoglucemia por productos falsificados que contienen insulina en el Reino Unido. La MHRA ha pedido a los profesionales sanitarios que se mantengan atentos a los síntomas relacionados con la hipoglucemia en pacientes que puedan haber obtenido productos con agonistas del receptor de GLP-1 falsificados y que proporcionen el tratamiento adecuado a cualquier paciente que pueda haberse administrado insulina inadvertidamente a través de estos productos (MHRA, 2023).
SINC
La revista "SINC" explica que estos adelgazantes pueden tener efectos positivos ante algunos problemas de salud como la esquizofrenia o los problemas cardiovasculares: Cita un estudio de Ziyad Al-Aly. El médico y epidemiólogo Ziyad Al-Aly, de la Universidad de Washington en San Luis (EE UU), señala: ““Sin embargo, este perfil beneficioso tiene también un reverso oscuro”. Al-Aly y sus colaboradores encontraron un aumento en el riesgo de desmayos por hipotensión, problemas del sueño, dolores de cabeza, artritis, dolencias gastrointestinales —las náuseas, vómitos y diarreas ya se habían observado anteriormente, a lo que se unen síntomas como la parálisis estomacal y otros—, renales y pancreáticas. Estas dos últimas se revelan por primera vez en el presente estudio y, aunque se trata de efectos adversos poco comunes, pueden ser muy graves; Al-Aly y sus colaboradores advierten sobre la necesidad de vigilar posibles signos de pancreatitis o de piedras en el riñón en los pacientes bajo medicación con análogos de GLP-1”.
P. Bolaño




