
BIOCULTURA BCN 2026/LA RAZÓN DE SER DE MAMATERRA/Muchas familias se acercaron al Festival Ecológico de la Infancia Mamaterra en La Farga de L’Hospitalet
9 de mayo de 2026
![]()
BIOCULTURA BCN 2026
LA FARGA SE CONSOLIDA COMO VENTANA ABIERTA A NUEVOS PÚBLICOS
30 mil visitantes llenaron la feria con muchas ganas de alternativas
La masiva asistencia de periodistas e influencers a la rueda de prensa de BioCultura, que se celebró en Terra Veritas la semana anterior a la feria, ya presagiaba un notable éxito para BioCultura BCN 2026. Y así fue. Así ha sido. Unos 30 mil visitantes han llenado La Farga en búsqueda de alternativas a un mundo cada vez más insano, violento y distópico. Los más de 200 expositores y las más de 250 actividades programadas han satisfecho a un público cada vez más exigente.
Ojo por ojo y el mundo acabará ciego
Mahatma Gandhi
Era la segunda vez que BioCultura BCN se celebraba en La Farga de L’Hospitalet. En su primera edición en el nuevo recinto, se dieron algunos pequeños desajustes que la organización del salón no había previsto, como la falta de aparcamiento para los asistentes de fuera del área del Baix Llobregat. Subsanadas esas pequeñas carencias en esta segunda edición de la feria en La Farga, se puede decir que el nuevo emplazamiento no sólo ha satisfecho a público y expositores sino que, además, se ha convertido en una palanca de primer orden para que el sector ecológico pueda llegar a nuevos públicos, habida cuenta del momento de estancamiento que está viviendo el mundo “bio” en la actualidad, en gran medida debido a factores coyunturales externos, como la espiral inflacionista, los precios del combustible, la crisis generalizada, la incertidumbre que crea el conflicto bélico de Oriente Medio, los nuevos etiquetajes “falsamente sostenibles” y la confusión que conllevan. En palabras de Juan Carlos Moreno, director comercial de la feria, “el sector ecológico tiene que salir de su zona de confort y acceder a nuevos públicos. Hay que arriesgar. Hay que llegar más allá del gueto de los concienciados. Tenemos que ser capaces de hacer llegar las bondades del alimento orgánico y de todos los productos del mundo ‘eco’ (cosmética econatural, textil sostenible, casa sana…) a toda la población. Y esto significa valorar todas las posibilidades para llegar a consumidores que, hasta ahora, prácticamente no habían oído hablar nunca de agroecología y de todos sus universos adyacentes”. El sector en su conjunto valora muy positivamente el poder tener acceso a nuevos consumidores.
EL CAMBIO DEL PALAU SANT JORDI A LA FARGA
Desde la organización de la feria, los responsables de BioCultura señalan que, “cuando valoramos el cambio del Palau Sant Jordi a La Farga, sopesamos las ventajas y desventajas del nuevo emplazamiento. Y una de las cosas que valoramos muy positivamente fue que, con la nueva ubicación, la feria podría acceder a nuevos públicos. Pero el hecho de que la feria acceda a nuevos públicos significa, también, que el sector ‘bio’ podrá tener nuevos consumidores. Y eso, en un momento muy delicado para la eco-nomía del mundo orgánico, es algo que todos/as deberíamos ser capaces de valorar en su justa medida, para que, así, podamos remar todos en la misma dirección”. La dirección de Vida Sana insiste en que “sí es cierto que estamos llegando a otros sectores de la población a los que antes no llegábamos. Al Palau Sant Jordi venían personas muy diferentes entre sí, pero siempre con un nexo de unión muy significativo: la inmensa mayoría eran ya consumidores de alimentos biológicos y de productos ecoresponsables. Ahora, además de ese grupo de gente, nos llegan muchas personas que sólo habían tenido un contacto con la agroecología muy tangencial, muy precario. Y vienen, prueban y se quedan. Y esto es lo que necesita el sector ecológico”. Montse Escutia, directora de la feria, ha señalado que “después de esta segunda edición de BioCultura BCN en La Farga, en la que se han superado con creces las expectativas que nos habíamos fijado, la experiencia ha mostrado que la apuesta del nuevo emplazamiento para el salón ha sido validada por un público muy cálido, muy ferviente y muy ávido de alternativas fidedignas a lo que nos ofrece el mundo del ‘mainstream’. Hay un público muy consciente, ya consolidado, y hay otros públicos, minorías no tan pequeñas, que quieren salir del bucle de la Matrix. Y han encontrado en BioCultura y La Farga una ventana abierta a un nuevo mundo posible, más justo, más limpio, más armónico, más sereno y más libre. Y no hablamos sólo de alimentos. También de ecocosméticos, de un textil responsable, de detergentes saludables, de formas de vida diferentes a las habituales, etc.”.
DIFERENTES MUNDOS UNIDOS EN BUSCA DE SOLUCIONES
BioCultura, en La Farga de L’Hospitalet, ha sido este año, más que nunca, un enorme cruce de caminos donde se han unido, donde se han mezclado, donde se han reunido, todo tipo de ciudadanos/as en busca de vías factibles para mejorar su calidad de vida y la del planeta ante un mundo cada vez más colapsado y más distópico, saturado de contaminantes, enfermedades, alarmas e ideas atroces que provocan violencia, odio y desconfianza. Gentes de todas las procedencias, de todas las razas, de todas las confesiones, de diversos grupos sociales, de diferentes poderes adquisitivos, de diversos niveles culturales, y todos/as con muchas ganas de dejar a un lado los cantos de sirena de Babilonia. Pasillos llenos, salas a reventar, colas en muchas de las actividades, podcasts grabados en directo que darán que hablar, showcookings en los que no cabía ni una aguja, actividades para profesionales (con especial hincapié en el mundo de la ecocosmética), estands con todo vendido el sábado por la tarde, conciertos meditativos, productos y fórmulas mucho más efectivos que “los milagros” que promete la industria farmacéutica, alimentos verdaderos y certificados que no engañan a nadie… Hay otros mundos y están en BioCultura. Y son para los valientes, para los que arriesgan, para los despiertos. Porque, en palabras de un visitante, “BioCultura es mucho más que una feria y va mucho más allá de la alimentación orgánica”.
CONCLUSIONES
Las cifras, las imágenes, los comentarios de los visitantes… hablan por sí solos. De igual manera que el alimento certificado es un alimento real (el lema de este año), también BioCultura no es una entelequia, una quimera, sino una realidad muy tangible, muy emotiva, muy honrada… Y a ese público habrá que empezar a hacerle caso, porque existe, porque está ahí, porque son personas con nombres y apellidos, y no meras estadísticas. Cada vez más, un mayor número de ciudadanos quiere comer alimentos nobles, sanar y prevenir enfermedades sin efectos secundarios, cuidar del planeta y habitar en pueblos y ciudades sanas y limpias, etc. En fin, una minoría no tan pequeña, y en expansión, quiere cuidar de sí mismos y del mundo mientras políticos, durmientes y adictos al materialismo parecen mirar hacia otro lado al tiempo que nuestra sociedad se destruye a sí misma a un ritmo cada vez más vertiginoso. Degeneración o regeneración. La gente de BioCultura lo tiene claro… Los más conscientes, los de siempre, y los recién llegados. Bienvenidos todos.
P. B.





