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FULLMUSCULO
DAVID DE PONTE
“Durante muchos años tuve problemas de salud asociados a un estilo de vida poco saludable”
David de Ponte pasó por BioCultura BCN 2026/Innato. Una conferencia magistral. Las cosas muy claras. En esta entrevista, no hay lagunas. Si quieres vivir saludablemente, tienes que coger las riendas de tu propia vida. Dejarlo todo en manos de médicos y empresas farmacéuticas es un camino hacia el error.
-Cuando afirmas que la persona debe entender que el físico y la salud son una adaptación a lo que repite en el día a día durante años, parece fácil, pero, ¿cómo ayudas a tus clientes a conseguir esa constancia?
-Lo primero es ayudarles a soltar etiquetas y creencias que muchas veces llevan años repitiéndose. Porque, en muchos casos, el problema no es que la persona no sepa qué debería hacer. La mayoría sabe, al menos en términos generales, que debería comer mejor, moverse más, dormir mejor o reducir ciertos excesos. El verdadero problema suele estar en la inercia de los hábitos, en la identidad que ha construido alrededor de su cuerpo y en las creencias que la mantienen atada al mismo lugar. Una frase aparentemente inocente como “yo siempre he sido gordito”… puede condicionar la vida de una persona durante años. Creer que “la diabetes es genética” puede llevar a alguien a resignarse ante una enfermedad que en muchos casos puede mejorar muchísimo o incluso revertirse tan solo con cambios en el estilo de vida. Pensar que “después de cierta edad el metabolismo se daña” puede convertirse en una excusa inconsciente para dejar de intentarlo. Por eso, antes de hablar de dietas, calorías o rutinas, muchas veces hay que trabajar en la forma en la que la persona se ve a sí misma. La constancia no se consigue solo con fuerza de voluntad. Se consigue cuando la persona empieza a creer que el cambio es posible, cuando tiene una estrategia realista y cuando se siente acompañada en el proceso. Desde ahí trabajamos los pilares principales de la salud humana: nutrición, movimiento, descanso y gestión del entorno. No buscamos cambios perfectos, sino cambios repetibles. Porque al final el cuerpo no responde a lo que haces un día con mucha motivación, sino a lo que repites durante meses y años.

EL ESTRÉS
-Nuestra sociedad hoy vive estresada, cargada de preocupaciones personales y sociales. Entendemos que no se trata de evadirlas sino de administrarlas de la mejor manera posible. ¿Qué recomiendas para conseguirlo?
-Vivimos, como diría Byung-Chul Han, en una sociedad del cansancio. Una sociedad que nos empuja constantemente a producir más, rendir más, optimizar más y estar siempre disponibles. El problema es que hemos confundido vivir bien con estar permanentemente ocupados. Nos cuesta parar, nos cuesta aburrirnos, nos cuesta descansar sin sentir culpa. Y esa exigencia sostenida termina pasando factura. El burnout, la ansiedad y la depresión que vemos hoy, especialmente en personas jóvenes, no aparecen de la nada. Muchas veces son consecuencia de una cultura que nos ha vendido la idea de que podemos con todo, que siempre podemos un poco más y que detenernos es fracasar. Pero el cuerpo no funciona así. Para gestionar mejor el estrés, lo primero es aceptar que no podemos llegar a todo. Vivir también implica elegir. Elegir qué prioridades merecen nuestra energía y cuáles no. Elegir cuándo avanzar y cuándo parar. Elegir cuándo exigirse y cuándo descansar. No se trata de evadir las responsabilidades, sino de dejar de vivir como si todo fuera urgente. A nivel práctico, recomiendo empezar por lo básico: dormir mejor, moverse a diario, exponerse a luz natural, reducir estimulantes, ordenar horarios y crear espacios reales de desconexión. Pero, sobre todo, aprender a poner límites. Muchas veces el estrés no se resuelve haciendo más cosas, sino dejando de intentar sostener una vida que ya no cabe en el cuerpo.
EL MIEDO AL DOLOR
-Tenemos miedo al dolor y acudimos rápidamente a aliviarlo. Según tu opinión, ¿hay otra perspectiva para gestionarlo?
-Sí. Creo que necesitamos cambiar la forma en la que entendemos el dolor. Vivimos en una sociedad cada vez más cómoda, y eso tiene muchas ventajas, pero también un coste: cada vez toleramos peor la incomodidad. Cuando aparece dolor físico, emocional o mental, nuestra primera reacción suele ser apagarlo rápido, silenciarlo o anestesiarlo. Y, por supuesto, hay situaciones donde aliviar el dolor es necesario. No se trata de romantizar el sufrimiento. Pero también es importante entender que el dolor muchas veces trae información. El dolor es, en cierta forma, una interpretación del cerebro. Una señal que nos invita a mirar algo: una carga excesiva, una emoción reprimida, una mala postura, una lesión, una relación que nos está dañando o un estilo de vida que ya no podemos sostener. El problema aparece cuando usamos fármacos, distracciones o sedantes —físicos o emocionales— para evitar escuchar lo que el dolor está intentando mostrarnos. Gestionar el dolor no siempre significa eliminarlo inmediatamente. A veces significa preguntarse: ¿qué me está intentando decir mi cuerpo?, ¿qué necesito cambiar?, ¿qué estoy forzando?, ¿qué estoy evitando mirar? El dolor no siempre es el enemigo. Muchas veces es una alarma. Y una alarma no se soluciona solamente apagándola; se soluciona entendiendo por qué está sonando.

TODO IMPORTA
-¿Qué es más importante: una buena dieta o unos buenos y sanos hábitos de movimiento?
-No me gusta plantearlo como una competencia, porque el cuerpo no funciona por compartimentos aislados. La nutrición importa. El movimiento importa. El descanso importa. La exposición a la luz, el estrés, las relaciones, el entorno y los hábitos diarios también importan. El cuerpo humano tiene necesidades básicas que deben ser cubiertas para funcionar bien. Es como una maquinaria biológica extraordinaria: si no le damos mantenimiento diario, tarde o temprano empieza a fallar. El problema es que el cuerpo es muy noble. Tiene una enorme capacidad de compensación. Puede aguantar años de mala alimentación, sedentarismo, poco sueño, estrés crónico y exceso de estímulos sin mostrar síntomas evidentes al principio. Pero eso no significa que no esté pasando nada. Significa que el cuerpo está compensando. Muchas enfermedades o problemas físicos que aparecen a los 40, 50 o 60 años no son eventos aislados. Son el resultado de décadas de pequeñas agresiones repetidas: dormir mal, moverse poco, comer productos de baja calidad, vivir con estrés crónico o no darle al cuerpo los estímulos que necesita. Por eso no elegiría entre dieta y movimiento. Diría que ambos son indispensables. Una buena alimentación le da al cuerpo los materiales para funcionar. El movimiento le da el estímulo para mantenerse fuerte, sensible a la insulina, ágil, capaz y vivo. La salud no depende de un solo hábito, sino de la suma de muchos hábitos básicos repetidos con constancia.
MAPAS MENTALES
-Cuando dices que todas las personas tienen su evidencia, ¿a qué te refieres?
-Me refiero a que todos interpretamos la realidad desde nuestro propio mapa mental. Cada persona tiene experiencias, creencias, heridas, sesgos, referencias y conocimientos que condicionan la forma en la que interpreta lo que ve. Y desde ese mapa, todos podemos encontrar “evidencia” para defender lo que ya creemos. Esto es especialmente importante hoy, porque vivimos rodeados de información. En redes sociales puedes encontrar a alguien defendiendo una idea y, cinco minutos después, a otra persona defendiendo exactamente lo contrario con la misma seguridad. Por eso el reto ya no es solo acceder a información. El reto es aprender a discernir. No se trata de aceptar cualquier idea porque venga de un divulgador, un médico, un influencer o un estudio científico aislado. Se trata de hacerse mejores preguntas: ¿esto aplica a mí?, ¿en qué contexto?, ¿con qué nivel de evidencia?, ¿qué intereses puede haber detrás?, ¿qué pasa si lo pruebo en mi propia vida de forma responsable? Cuando digo que todos tienen su evidencia, no quiero decir que todas las opiniones valgan lo mismo. Quiero decir que debemos desarrollar más criterio, más pensamiento crítico y más humildad. La verdad de otra persona no siempre tiene que convertirse automáticamente en tu verdad. Primero hay que contrastarla, entenderla y, cuando corresponde, experimentarla con honestidad.
EXPERIENCIA PERSONAL
-¿Cómo te introdujiste en este mundo? ¿Fue una experiencia personal?
-Sí, aunque al principio entré por una necesidad económica. Empecé en el mundo del fitness buscando emprender, construir un futuro mejor y encontrar una forma de ganarme la vida. Pero, con el tiempo, lo que comenzó como un proyecto profesional se convirtió también en una búsqueda personal. Durante muchos años tuve problemas de salud asociados a un estilo de vida poco saludable. Eso me llevó a buscar respuestas, a estudiar, a cuestionar lo que daba por sentado y a acercarme a profesionales que tenían una visión más profunda del cuerpo humano. Al principio, entrevistar a grandes especialistas de la salud, la nutrición y el deporte fue también una forma egoísta de aprender. Quería entender qué me estaba pasando y cómo podía mejorar. Pero con el tiempo, me di cuenta de que esa información no solo me servía a mí. También podía ayudar a muchísimas personas que estaban igual de perdidas que yo lo estuve en algún momento. Así nació y creció FullMusculo: como una plataforma para acercar conocimiento útil, práctico y basado en evidencia a personas que quieren mejorar su cuerpo y su salud sin caer en modas, soluciones mágicas o promesas vacías. Muchas de las personas que he entrevistado en el podcast fueron parte de mi propio proceso de transformación. Me ayudaron a entender, a corregir y a recuperar mi salud. Y hoy mi intención es que esa información llegue a quienes también la necesitan.
María García




